¡La Angelina: tierra del boniato!

La Angelina

La Angelina es un apartado y tranquilo pueblecito del municipio de Perico. Cada año, durante varias semanas, el poblado se agita, al comenzar la cosecha de boniato. Entonces decenas de camiones en un continuo ir y venir, rompen el silencio y la calma.

Para beneplácito de los campesinos, arriban por primera vez vehículos de carga de todo el país, por lo que un posible pico de cosecha, no significará pérdidas de la vianda por falta de transporte.

La Angelina se conoce en la geografía matancera por sus grandes producciones boniateras, que aseguran algunos que no tienen parangón en resto de la isla.

Cualquier foráneo que se llegue al lugar, dudará de semejante idea, al constatar unos suelos blancuzcos y arenosos, carentes de sistemas de riego.  Y es ahí precisamente donde radica el secreto de los altos rendimientos.

Sacos de boniato en el campo

LA TIERRA DEL BONIATO

A los suelos de esta región agrícola se le llaman angelinos, por el nombre del lugar, y la característica de sus altas producciones en secano. En las noches, el agua sube por capilaridad, como el combustible en la mecha de una lámpara. Durante el día, mantiene el frescor y la humedad, sin importar la época del año.

De tonalidad blanquecina, arenosa y con bajos contenidos de materia orgánica, puede producir grandes cantidades de alimento, si se le aplica fertilizantes eficientemente y con mesura.

En los suelos ferralíticos rojos, predominantes en gran parte de la provincia, los rendimientos del boniato alcanza las 17 toneladas por hectáreas, sin embrago, en los suelos angelinos se han llegado a cosechar hasta 34 t/h.

ESTIRPE BONIATERA

Pablo, Yuniel y Andy llevan el mismo apellido, y los une también las mismas intenciones y deseos. El Abuelo, el padre y el hijo, se dedican al cultivo de la planta, que según dicen los guajiros, “es muy buena pa’ la vista”.

Pablo Hernández nació en La Angelina, y allí echó su vida, que ya suma 70 años. Ahora ayuda al hijo, quien dirige las labores de la finca.

Boniateros en La Angelina

Sobre la calidad de los suelos, el más experimentado de los Hernández, afirma: “son buenísimos para trabajar, es como una arena, no necesitamos turbina para el riego, por mucha seca que haya siempre hay humedad. Posiblemente esta sea la mejor tierra de Matanzas”, me confiesa Pablo en pleno surco.

A su espalda una cuadrilla de hombres colocan los sacos en la carreta halada por el tractor que maneja su hijo.

“A esta zona se le conoce como la tierra del boniato, aquí todo lo que sea vianda se da muy bien, con excelentes rendimientos, los sacos están superpesados. Esta variedad, Avileño 3, es muy grande”, acota el padre.

Yuniel Hernández siguió el camino de su progenitor. “Cada año obtenemos de 40 a 50 quintales por cordeles y de 13 mil a 14 mil quintales por caballería”, manifiesta, mientras descansa unos segundos bajo una mata de guayaba.

“Debido a las características del suelo, arenosos y frescos, los rendimientos siempre van en ascenso. Luego de una buena preparación de tierra, sembramos los bejucos. Incrementamos su número en vara desde hace algún tiempo.

“Antiguamente se sembraba la mitad. Pero si hay más madre, como llamamos al bejuco, habrá más boniato, y por ende, más comida.

Después de la cosecha dejará descansar la tierra hasta septiembre, para cultivar frijol.

estibando boniato

Este año se ha comercializado bien- afirma el joven productor- porque han venido rastras de muchos lugares, pero sí hay problemas con los sacos.

Al comenzar la recogida, chapean primero con un equipo, y después una cosechadora extrae la raíz, para que los obreros los ensaquen. Más tarde estibarán estos a la carreta del tractor, con destino al roblar.

A LA SOMBRA DE LOS ROBLES

En el centro del pueblo hay una arboleda de robles, que los lugareños nombran el roblar. Allí, desde hace años, erigieron una especie de centro de acopio, adonde los campesinos dirigen las carretas con el alimento.

En el pasado la carga demoraba días y semanas, hasta ser acopiada. Hoy los productores agradecen la llegada de camiones de Pinar del Río, Holguín, Granma o Camagüey.

Mientras los estibadores trasladan los sacos de la carreta, hacia el camión, Osmel Caballero, comprador de acopio, anota la cantidad de quintales. Asegura que diariamente se acopian un promedio de mil 500 sacos, pero en ocasiones, la cifra puede llegar hasta 3 mil, “algo que solo se aprecia aquí en La Angelina”.

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“El hombre se enamora de su oficio”

PICT0099 [640x480] “Yo soy un poco bruto”, me anunció Ramón Ramírez Sánchez, sin mediar otro saludo. Yo solo quería conversar un poco, porque hombres como él son de admirar. Con sus 70 años de vida, ha dedicado casi medio siglo al cuidado de los árboles.

Sus primeras labores como trabajador forestal, cuando era un muchacho, las realizó en la Ciénaga de Zapata. “Por allá por los 60, estuve en la Ciénaga, cuando era territorio de Las Villas, después vine para acá, y aquí en el municipio de Martí, fundamos la Unidad Silvícola Alameda. Ya han pasado 40 años”. Dice este veterano, como si tanto tiempo pesara.

De excelente dicción, descubro que no tiene nada de bruto, todo lo contrario. Su conversación es fluida, alegre e interesante.

“Estoy jubilado, pero no soporto estar en casa sin hacer nada. Por eso decidí permanecer aquí. Ahora trabajo en el vivero, recolectando semillas. Uno le llega a gustar mucho lo que hace, se enamora, el hombre se enamora de su oficio, del lugar donde trabaja, de las relaciones humanas.

“Eso siempre depende del comportamiento que tenga el obrero, yo siempre he tratado de ser bueno en lo que hago, cumplir y no ser problemático.

-¿Y los árboles qué representan en su vida?

-Son el pulmón de la tierra, y veo por ahí como los talan impunemente, sin reponerlos. Cuando cortas un árbol, debes sembrar al menos dos.

“El cedro es mi preferido, me atrae como árbol, es hermoso, me fascina el sonido de sus hojas. De vez en cuando, al caer la tarde, me siento a la sombra de la arboleda detrás de mi casa, y me tomo mis traguitos. Me hace bien, y disfruto la compañía de los árboles. Me insuflan vida.

-No creo que usted sea bruto  (Sonríe con malicia)

-Soy medio analfabeto, solo tengo sexto grado, yo lo que leo mucho, de toda la vida, porque los libros son los que enseñan.        

Salvaguardar la playa de Varadero

Varadero

En la Península de Hicacos, el punto más al norte de Cuba, se halla una de las playas más afamadas del mundo: Varadero, 22 kilómetros de arena fina, bañadas de transparentes aguas.

Durante décadas, este bello paraje ha sido explotado por el hombre, de ahí la importancia de estudiar el impacto ambiental a que ha sido sometido el más importante recurso, de uno de los principales destinos turísticos del país.

De ahí la necesidad de crear un Centro de Servicios Ambientales, que ya suma más de dos décadas.

Entre las principales líneas de trabajo de este centro destaca el manejo de unidades ambientales, el análisis de riesgos, tratamiento de residuales y estudios de la biodiversidad, entre otros.

La institución posee un colectivo integrado por especialistas de sobrada experiencia, encargados de asesorar a las empresas que proyecten inversiones en el lugar; a su vez, implantan sistemas de gestión ambiental, para una explotación sostenible del balneario.

A pesar del gran trabajo desplegado por dicha institución, la playa azul no escapa a las agresiones del clima y el hombre. Desde las primeras décadas del siglo XX, con el poblamiento de la hasta entonces apacible comarca, el sitio se vio seriamente afectado.

En el pasado -destacan los especialistas en el tema- a la hora de construir una casa de verano, u hotel, no se tomaba en cuenta las posible agresiones al medio ambiente.

Para las construcciones de las viviendas se extraía arena de las dunas, desconociendo que esta servía de protección al litoral.

Otro serio problema que enfrenta la playa, es la continúa elevación del nivel del mar. No hace mucho un grupo de investigadores encontraron los cimientos de un hogar, 30 metros mar adentro.

A ello se suma la acción del viento, y la deficiente vegetación costera, con especies que no siempre son más las idóneas.

Para salvaguardar la más famosa de las playas de Cuba, el citado centro, ha trazado un programa de trabajo que ya brinda sus primeros frutos.

Cada año vierten miles de metros cúbicos de arena, y delinearon una estrategia para su mejora continua, con la restauración de las dunas.

A estos labores, suman un monitoreo permanente para determinar la calidad de las aguas, y los niveles erosivos.

Como nada se logra sin el concurso determinante de la comunidad, proyectaron una gran campaña con la inserción de jóvenes, quienes entregarán en la etapa vacacional, plegables a los bañistas, y conversarán sobre la importancia de salvaguardar un regalo tan preciado de la naturaleza.

 

 

 

 

 

Visita a la Estación Meteorológica de Varadero

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Siempre que visité Varadero, me llamó la atención la tonalidad de sus aguas. Aunque en la cercana ciudad de Matanzas –a solo 36 kilómetros- el día amaneciera nublado, tras avanzar rumbo a la Playa azul, el cielo y el mar permanecían imperturbables, bellos, como si de una isla del Edén se tratara.

Tras visitar la Estación Meteorológica de Varadero, entendí el por qué de semejante fenómeno. Allí laboran seis compañeros, siempre alertas, en monitoreo constante de las variables meteorológicas.

La licenciada Misleidis Fleites, directora del centro, explica que en la península convergen los vientos del norte y el sur, y sus aguas se caracterizan por las altas temperaturas.

A diferencia de lo que muchos piensan, abril, y no julio o agosto, es el mes más caluroso, y de mayor radiación solar. La temperatura media ronda los 29 grados Celsius.

Para la emisión de los partes meteorológicos, la estación cuenta con medios de última generación, pero también se valen de datos convencionales.

En una de las paredes del recinto descansa un gran equipo de raro nombre: Anemorumbógrafo, que determina la velocidad y dirección del viento.

Refiere la especialista Misleidis Fleites, que debido a la posición geográfica, y la forma de península, muchas veces se dificultan estas mediciones.

“Aquí convergen dos mares, el del Golfo de México, y el mar del sur, en el Caribe, incluso el fondo marino es diferente, lo que incide en las estructuras de las olas, y afecta la dirección del viento.

“Varadero queda mar adentro, su clima varía, y difiere del resto de la provincia, al igual que sus aguas. Mientras te adentras al polo turístico, percibes que el agua en la costa norte es mucho más azul”, acota Fleites.

La estación se creó a principios de la década de los años 90 del pasado siglo, y en un mural se puede, leer las mayores precipitaciones registradas, que datan de 1997; unido al récord máximo de temperatura, ocurrido en julio de 2005, cuando los termómetros marcaron 34 grados.

Sin embargo, los pobladores recuerdan al huracán Kate como el evento atmosférico de mayor impacto. Golpeó el territorio en noviembre de 1985, y aun hoy muchos habitantes relatan los elevados niveles que alcanzaron las penetraciones del mar.

 

 

 

 

“Nunca me iré del campo”

Yens Martin

Ni una intervención quirúrgica logra distanciar a Yens Martín del surco. Aún convaleciente de una operación en la garganta, no puede perder de vista a su finca, que en los últimos años se ha convertido en su razón de ser.

En una caballería y media –poco más de 20 hectáreas- reluce el verdor del maizal, que destinará a alimento animal. Llama la atención la ausencia de malas hierbas, en unos surcos donde contrasta el verde de la gramínea con el rojo intenso de unos suelos ferralíticos.

“Cuando permites que la hierba crezca, se apropia de los nutrientes y fertilizantes, e impide que el maíz de desarrolle”, asegura Yens, en voz baja, para no forzar las cuerdas vocales.

Cuando llegué a su finca le sorprendí en el medio del campo. Al inquirir si no sería más conveniente para él, permanecer en cama, me contestó que “para que las cosas te salgan bien, debe ser grande el amor a la tierra”.

Desde hace algún tiempo Yens Martín ostenta el título de mejor frijolero de Cuba, con los mayores rendimientos del país. El asegura que no es mago, porque recibe los mismos recursos que el resto de los agricultores.

“Pero tienes que saber emplearlos. El ABC de la agricultura consiste en emplear los fertilizantes y herbicidas en el momento justo, para ello siempre estoy a pie de surco, al tanto de  cada detalle”, acota.

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En la pasada campaña de frijol cosechó 2 mil quintales, que acopió al Estado, para el consumo  de la población. “Siempre entregó mis producciones porque contra la corriente no se debe nadar, ni para llegar a la orilla”.

“Yo siempre soñé con tener tierras, y mediante el decreto 259 cumplí me sueño. Ahora debo ser responsable y serio con los contratos contraídos.

La reciente operación no amilana al curtido campesino, quien asegura que no habrá enfermedad, ni operación, que lo aleje un un centímetro de la tierra.

“Ya no trabajo pensando en mí o en mi familia nada más, son muchos los compromisos, las responsabilidades. Nunca me iré de mi finca, el amor al campo nace y se cultiva, es algo de todos los días, y para siempre”.

Ileana Ros-Lehtinen es culpable de asesinatos en Honduras

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Dime con quién andas y te diré quién eres, asegura un refrán cubano. Siendo así, si te alías a golpistas, y estos cometen asesinatos, ante los ojos de todos serás un asesino más.

Como olvidar entonces que ante el Golpe de Estado contra el presidente hondureño Manuel Zelaya, la congresista Ileana Ros –Lehtinen, haciendo caso omiso a la repulsa popular, voló al país centroamericano para agasajar a los golpistas, y hasta posó sonriente ante las cámaras, junto al asesino Micheletti.

Hoy los medios hondureños denuncian que en la última década han perdido la vida 30 periodistas, pero el 83% de las víctimas corresponde a los últimos 2 años y medio, es decir, la mayoría de los asesinatos se cometieron tras el derrocamiento de  Zelaya. Hablamos de 25 profesionales de la prensa ultimados.

Desde la deposición de Zelaya, por el grave delito de pretender para su pueblo una distribución más equitativa de las riquezas, el país se ha visto asolado por la violencia y la impunidad.

Los profesionales de la justicia no escapan a la ola de crímenes. Otro medio refiere que desde el 2010, se eleva a 56  la cifra de abogados asesinados, en su mayoría muertes sin aclarar.

Quien ayer te apoyaba, hoy te voltea los cañones. Esa parece ser la aptitud de USA ante el triste fenómeno, porque si en el pasado reciente apoyó a los golpistas, hoy emite alertas de viaje a Honduras, por los altos niveles de violencia que sufre el país.

¿Acaso el gobierno de Estados Unidos desconoce que Ileana Ros-Lehtinen, quien preside el Comité de los Asuntos Exteriores de la Cámara, no escatimó en elogios ante Golpe de Estado? Si  existiera justicia, ella también sería juzgada y hallada culpable por el caos que hoy vive Honduras. Repugna tanta hipocresía….

 

Una ley asesina y que desajusta

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En mi barrio hay conmoción. Desde hace unos días una joven engrosa la lista de los miles de cubanos que han perdido la vida, un familiar, o un miembro de su cuerpo, debido a la asesina Ley de Ajuste Cubano.

Su belleza y gracia era tal, que tras su paso los hombres quedaban embobecidos. Pero desde que su esposo emigró, ella se obsesionó con marcharse de Cuba a toda costa. Varios intentos fallidos no le amedrentaron.

Una mala decisión puede cambiar tu vida en apenas un segundo. Bien lo sabe mi joven vecina. Cómo olvidar aquel día amargo, en que fue la primera en avistar la lancha que consumaría su sueño…y a la larga el mayor de sus errores: sostener la soga de la embarcación, minutos antes de que aparecieran los guardafronteras cubanos.

La lancha hizo lo indecible por evitar la captura, aunque lo indecible significara lanzar una mujer al agua, pasarle por encima, y con las hélices arrancarle un brazo de cuajo.

Quienes practican el tráfico ilegal de personas son tan  asesinos, como el gobierno de un país que niega visas, en su hipócrita discurso, sin dejar más salida a los cubanos que lanzarse al agua a cualquier precio. Solo después se darán cuenta que a veces el precio puede ser demasiado alto…

Hay preguntas que por evidentes no debieran hacerse. ¿Para qué preguntarnos cuál sería la reacción del continente si se aplicara a todos los latinoamericanos “las bondades” de la Ley de Ajuste Cubano? ¿Alguien pone en duda el éxodo masivo que produciría semejante anuncio?

Pero a los Estados Unidos solo le interesa desestabilizar a la pequeña nación caribeña. Por una parte, estimulan a los cubanos a atravesar el Estrecho de la Florida, a costo de sus propias vidas, mientras que limitan el número de visas a quienes deseen abandonar el país de forma legal y segura.

Cuando la historia la cuenten los buenos, al final vencedores, como asegura Silvio Rodríguez, este engendro de ley pasará a la historia como la más asesina de todas, incluso más que el propio bloqueo económico.

Hay que nacer de esta orilla para entender cuántos cubanos han perecido sin dejar rastro. A mis ojos no existe diferencia entre las desapariciones por los regímenes militares sudamericanos, aupados por USA, y los ahogados en las corrientes del golfo en busca del sueño americano.

En mi barrio hay una calle con varias casas cerradas para siempre. Un grupo de mujeres, niños y jóvenes decidieron partir. Luego de los abrazos y lágrimas que siempre afloran ante las despedidas, se adentraron en el mar. Han pasado varios años, y hasta hoy nada se sabe. Los familiares y vecinos no pierden la esperanza de que algún día reciban alguna llamada, desde algún país.

Otros en cambio no son tan optimistas, y entienden que el mar se los tragó, y que es muy celoso de sus presas.

Como cubano, reconozco que me falta un pedazo de mi historia; que me la arrebataron en los difíciles años 90, cuando desde los puentes de mi ciudad se aglomeraban las personas para despedir a los balseros. Las imágenes que me llegan son de medios de prensa extranjeros, los nacionales nada dijeron de aquel alud que se echó a la mar.

Quisiera conocer más de aquellos días. Son muchas las historias que se cuentan, y muchas las que quedaron en el fondo del gran azul. Miles llegaron sanos y salvos, otros desaparecieron para siempre, o como mi vecina, llevan una herida de la que nunca sanarán.