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En el Valle del Yumurí (+ Fotos)

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Al oeste de la ciudad de Matanzas se halla una de las maravillas paisajísticas cubanas más renombradas: El Valle del Yumurí. Su belleza sedujo a bardos de la talla de José María Heredia y José Jacinto Milanés, quienes inmortalizaron en sus poemas la belleza sin igual de esos parajes.

Justo allí, crece el Melocactus Matanzanus, rareza botánica símbolo de la ciudad, y endémica de un área bastante reducida del valle.
Quienes visitan el lugar quedan extasiados ante la quietud reinante. Cuando la vista se posa en el horizonte se revelan las ondulaciones de las incipientes lomas que quisieron ser montañas.

La frondosidad de los árboles frutales indica la fertilidad de los suelos, bendecidos por las aguas de pequeños ríos que surcan el valle como afluentes del Yumurí.

El canto de las aves resulta un acontecimiento único, una especie de concierto interminable donde todas quieren emitir su trino.
En ese jardín de espesura la Palma Real se sabe reina y señora que lo corona todo con sus penachos.
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Cabarroca, un lugar de visita obligada ( + Fotos)

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En la salida de Matanzas, a orillas de la carretera que une a la urbe con Varadero, se encuentra Cabarroca, uno de los parajes más hermosos de esta ciudad.

Recuerdo que en mis años de secundaria me enrolé junto a un grupo de amigos en un gimnasio enclavado en ese lugar para recibir clases de judo. A mí solo me interesaba tener acceso al él para conocer todos los secretos de Cabarroca.

Decían que allí había un castillo, un pozo ciego donde lanzaban a los asesinados cuando la dictadura de Batista, que por la desembocadura del Río Buey Vaca entraba una manta gigante y un tiburón martillo. No sé cuántas cosas más oí sobre el lugar, pero me motivaron a perderle el temor al colchón de judo, o tatami como le decía nuestro Sensei.

Duré muy poco practicando esa disciplina milenaria, en cambio mi fascinación por esa parte de mi ciudad perdura hasta hoy. Cada vez que tengo la posibilidad la recorro de punta a cabo, como la primera vez.

Por unas escaleras con escalones construidos sobre la roca se acceden a unos pasajes secretos, que desembocan en unas piscinas construidas en los dientes de perros.

Allí se erige un castillo cimentado de piedras, y con una gran torre como en los cuentos de hadas. Pero no lo habita ninguna princesa en cautiverio. Sirve de vivienda a una familia, oí decir que se la entregó la heroína Celia Sánchez al triunfar la Revolución.

En el patio sí existe un pozo que se comunica con una de las piscinas construida en los riscos. En los años 90 firmaron allí una serie para la televisión cubana.

A un costado del castillo desemboca el Río Buey Vaca, venido a menos con los años. De él solo queda una laguna de agua transparente de muy poca profundidad. Solo cuando las precipitaciones son abundantes crece un poco, pero no alcanza ni abarca no el 1% de su longitud de antaño.

Desde los riscos se tiene una de las vistas más hermosa de la distante ciudad, con sus cumbres y calles empinadas.

En el castillo sirvió de escenario a unas aventuras para la televisión cubana, o lo habita una familia en los años 90
En el castillo se firmó unas aventuras para la televisión cubana, o lo habita una familia en los años 90
Vista de una de las piscinas construidas en las rocas
Vista de una de las piscinas construidas en las rocas
El pozo se comunica con la piscina
El pozo se comunica con la piscina
Del río Buey Vaca solo queda esta laguna
Del río Buey Vaca solo queda esta laguna
Uno de los pasadizos que comunican con las piscinas
Uno de los pasadizos que comunican con las piscinas

¡Allí ondeó nuestra bandera por primera vez!

El municipio de Cárdenas es conocido como la ciudad de las primicias, pero de todas, la más gloriosa, la que más llena de orgullo a su gente, es precisamente aquel lugar donde ondeó por primera vez  la Enseña Nacional.

Desde entonces, la ciudad que fue pionera en el refinamiento de azúcar, que contó con servicio público de alumbrado eléctrico antes que el resto del país, fue conocida por todos los cubanos como la Ciudad Bandera.

En 1850,  y por extrañas coincidencias del destino un 19 de mayo, un general venezolano con ideas anexionistas, Narciso López, desembarcó en la ciudad y accedió al edificio de estilo neoclásico, que fungía como Casa de Gobierno para izar una bandera. Durante varias horas ondeó libre desde un mástil.  Aquel 19 de mayo, junto a la bandera, la edificación La Dominica pasaba a la historia .

Por si fuera poco, aquel lugar fue visitado de manera clandestina por  Antonio Maceo en noviembre de 1893, .

Pero el tiempo y los hombres se ensañaron con el inmueble. En abril del presente año, nuestra editora Girón alertaba sobre el deplorable estado constructivo, pero no halló oídos receptivos.

Cuando han transcurrido cinco meses de publicada aquella denuncia, todo sigue igual, o peor, que hablen las imágenes del fotógrafo Renier Dávalos, quien recorrió La Dominica junto a un colega de Telebandera, y este servidor.

El 19 de mayo de 2000, en ocasión del Aniversario 150 del izamiento de la bandera, fue concedida la categoría de Monumento Nacional.
Interior del lugar donde se izó la bandera cubana por primera vez
Interior de La Dominica
Interior de La Dominica
Interior de La Dominica, allí habitan alrededor de 13 familias, no todas legalmente, quienes aseguran que “protegen” el lugar
Vertedero en el interior de La Dominica
Interior de La Dominica

Mujer

Las fuerzas armadas son invencibles porque está la mujer

Mujer. Palabra mágica. De ti se derivan todas las cosas, la alegría, el dolor… eres la simiente, nutres la esencia de la vida. Tu risa vigoriza más que la fragua del herrero, bien lo supo Ignacio Agramonte. Antes de empuñar el machete,  siempre escribía una misiva a su amada Amalia Simoni.

El mundo enferma cuando  las féminas son solo objetos sexuales, o mueren a la sombra de un triste callejón en la ciudad Juárez. Cuando la mujer se levante, se levantará México y el mundo.

No hay empresa posible sin su concurso. Lo intuyó Fidel, y gestó el pelotón guerrillero Las Marianas. Adornó la Sierra y facilitó la victoria. Porque donde ellas se hacen presentes las penurias son más pasajeras.

Hombre que va sin mujer es obra sin sustancia ni deseos, sin existencia real. Nación que no honre a sus féminas no prospera. Cuba tiene rostro de mujer hermosa, quizás por eso mi vida está tan ligada a esta isla.

En esta porción de tierra del Caribe insular se está gestando un hermoso futuro y la felicidad no es vago discurso metafísico, la felicidad transpira en las calles, en los campos, en los laboratorios, en las fábricas, bajo el indiscutible goce de una sonrisa optimista, unas manos finas y una voz delicada.

Más de la mitad de los prefesionales de la ciencia cubana son mujeres
A pesar de las dificultades del transporte sonríe y arropa la esperanza
El número de mujeres campesinas ha aumentado considerablemente
En el laboratorio del central René Fraga de Colón, las mujeres dictaminan el dulzor y calidad del azúcar
En una granja avícola las atenciones de la mujer son insuperables
Ascendiendo una loma siempre llegará a la cima
Desafiando al viento y las olas
En una gran ciudad o en un pequeño pueblo siempre desafiará a la cámara
Quién niega que el amor entra por la cocina
No importa las condiciones de trabajo, hasta en una carreta móvil hay que quitarse el sombrero ante el sazón de las mujeres
No importan los años, nunca perderán el brillo en la mirada
Traviesas y alegres, así son ellas

Se escurre la tarde

Cae la tarde y el sol se esconde tras los puentes, dejando una silueta  de luz sobre el río San Juan. En la ciudad reina la calma, se hace el silencio. Por un momento todo enmudece, apenas se siente la habitual algarabía de los transeúntes, o los estridentes claxon de los autos, como si todos reverenciaran al astro rey en su despedida. Sobreviene la noche, que como un velo desciende sobre la ciudad, revistiendo los viejos edificios con cierto halo poético. El Sol se sumerge en el horizonte dejando vestigios dorados de su partida.

 

Rastrillando el fondo del mar

 En los últimos tiempos he hallado cuánta analogía existe entre la vida de los pescadores y los campesinos. Aunque esta simplemente pudiera resumirse en el arduo trabajo que ambos acometen para obtener los alimentos, ya sea del mar o de la tierra.

Muchas son las similitudes entre los guajiros de costa y los del campo: la piel curtido por el sol, aunque a los pescadores se le intensifica por el salitre; el gusto por el alba y el ocaso, los campesinos evadiendo el fuerte Sol, y los pescadores porque es cuando más peces se capturan. Seguir leyendo Rastrillando el fondo del mar

Amanece…

 Porque amanece muchacha y salgo a capturar el alba, y pienso en el instante que abrirás tus ojitos soñolientos y te remolonearás en la cama.

Desde antes desando esta playa, donde descubro el sol al este, que tímido aún traza una silueta en el agua. Las olas respiran con serenidad, y yo me agito porque ya te habrás incorporado y no verás esta linda mañana.

La vida es bella y existes tú. Eres la mañana que también quiero detener. Apresuro mis pasos para encontrarte y voy temerario, como aquella vez cuando en una esquela te dije que tu pelo era como el salto del ángel y allí ansiaba sumergirme.

Aquí estoy, toma la mañana. Notarás que el sol emerge con la suavidad de este extraño sentimiento que surge en mí… solo faltas tú para coronar mi día.