Juventud rima con militancia

Chileno militante interrumpe a Rosa Marìa Payá (desde aquí puedes acceder al vídeo)

Recuerdo cierta vez en la universidad cuando alguien desaprobó la combativa iniciativa de un grupo de estudiantes decididos a no silenciar los crímenes de Israel contra Palestina. Aunque la intención era noble, seguramente esa persona creyó que ciertas acciones, por justas que sean, no pueden acometerse sin el visto bueno de “arriba”.

De más está decir el malestar que provocó tal reprobación, no solo por la justeza de nuestra marcha, sino además porque se mutilaba algo tan necesario y vital en la juventud militante: la espontaneidad.

Aunque días después se llevaría a cabo otro acto con similar objetivo y más aseguramiento logístico, no fue igual, le faltaba el sentimiento que provoca lo urgente y necesario.

También debo reconocer que en ocasiones la premura desluce cualquier acción por noble que sea, aun así creo que se debe rescatar la espontaneidad, y aquí léase como sinónimo de naturalidad y frescura.

Son muchas las ideas que uno pudiera aportar en torno a los 55 años de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), la vanguardia de la juventud cubana, guía que se adquiere con el ejemplo diario y el esfuerzo continuo.

En ocasiones uno pudiera pensar, como reproducen siempre ciertos medios occidentales, que nuestros jóvenes adolecen de militancia, para asumir, en cambio, cierta actitud “apolítica” hacia los retos que Cuba nos impone hoy.

Se puede cometer ese error sobre todo al observar la combatividad de los estudiantes latinoamericanos, quienes se ven obligados a exigir en las calles una mejor educación que el Estado les niega.

Y es cierto, los estudiantes cubanos no necesitan reclamar esas demandas porque las adquirieron hace mucho, pero sería pecar de ilusos y, hasta dañino, el pensar que tienen todo resuelto y no hay por qué luchar.

Creo que es ese el principal reto que tiene hoy la UJC: lograr que la lucha sea atractiva, (y no me refiero a esa lucha que muchos entienden por agenciarse el sustento diario, en ocasiones subrepticiamente), no, hablo de la otra, la que dignifica y ennoblece, ese combate diario contra las imperfecciones propias, para después eliminar las que nos rodean.

En Cuba existen más de 2 millones de personas que engrosan ese sector etario, un refuerzo de una valía inconmensurable capaz de transformar un país con solo proponérselo. Y de más está decir que muchos lo logran. Basta recorrer la provincia para descubrir a miles de ellos en la entrega permanente, lo mismo en un centro científico como la Estación Experimental de Pastos y Forrajes Indio Hatuey; en un hotel de Varadero, o regalando su arte en el Conjunto Artístico Korimakao.

En estas más de cinco décadas, los jóvenes han estado en la vanguardia: desde aquella Campaña de Alfabetización, pasando por los gloriosos días de Girón y el significativo papel de los bisoños artilleros, casi niños; hasta los internacionalistas en Angola.

Larga es la lista que demuestra la entrega y valía de nuestra juventud, la que ha ofrecido no solo el sudor, sino lo más preciado que podía dar: su propia vida.

De ahí el peligro del anquilosamiento. La historia se construye día a día, y si bien es importante rememorar cada hazaña y llevarla siempre presente, hay que destacar, que cada Generación tiene su propio Moncada donde demostrar su valor.

Hoy no se trata solo de dominar los fusiles y plantar una efectiva emboscada al enemigo. En nuestros días la batalla se dirime en el campo de las ideas como bien dijera Fidel, y hacia allí hay que dirigir las energías.

Pero ¡ojo!, las ideas no pueden relegar a las acciones, deben ir hermanadas. El pensamiento resulta útil para saber qué se quiere, y la praxis para su efectivo acometimiento.

Siempre he compartido la idea de que los jóvenes deben lucir, hablar y luchar como lo que son, desterrar el formalismo, las frases prefabricadas que a veces hacen mella en algunos mayores. La frescura, franqueza, la actitud sin doblez debe caracterizar su accionar allí donde estén. A la UJC le toca liderar esa masa juvenil, para ello la militancia debe salirse del marco cerrado y a veces excesivamente formal de una asamblea, ir muchos más allá de los acuerdos que se anotan en un acta.

Discutir, proponer, ser artífice y protagonista, esa es la misión verdadera. Donde la juventud se imponga una nación reverdece. No es tarea fácil. No son pocos los que desoyen y hasta temen a la sangre joven, desconociendo que en nuestra historia Patria los de menor edad siempre estuvieron en la primera línea, dispuestos a eliminar las injusticias y transformar un país. Es la historia quien pone cada cosa en su lugar, eso sí, siempre que se luche por alcanzarlo. De los jóvenes será el espacio que decidan ocupar.

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Playa Girón: Graduado en el combate


El batallón recobra su formación inicial. Ante la arremetida del B-26 con su vómito de fuego los milicianos se vieron obligados a replegarse. Nada se compara a la metralla desde el cielo. Las balas de los fusiles apenas rozan al avión y los hombres no siempre consiguen guarecerse.

“Pero al menos ese pájaro asesino ya no disparará más. Yace en el suelo desperdigado en mil pedazos humeantes. Hasta aquí, en el central Australia, vino a cazarnos cuando todo ha acabado para los mercenarios. Como si se tratara de los últimos jadeos de una bestia herida”.

En esas cosas piensa el joven Edilio Santiago Rodríguez Plasencia desde una formación de milicianos. Acaba de experimentar su primer bautizo de fuego en un combate real. Aunque en el pasado se jugara la vida en la lucha clandestina nada se comparara a una guerra de verdad. Quizás nunca estuvo preparado para ese lunes nefasto.

-¡Soldado 1057!- lanza una voz marcial a la formación.

En el pasado también sufrió riesgos. Pero se aseguraba de ocultar bien los bonos del 26 de julio y medicamentos recolectados para la Sierra Maestra en aquel plantón de malanga, en la finca de su padre. Solo cursó hasta sexto grado, lo suficiente para entender que era necesario transformar el estado de cosas que sufría el país.

Resultaba peor si se trataba de un guajiro pobre de familia numerosa y con tierra arrendada. Cierto que con el sudor de la frente y el filo de la mocha se agenciaba el sustento diario sembrando arroz, boniato, cortando caña o quemando carbón. Sin embargo, “la vida se te consumía lentamente y nunca eras dueño de nada, menos de la tierra que tanto trabajabas. Solo malvivías”.

A ello súmele la persecución de la Guardia Rural. Cada vez que llegaban a la finca San Pablo, allá en su natal Carlos Rojas, pasaban lista para saber cuáles de sus nueve hermanos no estaban en casa. Aquello era una presión constante, revisaban el bohío indagando quién faltaba y por qué. Por eso se sumó al Movimiento 26 de julio, a pesar de que el jefe del puesto de la Guardia Rural, conocido por Macario, siempre amenazó a su familia con ahorcarlos a todos.

-¡Soldado 1057!- se vuelve a escuchar el llamado militar.

Por eso Edilio disfrutó tanto ese primero de enero de 1959. Por eso con tanta decisión dirigió sus pasos hasta la Estación de Policías de Carlos Rojas. Nada impediría que los guerrilleros llegaran a La Habana.

Con 24 años tenía toda una vida por delante para entregarle a la Revolución. No lo pensó mucho para organizar las Milicias en su pueblo, ni meditó apenas cuando le designaron junto a otro compañero para pasar el segundo curso de la Escuela Nacional de Responsables de Milicias.

El joven intuía que sucedería algo grande en su vida y en el país ese 1961. El tal Eisenhower, presidente norteamericano, no engañaría a nadie. Nada bueno auguraba las continuas tensiones con Estados Unidos. Algo muy adentro le decía que de un momento a otro ocurriría una invasión.

Por tal motivo, regresó a la Unidad antes de tiempo. No necesitaba un aviso previo para incorporarse. Todo anunciaba un potencial ataque: los continuos actos terroristas, el asesinato de varios milicianos en el cumplimiento de su deber, el incendio a la tienda El Encanto, hasta el momento culminante cuando bombardearon los aeropuertos cubanos el 15 de abril. Estaba más que seguro que se trataba del preludio de una invasión. Kennedy heredó la papa caliente de su predecesor.

-¡Soldado 1057!

Después de tres meses de preparación militar se creía listo para la guerra. Mas, para una guerra nunca se está preparado lo suficiente. A pesar de que la Escuela de Responsables de Milicias eran de las fuerzas más capacitadas para contrarrestar los ataques. No por gusto el Comandante en Jefe le da la orden a José Ramón Fernández, director del centro, de dirigir las tropas al lugar de conflicto.

“Sé que la tensión e incertidumbre se apoderó de muchos de mis compañeros. ¿Miedo? Miedo no. Un poco de temor tal vez. Atrás quedaba la familia, aquella muchachita. Lo cierto es que esa madrugada del lunes 17 de abril nunca la olvidaré: el batallón formado junto a varios morteros de 82 milímetros, los camiones, la carretera central, pero carecíamos de artillería antiaérea para contrarrestar la aviación enemiga.

“Solo teníamos los fusiles FAL, nuestra juventud y el corazón. ¡Ahhh!, y bastante entrenamiento. Confieso que me embargó un sentimiento de orgullo cuando pasamos por Jagüey Grande entre los vítores de la población.

“Minutos después, al apearnos en el Central Australia, se podían escuchar el bombardeo persistente de la aviación enemiga. ¡Era la guerra!

“Cuánta metralla. Los árboles volaban en pedazos, las piedras, los primeros muertos. Era un infierno lo que caía del cielo. Los B-26 arreciaban el fuego. Y a lo lejos se veía el Napalm ardiendo. Y yo me preguntaba cuándo llegaría la defensa antiaérea.

“Aun sin ella avanzamos por toda la carretera entre el castigo de la aviación y la arenga de nuestro jefe, el Gallego Fernández. ¡Ahí sí había jefe! Iba a nuestro lado. “¡Pa’lante muchachos! ¡Pa’lante!”. Y uno sin chistar, sin miedo, y si asomaba te lo tenías que tragar. Solo eras tú y tu valor, apretando fuerte el fusil FAL. Avanzando por una carretera que saltaba en pedazos…había que llegar a Palpite.

“Si los mercenarios llegan a establecerse en Palpite la historia sería diferente. Lo tomamos nosotros sobre la marcha. Fidel, clarividente siempre, sentenció: ¡Ahora sí ganamos la guerra! Ya no habría cabeza de playa, ni gobierno provisional.

“La aviación enemiga se dio gusto asesinando a milicianos y civiles. En palpite mataron a Claudio Arguelles. Gran compañero. Otra fue la historia cuando las antiaéreas entraron en acción. Ya contábamos con una cobertura que nos protegería. Los mercenarios comenzaron a recular.

“Si una guerra es cosa fea, mucho más lo será en la noche. Aunque las balas trazadoras te dejan cierta sensación extraña. No desagrada del todo verlas como atraviesan la oscuridad con su luminiscencia”.

En todas esas cosas piensa el joven Edilio desde su formación. Ayer, martes en la noche, 18 de abril, le dieron la orden de retirada del teatro de operaciones. Llegaban fuerzas frescas. Su batallón había perdido a muchos hombres. “Girón se cuenta cortico, pero esas 72 horas marcarán toda una vida, y todo un país. Estoy seguro”.

-¡Soldado 1057!

-¡Aquí!-, responde finalmente Edilio Santiago- concho, están pasando revista, ese es mi número en el Batallón. No lo había escuchado. Ese maldito B-26.

“Es triste cuando pasan revista después de un combate y notas que no están todos. Murieron 22 de mis compañeros. Aquellos amigos que conociste en el transcurso de tres meses y avanzaron contigo en el fragor del combate. Pensar que aún no nos hemos graduado oficialmente como responsables de milicias….”.

Lo de Munda es la pesca


Al parecer, a María Victoria Ramírez no le duelen ni los callos, muchos menos los brazos. Con sus 73 años todavía se le puede sorprender remando como una quinceañera por la ensenada de Caletón para desembocar en la Bahía de Cochinos. Es que lo suyo es la pesca.

Más conocida como Munda, nada le relaja mejor que salir mar afuera y tirar la pita en busca de peces. Afición que aprendió de niña en su natal Cienfuegos cuando salía con su padre.

Con 19 años conoció el amor en la Ciénaga y allí ancló su destino en el lejano 1963, por tal motivo, se
siente también natural de Zapata. Desde su llegada se radicó en Caletón y allí ha visto pasar 54 años de su vida. Recuerda que al llegar solo había una veintena de casas.

Para pescar prefiere los días de calma, así evita los vaivenes de la embarcación, que dificultan la captura. Cuando el viento viene del norte y la bahía asemeja un cristal, el tiempo no existe para ella, solo la pesca.

Siempre que el clima acompaña toma el carné de patrón, prepara los avíos, la carnada, y lanza el botecito al mar. Le gusta salir porque desconecta; a veces sale del muelle sobre las 10 de la mañana y no regresa hasta entrada la tarde. Habiendo calma, cuando está en el bote se olvida del mundo.

Para pescar solo tiene que tener deseos, no necesita un día en específico, siempre y cuando la brisa favorezca.

Su edad no impide que reme varias millas, ejercicio que aprendió de aprendió joven. Remando llega hasta Playa Larga o Buenaventura.

Lo mismo captura un parguete, una cubereta, que un cajisote, pero más que comerlo disfruta el sacarlos. Eso sí, nada se compara en sabor a una rabirrubia o un cají. La especie que más le regocija apresar es la primera que se enganche en el anzuelo.

El amor por el mar se lo inculcó a su nieta Yairí quien le acompañaba desde niña. Una vez les sorprendió una turbonada que le destruyó la cala, soga que sirve de ancla; pasaron un buen susto pero por suerte llegaron sanas y salvas a la orilla, aunque el acontecimiento no pasó de la impresión inicial.


Como buena pescadora asegura que el mar es peligroso si le tienes miedo.

Con su nieta tenía que ponerse dura porque aun embarazada le quería acompañar. El día que Yairí dio a la luz, Munda conoció la noticia cuando llegó después de atracar el bote.

Su vida gira en torno a la pesquería. Cuando no se adentra en el gran azul, custodia las embarcaciones, ya que su casa queda justo al frente del muelle. Quizás por eso conoce el nombre de cada bote anclado en la ensenada.

Cualquiera pensaría que su afición es un pretexto para no aburrirse, pero asegura que tampoco tiene tiempo para eso. Sus seis hijas le han concedido 18 nietos y 11 bisnietos.

Quién sabe y a lo mejor más de uno adquiera la devoción de la abuela, y cuando pasen los años le sirvan de brazos que impulse su bote, y también amen la pesca, porque hay pasiones que se trasmiten casi genéticamente.

Karla


Desde el pasado miércoles un nombre me viene dando vueltas en la cabeza: Karla, la joven estudiante expulsada de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas.

En un principio sentí el latigazo que siempre me golpea cuando estoy frente a una injusticia. Por unos instantes pensé en escribir sobre el tema, y en mi auxilio vinieron aquellas palabras que me dirigiera un avezado periodista: “equilibrio Arnaldo, puedes escribir de todo, siempre con equilibrio”. Entonces dejé que pasara la noche, mas el nombre de Karla seguía golpeando.

Y junto con Karla otros casos similares de expulsados, defenestrados, vilipendiados, esos que muchas veces sufren el silencio de los otros, un silencio no siempre cómplice. Es muy fácil azuzar desde fuera, pero si algo tengo más que claro es que quienes más cuestionan, y hasta ofenden el mutismo de algunos, o de muchos, también callaron más de una vez o siempre… y los defenestrados abundan en las dos orillas.

Para mí todos los actos de injusticias son deplorables, sin embargo, seré sincero, en el caso de Karla desde el principio tuve sentimientos encontrados.

Primero pienso en la joven y el mal rato que debió pasar. Yo sé de esos procesos de purgamiento, lo sufrí en carne propia y aún llevo las heridas.

No guardo resentimiento, y como bien dije, no hay nada mejor que un día tras otro. En esos procesos mientras unos prefieren callar (¿los más sinceros?) otros hablan de más. Al final yo no fui a la Oficina de Intereses a pedir asilo como alguien pensó y me soltó en la cara; ni me convertí en otra cosa que lo que soy desde chama.

En cambio la joven Karla al parecer no defiende lo que yo defiendo. Ella milita en un Movimiento contrario al proceso cubano que yo apoyo. No sabía más nada, si era activa militante, hacía proselitismo, o escribía para algún sitio… solo conocía que después de un proceso seguramente fastidioso determinaron expulsarla de la UCLV.

Si en un inicio no escribí, estoy seguro que esa decisión de no hacerlo bajo la calentura inicial que propicia el latigazo, fue de las pocas determinaciones más acertadas que he tomado en mi vida. Porque mi visión hacia el caso de Karla está lastrada por la defensa de ciertas personas y medios calumniadores que se aprovechan de su situación para montar la payasada de siempre. Y no me refiero a Siro Cuartel, me refiero a otros, quienes ya cuentan con su “víctima del Castrismo” para desatar su show.

Hasta donde había leído ya a la joven cienfueguera le esperaban otras universidades en el exterior. ¿Sería esto lo que perseguían? Un escándalo, pensaba yo.

Al saberlo, y conocer de algunas personas que están tras este nuevo circo, mi decisión inicial fue callar. Yo no iba a escribir ni pío, porque tengo la seguridad que se trata de otra atracción de circo, del show del momento, ¿quién menciona hoy a Pantoja? ¿Alguien sabe lo que es de su vida? Ya no forma parte de la función, se olvidaron de él.

Yo entrevisté a Pantoja y nunca me arrepentiré de eso… pero por Karla… no sé. Quizás si un día me topo con ella, pensaba yo, digamos que en el Muelle Real de Cienfuegos, y si para ese entonces todavía permanece en Cuba, le preguntaría algunas cosas, sin más pretensiones que entender algunos detalles que no aparecen en la declaración emitida por la UCLV, ni en el sitio de Somos+.

Y aunque algunos sé pregunten qué pinta Pantoja en este cuento, creo con total convencimiento, que se merece una disculpa. Pantoja nunca se fue de Cuba, y hoy tiene muchas más ganas de permanecer en la Isla inmerso y entusiasmado con su Maestría, incluso ha publicado en varios medios de su provincia. Las dudas que otros sembraron sobre su persona solo fueron una calumnia.

Karla en cambio tiene amigos que me causan estupor, y me da tristeza que una joven talentosa como dicen, carezca de visión suficiente para darse cuenta que se puede no creer o militar en la UJC o en la FEU, muchas veces lastradas por el inmovilismo, pero de ahí a no entender que Somos + es más de lo mismo va un largo trecho.

Si me preguntaran a mí, alguien que estuvo a punto de ser expulsado en más de una ocasión de varias escuelas por indisciplina, y salvado por el tino y sensatez de varios directores, le hubiese dado la oportunidad de descubrir con sus propios ojos la falsedad de una organización que se pretende democrática y al final no tiene idea de lo que significa realmente el respeto al pensamiento del otro. Allí la intolerancia también prevalece sobre el diálogo inteligente. Yo lo comprobé una vez cuando fui blanco de la ira desproporcionada de varios integrantes de ese ¿movimiento? por emitir mi opinión.

Sin embargo, mientras más leía sobre Karla y sus defensores comenzaba a creer que la joven agradecería la expulsión, porque si era sincera su militancia, cómo pudo tolerar entonces las clases de marxismo-leninismo, de historia, cómo aguantó más de un minuto sentada en un aula donde todo gira en torno a conservar el proyecto socialista cubano.

Yo no iba a escribir de Karla, reitero, iba a dejar pasar del tema, hasta que leí la carta de su señora madre y quedé estupefacto, y me parece, desde mi humilde opinión, que no es solo la UCLV quien ha cometido un error. (Escribo las siglas con total cariño porque mi segundo nacimiento ocurrió en ese centro estudiantil).

Simplemente iba a seguir mirando el show desde mi asiento, aguardando por el arribo de la muchacha al aeropuerto de Miami de un momento a otro, y escuchar sus declaraciones, y el revuelo, las luces, hasta pasado el tiempo en que todo se olvidara. Hoy nadie menciona a la madre del fallecido Zapata después de colmar titulares de prensa.

Sin embargo, después de toparme con la carta que la madre de Karla publicó en el sitio de Somos + sentí otro golpe seco…el mismo latigazo.

Más que dolor ante la injusticia, Lizet, como se nombra su madre, destilaba odio visceral hacia quienes no piensan como ella. Es el mismo sentimiento enrevesado y torpe que dicen combatir. Al leerla no me quedaron dudas que en una universidad dirigida por integrantes de Somos + no habría cabida para comunistas como yo.

No espero nada bueno de alguien que asegure que : “si Usted es “un fan” de la dictadura castrista, es decir, un lame botas, un sicario ideológico, un comunista, un oportunista, un “quítate tú pa’ ponerme yo”, un envidioso social, un mediocre improductivo, entonces la tiene fácil porque nada más tiene que decir que (la salud) es gratis, la instrucción pública regalada y con el mismo derecho para todos, la canasta básica subvencionada, las oportunidades iguales para todos, y no puede falter (sic) el: “¡cómo te extraño, comandante! O “yo soy Fidel”. Puede agregar otras bellaquerías (sic) pero en esencia este es el discurso maniqueo de la tropa de vikingos tropicales o luchadores por la independencia de la dependencia ¿Eso seremos los cubanos bajo esa cruel dictadura?”.

A pesar de esas duras palabras, del mismo guion manido de los intolerantes de la derecha, quise creer, y lo digo con total honestidad, que Karla era al menos un tilín diferente, porque los hijos no siempre se parecen a sus progenitores.

Entonces quise salir de dudas y traté de conversar con la joven, y lo conseguí. La cosa fue simple: chateamos por Facebook. Sus palabras me parecieron sinceras, en oraciones breves me comunicó que se sentía mal, preocupada, pero a la vez tranquila por el apoyo de la comunidad nacional e internacional. (En esa oración fruncí las cejas, y recordé que tengo más de una cana).

Sobre su relación con Somos + me aseguró que su militancia era simbólica, ya que no recibía ninguna orientación, lo más que hizo fue publicar tres o cuatro artículos en el blog del movimiento.

Me aseguró que llegó a él a través de los videos clandestinos de Eliecer Ávila que muchas personas consumen.

Y la conversación continúo, si se le puede llamar así a un diálogo donde conspira una conexión defectuosa, pero de su boca, o sus dedos para ser más exactos, aclaré algunas dudas que tenía a la hora de redactar este post.

Según Karla, nunca hizo proselitismo ni habló con nadie de su Movimiento, eso sí, solo lucha por una Cuba inclusiva, donde comunistas puedan compartir con personas que piensen como ella.

En lo que sus palabras llegaban a mi chat pensé que si la joven Karla compartía el mismo pensamiento de su madre, seguramente le habrían hecho un favor al expulsarla.

Entonces me aseguró que no pretendía echar por tierra “los notables logros en materia de justicia social alcanzados en el 59”, así lo escribió.

Evadió otras preguntas y no quise insistir. Nada dijo sobre las palabras de su madre publicadas bajo el título Cuando las madres hablan; que lejos de ayudarla demuestran el fanatismo familiar que, quizás, abonó su decisión de militar en esa agrupación.

Uno cosa si me dejó claro la joven, apelará la decisión de la Universidad Central de Las Villas, para regresar. SOLO QUIERO ESTUDIAR PERIODISMO, así enfatizó, con letras mayúsculas. Y pensé en la dirigencia de la FEU de ese centro, y en la UJC.

Porque corremos el riesgo de que surjan más Karlas, y Carlitos también. ¿Cuál será la vía? ¿Expulsarlos a todos? Yo veo mucho más fácil demostrarles que Somos + es una mentira, y que la verdadera inclusión puede llegar solo con el socialismo, porque seamos sinceros, y olvidando a toda esa gente que se aprovecha del show, la intolerancia, la mentira, la doblez moral, la corrupción crece cada día en nuestras filas, no dudo entonces que los jóvenes contestatarios se multipliquen. Lástima que Karla no sea comunista…pero si su militancia es sincera la perdimos nosotros, y como hicieron conmigo en el PRE en más de una ocasión, el verdadero magisterio educa y rescata, no expulsa. Es mi humilde opinión.

Mujer con luz propia

Alma de Prometeo, así pudiera definirse la esencia misma de Dailenes Armenteros González. Como aquel titán amigo de los mortales que desobedeciera el designio de los dioses para llevarle el fuego a los hombres, cada día Dailenes burla el silencio y la quietud de Guasasa al hacer llegar la luz a los hogares, en uno de los asentamientos más distante de la Ciénaga de Zapata.

Aunque nació en Puerto Padre, Holguín, allí apenas vivió 45 días; fue en la Isla de la Juventud donde tomó conciencia del mundo.

Su vida parecía regida por Hermes, el Dios de los viajeros. Con 18 años conocería una tercera provincia, Pinar del Río, donde matricularía la especialidad de Técnico Forestal.

Quizás nunca se planteó conocer una cuarta, aunque curiosamente en la región donde creció dos poblados llevaban nombres similares al lugar donde echaría raíces, y frutos también.

En la Isla de Pinos también existe una Playa Larga y un Cocodrilos. Y fue a ocho kilómetros de otro Cocodrilos, esta vez en la Ciénaga de Zapata, donde se casaría siendo muy joven. Guasasa se convertía así en su nuevo hogar.

Al principio le costó trabajo adaptarse. Más que la distancia le asfixiaban las noches. Sobre todo cuando apagaban la planta eléctrica que alimenta al pueblo. Con el apagón de medianoche comenzaba el llanto. “¿A dónde me trajeron?”, se preguntó más de una vez.

Pero el tiempo lo puede todo y con los años se enamoró del lugar. Para mayor felicidad sus progenitores también se radicaron en el sureño municipio.

“A papá siempre le gustó la ciénaga. En la Isla vivía en un apartamento, por eso el Humedal le vino como anillo al dedo. No solo por la tranquilidad del lugar, sino además porque tendría espacio suficiente donde guardar sus equipos de soldar, algo que le gustaba y no podía hacer, porque el taller le quedaba muy distante de casa. Hoy vive en Playa Larga”.

De más está decir que Dailenes aprendió a querer a Guasasa. “Me encanta. A pesar de ser un sitio apartado, los muchachos no corren peligro, no hay carros en la vía y pueden estar en el batey hasta tarde. Si hay una fiesta cualquier vecino los trae hasta la casa”.
Cuando conoció a su esposo Alexander Benítez Sayas, con quien lleva 21 años de casada, la vida le cambió para bien. De la unión nacieron tres hijos, y la prole creció con la llegada de dos nietas. Todos viven bajo su techo para beneplácito de los abuelos.

Pero si las fotos muestran a dos abuelos atípicos, quienes le conozcan en la vida real entenderán que aun les falta mucho para adquirir esa imagen angelical de dos viejecitos sentados en el portal tejiendo o buscando el periódico.

Quizás sean de los abuelos más jóvenes y activos que uno pueda imaginar. Alexander dedica parte del tiempo a la pesca, y apoya a su esposa en todas las labores del hogar.

Esa ayuda incondicional le ha posibilitado a Dailenes asumir diversas responsabilidades en la comunidad. Además de la plantera del batey también se desempeña como delegada de la circunscripción.

Cuentan algunos, que la eligieron por la chispa que tiene. Quizás, también, por su carácter afable, y esa virtud de no ocultar los sentimientos. Ella ríe con una carcajada desenfadada y sincera cuando el momento lo amerita.

Hace dos años funge como delegada. Algo difícil “porque a veces los electores esperan por una respuesta que no tengo, siempre indagan por el estado del camino o los problemas con la planta con muchos años de explotación.

Aún así disfruta servir, siempre atenta a los planteamientos de los lectores, quienes le paran en cualquier esquina del batey.

LA PLANTERA

Trabaja como operadora de la planta del batey de Guasasa desde hace un lustro, mas, no fue cosa fácil asumir ese nuevo rol en la comunidad.

El curso de capacitación coincidió con el periodo de maternidad del menor de sus hijos. Para que le aceptarán tuvo que ocultar la gestación bajo un enorme abrigo.

Hoy deja escapar una carcajada sonora cuando recuerda aquella frase que le persiguiera en esa etapa: “¡Pero qué gorda estás!”.

“Pedí licencia de maternidad a las 37 semanas. Trabajé en el generador hasta el último día, cuando salí rumbo a Matanzas para dar a luz. Y a los siete meses de nacido mi hijo me incorporé a trabajar.

El horario de planta comprende dos horas en la mañana, de 10 a 12, y ocho horas en la noche, de cuatro de la tarde a medianoche. Los fines de semana la luz dura una hora más.

“En caso de rotura viene un mecánico desde la ciudad de Matanzas. Pero vivimos en vilo siempre temiendo alguna avería.

Como plantera ha pasado sus malos ratos, como aquella vez que se quedaron tres días sin luz por una rotura de la pipa de combustible, o en otra ocasión por desperfectos del equipo.

Su vida dejó de ser un poco suya, ya que su compromiso no tiene horario. En ocasiones le llaman en la madrugada por un enfermo o para suministrarle aerosol a algún paciente, entonces debe salir y conectar la planta.

También le ha sucedido que al disponerse a apagar el generador encuentra un vehículo del cercano Cocodrilo en el consultorio, y siempre prefiere esperar a que atiendan la urgencia, lo que demuestra que aunque al batey llega la iluminación artificial y en breves periodos, Dailenes irradia siempre con la luz de su alma.

Ciénaga de Zapata y Florida hermanadas por el fútbol

Un equipo de fútbol de Orlando, Florida, puso de manifiesto que el deporte puede ser el mejor pretexto para crear lazos imperecederos de amistad, así se demostró en la remota Ciénaga de Zapata, donde planteles conformados por niños de Estados Unidos y Cuba confraternizaron en un tope amistoso de balompié.

Sábado la mañana. Playa Larga amanece agitada. Varias banderas hondean en rústicas astas a orillas de un campo de fútbol donde decenas de niños corren tras una pelota. Gambetas, sudor, alegría y el eufórico grito de: ¡gooolllll! marcan la jornada en el terreno agreste que sirve de estadio a los cuatro equipos que sueñan al zar una Copa.

Aunque dominan el arte del balompié, no se trata de clubes profesionales. Eso sí, llama la atención que esta vez todos los jugadores llevan botines en buen estado y pulóveres que identifican a cada conjunto. Incluso, los atletas poseen un bolsito con un pomo de agua. Los implementos son obras del amor y la solidaridad llegados como donativos para los niños cubanos.

Así transcurre la mañana en Pla ya Larga, cuatro equipos competirán en la Cuadrangular de la Confraternidad Ksimba-Orlando Star. De los conjuntos en competencia uno pertenece a la ciudad de Orlan do y debió atravesar por aire el Es trecho de la Florida hasta llegar al sureño municipio matancero.

Los restantes planteles están integrados por pequeños de la Ciénaga de Zapata y Jagüey Grande.

NACIMIENTO DE UNA OBRA

Desde que el cubano Yoanki Estrada regresó a Cuba, su país de origen, quiso tender un puente entre la nación caribeña y la ciudad de Orlando. Nada mejor que el fútbol para extender lazos de hermandad, más aún si estos los tienden los propios infantes. Consultó la idea con su esposa María Gregoria y la cosa comenzó a cobrar fuerza.

Su hijo practicaba el universal de porte en la Academia Orlando Star, así que Yoanki comentó con los directivos la posibilidad de confraternizar con futbolistas cubanos de categorías inferiores.

El equipo Orlando Star se ubica en el tercer puesto en los torneos que se efectúan en la Florida. La Academia futbolera está formada por más de 300 niños de origen latino, de diferentes edades.

Explica Estrada que piensan ampliar estos encuentros, cuyo objetivo principal consiste en promover el fútbol, deporte que cada día gana más adeptos entre los cubanos.

PEDRO ‘EL CAMPERO’ ÁLVAREZ

A orillas del incipiente terreno un hombre espigado mira constantemente cuanto acontece en el campo. Permanece atento, imperturbable. Allí, en uno de los municipios más apartados de Cuba, se halla una de las glorias deportivas del fútbol colombiano y director de la Academia Orlando Star: Pedro ‘El Campero’ Álvarez.

Pedro Álvarez, conocido en el fútbol colombiano como ‘El Campero’, militó en varios clubes profesionales durante 13 campañas, entre los que destaca el Independiente Medellín y el Atlético Nacional. Años más tarde incursionó en la MLS, liga profesional norteamericana, hasta su retiro en su tierra natal.

El volante vistió la camiseta de la selección nacional, y coincidió en el terreno con grandes de su país como el Pibe Valderrama. Una lesión le impediría participar en el Mundial del 94.

A sus discípulos les inculca las características que definen a la selección cafetera: el buen trato al balón, temple y personalidad en el campo. Algo que se pudo apreciar en los predios de Playa Larga cuando una representación de la Academia expuso un balompié de altura.

Sobre Cuba destacó la pasión y disciplina de sus jugadores. “Los he visto jugar a nivel de Concacaf y tienen talento, lo cual se aprecia hoy aquí”.

Para el futbolista colombiano, encuentros deportivos como este resultan espectaculares. “Me recuerda mis inicios, así se juega en cualquier país de Sudamérica. Es una experiencia única para nuestros niños, y qué mejor que traerlos a un ambiente como el de Cuba.

“Se enriquecen no solo en la parte deportiva, sino en la personal, porque el ambiente de hermandad se respira a todo momento, la humildad y cordialidad de la gente enaltece el espíritu.

“Esperamos que este primer tope amistoso sea solo la semilla que mantenga la puerta abierta para empeños mayores”.

Sobre el talento de los cubanos destacó, además, que poseen lo más importante que debe tener un futbolista y que marcó la jornada sabatina: la pasión por el fútbol.