Forjar atletas, una noble misión bolivariana

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Ricardo Armenteros Torres se licenció en la especialidad de Cultura Física en la Universidad de Matanzas Camilo Cienfuegos. Corría el año 2005. Desde entonces, y pese a su juventud, ha dado el paso al frente ante cada tarea por difícil que parezca.

Tiempo después fue metodólogo en el INDER provincial. Allí estuvo dos años y medio, luego pasó a la EIDE Luis Augusto Turcios Lima, para convertir en realidad un viejo sueño, que le motivó a cursar la carrera: forjar atletas desde edades tempranas.

Contribuir a la formación de deportistas desde la base le apasiona, porque “el niño empieza desde cero, y le inculcas elementos técnicos y puedes también aportarles valores esenciales como la disciplina y el respeto”.

En este joven matancero, a quien se le veía muchas veces entrenando a sus pupilos en las arenas de Los Pinitos, recayó la honrosa misión de viajar a Venezuela, y así contribuir al desarrollo deportivo de aquel hermano país.

“Fue un honor, dije sí sin pensarlo mucho. Compartir mis conocimientos con otra nación, es algo que narraré a mis nietos. Nosotros también contamos en un inicio con el apoyo de los soviéticos.

“Cada generación tiene su misión, hoy no se lucha en Angola, se viaja a los cerros, para vivir con los venezolanos más humildes, los que agradecen cada gesto, cada palabra.

“Me encuentro en el Estado Mérida, municipio Ejido, donde también llegó la Misión Barrio Adentro. Hacemos de todo un poco: bailoterapia, gimnasia con el niño, atendemos círculos de abuelos, propiciamos el deporte participativo, asesoramos a las escuelas.

“Mis días son muy ajetreados, comienzan a las seis de la mañana, y el trabajo es constante,  quizás a eso se deba la condición de Referencia Nacional, que ostenta nuestra localidad.

“Déjame contarte algo. Cuando estaba en Cuba, había veces que me quedaba dormido en las reuniones. En ocasiones descreía del llamado trabajo político e ideológico, me parecía un “teque”. Al llegar aquí, la realidad que encontré cambió mi percepción de las cosas.

“Entendí lo que es diversionismo ideológico, los medios de comunicación ejercen una influencia muy negativa sobre los muchachos con los que trabajo. Para mí es el principal problema de Venezuela hoy, los medios de comunicación.

“Cuando llegas lo primero que piensas es, ñooo, era verdad todo lo que me decían en las reuniones del comité de base de la UJC, hay muchas cosas que salvaguardar en Cuba.

“Fíjate que fui para impartir clases de atletismo, pero no sé… se ha reavivado en mí una sed muy grande de estudiar a fondo la Historia de Cuba.

“Hace un tiempo participé en un Forum de pensamiento Martiano y Bolivariano. Realice una especie de crónica sobre Cuba, como si estuviera hablando con mis dos hijas, reflexioné sobre el Apóstol, la distancia, y la misiva obtuvo un lugar relevante en el certamen.

“Yo te confesaré algo: me siento más revolucionario y humano desde que estoy en Venezuela. En cada niño que me saluda, cada joven que deja a un lado la violencia y las drogas, para practicar deporte, ahí también está la grandeza de la Revolución Cubana, y mi granito de arena.

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Agricultura urbana: El rebaño de Ezequiel

PRODUCTOR CAPRINO

Reza un refrán que nadie es profeta en su tierra, y si bien el nombre de Ezequiel nos remite al personaje bíblico, este sencillo y enjuto martiense nunca avizoró que un ciclón casi devastaría su obra.

Recientemente el Grupo Nacional de Agricultura Urbana, otorgó a la Finca de Ezequiel Rodríguez Gómez la doble Excelencia Nacional, por el sostenido trabajo y resultado, en el ganado caprino.

Ezequiel cuenta con el apoyo de su hijo Luis Alberto, quien heredó la sistematicidad y rigor del padre, como pudo constatarse ante el “registro civil” donde inscriben a cada animal.

Allí hay información hasta de los abuelos de las crías.
Todas las cabras poseen nombre, registro de nacimiento y marcas en las orejas: en la izquierda el número y el año de nacimiento, en la derecha los datos de la madre.
PURO TRABAJO
Desde los inicios Ezequiel se preocupó por obtener buenos pies de cría. En la finca cuentan con 166 ejemplares de las razas Saanem, Nubia y Alpina.

La primera aunque más débil, es productora de leche por excelencia. Originaria de las montañas de Suiza, se distingue por sus orejas cortas y rectas y pelaje blanco.

La Nubia, es también productora de leche con altos contenidos de grasa, indispensable para el buen queso. Son animales delgados de orejas largas y caídas. Su color puede variar del canela al rojo siempre salpicado de manchas blancas.

Del cruzamiento de ambas, la Nubia y la Saanem, nace un ejemplar vigoroso y de gran estatura. “Nosotros mantenemos la premisa de animales puros, pero cuando haces mestizajes obtienes un animal muy fuerte, saludable y buen productor de leche”, afirma Ezequiel.
Sobre el cuidado con las crías recién nacidas el hijo apunta: “Cuando paren les retiro los machitos, se crían a teteras para venderlos a otros productores. En cambio, las hembritas las llevo de dos en dos con nodrizas, y las voy adaptando hasta que la chiva nodriza las acepte”, advierte el hijo.
Poseen una nave de pediluvio, baño medicinal que se aplica en las patas de los animales. Este se activa en tiempo de lluvia con formol y sulfato de cobre. Los chivos pasan por el lugar diariamente.
En las cuatro caballerías de extensión siembran kingras y heno como forraje. En la mañana se sueltan a pastar y cuando el sol arrecia se recogen, para soltarlas otra vez a la tarde. También existe una nave de sombra, otra de ordeño manual, y una para los cinco sementales.
Ezequiel asegura que les gusta este ganado “se ordeña con facilidad y es un trabajo bonito. Además es muy importante para los niños no tolerantes a la leche de vaca”.
“La leche de chiva es medicinal. Son animalitos dóciles, me resulta muy fácil trabajar con ellos. A mi me gustan más que las vacas porque, estas te pueden dar una patada”, dice con una sonrisa.
“Aseguran por ahí que son muy dañinos, porque les gusta estar rumiando en patios y jardines de las casas. Pero con todo cercado no hay problemas. Yo les voceo y ellas entienden.
“Siempre estoy aquí, además, su carne es exquisita. Este animalito es muy prolífico, la hembra puede parir dos veces al año, pero nosotros le hacemos un solo parto buscando la producción de leche.”
Nadie nace sabiendo y en el campo la capacitación es vital en cualquier tarea. Ezequiel y Luis Alberto tienen en la Estación Experimental Indio Hatuey su mejor aliado.
El centro les ha ayudado mucho con información sobre los caprino, el parasitismo y la siembra de forraje.
Las cabras de la Finca de Ezequiel han participado en diversos concursos nacionales y sus ejemplares han resultados premiados en la Feria Agropecuaria Internacional de Boyeros y la de Ganado Menor en Sanctis Spiritus.
Quizás Ezequiel Rodríguez nunca tuvo vocación de profeta. El no es de los hombres que se sientan a predecir el futuro, sino a construirlo.
MUY INTERESANTE……….

Según muestran estudios científicos la leche de cabra puede sustituir la materna y posee un alto valor de digestibilidad.
Es un alimento hipoalérgico para personas que sufren eccemas, asma, catarros crónicos, dolor de cabeza, colitis, úlceras de estómago, dolores abdominales y oclusión epigástrica a causa de la alergia a la leche de vaca.
Es usada en tratamientos para casos de reacciones intestinales, obstrucción coronaria, alimentación de infantes prematuros, epilepsia infantil, fibrosis cística y problemas biliares.
Posee un alto nivel de hierro (Fe), esencial en casos de anemia. Se ha observado que los niños alimentados con leche de cabra, tienen mayor peso, estatura, mineralización en los huesos y en el plasma sanguíneo, una alta densidad en vitaminas A, tiamina, riboflavina, niacina, calcio y hemoglobina.

 

Policía, policía ¿aún eres mi amigo? (Segunda Parte)

Policía cubana

Un amigo de los buenos, de esos que se marchan pero nunca se alejan, me increpa desde Texas, porque asegura que la policía cubana no emplea la violencia desmesurada, la extorsión, ni el chantaje, como sucede en otros países.

Mi amigo Alejandro tiene razón. Pero yo solo conozco a la policía de mi país, y esa es la que desearía ganara en profesionalidad. Una empresa imposible para acometerla desde un blog, pero yo, como Silvio, también hago una canción, o un post,  sobre mi derecho a hablar.

Hace mucho, pero mucho tiempo, vengo escuchando en las calles de mi ciudad sobre la falta de profesionalidad de los agentes del orden. El asunto viaja de boca en boca, lo mismo brota en una parada, en el interior de un ómnibus, que en un restaurante o la playa. Aún así, los medios callan sobre el tema, por aquello de qué dirá el enemigo.

Para ahondar en este tema tan álgido y polémico, preferí consultar a Adrián Chávez, un joven ex policía, quien prestó siete años de servicios en la Policía Nacional Revolucionaria.

Con solo 17 años, al culminar el Servicio Militar, integró al citado cuerpo.

“Primero fui infantero, denominación que se le da a los policías que prestan servicio a pie. Después pasé a oficial de guardia, más tarde jefe de sector, y por último oficial operativo del Departamento Técnico de Investigaciones (DTI)”, refiere Chávez.

“Entré en octubre de 1987, tras una captación del MININT, cuando cumplía el Servicio Militar”.

Adrián reconoce que en los últimos años la policía ha perdido profesionalidad, lo cual se puede apreciar a simple vista, desde el propio uso incorrecto del uniforme.

“Antes no podíamos hablar ni con las mujeres cuando estábamos de servicio. Nos caracterizábamos por el buen trato y postura marcial al recorrer las calles. Hoy faltan muchas cosas, y cuando analizas son fáciles de solucionar”, advierte.

“Antes los jefes tenían mucha experiencia, signada por años de trabajo. Arribaban cuando apenas eran unos adolescentes, y se hicieron hombres maduros dentro de las filas. Amaban lo que hacían. Eran muy exigentes”.

“Pero el Período Especial incidió mucho. La crisis de los 90 no solo afectó la economía del país, si no todos los preceptos y valores éticos que habíamos alcanzado en la sociedad, y nosotros éramos parte de esa sociedad.

Adrián recuerda cómo tuvieron que lidiar con nuevos fenómenos como la dolarización, el turismo, la droga, la prostitución. Eso cimentó las condiciones para que creciera la corrupción, incluso, dentro de la propia policía.

“Nosotros nos superábamos, existían muchos cursos, incluso nos convertíamos en abogados, pero quien continuaba estudios decidía abrirse camino en la vida civil.

Él comparte la opinión de parte del pueblo, sobre la falta de profesionalidad de las fuerzas del orden. Y según explica, el principal problema recae en la selección del personal.

“Esta se ha flexibilizado mucho, antes era mucho más estricta. No sabes las veces que escucho la frase: ¡mira a fulanito, tremendo bandolero y ahora es policía!”.

“Y la política de graduación era más rigurosa también. La técnica se conservaba mejor, y no se trata de recursos, si no de disciplina. La tripulación cuidaba su patrulla como a la niña de sus ojos. Porque el control era diario.”

“La policía inspiraba respeto, eran muy disciplinados. Teníamos un código de ética muy estricto y los jefes velaban celosamente por su cumplimiento.

“Gozaban de mucho prestigio entre la población. Se ha perdido la marcialidad en el personal. Y cuando la población civil visita las instituciones, estas no parecen unidades militares, dado el relajamiento e irrespeto que impera en algunas”.

Adrián también se refirió al importante papel del Jefe de Sector en los barrios cubanos. Cargo que ocupó en el populoso barrio de Pueblo Nuevo, en esta ciudad de Matanzas.

“Nuestro papel en el barrio era profiláctico. Yo contaba con la experiencia de años de trabajo de otros jefes de sectores. Nos encargábamos de buscar empleo a los jóvenes desvinculados. Manteníamos un vínculo estrecho con la comunidad y los principales actores del barrio. Nuestra función era preventiva. Contribuíamos a la formación de los jóvenes, no a su ingreso a las prisiones. Hoy noto que no se trabaja en la comunidad. Yo ni conozco al jefe de sector del lugar donde vivo”.

Aunque hace ya varios años que Adrián decidió desmovilizarse de la PNR, le arroba la nostalgia cuando se recuerda uniformado de azul. Añora que esta recupere el prestigio de antaño, “hoy lo que escucho en la calle es muy negativo. En mis tiempos jamás lo oí”.

Policía, policía ¿aún eres mi amigo?I

 

Policía cubano

En mi infancia, cuando divisaba a algún policía, rebozaba de alegría y admiración, y le lanzaba la frase: “Policía, policía, ¿eres mi amigo?”, a manera de saludo, aprendido en un spot televisivo de aquella época. Pienso que todos los niños de mi generación, por allá por los idílicos 80, soñábamos vestir de azul, aunque en juegos infantiles, igualmente elegíamos ser bandidos.

Recuerdo con nostalgia los animados de Cecilín y Coti, que narraban las peripecias de un niñito mulato y su cotorra. Pero más que los propios “muñe”, añoro encontrarme algún día con un policía como aquel, de recia actitud para combatir el mal, y sobre todas las cosas: excelente dicción, educado y buena gente.

Desde hace algún tiempo observo el proceder erróneo de algunos uniformados, que en vez de velar por el cumplimiento de la ley, se creen y actúan por encima de ella.

Aunque la Constitución Cubana establece que todo ciudadano tiene derecho a dirigir quejas y peticiones a las autoridades, y a recibir la atención o respuestas pertinentes y en plazo adecuado, conforme a la ley, muchas personas deciden callar ante el obrar desacertado de las fuerzas del orden.

A mí me consta que si se compara a los policías cubanos, con el resto de las fuerzas policiales de nuestro continente, los nuestros asemejarían seres inofensivos y apacibles. Porque en Cuba la corrupción policial no es un fenómeno, y la violencia no está generalizada. Aunque Amir Valle, en Habana Babilonia, muestre una ciudad con oficiales como protagonistas de ese submundo que relata la obra. Cierto o no, prefiero otorgar margen a la duda, en torno  a algunos pasajes de esa novela-reportaje, que tanto me estremeció.

Hoy que Cuba actualiza su modelo económico, y trata de eliminar muchas deficiencias que han desvirtuado nuestro proceso revolucionario, creo honestamente, que el proceso debe abarcar todas las esferas que afectan a la sociedad, y no solo el sector económico.

Hace unos días un amigo escribía entusiasmado, sobre lo acontecido en la Rendición de Cuenta a los electores, del delegado de su circunscripción. A mí, en honor a la verdad, hace mucho que no me motivan, por el formalismo y la apatía de la gente.

Muchas veces me ha faltado el valor para criticar públicamente a algunos integrantes de las fuerzas del orden. Algunos oficiales de academia, con quienes he conversado, aseguran que es cierto que a veces se les va la mano, pero cumplen su papel de brazo fuerte, al velar por el buen funcionamiento de la sociedad, “aunque no nos guste, ellos son una fuerza represiva, y como tal deben actuar”. Yo pienso todo lo contrario (Continuará….)