Cuando la ciénaga germina

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Aunque a lo largo del tiempo Mariana del Rosario Pérez siempre escuchó que cultivar en la Ciénaga de Zapata era un intento baldío, como sus propios suelos, en los duros años 90 pidió tierras en usufructo mediante el Decreto Ley 259, haciendo caso omiso a tales palabras. Así consumaba su deseo de convertirse en agricultora.

En el año 1994 Mariana del Rosario Pérez vio en la tierra su tabla de salvación. Los rigores del Período Especial apretujaban la economía familiar y el alimento escaseaba.

Poco a poco fue transformando una geografía dominada por hierbazales de ciénaga y árboles del soplillo, arbusto que le da nombre al poblado cenaguero donde vive: Soplillar.

Con el sudor de su frente demostró que en la Ciénaga sí se puede sembrar. Quizás los rendimientos no se asemejen a los de municipios como Jovellanos y Perico ya que la calidad de los suelos no es muy buena, pero con el empleo de abono orgánico y excreta de animales logró enriquecer el sustrato.

Asegura que las frutabombas cosechadas en sus predios pueden
competir en sabor y belleza a las de cualquier finca del resto de la provincia, y hasta muestran más resistencia a las plagas y enfermedades.

En sus cinco hectáreas crecen los frutales, las hortalizas y pasta el ganado ovino caprino. El verdor de los cultivos contrasta con los troncos blanquecinos de los soplillos. A pesar de la sequía las plantaciones se ven saludables, ya que cuenta con riego por goteo gracias a un proyecto conjunto con el CITMA.

Gracias al estrecho vínculo con el Citma recibe continúo asesoramiento a partir de plegables sobre agroecología y cursos de superación. Aprendió a respetar la naturaleza y sus prácticas agrícolas no agredan el medio ambiente ya que nunca emplea productos químicos.

De los 90 acá ha crecido su finca. Siembra lechuda, acelga, limón, col, pepino, guayaba, piña. Cuando constató que ni el intento, ni los suelos eran baldíos, pidió más tierra.

Han pasado más de 10 años, y cuando lanza una mirada y mira lo alcanzado, cree que valió la pena tanto sacrificio. Según sus palabras se ha convertido en mejor persona, porque con el fruto de su trabajo alimenta a muchos habitantes.

Pone como ejemplo la leche que envía a los niños intolerantes a la leche materna. “Esa leche nunca le faltó a los niños. Y cuando los veo sanos y sonrientes, me da mucho placer saber que contribuí a su crecimiento”, confiesa con sana satisfacción.

Con sus hortalizas y las de otros productores asociados a su cooperativa surte centros de enseñanzas e instituciones de salud en el territorio.

Nacimiento de una cooperativa

Con la puesta en marcha del decreto 259, y posteriormente el decreto 300, los cenagueros que habían pedido tierras para la producción agrícola decidieron constituir varias cooperativas agropecuarias.

En incontables ocasiones, al vender sus producciones las demoras para cobrar podían demorar hasta un año, ya que se hacía a través de la Empresa Forestal Integral, la cual tenía otro objeto social, de ahí la necesidad de agruparse en una estructura con capacidad jurídica propia y que velara por sus intereses.
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En un inicio instituyeron cuatro Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS), pero finalmente fraguó la CCS Antonio Maure de Soplillar, por la persistencia y entrega de Mariana del Rosario.

Muchas son las ventajas de estar asociados. Ahora cobran quincenal, y logran comercializar sus producciones y recibir los insumos en fecha. La CCS está integrada por 64 asociados de todo el municipio cenaguero.

Hoy comercializan queso de cabra con la Empresa de productos lácteos de Colón. También entregan leche del incipiente ganado vacuno a la bodega del batey La Ceiba.

Lograron insertarse en la venta de frutas y vegetales al turismo, contratando sus producciones con varios hoteles del polo turístico de Varadero.

Por los logros alcanzados obtuvieron la bandera 55 Aniversario de la ANAP, condición que se le entrega a unidades productoras destacadas dentro del movimiento cooperativo campesino.

Mariana pocas veces se sienta para regodearse por lo logrado. Durante el día, si no se le halla en la oficina de la CCS, seguramente se le encontrará en su finquita, siempre atareada. En estos días se le verá con un pozuelo con semillas de pepino que espera sembrar en su posesión. Por ahora prefiere reservar los pronósticos, pero sí cuenta con los deseos y las ganas, y ya demostró que la ciénaga germina.

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Nemesia en la cicatriz de un país

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El odio envilece, y en su nombre se cometen monstruosidades. ¿Cómo entender las razones de un piloto que descarga su furia contra un camión tripulado por civiles, en su mayoría niños? ¿Qué circunstancias motivaron al aviador a disparar una y otra vez sobre el vehículo? Esas preguntas han atormentado a Nemesia durante 55 años, desde que un día gris trastocara su vida para siempre.

Temprano en la mañana llegamos a Casa de Nemesia. Éramos tres jóvenes periodistas y un chofer veterano. Todos estábamos deseosos de dialogar con ella. Sin acuerdo previo, evitamos que rememorara el dolor de su niñez, que siempre ha viajado consigo y que algunos intentan evocar una y otra vez.

En la humilde sala de su casa, donde nos acomodamos, comenzó la conversación. En una mesita descansaban retazos de tela que denotan su afición por la costura, junto a varios libros sobre Fidel, Chávez, o la epopeya de Playa Girón.

Mientras avanzaba la plática, Nemesia mencionó, un lugar no muy distante del poblado de Soplillar, un sitio que disfruta. Hacia allí partimos. En la quietud del paraje la conversación se distendió y hoy decidimos compartir con los lectores fragmentos de aquella mañana memorable cuando la entonces niña presenció uno de los golpes más fuertes que alguien puede presenciar: la muerte de un ser querido.

“Me gusta venir a Santa teresa, leo mucho. Hay tranquilidad. Me trae numerosas vivencias de mi niñez. Mi papá tenía aquí un conuco, como decimos los guajiros, y yo venía donde el cultivaba las cañas, los plátanos…

“Aquí fui feliz de niña. Siempre ansío volver y cuando llego me siento muy contenta. Me fascina el lugar. Recuerdo a mi papá trabajando, cortando caña para alimentar unas vaquitas que tenía, sembrando plátano, frijol.

“Me encanta el monte y nada me asusta, ni los animales jíbaros, ni los mosquitos. He oído que los insectos de aquí se comen las larvas del Aedes, por eso, apenas escuchas hablar del dengue.

“Suelo venir con mis sobrinos, con la familia, hasta hacemos almuerzo. Otras veces he arrancado caminando sola para refugiarme aquí. Y me he inspirado una que otra vez:

En Soplillar yo nací/ y me siento tan contenta/ que no he sacado la cuenta/ del tiempo que llevo aquí/ por eso me sorprendí/ bajo la mata de güira/ al pensar que el tiempo gira/ y gira para matarme/ y ni así podrá quitarme/ lo que tengo de guajira.

¡Tengo de guajira todo! Me siento muy plena en el campo. Soplillar es un sitio muy sereno. Vivimos todos como familia, nos cuidamos unos a otros. Las chirimoyas se maduran en tu jardín y ni los niños las cogen.

Foto que conserva Nemesia de su madre Juliana Montano, asesinada por la aviación de la invasión mercenaria cuando se evacuaba en camión hacia Jagüey Grande, junto a sus seis hijos pequeños y un sobrino de pocos meses de vida
Foto que conserva Nemesia de su madre Juliana Montano, asesinada por la aviación de la invasión mercenaria cuando se evacuaba en camión hacia Jagüey Grande, junto a sus seis hijos pequeños y un sobrino de pocos meses de vida

Cuando llega abril me pongo un poco nerviosa. Los médicos me indicaron evitar las entrevistas, casi siempre me emociono.

CELIA

“Mi mamá y Celia se conocieron y entablaron una relación de amistad. Celia vino a Soplillar al poco tiempo de triunfar la Revolución para llevarse a un grupo de jóvenes a estudiar a La Habana. Entre ellos estaban algunos hermanos míos. Los hospedaron en las casas intervenidas de los ricos que se iban del país.

“Como se avizoraba una invasión, mi mamá arrancó para La Habana a traerlos, pero Celia trata de persuadirla. Así se conocieron.

“Cuando mi mamá muere, el Indio Naborí me llevó para la casa de la heroína. Ella amparó a numerosos niños huérfanos. Su intención era quedarse conmigo, siempre fue muy buena. Pero yo quería regresar.

“Con los años, al leer la biografía de Celia, entendí varias cosas. Recuerdo que cuando estaba en su casa yo lloraba mucho: “Llévame para mi casa que tengo deseos de ver a mi mamá”, le decía; entonces Celia me cargaba y también lloraba desconsoladamente.

“Siempre tuve esa inquietud: ¿por qué Celia lloraba tanto conmigo? Con los años, supe que ella también fue huérfana de madre. Al parecer, yo le traía de vuelta esos tristes momentos, rompía en llanto junto conmigo como si fuera mi familiar más cercano y sintiera muy adentro mi dolor.

INDIO NABORÍ

“Cuando Celia conoce que entre las víctimas civiles de la invasión aparece el nombre de Juliana Montano, llama al Indio Naborí, que estaba en Varado al frente de los alfabetizadores. Le pide al Indio que hiciera una crónica acerca víctima civiles de la agresión.

“Entonces él entró hasta Palpite, pero allí le informan que la familia de Juliana Montano estaba en Jagüey Grande. Porque a nosotros nos ataca el avión cuando nos evacuaban hacia allá.

“El poeta comienza a indagar y le informan dónde se encontraba el camión tiroteado. Al localizarlo se trepa en el vehículo y comienza a tirarle fotos a las latas de leche, las colchas quemadas. Es cuando encuentra los zapaticos blancos en una caja, traspasados por un proyectil.

“Naborí toma la cajita y sale en busca de la dueña de los zapaticos blancos.

LOS ZAPATICOS BLANCOS

“Los zapaticos blancos habían sido el sueño de mi vida. Todos los niños han tenido un sueño, los míos eran ver mis pies calzados con ellos. Antes del triunfó de la Revolución no me lo pudieron comprar.
“El mismo año 1959 en que Fidel baja de la Sierra construyen la carretera. Ya podías ir a Jagüey. Ibas por la mañana y regresabas por la tarde. Antes, solo viajábamos cuando había algún enfermo.

Siempre que puede, Nemesia se dirige hasta Santa Teresa, apartado paraje donde creció y tanto recuerdos le trae de su niñez, allí disfruta leer
Siempre que puede, Nemesia se dirige hasta Santa Teresa, apartado paraje donde creció y tanto recuerdos le trae de su niñez, allí disfruta leer

“Vi la oportunidad y le dije a mi madre: ‘¿ahora sí me puedes me comprar unos zapatos? Si me lo compras que sean blancos, mamá’. A principios de abril mi anhelo se había hecho realidad.

“Pero figúrate…en la Ciénaga no encontraba la ocasión para estrenarlos. Creía que se me iban a romper y me los puse una sola vez, me los quité enseguida y los aguardé en la cajita.

“Nunca piensen en una niña de 13 años de estos tiempos. Se trataba de una niña del año 1961. Yo no sabía lo que era una invasión. Nunca creí posible que nos podían matar sin nosotros atacar a nadie.

“Cuando mi papá nos dijo: ‘¡Recojan lo imprescindible! Esto es una invasión y tenemos que trasladarnos hacia Jagüey.’ Yo, inocente al fin, recordé que las niñas del pueblo lucían sus zapaticos blancos. Me llevé conmigo las mejores medias, un vestido, y la caja con mis zapatos. Fíjese usted, yo pensaba que íbamos a pasear a Jagüey.

“Cuando el Indio Naborí me encuentra y trae en sus manos la caja con los zapatos, recordé todo aquello de golpe. Mi hermanito grave, mi abuela también, la muerte de mi mamá. Hacía muy poco que la habíamos sepultado. Al ver mis sueños destrozados y el inmenso dolor que había sentido en tan poco tiempo, al recordar cómo mi mamá me lo había comprado me emocioné y lloré tanto….

“Con el tiempo, Naborí dijo que al llegar a su hogar le comentó a su esposa Eloina que no podía cumplir con la crónica encomendada por Celia; él tenía algo atragantado muy adentro que tenía decir, y así nace Elegía a unos zapaticos blancos.


TRISTEZA

“A veces no quisiera recordar más. Me emocionó mucho y me hace daño. Cuando llega abril la tristeza es inevitable. Pero luego pienso en los jóvenes y entiendo que ellos deben saber qué sucedió en la invasión a la Ciénaga de Zapata.

“No es solo perder a la mamá. Es perderlo todo. Yo vivía con mis dos abuelas. Y las abuelas acarician y malcrían. Yo y mi hermana éramos las más chiquitas de la casa. Al venir la invasión matan a mi mamá, mi abuela paterna queda paralítica, a mi hermanito más pequeño le dieron un balazo en la pierna y otro en el brazo; a mi hermano mayor otro en el cuello.

“Cuando nosotros regresamos para la casa era un hogar sin abuelas. No pudieron vivir más con nosotros por la edad, las heridas y la tristeza. Mi niñez fue muy dura…estoy llorando otra vez, porque aunque pasen los años la herida permanece.

Bahía de Cochinos: La vida de Ramón marcada por 72 horas

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Dentro de muy poco Ramón del Rosario Veleiro será un hombre nonagenario. Y aunque han pasado 55 años de la Victoria de Playa Girón, recuerda con lujo de detalles aquellas jornadas que estremecieron la tranquila ciénaga.

Ramón del Rosario Veleiro nació el 27 de noviembre de 1926 en la Ciénaga de Zapata, donde han transcurrido sus 90 años de vida. Del Soplillar de entonces, donde nació, creció y aun vive, lo recuerda todo: el plan de carbón enclavado en la zona, el caserío incipiente, la pobreza…

La abundancia de árboles de soplillos le dio el nombre al lugar. El veterano rememora que hasta allí solo llegaba un pequeño carro de ferrocarril a través de una rústica vía férrea.

A los 12 años, Ramón se adentró al monte para hacer carbón. Lo más difícil era cortar la leña y “burrearla”. Su infancia y juventud la pasó trabajando duro, algo común en aquellos tiempos.
Aquella cena carbonera con Fidel le resulta imposible de olvidar.

Nunca antes un alto dirigente había visitado tan apartado paraje, mucho menos en días festivos. En un inicio no participó porque le habían dicho que no se podía acercar al Comandante. Cuando Fidel supo la errónea disposición orientada por alguien, mandó a buscar a todos los habitantes de la zona. Esa noche el veterano estuvo entre los participantes de la cena de nochebuena con Fidel.

“Dicen que vino en un helicóptero pero yo no puedo asegurarlo, no lo vi, ni lo sentí. Después de esa navidad Fidel regresó muchas veces a Soplillar”.

En unas de esas visitas unos pobladores habían capturado a un cocodrilo y se lo mostraron con orgullo al Comandante, quien se acercó y conversó con ellos.
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“Al principio, como se aplicaban muchas medidas revolucionarias, surgían discrepancias, discusiones. Y la gente se lo contaba a Fidel para que intercediera”.

LA INVASIÓN

Sentado en el portal de su casa, recostado el taburete a la pared, Ramón del Rosario recuerda que serían las dos de la madrugada cuando sintió los disparos aquel mes de abril hace ya 55 años.

“Noté que los tiros se escuchaban por vuelta de Playa larga, pero nunca pensé en una invasión. Creí se trataba solo de una lancha pirata tiroteando desde la costa, y la respuesta de los milicianos.

“Luego llegaron las tropas cubanas a Soplillar para evacuarnos. Aun así, no me retiré. Nos quedamos siete u ochos compañeros. Los camiones salieron por la carretera nueva y nos dijeron que nos traerían armas, porque estábamos desarmados.

Rememora Ramón los aviones volando a ras de monte. Tenían en la cola una bandera cubana y por unos instantes él pensó que pertenecían a las fuerzas cubanas.

“Entonces, mi hermano me grita: ‘¡Corre compadre! Que están bordeando a Palpite y vienen pa’cá!’ Tiroteaban la carretera para destruirla e impedir la llegaba de los milicianos. Salimos corriendo y nos intrincamos en la manigua. Pero los combatientes nuestros llegaron rápido desde Cienfuegos.

“La noche del primer día de la invasión nos sorprendió en el monte. Intentamos dormir en el suelo, cerca del tronco de una ceiba. Se escuchaban los disparos y el cielo centelleando por las bombas.

“No sabíamos nada de nuestra familia evacuada en Jagüey Grande. Llegaban noticias de civiles muertos por la aviación y uno no sabía qué pensar, con los nervios agitados.

“Tuve miedo, lo reconozco. Creías que te iban a matar. En la posta los guardias sentían el mínimo ruido y disparaban a los que se moviera. Luego colocaron un arma poderosa, una ametralladora de alto calibre que chapeaba bajito. Había mucha tensión y no era para menos. Nadie sabe lo que es una guerra hasta que se encuentra metido en ella.”

Según pasaban las horas las armas fueron enmudeciendo. Los disparos se sentían a intervalos. Luego se hizo el silencio y la calma regresó a Soplillar, mas no la normalidad.

MERCENARIOS

Después que culminó el grueso de los combates muchos mercenarios se dieron a la desbandada al saberse derrotados. Ramón sirvió de práctico para capturar a los invasores dispersos en la inhóspita ciénaga.

“Él primero lo agarramos aquí cerca del batey. Era de tez oscura y avanzaba con una tijera en las manos. Los milicianos lo interceptan y le preguntan quién es. ‘Yo soy el barbero de Soplillar’, responde el muy caradura. ¡Fíjate tú!… aquí no había barbero.

“Lo montaron en un camión y un familiar mío quiso hacer justicia por sus manos. Ya sabíamos de la muerte de la madre de Nemesia, y de otros pobladores de la Ciénaga, gente que nunca le hizo daño a nadie.
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“Un teniente nuestro habló fuerte y nos dijo: No, no no, aquí no se mata a nadie, ellos responderán ante la justicia revolucionaria, si piden agua, denle agua, y si piden comida lo alimentan, nosotros no atropellamos ni asesinamos a nadie”.

No muy lejos de allí, Ramón cuenta que un gallego tenía un rancho y un plan para la fabricación carbón. “Él vivía solo. Venía cada día a la bodega a buscar comida. A todos les extrañó la cantidad de víveres que compraba. Le siguieron y descubrieron a cuatro mercenarios escondidos en su rancho. Le tenían amenazado.

“Pasó el tiempo, pero los soldados cubanos permanecieron apostados por si aparecían más mercenarios huyéndole a la Ciénaga. A veces nos costaba ir al monte sin armas, por si aparecía alguno. No sé, pero durante algún tiempo vi que la gente de la zona estuvo un poco callada. Quizás por la fuerte experiencia de esos días, que nunca he olvidado, y mientras viva no voy a olvidar”.

¿De reprimidos a represores? (I parte)

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Azorado veo cómo quienes repiten hasta el cansancio la palabra libertad, y exigen a los cuatro vientos el derecho a pensar diferente con las venas del cuello a punto de estallar, como por arte de magia o por exceso de libertad, ya que muchos se encuentran en el exterior, asumen una postura retrógrada e intolerante al discurso divergente.

Muy difícil la tenemos los cubanos que decidimos permanecer en Cuba, a cuenta y riesgo, como dice la canción y con una actitud militante. Solo serás creíble si asumes una postura crítica hacia dentro, y profieres loas y adjetivos dulces a cuanto sucede afuera. Es el mismo viejo cuento de siempre de la tan cacareada libertad de expresión: eres libre para decir solo lo que otros quieren escuchar.

Te verás imposibilitado de defender hasta lo defendible, y correrás el riesgo de ser tildado una y otra vez de ciego, lamebotas o cómplice de una tiranía, por el simple hecho de intentar mostrar todas las aristas de tu realidad inmediata: las grises, las oscuras y las menos oscuras. ¡ay de ti si descubres un destellos de luz dentro de tanta sombra! No serás otra cosa que un repetidor de consignas.

¡Ciego!, eres un ciego porque con tus ojos ves lo que otros descartan, ignoran o prefieren callar. Aunque nunca hayas matado una mosca, aunque te midas para azorar hasta aquel perrito sarnoso, eres un represor y vil instrumento de la maldad extrema porque defiendes lo que consideras el mejor camino para Cuba.

Aunque a esa conclusión hayas llegado por tus propias ideas, serás acusado de que alguien habla por ti y dirige cada gesto y movimiento tuyo, ya que no eres más que un muñeco inerte que solo responde a los estímulos de algún ventrílocuo.

Si desde ya mis criterios son desaprobados por mis antagonistas, me pregunto cuál sería mi destino de ocurrir en la Isla un cambio de régimen. Debo creer que permitirían publicaciones de izquierda, o la existencia de una oposición real. Lo dudo, si desde ahora se muestran reacios al diálogo, y poseedores de la única verdad posible. Cualquier idea contraria es desechable, punible.

Son demasiados incongruentes con sus postulados de libertad de expresión y pensamiento, si desaprueban la mínima oración que disienta con sus doctrinas, si es que tienen alguna.

Se pretenden conciliadores y asumen la intolerancia como bandera; se autoproclaman víctimas de la represión y arremeten con ira contra la mínima palabra que defienda el sistema cubano; hablan de olvidar el pasado y las atrocidades cometidas por la extrema derecha de Miami, y se la pasan hurgando en él para hablar de la UMAP, de los huevos lanzados en los 80, pero gran reprimenda se buscará quien ose mencionar al avión de Barbados. Así de simple, se dicen reprimidos y se la pasan reprimiendo. Continuará….

Yoani Sánchez y la gran estafa alemana

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El nuevo programa de Yoani Sánchez no es más que un gran montaje, quizás la mayor de las estafas de la bloguera. Cómo entender que dedicara su debut televisivo a la ambientalista Berta Cáceres, pero con anterioridad nunca había mencionado su nombre tan siquiera. Desde la muerte de la luchadora indígena ocurrida el tres de marzo a la fecha, Yoani Sánchez ha publicado 555 tweet, y en ninguno ha mencionado el nombre de la líder indígena.

El día que asesinaron a Berta Cáceres en su propia cama el mundo se consternó ante el alevoso crimen. Allá en La Esperanza, barrio hondureño donde vivía, dos sicarios irrumpieron en su casa, y tras un brutal forcejeo le propinaron tres disparos en la espalda provocándole la muerte. Era la madrugada del tres de marzo.

Aquel jueves en que mataron a la líder indígena la prensa internacional denunció el crimen sin importar la orientación política de esos medios, tanto los de derecha, izquierda o centro, se hicieron ecos del cruel suceso; excepto la bloguera Yoani Sánchez, que ese día no escribió una palabra en twitter sobre la luchadora ambientalista.

El día tres de marzo Yoani twiteó sobre la batalla en Cuba contra el Zika, el arribo de los hermanos Gourriel a un aeropuerto de Miami, sin embargo, de sus 21 tweet de esa jornada ninguno mencionaba a Berta Cáceres. Ni al día siguiente, y pasaron las semanas, y nunca se manifestó sobre el asesinato de la combativa activista, ni hizo mención al río Gualcarque, sagrado para los Lencas, ni a la sierra Puca Opalaca, lugares amados y defendidos por la líder indígena.

Y es que Yoani Sánchez no podía escribir sobre lo que no conocía: el verdadero activismo social. La luchadora hondureña se enfrentó a los poderosos, a las trasnacionales, a los oligarcas, en cambio, Yoani recibe grandes sumas de ellos.

En el debut de su programa alemán, Yoani Sánchez habla sobre Berta Cáceres
En el debut de su programa alemán, Yoani Sánchez habla sobre Berta Cáceres

Berta Cáceres caminó y combatió junto a los pobres, alzó su voz por su pueblo Lenca, Yoani solo sabe de falsedades y luchas fantasmas desde las redes sociales.

Berta Cáceres conoció el peligro. Se sabía amenazada de muerte, aun así organizó la resistencia contra la construcción de un megaembalse, siempre en defensa del aire y el suelo de su gente. Yoani solo conoce de viajes a Europa y comentarios sosos en las redes.

Por ese motivo me indigna la desfachatez colosal de la filóloga cubana y del canal alemán donde ella conduce un programa fantoche. Y sobre todo, la desvergüenza de permitir que sus asesores y guionistas eligieran un tema sobre el cual ella nunca se pronunció. De los 555 tweet que Yoani Sánchez ha escrito desde el tres de marzo a la fecha, nunca ha escrito el nombre de Berta Cáceres, ni de Honduras, quizás ni sepa que existe el pueblo Lenca.

¿¡Yoani Sánchez conductora de televisión!? ¿¡y ambientalista!?

La televisora alemana DW, que trasmite en español, incluyó en su programación una porgrama donde Yoani Sánchez funge como conductora
La televisora alemana DW, que trasmite en español, incluyó en su programación una porgrama donde Yoani Sánchez funge como conductora

Pues sí, cuando ya nadie la recordaba, cuando su nombre y verborrea parecían diluidos ante el creciente empuje de jóvenes talentosos que también escriben desde Cuba en la redes pero no mienten, reaparece aquel personajillo oscuro cuyo nombre se ha visto disminuido en los últimos tiempos, nos referimos nada más y nada menos que.. ¡tantarán!… Yoani Sánchez.

Durante años, la parafernalia que acompañó a la bloguera cubana rozó lo inaudito hasta convertirse en uno de los mayores embustes de la prensa occidental. Pero con el tiempo, el mito construido se disipó, entre otras razones, por sus propias meteduras de patas. ¿Alguien recuerda aquella entrevista apócrifa al mandatario estadounidense Barack Obama?

¿O cuando un periódico español debió retractarse al publicar una foto de los últimos momentos de líder venezolano Hugo Chávez, que al final resultó falsa? La publicación ibérica no lo pensó dos veces para culpar a Yoani, culpable de tamaño embrollo.

La lista de los equívocos y mentiras de la bloguera sería interminable. Creo que ningún medio de información serio la asumiría como una fuente confiable, mucho menos como reportera o conductora de algún programa. Yoani Sánchez posee la rara capacidad de confundir una piedra que lanza un chapeadora con el disparo de un proyectil, y divulgarlo sin contrastar fuentes. Todo es válido, hasta la mentira, con tal de desacreditar a Cuba.

Por tal motivo, quedé boquiabierto cuando descubrí que la televisora alemana Deutsche Welle (www.dw.com) que trasmite para América Latina en español, la incluyó en su roster. Pero tan solo bastaron minutos para verlo todo más claro.

Por supuesto que sus financistas, quienes crearon el viejo cuento de “la bloguera desvalida” siempre afanosa en su activismo por los derechos civiles, necesitaban revitalizar el mito.

Llama la atención que para brindarle cierta veracidad a la figura de Yoani, eligen para el debut del programa la muerte violenta de una verdadera luchadora, la líder indígena hondureña Berta Cáceres.
Por supuesto, no podía ser de otra forma. ¿Cómo arremeter contra Cuba sin mencionar primero las atrocidades que suceden en el resto del continente? Me imagino que en próximas emisiones, 40 capítulos aseguran por ahí, abordará el asesinato de periodistas, que aunque la frase sea manida, ninguno era cubano.

Resumiendo: esta nueva aparición de la bloguera habanera en un medio alemán busca legitimar su desacreditada imagen. ¿Con qué fin? Quizás crear un falso líder de opinión a escala internacional.

Pero a nadie embaucará este nuevo sendero emprendido por la Yoani, solo llegará a ningún lugar, por muy buenos asesores y guionistas que tenga detrás. Para derribar la mentira que ella representa basta revisar la entrevista esclarecedora que le hiciera el profesor y periodista fránces Salim Lamrani, dejándola muy mal parada.

Nadie puede fingir por mucho tiempo, observaremos ansiosos cuánto dura el nuevo disfraz de la devenida ambientalista….

CUBA DICE dijo mal…

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La primera vez que la sección Cuba dice apareció en el Noticiero Estelar de la Televisión cubana, muchos entusiasmados creyeron que el periodismo crítico había aterrizado de una vez y por todas al escenario nacional.

Sin embargo, como era de esperar, aquel programa que empezó a ganar adeptos por sus críticas, en un intento de realizar un periodismo más serio, profundo y apegado a la realidad de los cubanos, empezó a desgastarse, hasta convertirse en una mueca de lo que fue.

Los ejemplos de superficialidad e intentos fallidos de esa sección, que no logran tan siquiera agitar a la opinión pública, resultan incontables. Mal cumple su cometido, cuando la primera frase que se escucha al día siguiente en cualquiera parada de ómnibus, hace hincapié en lo que no dijo o abordó de soslayo.

Esta vez me remitiré al programa emitido la semana pasada sobre la limpieza de dos urbes del centro del país, Sancti Spiritus y Cienfuegos, y que desde mi punto de vista, significó el tiro de gracia a un espacio que ya daba muestras de cansancio y pérdida de objetividad.

Semanas antes yo había visitado Cienfuegos y escuché de boca de muchos pobladores las alarmas sobre la pésima higiene de la ciudad en los últimos tiempos.

Para un foráneo, oriundo de la Ciudad de los Puentes, donde las aguas albañales corren como ríos, Cienfuegos no ha perdido su pulcritud y encanto, pero muy diferente piensan los habitantes de allí. Y la inconformidad de los cienfuegueros tiene lógica: durante años presumieron, con toda razón, de contar con una de las ciudades más limpias de Cuba.

Sobre esa problemática, el semanario Cinco de Septiembre realizó un amplio reportaje para determinar las causas de la falta de higiene que afronta la Urbe, merecedora de la condición de Patrimonio Cultural de la Humanidad.

El trabajo salió publicado con amplio despliegue que abarcó las páginas centrales del semanario, bajo el título: ¿Por qué está sucia la ciudad de Cienfuegos?

Foto publicada por el semanario Cinco de Septiembre
Foto publicada por el semanario Cinco de Septiembre

Vale destacar que desde hace algún tiempo, desde mi humilde opinión, claro, ese medio de prensa destaca entre los mejores del país por abordar temas peliagudos que otros prefieren evitar.

¿Qué sentimientos afloraron a la mente de los colegas del Cinco de Septiembre al constatar que a los pocos días de publicado su trabajo, el Noticiero Nacional de la televisión cubana, con mucho más alcance, desdecía lo expuesto por ellos?

ACCIÓN-REACCIÓN A UNA NOTICIA

La reacción no se hizo esperar y el debate se trasladó a las redes sociales. En un enlace de un colega del semanario se conoció que el teléfono del director del periódico no ha dejado de sonar desde entonces, con opiniones encontradas de los cienfuegueros.

Las opiniones que se pudieron leer en las redes sociales coinciden en la falta de seriedad de Cuba dice.

“Más que boquiabiertos, el show complaciente de ayer por la noche de CUBA DICE nos dio a todos los verdaderos cienfuegueros una bofetada fenomenal”, alega un forista con evidente malestar.

“Una vez más, la agenda mediática se muestra bien distante de la agenda pública. Qué vergüenza!!!”, comenta una colega, a lo que agrega: “ ese equipo de periodistas se dejó “guiar” por las conveniencias de dirigentes que no respetan a su pueblo ni aman a Cienfuegos. Tener que escuchar que en Cienfuegos ciudad hay solo cien salideros!!! Solo en mi barrio hay trescientos”.

Las opiniones airadas continúa y también señalan a las autoridades entrevistadas: “el conservador de la ciudad no quiere a Cienfuegos, debería estar indignado, en vez de emitir opiniones genuflexas, diciendo mentiras…”.

“Nos van a retirar la condición de Patrimonio Cultural de la Humanidad por la suciedad y la desidia y él será el responsable. Cuba Dice no tiene ni tendrá mi respeto en el futuro, me daría pena ser una periodista como ellos”.

“Así pues, una locura profesional de Cuba Dice. Eso sucede también porque para que un periodista de otro sitio haga un trabajo de calidad “en otro sitio” debe investigar, “de verdad”, contrastar fuentes, infiltrarse y no dejarse llevar por la “pirofláutica”. El mal es para ellos…”, argumenta certeramente otra colega.

Salideros-muestra fotográfica de Libán Rodríguez
Salideros-muestra fotográfica de Libán Rodríguez

Sobre la necesidad de que los propios periodistas de los territorios aborden su realidad inmediata, y no otros envidados de afuera, también argumentaron: “Y por qué no dejar que los periodistas de acá hicieran la investigación, pues un día en una ciudad no te proporciona la dimensión real del fenómeno. Que se limpie el bulevar y se recoja la basura no significa que la ciudad esté bella”.

“Parece que Cuba Dice no caminó por el Prado, donde la proliferación de puestos de pizzas y otros comercios han ensuciado tanto la ciudad, al punto de no merecer el título de ser la más limpia de Cuba”.

Sería interminable las opiniones vertidas en la red de redes sobre el desenchufe del programa con la realidad que intentó abordar. Lo cierto es que el equipo de trabajo se fue con la de trapo, y las interrogantes sobre la producción y realización de la sección del noticiero estelar crecen como la insalubridad en la Cuba de los últimos años.

LA CULPA SÍ LA TIENE ALGUIEN

Si en un inicio Cuba dice contó con los favores de la audiencia se debió en gran medida a la decisión de incluir los criterios de la población. Y aunque nos duela decirlo, hasta ese momento el Noticiero estelar era el espacio donde los directivos y funcionarios muchas veces se autoelogiaban sobre su propia gestión.

Fueron los criterios de la población, las verdades sin tapujos, y sin puesto que cuidar, lo que hizo de Cuba dice un espacio esperado por muchos, donde veían reflejados sus problemas. Cuando aparecieron más justificaciones que cuestionamientos, la población comenzó a satirizar el programa. En cualquier esquina cubana se escuchaba la frase: “Cuba dice pero no resuelve”.

Y quizás sin quererlo, la sección perdió sustancia y languideció. Pero ¡ojo!, la culpa no la tiene el equipo de producción ni los periodistas. Quien conozca un tilín las rutinas productivas de cualquier medio de prensa cubano, sobre todo los de tirada nacional, saben que cada trabajo crítico pasa por muchos filtros y manos, siempre dadas a las tachaduras y a las omisiones.

Semejante obrar puso en evidencia a un profesional como Boris Fuentes, pero yo voy más allá. Cuentan que el periodista llevó consigo un ejemplar del reportaje redactado por el Cinco de Septiembre. ¿Por qué decidió hacer caso omiso a lo publicado? Esa es la cuestión a debatir. Yo por lo pronto, me contentaría con escuchar su visión sobre el hecho.

Creo que es hora de que Cuba dice se analice por dentro. Se hace necesario un reportaje sobre los avatares a los que se enfrentan cada vez que abordan un tema candente. Desgraciadamente desde hace mucho ya no cumple su objetivo, más bien todo lo contrario, porque como lo demostró el amplio reporte sobre la limpieza de la ciudad en Cienfuegos, más bien desinforma y manipula la realidad.