Pensaré que ya no te pienso

niño¡Qué ganas tengo de llamarte, mi’ja! Yo, que a veces presumo de melómano exquisito, acabo de escuchar un crudo regguetón desde un bicitaxi y te busqué. Naa, que vi también una foto tuya y me puse tristón, por aquello que nunca sucedió, y lo peor es que el sol me restriega cada mañana en la cara que nunca sucederá, porque cada vez amaneces más lejos de mí, y acompañada de otro; nunca entenderé a los hombres y sus complejos, mi mayor hombría siempre fue saberte de él y esperarte, para que de vez en vez me lanzaras una migaja que me llenaba tanto como un buen bistec de cerdo, o la paella innombrable que me pagó mi hermano Lajes; total, dormiste a pocos metros de mí cuando necesitaste refugio, te lo brindé y no osé ni a tocar a tu puerta. ¡Eso es hombría! Y mientras me arropó de dignidad, te juro que no te llamaré, prefiero pensarte par de semanas más, hasta el instante en que no lo haga más, entonces pensaré que ya no te pienso……………..

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¿Ganado desganado?

Para Efraín el secreto de la ganadería reside en la siembra de abundante pasto y forraje.
Para Efraín el secreto de la ganadería reside en la siembra de abundante pasto y forraje.

Cada año el país se ve obligado a desembolsar millones de dólares para adquirir en el exterior la leche que bien se pudo producir en nuestro suelo; los incumplimientos parecieran algo habitual cuando se trata de ganadería y producción lechera.

En Cuba, antes que se extendieran los cañaverales ya pastaba el ganado vacuno. Las vacas arribaron a la Isla en las embarcaciones de los conquistadores. Cuentan que fue en tiempos de Diego Velázquez cuando se introdujeron las primeras reses. Seguir leyendo ¿Ganado desganado?

Obama la tiene difícil con mi Vieja (y conmigo también)

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-Mijo, es verdad lo de la cara de alegría de Obama ante un tabaco cubano – me pregunta mi mamá con rostro inquisidor.

Sí, vieja, si quieres te saco una foto de él y su entusiasmo ante un Puro Habano-le respondo jocoso.

-No, no, no, no, mejor ahorra dinero y ponle un marco y un cristal a la foto del Che envuelto en humo de tabaco que me prometiste, para así colocarla en la sala que el tapiz del venado está desteñí´o – me responde ella.

Durante la conversación me quedo pensativo, y vacilo en confesarle que un metro de vidrio cuesta 25 CUC, y no 25 CUP como le dije en un primer momento, debido a mi despiste habitual, porque no sé pero desde que se hizo moda en Matanzas esa tendencia de llamar pesos tanto a la moneda nacional como a la divisa, he cometido más de un error.

Solo te pido mi’jo -me responde mi madre y me saca de mis cavilaciones- que siempre mantengas la mente despierta, Obama será negro, pero que no te engañe su color, nunca será un Nelson Mandela, ni un Agostinho Neto, menos un Amílcar Cabral, él representa al Imperialismo… ¿tú leíste alguna vez aquellas palabras del Che que nos advertían sobre eso? Yo siempre preferiré un cuadro del Che. ¡Ojalá no sean cosas de vieja!

 

 

 

¿Desprotegidos ante la empresa eléctrica?

apagónNo sé, pero de tanto leer, escuchar y escribir sobre los servicios a la población, he llegado a la conclusión de que las instituciones y empresas destinadas a estos menesteres perdieron la brújula hace mucho, y olvidaron, o dejaron de practicar aquella máxima de que servir es un placer, para convertirse en una molestia, donde en más de una ocasión sale perjudicado el pueblo.

Los ejemplos pueden ser interminables y se suceden a diario. Lo gracioso, por decirlo de alguna forma, es que cuando sus fallas salen a la luz pública, estas mismas entidades se preocupan más por arremeter contra el mensajero, que en entender las causas que provocaron el mensaje, o para que se lea más claramente: intentan cuestionar al periodista que publicó tal o mas cual historia, y pasan de soslayo a los verdaderos culpables: ellos mismos.

Me niego a creer -ya lo he dicho antes- que el salario sea el principal causante del problema. Yo antepondría la falta de exigencia de los superiores, y como escribí hace unos instantes, la pérdida de perspectiva de los prestadores de servicios, quienes ignoran que un servicio público de calidad y eficiente genera el entusiasmo y reconocimiento de los ciudadanos, y determinan el clima social y el estado de opinión en la población.

Pero desgraciadamente el párrafo anterior, que debería ser el abecé, el alfa y omega en el proceso del servicio público, resulta letra muerta para más de una entidad. Pongamos a maneras de ejemplo una historia acontecida recientemente entre un usuario y la Empresa eléctrica.

Resulta que a mediados de diciembre pasado un matancero recibe un importe de electricidad con un consumo muy elevado, distante de la realidad y la cantidad de equipos que este posee en su hogar.

De más está decir que se presentó en la oficina comercial de su localidad para tratar de resarcir el error, como otras tantas veces le ha sucedido.

Al llegar al lugar, exasperado, le contó la situación con lujos de detalles a una compañera que atiende el área de quejas; lo triste del caso fue escuchar la frase: “enviaremos un inspector, pero si él afirma que el contador realizó bien la lectura, debes pagar ese importe…”

Y es en ese punto donde crece la desconfianza hacia una institución, máxime si en este mismo Semanario se han publicado varios reportajes donde directivos han asegurado que más de un lector de contador ha sido separado de su centro laboral por ilegalidades u otras violaciones.

La falta de transparencia se hizo tangible cuando la víctima pidió revisar las lecturas de otros residentes de su barrio, a lo cual se opusieron tajantemente alegando no se cual Resolución.

Lo inconcebible vino después, cuando a los pocos días y sin la previa visita de un inspector o funcionario de la entidad, se presentó un equipo de la empresa eléctrica para retirarle el fluido. Gracias a la presencia de un vecino el desenlace de esta historia no fue peor para el cliente… ¡siempre para el cliente!

Las enseñanzas son disímiles y la desconfianza mayor, lástima que exista una sola empresa eléctrica, y que se arroje el derecho de desestimar un planteamiento o una inconformidad, olvidando que entre sus misiones principales debe recaer velar por la necesidades y expectativas de sus ciudadanos, donde prime siempre la transparencia y la credibilidad; solo entonces el título de este comentario será solo un golpe de efecto, y no la cruda y oscura realidad.