Hombres de fuego (+ Fotos)


-¿Dónde es el incendio?- le preguntamos a Pedro Bouza al conocer que desde hace días la candela consume una porción de la Ciénaga.

-En los Arroyones, salgo para allá en unos segundos. Solo vine para puntualizar algunas cosas en la empresa -responde.

Los segundos se vuelven minutos. Transcurrido algún tiempo aparece un vehículo a gran velocidad. En él viaja Pablo Bouza, director de la Empresa Forestal Integral Ciénaga de Zapata (EFI).

Desde hace varios días intenta sofocar un incendio que daña la zona occidental del Humedal, próximo a Santo Tomás. La cuadrilla de hombres de la EFI y el destacamento de Guardabosque no cejan en sofocarlo, pero el combate no es nada fácil, se trata de uno de los flagelos más destructivos que azotan al Parque Nacional, y de los más traicioneros.


“¡Imagínate! Hace 138 días que no llueve en esta parte del territorio. Podemos decir que la actual etapa no ha sido de las más intensa, pero tampoco de las más leve”, comenta desde la camioneta. Acto seguido nos convida a montarnos para constatar con nuestros propios ojos cómo se enfrenta este tipo de catástrofe.

“Hace solo unos días nos complicamos con otro en áreas de hierbazales de ciénaga, logró avanzar poco más de 400 hectáreas. Esa área no nos preocupa porque son espacios catalogados, según la literatura científica, como hijos del fuego. Desde el 2001 se ha quemado en siete ocasiones. A los pocos meses la vegetación se vigoriza”.

De las hectáreas afectadas, solo dos pertenecen a bosques naturales, precisa el directivo, mientras avanza por el pedraplén que comunica con el asentamiento Santo Tomás.

Un chofer advenedizo se “engulliría” más de un bache por mucha atención que preste a la vía, pero Bouza, como si tuviera una especie de GPS en la cabeza, logra burlar las protuberancias del terreno y conversar, lo que muestra los conocimientos del mismo.

Con satisfacción reconoce que desde ayer en la tarde controlaron el actual siniestro con la construcción de una trocha manual. Mas, corren el riesgo de que recupere la intensidad, ya que queda mucha materia orgánica en la zona, producto de los embates del huracán Michelle. Otro enemigo acérrimo de la Ciénaga, porque siempre que pasa un fuerte huracán, trae aparejado incendios más intensos.

Se puede asegurar que un ciclón es directamente proporcional a estos fenómenos. Siempre deja a su paso muchos árboles que con el tiempo se descomponen acumulando mucho material combustible.

“Hemos tratado por todos los medios de hacer la trocha sin el auxilio de equipos pesados, porque en los últimos años las brasas han entrado por los cordones que dejan los buldócer”, comenta Bouza, mientras el vehículo dobla por un estrecho camino de árboles frondosos. Justo en la bifurcación, una turbina extrae agua de un pozo para llenar una pipa.

LA TROCHA

Al llegar a la zona del siniestro, el olor a madera quemada se adueña de todos los contornos del bosque. El lugar semeja un gran horno de carbón. En el cielo vuelan varias tiñosas, lo que presagia animales muertos que no lograron escapar de la calcinación.


El primer paso para enfrentar un incendio, afirma Bouza, consistirá en construir una vía de acceso para el movimiento de hombres y recursos, y a su vez lograr controlar el efecto de la candela. “Una obra maestra y de sacrificio de muchos hombres. Hablamos de más de un kilómetro a machete y motosierra. A través de esa misma vía avanzarán las pipas”.

Por lo intrincado del terreno y el difícil acceso, en el 2003 crearon una red de pozos a una distancia de 4 kilómetros cada uno, donde se conectan turbinas que permiten llenar un camión cisterna en pocos minutos. Esta estrategia permite acortar la distancia en el trasiego de agua.

Los hombres llegan desde temprano. Pero al mediodía deben tomarse un descanso por la fatiga que producen las altas temperaturas y las cenizas que se adentran por las fosas nasales.

Pablo Bouza Rodríguez explica que sobre el mediodía se dificulta la faena por el calor unido a la velocidad del aire, lo cual impide que se interactúe con las llamas. “Las hemos desviado para que no afecten los bosques naturales con una técnica que se denomina manejo de fuego. Combatir estos siniestros es casi una ciencia, y de las más sacrificadas.

UN ENEMIGO TRAICIONERO

En la Ciénaga existen dos tipos de incendios, el superficial y el subterráneo, siendo este último el más peligroso y devastador. Para muchos, la voz de alarma surge cuando observan una columna de humo en el horizonte, lo que sin duda anuncia que las lenguas ardientes azotan la floresta destruyéndolo todo. Sin embargo, en la Ciénaga existe un enemigo mucho más letal y traicionero: la combustión subterránea.

Las características topográficas del lugar favorecen este tipo de ignición por la presencia de cavernas con 30 o 40 centímetros de capa vegetal acumulada durante cientos de años. Uno pudiera creer que la deflagración se extinguió, pero continúa arrasando soterradamente.

Aunque no se observen las llamas, los hombres toman las mangaras desplegadas a lo largo de 600 metros y lanzan una chorro de agua a un espacio de terreno con varias casimbas. A flor de tierra solo se ve un tronco que parece apagado sobre un cayo de ceniza muy blanca. Al contacto del agua el sonido resulta perturbador: el fuego ruge como bestia, una nube de humo brota con fuerza, la candela estaba allí, oculta, amenazante, destructiva.

Solo queda la silueta de que lo sería un árbol convertido ahora en fina y clara ceniza, un poco más allá varios carapachos de jicoteas carbonizados, en todo el lugar además del humo y la destrucción, prevalece la voluntad de un grupo de hombres decididos a eliminar la amenaza.

Este es el onceno incendio al que se enfrentan en la actual temporada, con más de 500 hectáreas afectadas. Según los modelos de pronósticos le quedan varios días de batalla, porque hasta mediados de mayo no se esperan precipitaciones de consideración en la parte sur de la provincia.

Pero nada amilana a estos guerreros, ni el calor, ni el peligro de resultar lastimados por el fuego. Salvar al bosque es su premisa, y con tal arrojo van tras la candela.

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Esencias del buen maltratador


Pues sí, hay personas que de verlas ya sabes que te saldrán con una negativa mucho antes de escuchar tus palabras. No se trata del cuento del gato hidráulico, es pura intuición. El maltratador tiene el ceño fruncido, cara de pocos amigos, y muy pocos deseos de interactuar con las personas. Aunque su trabajo sea ese precisamente.

En el mejor de los casos te tratará con desgano, como si en cada gesto o palabra se le fuera el último hálito de vida. ¿Señora por favor? dirás tú con la dulzura que pocas veces le diriges a tus seres queridos, en cambio recibirás un apático “mjjjj”. No importa que el mundo se esté derrumbando afuera, que se aproxime un maremoto, que un volcán entre en erupción, que tu vida dependa de una simple frase, nada inmutará al ser frente a ti. ¿Solo te preguntarás si nacieron así o se convirtieron con el tiempo?

Pero al final reconocerás que de los maltratadores, es el menos severo, aunque el más exasperante. Sin embargo, los hay peores: los huraños. Esos sí son peligrosos, parecen que tienen rabia, sin ofender claro, que hasta los canes pueden ser víctimas de estos.

El mínimo gesto o pregunta despertarán su ira. Hasta el silencio les ofusca: “¿¡Tú quieres algo mijitooo!? Que desde hace rato estás ahí parado”. Y quisieras que te tragara la tierra, por iluso, por esperar aquellas frases mágicas que te enseñaron en la escuela: “Buenas tardes, desea algo el joven”. Ni con la varita de Harry Potter lograrás semejante encantamiento. Porque como mismo para nadie es un secreto que las buenas maneras se alejan cada vez más, resulta un hecho demostrado que los maltratadores viven de maltratar, claro está. Tal parece que sienten placer ante cada envestida o desplante.

Engrosa la lista el maltratador conversador, del cual existen distintas variantes. Está el que padece de filia telefónica. Por más que ruegues no lograrás separarlo del auricular. Mientras esperas, sin importar tus gestos de desesperación, escucharás los últimos tres capítulos de la novela, el penúltimo chisme de Cusa, y del divorcio de Yarmina, luego de casi una hora, te lanzará una pregunta inocente para abrirte el pecho: ¿deseas algo?

Esta el otro, o la otra, que también abundan las maltratadoras, que sentada sobre el buró conversa con la amiga en un diálogo ameno e imperturbable. El perturbado eres tú que ya te sabes todos los pormenores de sus vidas sin proponértelo. Y si intentas interrumpir escucharás la misma frase una y otra vez, hasta la eternidad: “un momento por favor, ¿está apurado?”. Nooo, para nada, solo llevo dos horas esperando el final de la plática.

Pero con estos últimos al menos te pondrás al tanto de varias novedades, porque existe otro: el del tick nervioso. Ese sube los hombros ante cada interrogante. No sabe nada de nada, y por más que insistas nunca recibirás respuesta.

La lista de estos sujetos sería interminable, crecen cada día y mutan a cada hora, y se resisten a desaparecer. Y uno se pregunta: ¿no habrá forma de combatirlos? Las hay, o al menos eso crees al leer un mural donde descubres que muchas veces tienes la razón como cliente, aunque no lo creas, o que la misión de ese lugar según se puede leer en un sitial con letras grandes, consiste precisamente en tu satisfacción.

Y quizás lo sepan, pero a veces cuentan con aliados plañideros: algunos directivos que muchas veces se hacen de la vista gorda.

Gracias a ellos, a su nulo enfrentamiento, se ha multiplicado esta derivación del Homo Sapiens, especie en total involución.

Pero no existen conjuros, ni remedios para su total aniquilamiento. No se eliminarán con un puñado de sal, ni dientes de ajo, menos con una escoba detrás de la puerta. El embate, si de verdad queremos una sociedad sin estos dañinos espécimen en todas sus variantes, debe ser frontal.

No lo había dicho, pero nuestro silencio los robustece y disemina. Ese es su principal alimento, y debemos cortar su savia de raíz. ¡Exigir! ¡Reclamar! ¡Llamar las cosas por su nombre! ¡Combatirlos en el momento preciso! Tenemos derecho a vivir en un mundo sin maltratadores.

Unos minuticos con Leo Vera

Cuando mi amiga Jessica me dijo que Leo Vera cantaría en el espacio nocturno El bolerazo, me dije: “¡esta es la mía!”, porque llevo años deseando escuchar en vivo uno de las voces más prestigiadas de la música popular cubana. Era un adolescente cuando el cantante irrumpió en la escena nacional como integrante de la Charanga Habanera, y aunque han pasado dos décadas aún todos recuerdan sus interpretaciones.

Por eso aguardé hasta el final, y como el adolescente que se dirige torpe y nervioso a su ídolo, le pedí una breve entrevista, “solo unos minuticos”, y sin pensarlo mucho Leo Vera accedió.

En la noche del sábado Leo Vera se reencontró con un público matancero ávido de escucharlo. Los asiduos al espacio El Bolerazo, que se celebra en la sede provincial de la Uneac aplaudieron cada interpretación del cantante capaz de moverse con soltura y presteza en géneros como la Vieja Trova, el bolero y el Pop. Al terminar el concierto accedió a conversar con la prensa.

Uno de los íconos indiscutibles de la revolución timbera de los 90, con la interpretación de éxitos como Mi Estrella y Me sube la fiebre, regresará al género que lo hizo famoso en Cuba y parte del mundo con la grabación de un disco de salsa, entre otros proyectos que lo tendrán ocupado en el 2017.

– Leo, marcaste a una generación como integrante de la Charanga Habanera. ¿Cuánto queda de la Charanga en Leo Vera?

-(Sonríe) Siempre recuerdo a la Charanga porque fue la orquesta que me lanzó a la luz y me dio a conocer en Cuba y en parte del mundo, todavía se mantiene en mí ese vigor y vitalidad que caracteriza a la agrupación.


-Eres de las mejores voces de Cuba, sin embargo no eres tan asiduo en los medios ¿se debe a una decisión personal?

-Yo realmente no dedico tiempo a promocionarme como artista, he participado en varios proyectos exitosos como la Charanga Habanera, Irakere, Klímax, pero no le dedico mucho tiempo a promocionarme. No me preocupo tanto por eso.

-Colaboraste con la agrupación de reggaetón los Cuatro. ¿Fue algo ocasional o incursionarás en algo más contemporáneo?

– Hace algunos meses me invitó Jorgito, director de los Cuatro, a interpretar un tema de Juan Gabriel, el tema pegó pero no pienso dedicarme enteramente al género urbano, aunque siempre que me inviten estoy abierto a colaborar con otros músicos.

-Proyectos inmediatos…

-Acabo de terminar una producción discográfica con el título Te tengo y no, el disco posee 10 temas de pop, baladas, es muy amplio, dentro de poco llegará a las emisoras. El 19 de mayo salgo hacia Perú para una gira”.

Aunque no se presenta en lugares habituales de la Capital, adelantó una sorpresa que seguramente gustará a sus seguidores:

“Estoy preparando un disco de salsa romántica, estará incluido el tema Mi estrella de la Charanga Habanera”.

Al interrogársele sobre la calidad de su voz que se mantiene pese a los años, aseguró que no posee secreto alguno o método extraordinario “solo me cuido y estudio mucho, realizo vocalizaciones, es todo. Eso sí, la vida de un cantante consiste en una carrera de resistencia no de velocidad, algo que le digo siempre a los jóvenes.

Sobre su inclusión en el proyecto Sonando en Cuba comentó que fue una linda experiencia, “algo que necesitaba el público, emerge mucho talento joven.

Obsequió a los matanceros un saludo especial, donde siempre lo reciben con cariño, aunque el regalo mayor fueron sus interpretaciones de temas como Loco por tu amor, Cartas amarillas y Longina.

Desfilar un Primero de Mayo


Para entender en qué consiste un Primero de mayo en Cuba lo primero es participar en uno, sumarse a la fiesta, zambullirse en el mal de pueblo, estar atento a cada palabra, cada risa, cada imagen.

Descubrirás que tal festividad ya forma parte intrínseca de la cultura cubana. Y los niños son un ingrediente especial. Si a ellos les entusiasma, es porque la fiesta cautiva y atrae. Si no cómo entender los desvelos de la abuela que desde días antes le confecciona el uniforme a su nieta, similar al de la mamá pero diminuto, que le quedará entallado para el desfile.

O los obreros buscando cartulinas y telas para marchar con un gran cartel que anuncie a cuál centro laboral pertenecen.

¿Las iniciativas para el desfile? Quedarás sorprendido al descubrir que el mismo ingenio cubano que le ayudó a subsistir en los duros 90, está vez se pone al servicio del desfile: constructores que recorren la festiva arteria colmada de colores con grúas en miniaturas fabricadas de cartón, o con pequeñas maquetas de edificios; los gastronómicos exhiben majares exquisitos y el olor de un pernil asado se adueña de la marcha, los técnico de Radiocuba instalaron una gran antena a una bicicleta, y que nadie se asombre si en un futuro cercano un invento similar permite captar la señal wifi.

Pero encontrarás también quien no se perderá la oportunidad de patentizar su doble compromiso, marchará dispuesto, pero antes comprará un cartón huevo y sin importar la fragilidad de las posturas recorrerá las calles entonando consignas y bailando las congas espontáneas.

¿Las congas? Ahí si hay melodía. Centro de trabajo que posea trabajadores con dotes artísticas y lleve una conga, tiene garantizada la alegría desbordante; el ritmo frenético de los tambores secundado por los metales hechizará a todos los participantes y con pasos cadenciosos avanzarán hasta la tribuna.

La belleza de las mujeres con sus uniformes, los niños alegres agitando las banderas desde los hombres de sus padres, ¡es tal la celebración que hasta las mascotas de casa se suman al convite!

Un primero de mayo es de las mayores fiestas que se celebran en Cuba, algunos advenedizos aseguran por ahí que los trabajadores cubanos asisten obligados… ¡habráse visto semejante bobería!, ¿cómo se logra imponer la alegría espontanea? Por eso cada año son más los hermanos de otras tierras que deciden sumarse a la mayor fiesta del proletariado mundial, que no quepa dudas.

A los escépticos solo nos queda decirles que participen, entenderán de qué va un desfile del Primero de Mayo en Cuba, entusiasmo que absorbe cada rincón del archipiélago, seguramente después no querrán perderse uno más.