Habanastation: la Cuba que Yoani Sánchez ignora


En un cine colmado de niños matanceros presencié una gran película, Habanastation, obra prima de Ian padrón, desde ya destacado realizador del patio, que en más de una ocasión abordara desde el documental, aspectos esenciales de nuestra cultura, como el equipo de pelota Industriales o la agrupación Los Van Van.
Hoy nos regala una historia de amor y esperanza muy cubana. Pudiera referirme al excelente guión, la banda sonora, incluso destacar la presencia de los jóvenes protagonistas, Ernesto Escalona (Mayito) y Andy Fornaris (Carlitos) en el céntrico cine Velazco de Matanzas, donde un público en su mayoría infantil, prorrumpió en aplausos antes y después de proyectada la película. Seguir leyendo Habanastation: la Cuba que Yoani Sánchez ignora

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Ileana-Ros y la espina que le envenena el alma

Micheletti instruye a Ileana sobre Golpes de Estado

Cuenta una leyenda africana que una bruja, víctima de una espina alojada en su columna vertebral, arremetió con furia contra una pequeña aldea, privándola de agua potable y alimentos; los desmanes de la hechicera llegaron a su fin cuando un pequeño lleno de arrojo decidió enfrentarla y extraerle de la espalda la causa de tanto odio.

Existe gran paralelo entre la leyenda africana y la realidad de Cuba. Durante décadas una perversa mujer ha lucubrado los peores males contra la pequeña isla, hablamos de Ileana-Ros Lehtinen, Seguir leyendo Ileana-Ros y la espina que le envenena el alma

La huerfanita de la Gusev


En la Empresa ganadera General Gusev de San Pedro de Mayabón, poblado de Los Arabos limítrofe con Villa Clara, hay una nueva atracción que es del agrado de los trabajadores del lugar: una chivita extremadamente cariñosa que a todos persigue para que le acaricien la cabeza.
La historia comenzó cuando Osmany Díaz, médico veterinario de la entidad, negro grande y bueno, asistió un complicado parto donde murió la progenitora de la pequeña cría; desde entonces la vida de Osmany está ligada a la chivita.
Como él vive solo y distante de la Gusev, teme dejarle sola en la casa y se la lleva consigo al trabajo. Desde entonces se convirtió en la preferida de los ganaderos, quienes le malcrían, y le llaman La huerfanita.

La Patrona de Cuba recorre Matanzas


El pasado domingo la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, arribó a nuestro territorio procedente de Cienfuegos, y permanecerá aquí hasta el 6 de septiembre próximo, luego de cumplir un largo periplo por poblados y bateyes matanceros.
En horas de la tarde del miércoles la Virgen Mambisa, como también se le conoce, hizo su entrada a Colón y en la Capilla de Las Mercedes, sito en calle Ricardo Trujillo, se congregaron gran número de devotos para rendirle tributo. Seguir leyendo La Patrona de Cuba recorre Matanzas

Mujeres atléticas difíciles de enfocar


Cada día, al declinar el sol, decenas de mujeres se dirigen al Viaducto yumurino, y con paso veloz ejercitan sus cuerpos entre risas y sudor, para atenuar las libritas de más que el tiempo suma.
A este aficionado fotógrafo le fue casi imposible enfocar el lente de la pequeña cámara, pero las chicas no se inmutaron ante el intruso allí apostado, continuaron en marcha con la complicidad del mar, desde una de las vistas más emblemáticas de la ciudad. Seguir leyendo Mujeres atléticas difíciles de enfocar

Iliana Ros-Lehtinen y Reina Luisa montan timbirichi en la Casa Blanca


Desde que la señora octogenaria Iliana ros-Lehtinen, más conocida como loba feroz, estrenó el cargo que la acredita como Secretaria del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, la Casa Blanca se convirtió en el reino del barullo y la mojiganga.
Por allí han desfilado lo que menos brilla y vale del mal llamado exilio cubano, desde el asesino del Che, Félix Rodríguez, hasta los demás añejos viejecitos de la onerosa Brigada 2506, los mismos que corrieron con la cola entre los pies en Playa Girón.
Hoy Reina Luisa, madre de fallecido Orlando Zapata Tamayo, devenido héroe por esas incongruencias de Miami, hizo su entrada en el Capitolio, y pidió que USA apretara la tuerca a la Isla, que en buen cubano no es otra cosa que recrudecer el bloqueo de más de medio siglo.
A tan disparatada farsa -convertir a un convicto por delito común en mártir- se sumó la desfachatez de un congresista, quien prometió interceder para que la primera dama o el mismísimo presidente recibiera a la, quiero creerlo una vez más, dolida madre. Seguir leyendo Iliana Ros-Lehtinen y Reina Luisa montan timbirichi en la Casa Blanca

Un adiós habanero que llegó a Quito

Vamos tan presurosos que cuando reposamos, de vez en vez, la cabeza en el tiempo, descubrimos que la vida ha pasado de largo. Por ello, solo nos quedan los buenos momentos, efímeros siempre, unido a algún adiós, que por irremediable, pesa demasiado.

En apenas tres semanas se puede construir una historia tan indeleble, como tatuaje en la piel, y aunque la vida se compone de arribos y despedidas, nunca olvidaré aquel último adiós, en la Terminal Tres del Aeropuerto José Martí, con banda sonora de Calle Trece, y una muchacha hermosa llena de libros cubanos, quien además se llevó en una cartera tejida con yaguas de Palma Real, todas mis ansías y sueños rotos.

Luego de burlarnos del tiempo durante veinte días, de prolongar noches y construir sueños presurosos, hoy me queda el dulce sabor, amargo también, de haber conocido a alguien especial, quien me descubrió esa otra manera de enfrentar la existencia y mirar a las mujeres. Desde entonces me hice un poco feminista.

En el malecón habanero planeamos asaltar el jardín de Silvio Rodríguez, hallar sus duendes y descifrar el amor; conocí a trovadores latinoamericanos de la talla de Pedro Guerra, a Shaquira cantando a Silvio, me enseñó que en un país pobre y con escasas industrias, las estrellas brillan más.

Descubrí que una mujer que sabe de política y un millón de cosas más, con criterio propio, es más atractiva; que los colores alegres favorecen una bella figura y que el olor de una crema o un perfume queda grabado perpetuamente en los sentidos.

Supe también que no hay barrios sombríos ni edificios vetustos, asido a una bella dama todo cobra un halo poético y misterioso. Aprendí que las palabras que no se pronuncian en el instante preciso, nos pesan toda la vida, y que a la propia vida hay que tomársela muy en serio para llevarla con desenfado, porque la muerte existe y siempre nos acompaña.

Me revelaron que nunca nos preparamos para las despedidas; que las lindas historias sí llevan música, como en las películas, que un aeropuerto puede tonarse una funeraria, donde alguien entra y no sale jamás, llevándose algo íntimo y bello.

Que la Habana, al amanecer, asemeja a una joven dormida, que un hombre puede soportar una amargura extraordinaria y pasar desapercibido, que con Calle 13 se puede acompañar una linda historia, y que aunque los años pasen, vertiginosos, y se sucedan nuevas experiencias, siempre conservaremos aquel adiós habanero que aterrizó en Quito.