El vía crucis de un Cristo Obrero

Cristo Obrero del Central España, Perico
Cristo Obrero del Central España, Perico

Aunque ha pasado casi medio siglo, en el central España los más viejos aun recuerdan vívidamente la explosión en pleno vuelo de una avioneta pirata, que por allá por los años 60 intentaría volar el antiguo central del batey, con cientos de obreros inmersos en la molienda.

Basta preguntar a cualquier sexagenario y con lujos de detalles describirá aquel 18 de febrero de 1960. Sin embargo, pocos se refieren al Cristo que los obreros del ingenio mandaron a  construir, agradeciendo al mismísimo Señor que el aparato explotara en el aire, por una mala manipulación de los tripulantes.

Sobre la estatua se tejen muchas leyendas. Algunos aseguran que por las confrontaciones entre la Iglesia Católica y el joven Gobierno revolucionario, alguien decidió retirarlo del centro del pueblo. Incluso casi lo funden para utilizarlo como piezas del central.

Otros manifestaron que el agravio al Hijo de Dios desató la ira de este último, desatando una ola de accidentes mortales en el ingenio.

Incluso, cuando en lugar de la estatua religiosa, colocaron una del General mambí Antonio Maceo, una rama de un árbol destruyó al prócer de nuestras Luchas de Independencias, lo que despertó el recelo, la piedad o el miedo de los moradores.

Cierto o no, durante años el santo se vio sumido en una especie de vía crucis que no le crucificó, pero casi le incinera.

Vista lateral de la Iglesia Nuestra señora de la Caridad, donde descansa el Cristo Obrero
Vista lateral de la Iglesia Nuestra señora de la Caridad, donde descansa el Cristo Obrero

Eumelio Fariñas, encargado de cuidar la Iglesia, recuerda que los trabajadores de la fábrica agradeciendo a la providencia divina, decidieron hacer una colecta para fundir un Cristo de bronce.

El propio febrero se dieron a la tarea, y transcurridos ocho meses lo emplazaban en el céntrico parque del batey.

Eumelio no sabe, o no quiso mencionar, las razones por las que se retiró de allí poco tiempo después. Lo internaron en un rincón del central, donde permaneció olvidado durante décadas.

Varios pobladores aseguran que la verdadera intención era fundirlo. Posteriormente un sacerdote lo rescató, pero ya la estatua presentaba mutilaciones. Le faltaba un brazo y una pierna.

Tras ser reparado lo colocaron en la iglesia de Perico, cabecera municipal. El reclamo de los habitantes posibilitó su regreso al batey. Al parecer, las autoridades gubernamentales de entonces no permitieron su colocación en su lugar original, el parque del pueblo, tampoco frente a la iglesia, solo en un ala lateral del recinto religioso.

Tarja al pie de la estatua que narra los hechos
Tarja al pie de la estatua que narra los hechos

Desde entonces allí permanece el Cristo obrero, con una pierna y brazo lisiados, mostrando sus cicatrices con orgullo, como todo un verdadero proletario. En una mano sostienen la trincha, y en la otra un pedazo de madera.

A partir de su feliz y silencioso retorno a la Iglesia Nuestra Señora de la Caridad, muchos fieles comenzaron a depositar dinero a sus pies, quizás rogándole favores, a lo mejor en agradecimiento, o implorando el perdón por el ultraje cometido.

 

Anuncios

Para llenar el viandero se necesita……

 

Foto: Ramón Pacheco
Foto: Ramón Pacheco

Por Arnaldo Mirabal  Hernández

Es domingo en la mañana. En un viejo edificio de Colón, situado frente a una iglesia, se encuentra el Mercado Agropecuario Estatal El Favorito. En el gran portal se venden paquetes de espaguetis y las siempre habituales jabitas de nailon.

Hacia el interior se aprecian diversos productos agrícolas como tomate, boniato, yuca, variedades de plátanos, frijoles. Todo bien dispuesto en las tarimas, menos el arroz, ausente el día de nuestra visita.

Las personas llegan en bicicleta o a pie. Recorren el lugar y lanzan una ojeada. Algunos hallan lo que buscan, otros deciden tomarse un refrescante guarapo, o simplemente seguir a la caza del alimento de la semana.

Ángel Alvarado López y su esposa Celeida Nodas optaron por acudir hasta allí, para comprar un “pepino” de puré de tomate a 16 pesos, como nombran a los pomos plásticos de refresco.

Para Ángel, el mercado está surtido, pero los precios aún continúan elevados. “Deben bajar más. Veo bien el trabajo de Acopio. No se puede negar que hay productos, tanto aquí como en el mercado de los millonarios”.

Así los colombinos llaman jocosamente al de Oferta y Demanda. Al parecer, de ese viene una mujer de mediana edad y rostro muy serio. Al tratar de conversar con ella me espeta “conmigo mejor ni converse”.

Sostiene una jaba en cada mano, y tras insistirle, me confiesa que es profesional de la Salud. Salió en la mañana con 200 pesos y apenas adquirió “un macito de habichuelas, un pomo de puré de tomate, una manito de plátano de frutas, dos aguacates, cinco cabecitas de ajo, y una cebollita”.

“Soy doctora, hago cinco guardias al mes, y en una mañana de domingo gasto buena cantidad de mi salario en un mercado, y no compro casi nada”, refiere contrariada.

Otro colombino, Jesús Ledo, entiende que muchos jubilados no pueden acceder a los altos precios de los productos del agro. “Creo que se deben tomar medidas drásticas, como eliminar a los intermediarios. Ellos son los causantes de gran parte del mal.

Minutos antes, Ángel Alvarado había referido que “los campesinos deben sentir amor no solo por la tierra y el dinero, también por el pueblo, y bajar los precios”.

¿Es el campesino entonces el culpable de que el monto de los alimentos ronde las nubes?

“LO DEL GUAJIRO ES TRABAJAR”

El campesino Reynaldo García asegura que para hacer parir la tierra el sacrificio es inmenso
El campesino Reynaldo García asegura que para hacer parir la tierra el sacrificio es inmenso

 

Un rato después, justo a la entrada de Colón, nos topamos con Reynaldo García, un trabajador agrario de 74 años. Lo hallamos en pleno campo, porque él labora de domingo a domingo.

“Lo único que he hecho en mi vida es trabajar”, me dice entretanto le quita la ceniza al tabaco. Pertenece a la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Sabino Pupo. Me invita a caminar por su finca para que observe los saludables cultivos intercalados con maíz, malanga y plátano. “Esto lleva sacrificio, y nunca hay vacaciones”.

Mientras golpea sus botas contra una piedra para retirarles el fango, me asegura que “al campesino no se ayuda; para las labores agrícolas, el riego, la preparación de los suelos, se necesita petróleo, y lo que te entregan por la CCS no alcanza. No me dan ni una cabuya pa’ enyugar los bueyes, ni soga pa’ amarrarlos”.

Al compartir la observación de Ángel, quien enfatizaba que los campesinos deberían bajar los precios, Reynaldo me respondió que en la larga cadena de la comercialización, él es quien más barato vende.

“Siempre he dicho que las cosas deben costar a quilos. Sé que los precios son abusivos. Los intermediarios se están llenando los bolsillos a cuenta de nosotros. El verdadero guajiro no tiene na’. Cualquier revendedor se busca tres veces más que yo. Ellos salen, dan una vuelta, compran una mercancía y después la revenden carísimo.

VIANDAS EN CARRETILLAS

Carretilleros con producciones agrícolas

Desde hace algún tiempo la urbe yumurina parece franqueada por carretilleros. En cada esquina pululan estos vendedores con una amplia gama de frutas, viandas y vegetales.

En las alturas de la ciudad, cerca del Kilómetro 101, conversamos con Rafael Álvarez. Cada mañana recorre el barrio con su triciclo, donde transporta plátanos, calabazas, habichuelas y aguacates. Paga 70 pesos mensuales a la ONAT.

“Me busco la vida honradamente. Si me dieran las cosas más baratas, más baratas las vendería. Le gano un peso a cada producto.

A escasos metros de Rafael se encuentra el punto de venta de la CCS Juan A. Morales, de los tantos creados por la Empresa de Acopio del territorio.

Ante el desabastecimiento, José Molina, expendedor, alega la mala época del año. Sin embargo, a muy corta distancia se halla otro establecimiento particular, que los pobladores bautizaron como La Boutique. De tan abarrotada que estaba, encontramos hasta frutabombas revestidas en nailon.

Cierta vez escuché decir que los carretilleros y puntos de venta particulares tenían su lado positivo: acercaban los productos al consumidor, justo a las puertas de su hogar. En muchos casos pagan su licencia. Pero salta una pregunta que ningún entrevistado supo o quiso responder: ¿de dónde sacan las producciones?

INTERMEDIARIOS Y VENDEDORES

Foto. Ramón Pacheco
Foto. Ramón Pacheco

Para muchos matanceros los intermediarios son los principales causantes del alza de los precios. Un joven que durante años trabajó como vendedor en el mercado La Plaza, accedió a conversar con Girón con la condición de no publicar su nombre.

Hace varios meses cambió de oficio, porque asegura que el traslado hacia un viejo almacén a orillas del río San Juan, afectó seriamente la concurrencia de personas.

Reconoce que “el intermediario es quien busca el dinero fácil. Va y le compra la malanga al guajiro a 3.80 y te lo vende a ti a cinco pesos. Luego tienes que ganarle al menos un peso.”

Lo curioso, relata el entrevistado, es que todos los camiones que llegaban, contaban con papeles de una CCS justificando el trasiego de la mercancía, como excedente de cosecha.

¿Y LA ANAP QUÉ…?

¡Compra tu olorosa piña aquí!

Hace algún tiempo, Modesto Olegario Moure, presidente de la ANAP Provincial, organización que aglutina a más de 26 mil asociados, mencionaba entre las prioridades del movimiento campesino lograr mayor seriedad en la contratación.

“Pienso que en la medida que nosotros fortalezcamos este  aspecto, habrá mejores resultados en la labor diaria. Hoy trabajamos en el incumplimiento individual, porque el colectivo se alcanza. Pero siempre hay un grupo de asociados, que dentro de la propia cooperativa falta a su plan, su compromiso”, puntualizaba entonces.

“Tomamos conciencia que ese productor tiene que ser analizado en su junta directiva y la asamblea- y agregaba el directivo- incluso ya se adoptan medidas con cada uno de ellos, acorde a los reglamentos de la ANAP.”

Crearon además, los expedientes de asociados, que comprende el historial, compromiso y participación de cada uno de los miembros en las actividades de la cooperativa.

Pero salta otra pregunta: ¿Qué medidas se toman con quienes incumplen con los campesinos? Porque si bien es cierto que existen desvíos de las producciones, qué hacer si el insecticida o abono llega cuando ya los frijoles están ensacados.

O cuando el petróleo nunca arriba a la finca y toma otro rumbo. Entonces como bien advertía un agricultor de las lomas de Cabezas, “el guajiro no se sienta a mirar cómo la siembra se estropea. Pagará 20 pesos por cada cordel arado y hasta 200 por un frasquito de insecticida, que muchas veces debió entregársele mediante la CCS.

Por otra parte, hace mucho tiempo se viene planteando la necesidad de que los cuadros y directivos de la ANAP estrechen más el vínculo con las fincas. Solo así existirá un verdadero y efectivo control de las producciones.

¿ACOPIANDO SOLUCIONES?

Foto: Ramón Pacheco
Foto: Ramón Pacheco

Aunque desde hace algún tiempo se avizoran cambios en la función de Acopio respecto a la comercialización, hoy por hoy, esta entidad juega un papel primordial en la provincia. Solo en la ciudad cabecera, existen 44 puntos de venta que se abastecen de las contrataciones realizadas por dicha entidad.

Villano para muchos, en los últimos tiempos, varios campesinos le han defendido a capa y espada. Puede hasta hablarse de su mejor semblante, cuando en un reciente Activo de Productividad, celebrado en Jagüey Grande, se detuvo la reunión para localizar urgente dos sacos de guagüi y enviarlos al hospital pediátrico Eliseo Noel Camaño, para contrarrestar un brote diarreico.

En solo minutos un representante del organismo localizó la vianda en la CCS Rubén González, de Cabezas. Como bien señalara Noemí Aniceto Ruano, directora de Capital Humano de la Unión Nacional de Acopio, “como balancistas, estamos curtidos para trabajar en periodos de crisis como ciclones, intensas lluvias, sequías, y con un nivel de respuesta estructurada en cada provincia.

También reconoció que el acceso a tantas mercancías facilita el delito.

Antonio Sánchez, director de Acopio Provincial, reconoce las debilidades que arrastran y se empeñan en erradicar, como la falta de envases y sacos para dar respuesta a los picos de cosecha; problemas con el pesaje; mala distribución del transporte; poca estabilidad y variedad de los productos, e insuficiente calidad de estos.

Eso sí, el pueblo prefiere asistir a los MAE y puntos de venta de Acopio, porque a pesar de todo, los precios son más asequibles.

La comercialización es un tema que difícilmente pueda abarcarse en un reportaje. Hasta aquí solo hemos mostrado algunas aristas del problema.

Nadie pone en duda que con la actualización del modelo económico, se aprecian más alimentos que tiempo atrás, debido sobre todo a cambios que ya brindan sus resultados, como la entrega de tierras en usufructo, junto a otras transformaciones que se avecinan en el horizonte productivo del país.

Basta recorrer cualquier calle y el matancero se topará con carretillas o portales de viviendas bien surtidos. Pero se hace necesario producir mucho más para satisfacer la demanda del pueblo, ese que aún se rasca la cabeza cuando debe introducir su mano en el bolsillo para adquirir una libra de frijoles.

Quizás así una doctora no se incomode, con toda razón, al desembolsar 200 pesos y apenas llenar el viandero.

 

  

 

Nuestro Moncada de hoy

Tomado de Radio Rebelde Foto: Abel Rojas
Tomado de Radio Rebelde Foto: Abel Rojas

26 de julio. 4:00 a.m. Se activa la alarma del celular. El silencio y la oscuridad lo abarcan todo. Yurisán se incorpora de la cama y se dirige hacia el baño. Mecánicamente se asea. Toma su bicicleta, con los dedos revisa el aire en los neumáticos y sale al portal.

No hay un alma en la calle. Se dirige a la panadería del barrio. Allí adquirirá decenas, quizás cientos de barras del alimento para venderlos después a sus clientes.

Por cada barra ganará un peso. Desde que se gana la vida como panadero,-que panaderos se nombran también quienes expenden el producto- se siente más responsable, con una misión en la vida. Ya no malgasta el dinero, y lo piensa mucho para sumarse a las parrandas nocturnas de sus amigos.

Para agenciarse 20 pesos debe madrugar y pedalear extensos kilómetros bordeando la bahía, gritando a voz en cuello: “Panaderoooo, panaderooo.”

Se siente recompensado. Ya no pierde el tiempo en el contén del barrio, apenas le alcanzan los minutos. Con lo ahorrado podrá comprarle una turbina a su madre, para así no tener que cargar más agua. Como hombre de bien le definió hace poco una vecina.

Hoy es 26 de julio. Una excelente jornada para el negocio, ya que los clientes permanecen en casa los días feriados, él les llevará el pan suyo de cada día.

Mientras pedalea recuerda que un día como hoy, hace sesenta años-la edad de su abuelo- un grupo de jóvenes asaltó un cuartel militar. Se apea y camina   la loma de la playita El Tenis.

“Los asaltantes estaban locos de verdad o eran demasiado valientes”, piensa mientras sostiene el timón de la bicicleta abarrotada de panes recién salidos del horno. “¡Panaderoooooo!”.

El chillido de los cerdos despierta a Raciel. Hoy es feriado, pero cuando se cría animales no hay vacaciones. Es una labor de todos los días.

Sale al patio, abre la llave de agua y con la manguera empieza a fregar los corrales. Disfruta mirar su cría, ver como crecen. Levanta la mañana. Dentro de poco tomará las cubetas y recorrerá el barrio, para recoger el salcocho que le dan los vecinos.

Llama a su madre, pero esta permanece atenta al discurso de Raúl Castro, quien pronuncia las palabras centrales del Acto por el Aniversario 60 del Asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

“Mijo, Raúl le pidió a ustedes los jóvenes que luchen y resistan, que ustedes son los pinos nuevos, el futuro de Cuba”, le dice la madre. Raciel sonríe ante las palabras de la madre. “Sí mami, el futuro es nuestro, pero pa’ tener futuro hay que pinchar mucho en el presente. ¿Lavaste la cubeta? Voy a desandar el barrio”.

Cierra la reja de su casa y sale a la calle. Se detiene unos minutos junto a una foto del joven Fidel de los días del Moncada que cuelga una pared. Piensa en la grandeza del líder, su valentía e inteligencia.

“Creo que yo no tendría el valor para asaltar un cuartel”, se dice en voz baja.

A pocos metros Silvito encentra la llanta de una bicicleta. Luego le colocará manillas de freno y sistema de cambios de velocidad nuevos, marca Shimano. Desde chama le gustó los trajines de las bicicletas de carrera, pero su madre nunca pudo comprarle una.

Cuando logró armar su primera bicicleta que fue la envidia de todo el barrio, Silvito descubrió la manera de buscar dinero, ya que muchos socios del vencindario decidieron modernizar sus ciclos. Así pudo remodelar la casa de su madre, y construir la suya propia.

Yurisán, algo cansado, se acerca al improvisado taller ciclístico de Silvito. “Vendiste todo hoy”, le pregunta este último, y agrega “descansa un poco que busqué la leña pa’ la caldosa, hoy es 26, estamos de fiesta en el barrio”.

Raciel se aproxima, y tras chocar las palmas de las manos estruendosamente en forma de saludo, les conmina a subir un poste eléctrico para colocar una pancarta creada por él mismo.

“Le metemos mano”, dice, y a los pocos segundos ondea la gran pancarta   donde se  puede leer en letras rojas y negras: Moncadista ayer, hoy y siempre. Desde un radio se escucha el discursode Raúl: “Esta también seguirá siendo una Revolución de los jóvenes”.

Mis amigos que se fueron…se me van

Bahía de Matanzas, Cuba

No se cómo expresarían los hombres primitivos el dolor ante la partida de algún integrante de su tribu en busca de mejor clima o un lugar más propicio para la caza. ¿Le echarían de menos plasmando su ausencia en las paredes de una cueva? Quizás. Algo si es indudable, cuando partían lo hacían para siempre.

La emigración es un fenómeno tan antiguo como el sentimiento de dolor y pérdida. Pero hoy, gracias al desarrollo de las nuevas tecnologías, ningún amigo se marcha del todo. Aunque se establezca en países tan distantes como Bélgica o Luxemburgo, quedan a un clip de distancia.

Con tan solo encender una PC con conexión podrás dar con él o ella, y ser partícipe de sus triunfos o desventuras, indagar por su estado de ánimo y contarle de la familia que dejó atrás, y que a decir verdad, siempre lleva consigo, junto al barrio que le vio crecer y mataperrear descalzo.

Uno aprende a vivir con la distancia y los espacios vacíos, a pesar de todo y el dolor. Y aunque digan que “un clavo saca a otro clavo”,  como asegura una vieja canción no hay amigo que suplante a otro amigo.

Pero he llegado a pensar que lo que no logra la distancia lo consigue la ideología. Y no hablo de esas palabras huecas que continuamente escucho en las reuniones, eso que han dado en llamar “trabajo político-ideológico”, ¡No!, me refiero a la necesidad de asumir una posición política, donde hasta las posturas apolíticas son posición ideológica.

Es muy fácil para mí desmantelar la cizaña de los enemigos de Cuba, no porque yo sea un “bola’o” en cuestiones políticas, sino porque intento conocer la historia de mi país, una historia sin verdades establecidas y que se construye cada día.

Pero desde que me levanto sí tengo algo bien claro: al imperialismo ni un tantico así, y los Yankis son el enemigo del género humano. Mucho antes del 59 ya nos venían fastidiando. Nada que se diga sobre Cuba puede obviar esa realidad.

Ahora, lo difícil para mí, lo confieso, es rebatir los argumentos de un hermano que hasta ayer compartía mi hambre y añoranza por un pan y futuro mejor.  Argumentos muchas veces que se asemejan a la cizaña y la mentira que debo combatir, no por decreto, ¡Por convicción!

En los últimos tiempos tengo algo bien claro, más información no necesariamente significa mejor informado. Mis amigos, con todo el acceso inimaginable a Internet, y a miles de canales de televisión, están más desinformados que un naufrago en una isla, o que aquel viejecito loco que conocí cierta vez en una abandonado tanque de agua, y me preguntó qué día y año eran.

Durante años vivieron en un país que supuestamente les asfixiaba, donde las noticias estaban prediseñadas para mostrar un mundo diabólico, donde el único paraíso posible era una islita empeñada en “viejos” valores, pero que no podía satisfacer las necesidades básicas de sus habitantes.

Es cierto, en Cuba hay muchas cosas que arreglar, otras tantas que desechar, y a veces el pesimismo gana la batalla, cuando veo que en un Congreso de la UPEC arremeten contra el secretismo, y a los pocos minutos me impiden el acceso a una reunión “ultrasecreta”, orientada y organizada por el Comité Central del Partido, sobre la producción de alimentos.

Pero incongruencias como esas no me pueden hacer deponer las armas y echarme a la mar. Todo lo contrario, me ayudan a convencerme de que las reuniones y los congresos nada resolverán. Es con la gente en plena calle, nombrando las cosas con sus nombres y apellidos, a los corruptos y burócratas con sus nombres y apellidos, como se resolverán las cosas.

Pudiera argumentar que mis amigos miran los toros desde la barrera, y que yo tengo más voz en esta corrida porque estoy tratando de asirle los cuernos a muy pocos centímetros del animal.

A mí también me revienta que los problemas se asuman como tales cuando el Presidente de la República los nombre en un discurso, cuando ya el daño pudiera ser irreparable. Pero me revienta más que mis amigos se vayan con la de trapo con informaciones tontas, en muchos casos burdas tergiversaciones sobre Cuba.

Me duele que quienes crecieron conmigo, quienes vivieron en esta Cuba imperfecta, solo recuerden sus imperfecciones. Como si nada más existiera, como si quienes decidimos permanecer tuviéramos vocación de mártires sin causa o fuéramos sadomasoquistas.

Trato de reírme cuando ponen el grito en el cielo por un barco norcoreano detenido con armas cubanas, y no descubren la patraña detrás de la noticia. Trato de reírme cuando otro amigo me exige que no hable de ese tema que a nadie le importa, que mejor escriba sobre los cubanos “cruelmente torturados” en Bahamas, y no descubre la patraña detrás de la noticia. Trato de reírme… pero la risa no me sale.

Tanta información acaso les nubló el entendimiento, y asumen el mundo tal como se los muestran los medios occidentales, como si la realidad toda fuera un show noticioso de Univisión. Y Cuba un país de torturas y desapariciones, donde unas Damas de Blanco son más valientes y heroicas que las Abuelas de la Plaza de Mayo.

Hace un tiempo presencié a una colega relatar orgullosa a un auditorio, sus enfrentamientos en las redes sociales con su familia emigrada. Todos admiraron sus palabras, menos yo.

A mí me causa dolor enfrentar a mis amigos. Pero más dolor me causa presenciar como sus pensamientos cobran cuerpo hasta convertirse en enemigos del sistema social cubano, quizás sin darse cuenta.

Más sufrimiento me causa responder a esa pregunta cotidiana que me lanzan en la red: “¡Cómo está la cosa por allá!”, a la cual yo no le veo otra respuesta que: “¡Igual que siempre!, ¡Igual!”.

Alguien notará cierto matiz pesimista, pero no lo creo. Lo que sucede es que aun no nos acostumbramos a la honestidad. Porque yo, como todo mi barrio, mido la economía con el bolsillo y la jaba de los productos del agro. Lo demás es macroeconomía, que no calma mi apetito.

Mis amigos deben perdonarme esta vez, y comprender que esta perorata nace de la nostalgia, pero también se trata de una cuestión de principios. Decidí quedarme, y es ahora que comienzo a entender aquella frase martiana que sentencia: Quien se levanta hoy con Cuba se levanta para todos los tiempos.

Ellos dirán jocosamente, -porque si algo no pierde el cubano ni viviendo en Alaska es esa capacidad pa’ la jodedera-que si los buenos tiempos no llegan, mejor acostarse entonces.

Mas seguiré despierto, además, en un que otro momento, ellos aterrizarán, y ojalá lleguen junto con los buenos tiempos. Tal vez al desembarcar me miren como se mira a la hormiguita empeñada en cargar una y otra vez sobre su espalda una gran hoja que el viento siempre le arrebata.

Va y nos emborrachamos, y decidimos no entablar ninguna discusión de política, para evitar desencuentros…Así entenderé que realmente han cambiado, porque en Cuba hay una cosa bien cierta, cuando se toma ron, se discute primero de mujeres y después se trata de arreglar el país, con los yankis, y todo lo que representan, bien distantes de nuestro destino. De esa manera entenderé que nunca se fueron del todo.

El cazador y la jaba

1-bolsa-plastico

-Dale mijo, qué esperas-le comenta ella, mientras golpea suavemente la mesa con las puntas de los dedos

-Me da pena, nos están mirando-alcanza a decir él, con voz apenas imperceptible

-No seas tímido, hazlo de una vez

-Chica, no sabes cuánto me cuesta hacerlo, no me lo pidas

-Sácala de una vez, y métela toda de un tirón-dice ella en voz baja, pero enérgica

-No jodas más mija, no lo voy hacer, nunca lo he hecho y nunca lo haré, tengo principios-expresa él, mientras mira de soslayo aquellas carnes tentadoras

– Siempre lo hago yo, y tú no te molestas, todo lo contrario, lo disfrutas

-Pero es diferente

-¿Qué hace la diferencia?- pregunta ella mientras lanza una mirada severa al entorno. Él trata de evitar esa mirada, siempre  bella mientras más enfadada.

-¿Te gusta?, ¿¡está rica eh!?-indaga él como para distender la tensión creada

-Si no lo sacas y haces lo que tienes que hacer como todo un hombre, te pondré a pan y agua-sentencia ella, como una severa Jehová mujer en el monte Sinaí

-¡Pa’l carajo!, ¡no puedo!, tengo mis escrúpulos, hay mucha gente aquí-logra decir él, con la vista perdida en algún punto del suelo.

-Pero como te gustan que lo hagan por ti- se dispara la tensión entre ambos, ella voltea la cara hacia la pared, y retira la mano que él intentaba acariciar.

-Entiéndeme, por favor, aún no estoy preparado.

-En cambio siempre me dejas tomar la iniciativa, una se cansa.

-Esa palabra no me gusta, ni el ruido que hace cuando sacas esa cosa.

-Piensa en mañana, a esta misma ahora

-Eso es un golpe bajo, me haces sentir mal y lo sabes

-Sácala y métela-responde ella tajantemente

Él recuesta la cabeza en la mesa, no quiere conversar más sobre el tema. Se siente aturdido. Pero ella insiste:

-Dale mi amor, será esta sola vez, mañana lo haré yo, pero debes aprender.

-Sabes que en muchos países la combaten y tu insistes en llevarla contigo como amuleto.

-Cuba no admite comparaciones con otros países, aquí todo es surrealismo puro.

-¿No me digas? ¿Y desde cuándo piensas así?

-Desde hace una hora, de tanto insistirte en que lo hagas, total, hay gente que hace cosas peores

-Como tirar jabas de nylon a la basura, se demoran varios siglos en descomponerse, y cada año mueren decenas de animales marinos por ingerirlas.

-Ninguna es mía, porque yo las reciclo, las lavo una y otra vez, y luego las tiendo. Saca la que guardé en tu bolso y deja de hacerte el erudito.

– Me da pena…

-¿Y mañana cuando no tengamos nada que comer? Pensarás en toda esta comida, no tenemos ni huevo en la casa, en cambio en esta mesa somos tú y yo, y la fuente de carne. Nadie nos mira. Métela.

Él, desnudo del pudor inicial, toma la fuente en sus manos, y en actitud desafiante y temeraria, coge la bajita de nylon, la abre, mientras, una gruesa gota de sudor le recorre la frente, al unísono cae un alud de lonjas de cerdo al interior de la jaba. Sin apenas pestañear ella la toma y la guarda en su bolso.

-Me siento como aquel personaje del cuento de Ernest Hemingway que pierde el temor y derriba al búfalo de un disparo, creo que se llamaba La breve vida feliz de Francis Macomber, pero cuando pierde el miedo la mujer le dispara – comenta él risueño

-¿Sí? Pero yo no te dispararé amor, menos ahora que tenemos plato fuerte para varios días, además, te amo- dice ella mientras le acaricia la mano y le lanza un beso.

¡Entre periodistas te veas!

periodista

Dentro de muy poco días los periodistas cubanos celebrarán su Congreso, y en honor a la verdad, no avizoro cambios de envergadura en el sector, al menos por el momento.

Escuché decir que este no será el Congreso que solucionará los grandes reclamos del sector periodísticos, porque el país aun no está en condiciones de subir los salarios, ni entregar recursos tecnológicos a los profesionales de la prensa. Si me ganara el pesimismo, o mejor dicho, el realismo, preguntaría para qué destinar recursos a un evento de esta magnitud.

Mientras el palo va y viene, pasará otro Congreso y el cuartico seguirá igualito, asegura un amigo. Sin olvidar que continuaremos siendo los profesionales menos remunerados, y a quienes más se les exige.

Recuerdo que al graduarme, sentía cierto prurito de vanidad, cuando mi madre orgullosa me presentaba a sus amigas, y ellas muy entusiastas expresaban: “¡Periodista! ¡Qué profesión más hermosa!”.

Pero el tiempo y la realidad hicieron lo suyo, y aquellas frases de admiración se trastocaron por otras bien distintas, como: “¡Periodista! ¡Jumm! ¿Cuándo aterrizarán de una vez para reflejar los verdaderos problemas del cubano?”.

Al parecer, según opinión de gran parte de la población, los periodistas vivimos en las nubes. Bien pudiera ser ese uno de los temas a debatir en el 9 Congreso de la UPEC: cómo lograr que los profesionales de la prensa en Cuba desciendan de su Olimpo, y sientan como el pueblo.

Aunque mirándolo bien, no me parece muy afortunado eso de vivir y sentir como el pueblo. Si bien un periodista sufre las mismas vicisitudes del cubano de a pie, las enfrenta con actitud diferente, porque llega a entender las causas de las cosas.

198800_104004649700023_100002714650633_16158_1053030_a

El periodista es esa extraña mezcla de artista, intelectual y obrero. Se les puede ver leyendo un libro mientras camina, hablando solo, para cazar el “lead” de la información, o hilvanando las principales ideas de una crónica en un ómnibus repleto de gente. Esa misma gente que le acusa de vivir en otro mundo, colmado de sobrecumplimientos y producciones que nunca se ven.

Pero llega el día que el periodista de tanto sentir como el pueblo, decide darle un vuelco a su existencia. Como varias de mis colegas, que desde hace algún tiempo ya no están entre nosotros. “Pasaron a mejor vida”, me dijo alguien.

Una de ellas trabajaba en la radio. Tenía que zapatear la empinada ciudad de Matanzas bajo nuestro sol caribeño. Cada día de aquí para allá, de allá para acá, gastando zapatos y sudando la gota gorda.

Por esos misterios del destino, o triquiñuelas de los hombres, en su centro laboral nunca había almuerzo, y cuando había, se trataba de algo incomible.

Por tal motivo los trabajadores de la emisora, incluida mi amiga, acudían a una cafetería de la esquina, para comprar algún tentempié.

El deprimido salario del mes no le alcanzaba apenas para agenciarse la pizza diaria y algún refresco. Pero amaba su trabajo. Informar sobre el acontecer cultural de la provincia le reconfortaba.

Descubrió entonces que habían cosas más importantes que escuchar su voz en la radio; o el reconocimiento y saludo de los vecinos. Poco a poco ya no le entusiasmaban sus coberturas. Se sentía cansada. Y peor aún, descubrió que había postergado muchos sueños, y que con su salario, serían irrealizables.

Un buen día decidió acompañar a su padre en el negocio de la fotografía. Retratar a quinceañeras era una empresa lucrativa que la arrojaría mucho dinero. ¡Dinero! Ese que no brinda la felicidad… pero calma los nervios.

El negocio marcha bien. Mi colega quería más tiempo para ella y construirse un futuro. Ahora tiene ambas cosas. Porque como bien sabe y siente la gente, “la realidad está muy dura, y el salario no alcanza”.

Otra amiga periodista también cometió el error de sentir como el pueblo. Decidió incorporarse al negocio familiar y participar en la venta de ropas. Su salario del mes apenas le alcanzaba para adquirir los alimentos.

En su servicio social nunca pudo comprarse un pantalón de vestir o un par de zapatos nuevos.

Ella y su novio vivían muy apretados económicamente, en cambio ahora, pueden planificarse y hasta salir los fines de semana. Cosas sencillas, pero imposibles cuando tu mensualidad no alcanza para nada.

La vi no hace tanto sentado junto a una mesa, vendiendo bisuterías y otras prendas de mujer. Le pregunté si no extrañaría el ajetreo constante del periodismo.

Me dijo que no. Que nada sentía. Que desde hacía mucho había perdido aquel entusiasmo juvenil de los primeros días. Que quizás mañana extrañaría un poco, pero hoy la reconforta trabajar por un salario que cumpla sus expectativas.

Yo bajé la cabeza y me marché. No siempre se pueden cuestionar las razones ajenas, aunque uno no las comparta. Pensé en las recientes palabras de Raúl, en el Congreso de la UPEC, y sobre todo, en los estudiantes recién graduados que en estos días se incorporan al sector.

Repasé mi vida y crucé los dedos. Ojalá la realidad y avatares diarios nunca marchiten este amor por mi profesión. Por suerte, todavía siento que tengo muchas cosas que hacer y decir como periodista…a pesar de todo.

 

 

 

Catedrático español reconoce flagrante agresión contra Evo Morales

evo [640x480]

Aunque España, en su prepotencia, no pedirá disculpas, y Colombia en su servilismo, prefiere mantener las buenas relaciones con Europa, mientras Estados Unidos, causante del embrollo, hace mutis, la opinión pública mundial condena la agresión al mandatario boliviano.

Un medio europeo, consultó al profesor Antonio Remiro Brotons, catedrático de derecho internacional de la Universidad Autónoma de Madrid, y le planteó seis preguntas sobre el caso.

 

1. ¿Fue un acto legal?

 

Yo lo describo como un acto claramente dudoso. Este no es un avión cualquiera, es un avión presidencial que lleva a bordo a un jefe de Estado y como tal, goza de total inmunidad y de la misma inviolabilidad y libertades que tendría dentro de su propia nación.

“Una medida de estas características, de prohibir su sobrevuelo, tiene que ser muy justificada: por ejemplo que el propio presidente está siendo perseguido por un delito internacional. Pero cuando no es así, como en este caso, se trata de abuso clarísimo de su soberanía que pone de relieve la falta de decoro de muchos gobiernos.”

Un Estado puede decidir cerrar su espacio aéreo pero, cuando se ha hecho, es porque un dirigente político está perseguido o vinculado a una medida de sanción, como en casos de crímenes internacionales, o para ejercer presión a países vinculados con estos crímenes.

En este caso se trató de un avión presidencial, con un jefe de Estado a bordo, donde no había ninguna razón para que un gobierno le impidiera el tránsito y sobrevuelo de su espacio durante una conducta pacífica.

La medida que llevaron a cabo los países europeos estuvo basada en un rumor, que resultó no ser cierto. Y claramente es una acción que no es acorde con el derecho internacional.

 

2. ¿Cuál es el estatus de un avión presidencial?

 

Un avión presidencial tiene un estatus especial, goza de total inmunidad. Y con mayor razón cuando va a bordo el jefe de Estado.

Una medida de estas características, de prohibir su sobrevuelo, tiene que ser muy justificada: por ejemplo, que el propio presidente este siendo perseguido por un delito internacional.

Pero cuando no es así, como en este caso, se trata de abuso clarísimo de su soberanía que pone de relieve la falta de decoro de muchos gobiernos.

 

3. Si Snowden hubiera estado a bordo -algo que Bolivia niega-, ¿hubiese sido legal cerrar el espacio aéreo?

El avión salió el miércoles de Viena. Se especuló que Snowden iba a bordo, algo que no ha sido confirmado. Pero aún cuando el rumor sea cierto y el sujeto vaya en el avión, Bolivia tenía perfecto derecho a darle transporte en su avión si intentaba que este señor fuera cobijado por su país.

Porque Snowden está siendo acusado por otro país (EE.UU.) que está buscando la extradición por un delito que ellos dicen ocurrió dentro de su territorio.

Snowden no está acusado de ningún delito internacional y, por lo tanto, tiene derecho a ser protegido por otro país que así lo autorice, y esto incluye su transporte en el avión presidencial.

 

4. Si no había bases, ¿por qué los cuatro países europeos cerraron su espacio aéreo a Bolivia?

 

Es claro que aquí estamos hablando de un acto de hostigamiento clarísimo. No hay otra explicación para que estos gobiernos europeos se hayan prestado a este tipo de maniobras.

“Se está hostigando a naciones que discrepan de la intención de Estados Unidos y ha quedado evidente la actitud de servilismo de gobiernos que, a pesar de haber sido víctimas de actos ilegales, se han puesto al servicio de un actor ilegal y por lo tanto mostrando su falta de integridad.”

En primer lugar, ni París, Lisboa, Madrid o Roma aclararon primero la situación. Y nadie debería jugarse las relaciones bilaterales con otro país, en este caso Bolivia, o como mínimo una enemistad, simplemente para hacerle caso a otro país.

Está claro que estos países han sido objeto de medidas clarísimas por parte de un gobierno (EE.UU.) que se ha enemistado con un país latinoamericano.

Pero ahora deberán también enfrentarse a su propia opinión pública en momentos en que la misma opinión pública europea está agradecida por las revelaciones de Snowden de que estamos siendo objeto de espionaje y de violación de nuestra propia privacidad, un acto claramente ilegal.

Que los gobiernos europeos, frente a un acto ilegal, se pongan al servicio del mensajero en lugar de la víctima es bochornoso e inaceptable.

 

5. ¿Existen antecedentes de casos similares?

 

Los casos que ahora recuerdo han sido casos en los que se ha forzado un aterrizaje porque el perseguido era un sospechoso de terrorismo o de violar una ley internacional.

En el pasado se han invocado las leyes de terrorismo para realizar este tipo de actos, como forzar un aterrizaje o prohibir un vuelo.

La situación ahora es muy diferente. Lo que ocurrió ahora es que se está hostigando a naciones que discrepan de la intención de Estados Unidos y ha quedado evidente la actitud de servilismo de gobiernos que, a pesar de haber sido víctimas de actos ilegales, se han puesto al servicio de un actor ilegal y por lo tanto mostrando su falta de integridad.

Usaron una alternativa de cerrar su espacio aéreo para perseguir una causa ilegal, donde debía haber prevalecido el derecho de inmunidad de un jefe de Estado.

 

6. Ante este acto, ¿cómo puede responder Bolivia?

 No es claro dónde está Edward Snowden. Desde el punto de vista jurídico Bolivia ha sido objeto de un acto manifiesto de hostilidad y a partir de aquí tiene derecho a tomar medidas de retorsión frente a estos gobiernos que actuaron en su contra.

Las medidas de retorsión son medidas que son legales, pero de un nivel menor a una medida de represalia.

Una medida de represalia es una medida ilegal: cuando se ha cometido una acción ilegal y se responde con otra medida ilegal.

Una medida de retorsión es una medida legal pero inamistosa. Puede incluir convocar al embajador, suspender relaciones, suspender visados a personas del país, verificar el nivel de inversiones o cesión de servicios, etc.

Los gobiernos que han tomado esta medida estúpida y torpe realmente deberían haber sopesado todo esto. Cabe suponer que la relación con el país al cual están sirviendo es para ellos más importante que respetar la soberanía de otro país.