Tontos y furiosos

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Vaya, que si me lo hubieran contado no lo hubiese creído, ¿¡una carrera de autos a plena luz del día!? ¿¡En la plazoleta del Viaducto!? Pero sí, lo vieron mis ojos, azorados ante tanta impunidad y simpleza concentrada.

Casualmente días antes me había topado con un programa del Telecentro TV Yumurí, dedicado a las indisciplinas que cada día se cometen en nuestras vías.

El espacio contó con la presencia de las fuerzas del orden encargadas de velar y hacer cumplir las regulaciones del tránsito, y se dejó bien claro que estas prácticas están prohibidas, incluso, quienes infrinjan en este delito pueden sufrir el decomiso del carro.

Varios televidentes llamaron al estudio para dar su opinión, preocupados ante el creciente fenómeno. Para nadie es un secreto que los fines de semana la Calzada General Betancourt, de la ciudad yumurina, asemeja una pista de carreras.

Cuando cesan discotecas como Mi Salsa y Tropicana, se escuchan autos y motores pasar a grandes velocidades, engrandeciendo a la muerte.

Luego se reúnen en la carpa El Tenis a beber, después de lo bebido. En ocasiones he estado presente, observando cómo salen pisando el acelerador sin motivo alguno. Son una especie de kamikazes de la idiotez. Y lo peor, semejante acto criminal le puede costar la vida a cualquier inocente que pase por allí.

La policía ya toma cartas en el asunto. Incluso cuentan con filmaciones de tales hechos. Pero no siempre se actúa con la celeridad que requieren estos casos.

A veces la morosidad puede ser confundida con impunidad. Si no cómo entender entonces lo sucedido en El Tenis el domingo 15 de septiembre.

En un inicio no lo asocié con lo ocurrido en los terrenos de la Tienda La Caleta, en el barrio La Playa. Durante varios fines de semanas presencié a un numeroso grupo de individuos, algunos de otras provincias, que se reunían para lucir las excelentes condiciones de sus autos. “Se trata de compraventa”, me dijo alguien, y no le di mayor importancia. Aunque sí me preocupó la cantidad de bebidas que injerían.

Al parecer cambiaron de lugar y crecieron en número. En el viaducto conté una treintena de automóviles, y casi un centenar de personas. Me detuve y tiré algunas fotos. Cerca de mí un pescador comentó: “eso es lo que sucede cuando pasan tantas películas americanas, se creen rápidos y furiosos”.

Pero lo insólito sucedió minutos después. Dos Ladas emprendieron la marcha para ver quién recorría a mayor  velocidad los primeros 25 metros. Alguien alegará que en aquel amplio terreno nadie corre peligro, pero varios vehículos detuvieron la marcha para saludar o admirar la competencia, justo en la Avenida del Viaducto, donde está prohibido estacionarse.

Quizás inspirados por los aplausos de los presentes, dos motoristas se colocaron en la imaginaria línea de salida.

Atónito vi cómo al culminar la breve carrera uno de ellos irrumpió en tontas acrobacias, dio un salto por el aire, y cayó en plena vía, perdiendo el equilibrio. Logró incorporarse no sin dejar tendidas algunas piezas de la moto, justo en el instante que pasaba otro coche, que casi lo golpea. La escena pudo tener un trágico final.

Debo señalar que también se dio cita la bebida, para componer ese triángulo mortal que tantas vidas cobra: alcohol, autos y velocidad.

Quizás las personas aquí aludidas hagan caso omiso a los señalamientos y sentir de gran parte de la población. No importa, parafraseando a Groucho Marx, la sensatez e inteligencia les puede perseguir, pero ellos siempre irán más rápido, hasta que la ley los detenga.

Anuncios

El campamento

DSC_0113

Creo que todo niño tuvo en algún momento de su infancia un campamento; esa especie de refugio muchas veces creado con las propias manos para ocultarse de los mayores, o simplemente distanciarse de todo y de todos, para ser uno mismo y sentirse un poco más libre quizás, para no escuchar los regaños e intentar soñar con los ojos abiertos.

En mis primeros años, mi mejor campamento fue un pequeño escaparate que era además una potente locomotora, con la que recorría kilómetros y kilómetros, impulsado por mi garganta.

Pero también el campamento podía ser un castillo, o un cuartel militar, eso sí, siempre invisible a los ojos de los adultos. Para edificarlo solo necesitabas la imaginación, (de lo carecen hoy en día casi todos los adultos) nunca nos escudábamos ante la falta de recursos, aparecían por sí solos, y en cualquier lugar. Para erigirlo bastaban cartones, tablas, viejas lonas.

Una vez construido, lo acondicionábamos. Readaptábamos la caja de un televisor como poderoso equipo de comunicaciones (en aquel tiempo las computadoras no eran muy comunes en el barrio); en un desvencijado sillón viajábamos a la velocidad de la luz, y conocíamos otros mundos. Sin dudas, allí pasábamos nuestros ratos más felices.

El lugar escogido bien podría ser la costa o el monte o una casa en construcción. En esa época nos jurábamos amistad eterna, sin sospechar que con el paso de los años, enfermaríamos irremediablemente de adultez.

Pero mientras, nada parecía afectarnos, el mundo era un juego, y cabía en nuestro campamento, donde el tiempo no existía…hasta que ¡puum! Llamaba mamá. Y la vida regresaba a su anormalidad, con sus regaños por la tardanza, y horarios para bañarse, hacer la tarea y comer.

Confieso que a veces necesito un campamento, para distanciarme de todo y de todos, para ser yo mismo, para sentirme un poco más libre quizás.

Llevaré con orgullo mi lazo amarillo

cinta amarilla

Confieso que me emocionaron las palabras de René González trasmitidas por la televisión hace algunas noches. Mientras le escuchaba, sentí cierto sentimiento de culpabilidad, porque creo que no he hecho lo suficiente por el regreso de los Cinco Héroes, de los cuales cuatro, aún permanecen presos injustamente en las cárceles de Estados Unidos, víctimas del odio miamense.

Al escuchar sus palabras recordé un reciente viaje que realicé al Central España, poblado matancero, que debido a un odio similar casi desaparece, cuando desde una avioneta procedente de la Florida, intentaron lanzar una bomba contra el antiguo ingenio en plena molienda. La providencia quiso que por una mala manipulación la nave estallara en pleno vuelo, pero a más de medio siglo, allí nadie olvida desde donde despegó aquel intento atroz se sembrar la muerte.

Por tal motivo en Cuba todos apoyan la causa de los Cinco Héroes. Ellos fueron a evitar que actos similares se repitieran; y es por eso también que con orgullo llevaré mi lazo amarillo, y convidaré a mis socios del barrio a que secunden la genial idea de René.

Desde ya me imagino a mi cuadra luciendo lazos y cintas en ventanas y puertas. Y el árbol de Paraíso de la esquina, que aún no florece, esta vez no se vestirá de flores blancas, sino vivos colores amarillos. “Será un sol”, me dijo una niña, porque los niños siempre acogen con entusiasmo las ideas felices.

Hasta la vieja Ácea está entusiasmada. Lavará la ropita de su muñeca negra vestida de amarillo en honor a la Virgen de la Caridad, y la pondrá en el portal, porque asegura que también los santos desean el regreso.

Mi madre ya encontró en el closet una añeja blusa que usó durante años. La conservó porque no le gusta desprenderse de sus cosas. Ahora recortará decenas de tiritas para compartirlas con sus vecinas y conmigo. Dice que también colocará girasoles porque traen buena energía.

Oscarito en su bititaxi no se quedará atrás. La petición de René le tocó las fibras más íntimas. “Su mensaje caló hondo compadre, aunque pude ver en su alocución un cintillo que decía Héroe de la República de Cuba, me resulta alguien cercano, como cualquier socio del barrio, muy cubano, muy sencillo. Anótame en la lista, que ahí estoy yo”.

El 12 de septiembre mi barrio entero se vestirá de amarillo, y yo llevaré un pulóver de ese color, un lazo, y unas ganas muy fuertes de cumplir con René y contribuir a la causa de los Cinco.

El lacito amarillo de Maura Lucía

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Maura Lucía es una niña pequeña de apenas cuatro años, muy alegre y vivaracha. Juega a las casitas y comparte sus juguetes. Le gusta el mar y cuando sea grande quiere ser sirena o princesa. Nació en Cuba, pequeño país donde a pesar de las carencias, los mayores se desviven para prolongar la sonrisa de los niños. Por suerte, ella no sabe de muertes ni de terror.

Pero su suerte tiene nombres, rostros y familias. Entre los hacedores de su sonrisa sobresalen Cinco nombres. De ellos, cuatro permanecen lejos, allá donde el odio persiste. Ramón, Gerardo, Fernando y Antonio comenzarán a emerger en los dibujos de Maura, quizás con trazos un poco ininteligibles, pero con cariño. Ese cariño espontáneo y sincero que solo saben proferir los pequeños.

Cuando la niña me preguntó quién era ese señor que hablaba en la televisión, y si yo estaba triste, le dije que se trataba de René, un hombre muy bueno que protegía a los niños, y por eso los malos le castigaron, le aseguré que yo no estaba triste, solo que me sentía mal porque no había hecho lo suficiente por él y sus cuatro hermanos.

Le dije que así como ella saluda a la bandera cada mañana, y le pone flores al busto del Martí, ese otro gran hombre que quiso mucho a los niños, debía llevar un lacito amarillo como muestra de cariño hacia René y hacia sus hermanos, porque en el país de los malos hay muchas personas honestas y de buenos sentimientos, y pueden contribuir para liberarlos.

Desde hoy y hasta el próximo 12 de septiembre  Maura asistirá a su círculo infantil con un lacito amarillo en la mano y con una sonrisa tan grande, de princesa, que derribará muros y aguzará oídos, porque los niños son los que saben querer, ellos son la esperanza del mundo.

Obama a favor de la muerte y la antropofagia

al-qaeda-para-siria

Nunca imaginé que asistiría a tamaña desfachatez imperial. Obama, con su flamante Premio Nóbel de la Paz a cuestas, o en algún oscuro rincón de la Casa Blanca, mantiene en vilo al mundo ante la decisión de desatar una nueva guerra. La cual todos saben cómo comienza pero no cómo terminará.

Lo peor del caso es que las grandes potencias, comandadas por USA, La Roma de los tiempos modernos, emplean mercenarios para la consecución de estos fines, quienes pierden terreno por la contundente respuesta de las tropas de Al-Assad.

Raudo y veloz, e ignorando el premio que le otorgaron en Estocolmo, (y no se ha ganado aún) Obama azuza al congreso norteamericano para que le de luz verde en su afán destructivo. Hay que ir en auxilio de los “rebeldes sirios”, tropas que la propia prensa internacional reconoce en su mayoría como integrantes de Al-qaeda, de diversas nacionalidades. Y en su mayoría extremistas islámicos. Curiosamente hasta no hace mucho, USA les combatía.

Los grandes medios repiten hasta el cansancio y sin pruebas concretas, que el gobierno sirio agredió a su propio pueblo con armas químicas. Sin embargo, son los actos inhumanos cometidos por los mercenarios los que le han dado la vuelta al mundo.

Los insurgentes contra Al-assad practican el canibalismo en pleno siglo XXI, ¡y con el apoyo de la administración de Obama! No hace mucho la prensa internacional reprodujo un vídeo donde un rebelde extraía el corazón de un soldado muerto, y luego lo devoraba.

Y asistimos a esa atrocidad como si se tratara de un show más de televisión. ¿A dónde fueron a parar las Convenciones de Ginebra? Quedaron sepultadas bajo los escombros, ante cada decisión unilateral de Estados Unidos desoyendo las disposiciones de la ONU.

Ahora, gracias a USA, todo es permitido. Que se sucedan los crímenes de guerra, por monstruosos que parezcan, total, después cualquier agencia de noticias los convertirán en show mediático con el rutilante título “Cara a cara con el “rebelde caníbal” de Siria, y nada sentiremos, ningún remordimiento.

Para que se repitan acciones como esas Obama apremia al congreso norteamericano. ¿Qué pensarán en la Academia de Suecia? Un Nóbel de la paz apoyando el crimen y la antropofagia…..

La foto siria que Usa no quería que vieras

John Kerry cenando con Al-Assad

No sé cómo el gobierno de Estados Unidos y sus acólitos de occidente se las arreglan para que los amigos de hoy, se conviertan en los peores enemigos de mañana.

Le vendieron armas a Saddan Hussein, y después le ahorcaron con una soga. Se fotografiaron con Gaddafi, acertaron sus regalos y le ofrecieron bancos para resguardar el dinero, y después le cazaron como a un animal ante los ojos del mundo.

USA entrenó a Bin Laden. Le suministró armas y recursos. Era alguien cercano a la familia Bush. Después despedazaron Afganistán en su captura.

Hasta que un buen día, al pasar el tiempo, descubrimos que siempre estuvo allí, muy cómodo en una casa, y que para cazarlo, solo era necesario el empeño del Presidente. Y lo cazaron, y con él alimentaron a los tiburones. Llegaba el final para un gran amigo de norteamerica.

Hoy el blanco de la ira yanki es Bashar al-Assad. Y ya puedo prever el desenlace de la historia. Como mismo ayer Obama, Berlusconi, Sarkozy, y demás se retrataron con Gadaffi, descubro una foto muy íntima de John kerry y el presidente sirio.

La velada tuvo lugar en el restaurante Naranj de Damasco. Ambos asistieron con sus esposas, y la imagen muestra cierta atmósfera que denota simpatía mutua, sonrisas. Transcurría  el año 2009, y para ese entonces, al-Assad, según palabras del propio Kerry, “era un actor clave para dinamizar el proceso de paz en el Medio Oriente”. Pero ya sabemos con cuánta facilidad un amigo de Usa se convierte en enemigo.

En estos días el Secretario de Estado de la gran potencia imperial acusa al líder sirio de criminal y le compara con Hitler. Curiosamente en una época Hitler también gozó de la simpatía del gobierno de USA, y nunca dejó de ser un fascista. En cambio el gobierno de Sirio es un fuerte obstáculo para las pretensiones geopolíticas de occidente, y una amenaza para su gran socio Israel.

Si ayer cenamos juntos y tuvimos algún punto de contacto, y una que otra sonrisita cómplice,  no importa, hoy eres mi enemigo y voy a por ti. Parece ser esta la esencia de la política exterior de Estados Unidos. Ya saben los antimperialista, cero fotico con el enemigo, y como dijera el Che, ni un tantico así.

Estados Unidos: sin imaginación y con mucha prepotencia

mercenarios sirios

No es que disfrute que me engañen, pero preferiría un poco más de imaginación en las justificaciones inventadas por Estados Unidos para agredir a un país soberano.

Desde la voladura del Maine, en la bahía de La Habana, hace ya más de un siglo, emplean los mismos argumentos, y lo peor, los mismos recursos. Los cubanos nunca olvidaremos aquella humillación histórica .

Estados Unidos comenzaba con sus ansías de conquistas, justo cuando los mambises cubanos, descalzos y sin parque prácticamente, inclinaban la guerra contra España a su favor.

Por ese entonces anclaba en la rada habanera un buque de guerra americano, y ya sabemos como terminó la historia, y cómo se reescribió. La explosión del barco, supuestamente perpetrada por España, metrópolis desgastadas por largos años de guerra, provocó la intervención norteamericana en nuestras luchas de Independencia.

Después la prensa norteamericana, amparada en una mentira, realizó el trabajo sucio de siempre buscando la aceptación de las masas. La misma farsa una y otra vez.

¿Qué sucedió en el golfo de Tonkin, en Vietnam? Otra tomadura de pelo más, para desatar una guerra en la cual fueron por lana, y salieron trasquilados.

¿Y las armas de destrucción masiva de Iraq? Nunca se encontraron, en cambio aquel país fue embestido por la ira imperial, que le costó la vida a un millón de personas y devastó el legado cultural iraquí de miles de años.

¿Y nosotros? Permanecemos sentados, atentos a los nuevos truenos de guerra, cimentados en las mismas falsedades, cada vez más burdas, porque USA necesita petróleo, le falta imaginación, y le sobra prepotencia.