Sindikalismo


Y allí estaban ellas, en un desvencijado Lada rojo de la rusa soviética. Eran las encargadas de entregar diplomas por la hombradía diaria de aquellos obreros de piel maltratada por el sol y el salitre.

Para ellas, ¿las funcionarias?, todo era una fiesta, solo me llamó la atención semejante comitiva para entregar diplomas, y su decisión irrevocable de ser el centro de atención del evento; al menos así lo reflejaban sus ademanes y atuendos.

Me detuve a analizar el tétrico cuadro que me regalaba la jornada: de un lado, los trabajadores de rostros ojerosos y cutis marchita; vestían como visten quienes no se preocupan mucho por cuál prenda llevar, y para quienes los actos son solo un acto más, eso sí, donde deben sentarse desde temprano, disciplinados y solemnes, con la mirada puesta en el local de la cerveza dispensada.

Del otro lado, la comitiva sindicalista, emperifollada como para un cabaré o asistir a una obra teatral, con sus tacones y vestidos de brillos y mangas largas a pesar del “resistero” del sol.

¡Comienza el acto! Se entona el himno nacional, y todos se ponen de pie. Todos menos la comitiva, que camina de allá para acá como buscando algo. Luego de culminar el himno todos regresan a sus asientos y un conductor, todo acto tiene un conductor, (a veces dos), que presenta la presidencia, siempre numerosa, como las comitivas designadas para entregar diplomas.

Le siguen los números musicales, la declamación de poema, los decimistas…

Mientras el acto transcurre la comitiva sindicalista abre el maletero del viejo Lada rojo, y comienzan a revisar los diplomas, en ese instante uno se pregunta si todos viajaron en el vehículo.

Luego, cuando comienza la ceremonia de entrega hacen una cadena de seis personas y se pasan los diplomas de mano en mano, como si se hallaran en una obra constructiva y trasladaran bloques o ladrillos. El trayecto, desde que sale el diploma del maletero, hasta que llega a las manos del obrero destacado, demora varios segundos.

Para alegría de los trabajadores, el reconocimiento va acompañado de una jabita con aseo personal, algo que seguramente agradecerán porque el detergente y el jabón se han tornado huidizos.

De improviso, desconcierto en la comitiva, se ausentó un obrero seleccionado para recibir el diploma y la jabita de nylon, la amplia representación que viajó en el lada Rojo lanza una mirada cómplice que solo logrará percibir quien esté atento sin perder detalle de la escena, sin embargo, por muy atento que esté no conseguirá divisar cómo la jaba regresó al maletero del Lada a la velocidad de la luz, nadie apenas lo notó, semejante maniobra y virtuosismo solo es propia de un ilusionista.

Regresa el desconcierto, largos minutos de silencio, ¿contrariedad? El director de la empresa decide entregar el diploma y la jabita a otro trabajador que no estaba en el guion del acto. Ahhh, si, porque los actos tienen guión, quizás le falta dramaturgia, coherencia, pero sí tienen una especie de libreto impreso donde se agrega con tinta los nombres de la presidencia, porque nunca se sabe quién llegará y quién no.

Aunque a manera de justificación existe un chiste muy cubano que asegura que los jefes nunca llegan tarde, se incorporan, aunque los trabajadores, los protagonistas verdaderos, (aunque a veces da la impresión que son personajes secundarios), permanezcan sentados desde horas antes, disciplinados y solemnes.

La jabita regresa sin el diploma, y los presentes aplauden al nuevo obrero estimulado, mientras alguien seguramente lamentará la mala estrella del ausente, ya que perderá la oportunidad de contar con aseo gratis, que está perdido, y cuando aparece, caro, mas podrá conformarse con un diploma con su nombre.

Se acerca el final según el programa del acto, las palabras centrales recaen en un integrante de la presidencia que vino desde lejos, al terminar, los aplausos acompasados, y con banda sonora de Silvio, ya que sus temas casi siempre marcan el final de cada acto y autoriza a ponerse de pie.

Una masa compacta sale en desbandada hacia el local donde expenden dispensada barata, “lo mejor de la jornada” dirá alguno, sobre todo para quienes les gusta la bebida. A partir de ese instante los rostros se volverán más ojerosos pero alegres.

¿Y la comitiva sindicalista? También salió en desbandada, esta vez sin glamour, quieren ser la vanguardia en la cola del suculento bufet. El Lada rojo aguarda con el maletero abierto…

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Inauguran establecimiento gastronómico de alto estándar en viaducto matancero


Cuando restaban pocas horas para la inauguración del café Caribe, hermoso establecimiento gastronómico ubicado a orillas del viaducto matancero, los trabajadores aún se hallaban inmersos en los toques finales lustrando pisos y cristales para engalanar el local.

Según la obra fue avanzando ningún transeúnte quedó indiferente dado la belleza del lugar, marcado por una moderna estética donde prevalecen motivos naúticos en su decoración como sogas y nudos marineros, carretes, cartas náuticas, faros, velas entre otros elementos relacionados con el mundo de la marinería.

Esa fue la premisa que siguió el grupo Medium, encargado de la decoración interior y exterior del local, que aglutina a artistas con vasta experiencia en el sector turístico, según palabras de Irasel Ulasia Torriente, arquitecto del citado grupo.

Destacar la presencia del mar fue la premisa del grupo, que aprovechando los espacios abiertos permita el paso de la brisa, aunque también cuenta con un local cerrado con cristales por donde pasa la luz y se alcanza una hermosa vista de la bahía.

Por su parte, Salvador Lavielle Laugart, director de la Sucursal Palmares de Matanzas, comentó a Girón Digital que el establecimiento pertenece a ese grupo extrahotelero y abrirá sus puestas de 7:00 a.m. a 10: 30 p.m.

Los comensales podrán disfrutar de una variada oferta gastronómica con entrepanes, pizzas, batidos, cafés, sin faltar platos a partiendo de mariscos y otros productos del mar.

El establecimiento marca la diferencia con un confort de alto estándar con capacidad para 160 comensales, sumándose así a la ola de trasformación constructiva que vive en la ciudad de Matanzas por el 325 aniversario de fundación. En el lugar funcionó durante muchos años un cabaret nocturno conocido por varias generaciones matanceros como El Caribe.

El último adiós… (Primera parte)

Aunque duraderos, de desacertada catalogan algunas familias la decisión de adquirir sillones de calamina dada su incomodidad.

Los problemas de la funeraria de Matanzas parecen extenderse en el tiempo. Perseguir la excelencia debe ser el objetivo de cada trabajador que preste un servicio que reviste tanta importancia y que, por tanto, demanda profesionalidad.

Si de algo no deberíamos sorprendernos nunca, es de la partida definitiva, porque desde el instante en que arribamos al mundo comenzamos a morir. Pero la muerte siempre lacera adentro, nos deja indefensos y sin ganas; las lágrimas brotan, y el dolor se acrecienta tras el último adiós a un ser querido.

Esos, y no otros, habrían de ser los sentimientos que afloren cuando un familiar fallece. Mas, en Matanzas, junto al sufrimiento, surgen otro fenómenos inexplicables en un momento tan solemne como es la muerte.

Lyl Jiménez Rodríguez aún no se recupera de la pérdida de su abuelita, y ya han pasado varios años. Siempre la lleva presente, sin embargo, junto a su recuerdo, quizás le invade, como nubarrón inquietante, los últimos momentos junto a ella, cuando debió sufrir lo inexplicable porque en la funeraria de la ciudad yumurina la desatención y falta de ética fue tal, que el dolor por la ausencia se multiplicó debido a la mala praxis y a falta de sensibilidad, justo cuando más la necesitaba.

Por estupor, preferimos silenciar lo que mi colega sintió en aquellas amargas horas, no obstante, hace pocas semanas a nosotros llegó otro relato del cual preferimos omitir los nombres de los sufrientes, pero que patentiza, aun con años de diferencia, que los problemas de la funeraria se extienden en el tiempo.

Ausencia de baños sanitarios, incomodidad de los sillones, falta de luz en las salas de velatorios, sábanas sucias en los cuartos que sirven para atender a algún familiar con presión alta, la cafetería cerrada o con poca variedad de productos, pésima calidad de los sarcófagos, entre otros, aparecen entre los planteamientos reiterados.

ENTERRAR LAS DEFICIENCIAS

Juan Antonio Rodríguez Cruz, subdirector provincial de Servicios Necrológicos en Matanzas, reconoce que en ocasiones has existido casos dolorosos de maltrato y malas prácticas en la funeraria.

“Trabajamos para que estas situaciones no se conviertan en la regla. El baño o el salón sucios son formas de maltrato, las malas respuestas, o el mal trabajo de los técnicos en el momento de asegurar algún ataúd o preparar un cadáver también”.

Sobre la capacitación del personal en una labor que requiere de tanta profesionalidad, el directivo alega la fluctuación laboral. Aunque desde la dirección provincial se vela por su constante preparación.

“Cuatro veces al año se capacitan a los jefes de departamento de Necrología de cada municipio y estos, tienen orientado al menos una vez al mes hacer lo mismo con su personal.

“Ahí refrescamos todo lo relativo a las normas técnicas, el código de ética y el reglamento. Se explica todo lo que se debe –o no- hacer desde que el cliente solicita el servicio, tanto en las funerarias y el traslado, como en los cementerios.

“La provincia dispone de 38 funerarias y 47 cementerios que dan empleo a poco más de 350 personas; pese a ello, existen problemas con el completamiento de la plantilla, principalmente en municipios como Matanzas y Jagüey Grande.

El territorio cuenta con 28 carrozas fúnebres (carros) y las basificadas en Matanzas y Colón prestan servicios de traslado interprovincial y al turismo, a través de Asistur.

“También existe déficit con los sepultureros, de una plantilla de seis, solo posee dos. San José de los Ramos, en Colón, no tiene.

En la sala superior de la funeraria de la ciudad de Matanzas se constataron problemas con el alumbrado.

“La funeraria matancera fue objeto de un importante mantenimiento que ascendió a más de 75 000 pesos e incluyó trabajos de reparación de baños y de muebles, mejora del alumbrado y la pintura.

El directivo se refirió a la fábrica de ataúdes ubicada en la calzada San Luis, con una producción de al menos 10 diarios, mientras la que existe en Cárdenas, supera los 20. “Contamos al menos con 200 cajas distribuidas en las funerarias, lo que asegura el servicio”, alega Rodríguez Cruz.
FUNERARIA PROVINCIAL

En las paredes de la funeraria de la ciudad cabecera, sita en calle de Río, descansan antiguos diplomas que la ubican entre las mejores del país. El color amarillento denota el paso del tiempo, y según el criterio de varios familiares, poco queda de aquellos años de esplendor cuando la unidad estaba en la avanzada.

Tamara Torres Rodríguez, jefa del departamento de Necrología, de la dirección municipal de Servicios Comunales, en Matanzas, reconoce que el servicio que están ofertando no siempre es el mejor calidad. Entre las razones, explica los años del edificio, a lo cual agrega el proceso de remozamiento del cual es objeto y que incluye el cambio de los sistemas eléctricos y sanitarios, así como de pintura.

Otro aspecto abordado con la directiva versó sobre la ausencia de uniformes para los trabajadores, aspecto que según Torres Rodríguez obedece a la propia fluctuación del personal.

La instalación cuenta con siete salas e igual número de baños, pero en la práctica no todos permanece abiertos, y el pasado sábado 24 de marzo, en horas de la mañana, un equipo periodístico constató que no encendía una de las lámparas en una de las salas del piso superior.

El sábado 24 la cafetería permanecía cerrada pasadas las 8:30 a.m., a pesar de que existían cuatro velatorios en la funeraria.

¿CAFETERÍA INTERMITENTE?

Años atrás, la cafetería de la funeraria era un lugar de visita obligada para muchos vecinos de la zona, quienes a altas horas de la noche precisaban de un “tentempié” antes de ir a dormir. El establecimiento laboraba 24 horas y contaba con variadas ofertas.

Aunque emplazada en el interior de la funeraria, pertenece a la empresa municipal de Gastronomía, mas, también padece del mal de la desatención; basta con echarle una ojeada a la tablilla. El viernes 23 de marzo, en horas de la mañana, solo comercializaba pan con tortilla y con queso, varias confituras, y el dispensador para vender refresco estaba roto.

Horas después, Domingo Días Aquino, subdirector general de la empresa municipal de servicios gastronómicos, manifestaba que la cafetería de la funeraria engrosaba la lista de unidades protegidas, como sucede con la de los hospitales y escuelas.

Esta protección consiste en la presencia de una gama de productos, y una oferta estable de café.

“Cada jornada, ellos deben tener nunca menos de cinco variedades de productos con pan, así como dulces. Reciben un promedio de 250 panes diarios en una panadería que queda a escasos metros.

Sin embargo, el sábado 24, a la 8:30 a.m., el establecimiento gastronómico permanecía cerrado, mientras en la funeraria velaban a cuatro fallecidos.

El tema de los servicios funerarios en Matanzas queda abierto, y nunca tendrá un punto y aparte. Perseguir la excelencia debe ser el objetivo de cada trabajador, de un servicio que reviste tanta importancia y demanda profesionalidad.

Los problemas objetivos son difíciles de obviar, los subjetivos debe erradicarse de una vez y por todas. La calidad ha de primar en cuanto se hace, máxime en un momento tan difícil en la vida de las personas.

Quedan tópicos por abordar, como son la calidad de las coronas y la confección de los ataúdes, las exhumaciones, y sobre todo, el trato, y nunca maltrato, a los dolientes. El últimos adiós a un ser querido no debe verse empañado por la negligencia de algunos. En próximas ediciones volveremos sobre el tema.

Canasta básica: de tardanzas y otros inconvenientes


Cuando se escriba la historia contemporánea de Cuba habrá que colocar en su justa dimensión a la libreta de abastecimiento y a las bodegas.

Si bien resultaría ideal que en un futuro no muy lejano ambas dejarán de existir, y los alimentos se adquirieran a precios asequibles al bolsillo medio del cubano y de manera liberada, hasta la fecha significan un respiro.

Y es que, aun cuando la canasta básica no resuelve el peliagudo problema de llevar la comida a la mesa, representa una boconada de aire que permite inhalar sin sobresaltas las dos primeras semanas del mes, y a precios irrisorios, con todo y que la vida está muy cara, muchos más los alimentos.

Vilipendiada por algunos, motivo de comicidad para otros, la libreta de abastecimiento es ese documento que a pocos deja indiferente, aunque cada vez sean menos los productos que se puedan adquirir a través de ella.

Algo similar sucede con las bodegas, que pudieran ostentar la condición de institución cultural y comunitaria, por la cantidad de personas que aglutina en su entorno cada día, los comentarios que suscita y los vínculos que establece.

El país desembolsa millones de pesos para la distribución de los alimentos que se expenden en ellas. Sin embargo, tal empeño se ve frustrado por problemas subjetivos que muchas veces crean malestar y desconcierto en la población, como la llegada tardía de varios productos, la poca calidad de otros, y la desaparición misteriosa de algunos, como los fósforos.

DISTRIBUCIÓN DE LA CANASTA

Nelson Reyes, director comercial del Grupo Empresarial de Comercio, Gastronomía y los Servicios, explica que la comercialización de la canasta básica no se hace al unísono en la provincia, sino que responde a un ciclo de distribución que les facilita a los proveedores cubrir los establecimientos durante las diferentes semanas del mes.

Desde que comenzó el 2018, cuentan con un documento rector aprobado por el organismo central del Ministerio de Comercio Interior (Mincin) que traza la política de distribución de los alimentos normados y el combustible para el presente año, el cual establece el programa de entrega, precios y forma de repartición de cada producto durante los 12 meses.
Este documento no solo comprende los alimentos que se expenden en las bodegas, también recoge las formas de venta en las carnicerías.

Sobre la llegada tardía de algunos productos el directivo hace referencia al Plan Adelanto, una estrategia que busca ubicar el grueso de las mercancías en las unidades con días de antelación, de esa forma cuando arribe el primer día de mes próximo ya se pueden “sacar los mandados”.

Las afectaciones del huracán Irma aún se padecen en la bodega La Honestidad, en el barrio Los Mangos, donde el hacinamiento en un local habilitado temporalmente entorpece la comercialización de los productos

Mercedes Vega Vega, especialista comercial del citado Grupo, ahonda en el tema y asegura que los productos que se comercializarán en el mes próximo comienzan a arribar a los almacenes de la red minorista desde el 15 de marzo. Por lo cual, al salir este reportaje, en muchos establecimientos ya descansará el arroz, los fríjoles, el aceite y el azúcar que se expenderán a partir del primero de abril.

Mas, la insatisfacción crece con la llegada tardía del café, la leche, los cárnicos y el huevo.

“En la ciudad de Matanzas, la distribución del café comienza la primera y segunda semana, y en el resto de los municipios se hace la tercera y cuarta”, comenta Vega Vega.

“Algo similar sucede con los cárnicos y el huevo, los cuales también cuentan con su ciclo de entrega, siempre y cuando los productos estén en existencia”.

Los directivos de Comercio alegan que en ocasiones existen problemas con la materia prima, dificultando la distribución, como ha sucedido con el fósforo desde el pasado año.

EL MISTERIO DE LOS FÓSFOROS

Desde octubre del 2017 la fábrica de fósforos enfrentó problemas en la producción por falta de cerilla, lo cual afectó su distribución de modo considerable.

No obstante, el misterio radica en que quizás algunos consumidores desconocen que el documento rector del Mincin establece que debe recibir una caja de fósforos ocho veces al año, así que seguramente la afectación existía mucho antes de la falta de cerillas.

Y es que en ocasiones la ausencia de información produce monstruos, como el “cambalache”, parafraseando la obra pictórica de Goya.

No siempre los consumidores detienen la mirada en la pizarra informativa que xiste en las bodegas.

Reyes Hernández aduce que en cada establecimiento existe una pizarra donde plasman los productos que se entregan, pero no siempre los consumidores detienen su mirada para conocer cuándo le tocan las dos entregas de pastas largas que le corresponde en el año, y las tres de fideos o los fósforos. Con este último y en aras de proteger al consumidor, se ha tratado de diferenciar los normados por las libretas de los liberados con diferente color y diseño, pero continúa el desconocimiento.

Sobre su producción, la especialista comercial Mercedes Vega, asegura que según se vayan recuperando los niveles de fabricación de fósforos se estabilizará su entrega en la provincia.

LAS BODEGAS POR DENTRO

Aunque se trate de entidades que almacenan y expenden alimentos, no siempre las bodegas reúnen los requisitos y normas como centro donde reine la higiene. Las tonalidades lúgubres de varias, y la suciedad a veces golpean la vista, sin dejar de reconocer que muchas se ubican en viejas edificaciones con serios problemas constructivos y de humedad.

En la provincia existen 727 unidades de este tipo, y solo en la ciudad de Matanzas 144, lo cual dificulta una mejora en la imagen, si tomamos en cuenta que para el 2018 el Grupo Empresarial cuenta solo con un millón de pesos para cubrir las necesidades constructivas y de mantenimiento de todo el territorio matancero.

Gracias al programa de revitalización de la ciudad en su aniversario 325, algunas ubicadas en el centro histórico yumurino sí han podido mostrar un mejor semblante, otras, en cambio, languidecen en el tiempo.

Tal es el caso de unidad La Honestidad, ubicada en Los Mangos, barriada de esta ciudad. Allí Mireya Nápoles, administradora del lugar, debe hacer malabares para poder caminar en el espacio tan reducido, donde comercializan hoy los productos de la canasta básica.

Días después de nuestra visita, y a seis meses del paso del huracán,arribaban los primeros materiales para la reconstrucción de la bodega La Honestidad

Desde el paso de Irma el combinado perdió el techo, la segunda vez que sucede, y desde entonces comparten un reducido espacio con la carnicería. Allí apenas caben dos personas, a lo cual se suma el peligro real para la vida que representa varios cables de electricidad al descubierto.

Días después de nuestra visita y a seis meses del paso del huracán llegaron los primeros materiales para la feliz, y ojalá pronta, recuperación del combinado de Los Mangos.

DE LA CARNE, LA LECHE Y OTRAS TARDANZAS

Es cierto, tampoco alcanza, pero resuelve, aunque a veces molesta por su tardanza. Cada día los consumidores se debaten entre la espera que desespera por el arribo de la leche.

Maribel Fuentes García, jefa de ventas de la Empresa Láctea de Matanzas reconoce que puede existir desconcierto por la demora de tan vital producto.

Califica de crítico el parque automotor de la entidad, ya que de 58 camiones solo 10 asumen las 15 rutas de distribución.

“A veces alguno sale de circulación por rotura y se afecta una de esa rutas, a ello súmele la inexistencia de vehículo retén para asumir las contingencias que puedan surgir.

“Con esos mismos que funcionan cubrimos los territorios de Cárdenas, Limonar, Pedro Betancourt, Unión de Reyes y Matanzas; en esta última deben emplearse camiones con vagones por las empinadas calles de los barrios altos, ya que en uno con plancha se pueden caer las cajas de leche”.

Al problema del transporte se suman las afectaciones por la escasez de agua que han sufrido en los últimos días, debido a una rotura en los manantiales de Bello.

Otras decisiones de Comercio, como eliminar las plazas de custodios también entorpece la entrega, ya que la distribución comienza a las tres de la mañana pero muchas unidades no abren hasta las siete.

“Cuando hay dieta, que el monto a transportar es mayor, los carros deben regresar con la carga después de las once de la mañana y recomenzar el trasiego de leche a las tres de la tarde, cuando vuelven a abrir las bodegas”, refiere Fuentes García.

La entrega de cárnicos también crea malestar en la población, y como en la Ecil, el transporte emerge como problema latente.

Los nueve camiones con que cuentan, según refirió Magalys Rodríguez, directora adjunta de la Empresa Cárnica de Matanzas, arrostran más de tres décadas de explotación, aun así deben cubrir varios municipios matanceros.

Sobre las causas de que a veces no llegue todo el producto a la carnicería, como cuestionan varios consumidores, la directiva explicó que además de la ausencia de refrigeración en muchas casillas, se suma la ausencia de frío en los vehículos, por lo cual al final de recorrido pueden mermar ciertas mercancías, mas, siempre se repone el faltante.

La entrega también responde a un ciclo de distribución, en el cual interviene la disponibilidad o no de materia prima. Como ejemplo cita la carne de dietas médicas y de niños, siempre de primera calidad, pero en ocasiones los animales acopiados no poseen óptimas condiciones.

“El pollo de dieta y de población siempre se entrega completo, y tenemos documentos que así lo corroboran”, afirma.

Muchos se puede escribir sobre el tema, y opinar. Detrás de la simple acción de adquirir los productos de la canasta básica descansa un engranaje complejo donde intervienen disímiles factores. La insatisfacción no siempre es hija del inconformismo, porque siempre existen aspectos mejorables, perfectibles.

El país y la provincia se toman muy en serio cuanto concierne a los alimentos normados por la libreta de abastecimiento. Solo para tener una idea, en un informe de la dirección integral de supervisión sobre las acciones realizadas con vistas a proteger al consumidor en estos establecimientos se aplicaron 577 multas en lo que va de año.

El Yerbero del Yumurí


Aurelio Andrés Díaz Fabré se reconoce como Ossainista. Así nombran a los hijos de la deidad yoruba Ossain, dueño absoluto del monte.

A punto de cumplir los 77 años Aurelio Andrés recorre los cuatro puntos cardinales de la ciudad de Matanzas en busca de plantas para remedios medicinales o rituales religiosos.

Como hijo de Ossain tiene el don de reconocer todas las hierbas y palos del monte. La virtud la recibió de niño por esos misterios que a veces solo la religión puede explicar.

Muchas veces se le ve a orillas del río Yumurí con un machetín en la mano. Camina con cuidado por el irregular terreno, ya que sus viejos huesos acusan la fatiga de los años. Pero pese al tiempo, no ha perdido la destreza al cercenar los tallos con una sola mano.

Ni él logra enumerar todas las especies y remedios que conoce. Mientras sostiene un mazo de alacrancillo, asegura que es “muy bueno para la erupción en la piel de los muchachos. Aquella de allí- y señala a orillas del río- es garro blanco, excelente para los padecimientos del estómago”.

Aurelio habla como las personas de antaño; de él se pueden escuchar frases en desuso como “baños de asiento” o “concepción” para referirse a la gestación de las mujeres, para el alumbramiento, según dice, también existen remedios.

“Ossain me obsequió la virtud de reconocer las matas curativas del monte, y Orula, el adivino, me encomendó.

El veterano yerbero es muy conocido en la ciudad. Hasta su casa llegan personas de muchos lugares para mejorar la salud o para rituales de iniciación.

Reconoce que en la naturaleza existen plantas para lo bueno y lo malo. Como el guao, y deja escapar un “mmmmmm” de respeto. “El guao es un diablito que sirve para brujería y hacer daños”. Mas lo que Aurelio prefiere es curar a las personas, entonces comienza a cantarle a Oshún, la deidad del río, y mientras se aleja su canto se hace imperceptible.

Los colores de Mariela

Cuando uno se va aproximando a la casa de Mariela Alemán, en el poblado de Guásimas, desde la distancia percibe la escultura de una gran tijera que descansa en su tejado, símbolo de su quehacer, y similar quizás a aquella que le tomara a la abuela en su niñez para confeccionar su primera pieza textil para una de sus muñecas.

Convertida en una diseñadora de gran prestigio y notoriedad, con disímiles premios y reconocimientos, su nombre es un referente en las principales pasarelas del país. Hoy su arte trasciende las fronteras con revolucionarias propuestas que se exhiben en ciudades de renombre como New York.

En el mundo artístico le llaman Mariela Colores, y al ingresar a su taller redescubre la niña que fue. Enseña sus piezas como si se trataran de sus juguetes más preciados, los desparrama sobre la mesa de trabajo y explica las técnicas empleadas y cómo consigue las diversas tonalidades cual si fuera un juego que disfruta a plenitud. Lo hace con júbilo, sin regodeos, ni ínfulas de grandeza, sino con una pasión patente por cuanto hace.

Hasta se llega a pensar que el trabajo del diseñador es cosa fácil, sin noches de desvelos, ni la angustia nerviosa que precede a cada exhibición.

Reconoce que cuanto es, lo debe a la influencia de su abuela, quien era costurera. Ella le veía siempre en la máquina de coser y por imitación quizás, o por vocación temprana, comenzó a elaborar las ropitas de sus muñecas. Siendo una pequeña de tercer grado, cosió un “shorcito” que fue el orgullo de su abuela, quien henchida de gozo mostró el talento de la nieta a todas las vecinas.

Mirando a su nana se adentró en ese universo de crear vestidos con sus manos. Sus inicios transcurrieron en Bolondrón. Y fue allí donde trabajó durante 14 años, en la Casa de Cultura de su pueblo natal. Luego impartiría clases de pintura, e incursionaría en el bordado y el punto crochet, siempre trabajando con niños.

También cita como influencia determinante a su profesor Raúl Borondino, de quien recibiría clases de pintura en la escuela de arte. Así se apropió de la técnica del estarcido en óleo y acrílico.

Pero a Mariela, tanto como la pintura, le interesaba diseñar vestidos, así que eligió las telas como soporte para sus inquietudes artísticas.

Comenzó probando. Quería trasladar la técnica a los tejidos y lo intentó una y otra vez, pero el resultado final no le satisfacía. Rememora que un buen día, inmersa en su empeño, la llamaron para algo… y cuando regresó a su mesa de labores el sol había “trabajado” las telas, produciendo un efecto maravilloso en los colores. Asegura que fue de manera casual.

Por eso manifiesta con marcada modestia que muchos de sus logros son accidentales, “¡es el sol quien me ayuda!”, y aduce que también por azar el astro rey le regaló otro efecto imaginado cuando al caer sobre un tejido varias hojas de plantas, produjeron una amalgama de tonos y figuras, similar a la técnica del estarcido.

A partir de allí comenzó a experimentar, a jugar con la luz natural y los matices. Lo mismo aprovecha los granos de arroz, que plantas que cultiva en su casa, como la higuereta, y comienza a crear con una energía inusitada, casi con frenesí.

Cuando se le pregunta qué surge primero, si comienza de una idea prefijada, duda en responder, porque lo de ella es crear y disfrutar creando.

“Un día trabajo las telas en el entintado, otro, se me ocurre diseñar un vestido. En ocasiones sí sé lo que quiero conseguir y parto de un diseño preconcebido, otras veces no, y me dejo llevar por la inspiración.

Inspiración que no responde a un momento específico, ni a una musa antojadiza, si bien prefiere las mañanas soleadas, trabaja cada día de la semana.

ARTE Y MODA

Mariela siente un cariño especial por el evento Arte y Moda, entre las principales plazas del buen vestir en Cuba. Participó por primera vez en el 2012

“Arte y moda es un certamen muy bello, los diseñadores deben crear a partir de la obra de un pintor. En una ocasión me correspondió producir mis piezas a partir de la pintura Bicicleta, de Luis Enrique Camejo.

Pieza perteneciente a la colección Bicicleta

“Recuerdo que estuve una semana sin dormir. Debía confeccionar una prenda a partir de un ciclo, con todos los accesorios, timón, sillín, e incorporarlos al vestido. Pero el resultado fue favorable.

FRIDA

En la vida de Mariela, Frida Kahlo es una constante. En cada espacio de su casa uno se topa con cuadros con el rostro de cejas pronunciadas y mirada desafiante de la pintora mexicana, acompañados de esas frases ingeniosas que le caracterizaron hasta convertirla en un símbolo de rebeldía y pasión.

Esa admiración de Mariela se vio retribuida y alimentada cuando tuvo la dicha de crear varias piezas de vestir a partir de la pintura Cartas de amor a Diego, de la artista de la plástica Lesbia Vent Dumois.

La propuesta de Vent Dumois le chocó un poco porque era muy conceptual, mas Mariela no se amilanó y echó a volar su imaginación, y junto con esta, también el sueño, porque estuvo sin dormir varios días hasta que al fin logró aprisionar una idea, y cuando comenzó a elaborar sus bocetos sintió tal golpe de energía y entusiasmo, que creó una colección de 25 piezas.

Con la colección Frida la diseñadora obtuvo numerosos reconocimientos

Tal fue la reacción de la crítica que su propuesta resultó elegida entre los 10 mejores trajes de la década de existencia de Arte y Moda.

Luego le invitaron a otro certamen prestigioso en New York, la Semana de la Moda en Harlem. Una experiencia única para ella.

Recientemente resultó seleccionada para participar en el homenaje que efectuará el Fondo Cubano de Bienes Culturales para celebrar sus 40 años de creado, organización a la cual pertenece.

Se deduce que el lugar que más disfruta de su hogar es el taller, y ella lo corrobora, agregando que su trabajo no termina al colgar el vestido en la percha. Para ella el momento cumbre es la pasarela, cuando las modelos defienden su trabajo.

“Yo disfruto todo el proceso, pero ver la obra terminada en la pasarela me regocija. El sentimiento debe ser semejante al del pintor que ve su obra en la galería, o al músico en un concierto, lo importante es la respuesta del público. Para un diseñador esos 10 o 15 minutos que dura la exhibición resulta la culminación de la obra y lo es todo para mí.

La mirada de Frida le observa desde cualquier rincón del taller

Al que madruga, ¿quién lo ayuda?

En este caso quién lo asiste, o le sirve, serán las interrogantes con una respuesta segura: casi nadie, para no pecar de absoluto.

Por eso siempre que amanezco temprano, mientras recorro una ciudad dormida, incluso más allá de las ocho de la mañana, y me topo los establecimientos cerrados voy repasando en mi mente la escena final de Mejor…imposible, aquella película protagonizada por Jack Nicholson y Helen Hunt, cuando en las altas horas de la madrugada deciden visitar un establecimiento que abría sus puertas, ¡a las cuatro de la mañana!

Recuerdo que el personaje tenía cierta enfermedad neurótica y me da por pensar que si esa escena se llega a efectuar en la ciudad de Matanzas el final de la película sería otro bien distinto…y trágico, y eso que se trataba de una comedia romántica.

Pero en la urbe de los ríos y los puentes, y cierta somnolencia también, los establecimientos gastronómicos que expenden alimentos ligeros comienzan la jornada laboral mucho más allá de las ocho de la mañana. Y en el saco de los adormilados podemos introducir tanto a particulares como estatales. Aunque los primeros, por emprendedores quizás, a veces sí abren sus puertas más temprano. Incluso uno puede toparse con ciertas mesitas madrugadoras con un termo de café a la vera del camino.

Pero regresemos al tema que nos convoca, y nos deja con cierto mal sabor en la boca. Para muchos madrugadores, esos que laboran en fábricas, talleres, servicios comunales o en el turismo, no hay nada mejor que un buen café mañanero. Pero ¿dónde tomar un café que nos desentumezca los labios y el sueño en los primeros albores del día? Es cierto, no todos somos cafeteros, ¿dónde tomar entonces un vaso de leche tempranero y calentico al menos?

Asombra que muchas cafeterías estatales, de esas que debieran laborar las 24 horas del día, permanecen cerradas aun cuando el reloj marca las nueve de la mañana “cuadrando la caja” o “en el cambio de turno”.

Y ahí entra otro mal extendido: el cuadre de caja o arqueo. Es cierto que en un establecimiento que labora durante 24 horas deben cuadrarse las ventas, hacer entrega de los productos comerciados y el dinero recibido. Pero parar una venta tanto tiempo en un local que tiene como objeto vender, es otra cosa bien distinta y molesta.

Y aquí quisiera hacer una mención especial al Oro Negro ubicado en el Viaducto de la Ciudad de Matanzas que comunica la capital del país con Varadero. De los establecimientos que más veces he presenciado que detiene la venta por cuadre de caja o la llegada de una pipa de combustible. Sería bueno estudiar cuánto dinero deja de ingresar ese lugar cada vez que detiene su venta, que ocurre con bastante frecuencia. ¿No habrá un mejor horario para recibir el combustible o “cuadrar” que los horarios picos?

Entiendo que por razones de seguridad se detenga el expendio de gasolina o diésel a los autos, ¿pero también de productos de primera necesidad?

Solo se entiende tal desplante, ese que produce las puertas cerradas de un establecimiento, si su prioridad no fuera la satisfacción de los clientes.

¡Ah! Pero cuán diferente sería todo si cada administrador velara por el buen funcionamiento de cada lugar. Y por la agilidad de esos procedimientos quizá obligatorios, pero que pudieran hacerse con más presteza y sin detener la venta.

Varios de mis colegas no me dejarán mentir si rememoro aquella vez cuando observaron que me sentí contrariado antes de comenzar un recorrido para un reportaje. Era fin de mes y de cuota, y en casa me hallaba sin café. Pasaban los ocho y en el centro de la ciudad no pude hallar un sitio donde comprar cigarros y beber un sorbo de la energizante bebida.

Por suerte existen notas halagüeñas, como la que publicamos ese día en el semanario Girón: la reapertura de la cafetería La Pelota. La alegría no solo fue debido a su aún inacabada pero bella imagen o a las variedades de ofertas, debemos agregar y destacar que abriría sus puertas desde las seis de la mañana. Es decir, los madrugadores ya cuentan con un lugar donde recibir un servicio de desayuno, o un simple café o taza de leche antes que el sol asome. Ojalá la buena nueva se esparza por toda la urbe.

No he estado enumerando las manchas en el sol, Pues sé que en una sola mancha cabe el mundo. He procurado ser un gran mortificado, Para, si mortifico, no vayan a acusarme…

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