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Sindikalismo


Y allí estaban ellas, en un desvencijado Lada rojo de la rusa soviética. Eran las encargadas de entregar diplomas por la hombradía diaria de aquellos obreros de piel maltratada por el sol y el salitre.

Para ellas, ¿las funcionarias?, todo era una fiesta, solo me llamó la atención semejante comitiva para entregar diplomas, y su decisión irrevocable de ser el centro de atención del evento; al menos así lo reflejaban sus ademanes y atuendos.

Me detuve a analizar el tétrico cuadro que me regalaba la jornada: de un lado, los trabajadores de rostros ojerosos y cutis marchita; vestían como visten quienes no se preocupan mucho por cuál prenda llevar, y para quienes los actos son solo un acto más, eso sí, donde deben sentarse desde temprano, disciplinados y solemnes, con la mirada puesta en el local de la cerveza dispensada.

Del otro lado, la comitiva sindicalista, emperifollada como para un cabaré o asistir a una obra teatral, con sus tacones y vestidos de brillos y mangas largas a pesar del “resistero” del sol.

¡Comienza el acto! Se entona el himno nacional, y todos se ponen de pie. Todos menos la comitiva, que camina de allá para acá como buscando algo. Luego de culminar el himno todos regresan a sus asientos y un conductor, todo acto tiene un conductor, (a veces dos), que presenta la presidencia, siempre numerosa, como las comitivas designadas para entregar diplomas.

Le siguen los números musicales, la declamación de poema, los decimistas…

Mientras el acto transcurre la comitiva sindicalista abre el maletero del viejo Lada rojo, y comienzan a revisar los diplomas, en ese instante uno se pregunta si todos viajaron en el vehículo.

Luego, cuando comienza la ceremonia de entrega hacen una cadena de seis personas y se pasan los diplomas de mano en mano, como si se hallaran en una obra constructiva y trasladaran bloques o ladrillos. El trayecto, desde que sale el diploma del maletero, hasta que llega a las manos del obrero destacado, demora varios segundos.

Para alegría de los trabajadores, el reconocimiento va acompañado de una jabita con aseo personal, algo que seguramente agradecerán porque el detergente y el jabón se han tornado huidizos.

De improviso, desconcierto en la comitiva, se ausentó un obrero seleccionado para recibir el diploma y la jabita de nylon, la amplia representación que viajó en el lada Rojo lanza una mirada cómplice que solo logrará percibir quien esté atento sin perder detalle de la escena, sin embargo, por muy atento que esté no conseguirá divisar cómo la jaba regresó al maletero del Lada a la velocidad de la luz, nadie apenas lo notó, semejante maniobra y virtuosismo solo es propia de un ilusionista.

Regresa el desconcierto, largos minutos de silencio, ¿contrariedad? El director de la empresa decide entregar el diploma y la jabita a otro trabajador que no estaba en el guion del acto. Ahhh, si, porque los actos tienen guión, quizás le falta dramaturgia, coherencia, pero sí tienen una especie de libreto impreso donde se agrega con tinta los nombres de la presidencia, porque nunca se sabe quién llegará y quién no.

Aunque a manera de justificación existe un chiste muy cubano que asegura que los jefes nunca llegan tarde, se incorporan, aunque los trabajadores, los protagonistas verdaderos, (aunque a veces da la impresión que son personajes secundarios), permanezcan sentados desde horas antes, disciplinados y solemnes.

La jabita regresa sin el diploma, y los presentes aplauden al nuevo obrero estimulado, mientras alguien seguramente lamentará la mala estrella del ausente, ya que perderá la oportunidad de contar con aseo gratis, que está perdido, y cuando aparece, caro, mas podrá conformarse con un diploma con su nombre.

Se acerca el final según el programa del acto, las palabras centrales recaen en un integrante de la presidencia que vino desde lejos, al terminar, los aplausos acompasados, y con banda sonora de Silvio, ya que sus temas casi siempre marcan el final de cada acto y autoriza a ponerse de pie.

Una masa compacta sale en desbandada hacia el local donde expenden dispensada barata, “lo mejor de la jornada” dirá alguno, sobre todo para quienes les gusta la bebida. A partir de ese instante los rostros se volverán más ojerosos pero alegres.

¿Y la comitiva sindicalista? También salió en desbandada, esta vez sin glamour, quieren ser la vanguardia en la cola del suculento bufet. El Lada rojo aguarda con el maletero abierto…

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Canasta básica: de tardanzas y otros inconvenientes


Cuando se escriba la historia contemporánea de Cuba habrá que colocar en su justa dimensión a la libreta de abastecimiento y a las bodegas.

Si bien resultaría ideal que en un futuro no muy lejano ambas dejarán de existir, y los alimentos se adquirieran a precios asequibles al bolsillo medio del cubano y de manera liberada, hasta la fecha significan un respiro.

Y es que, aun cuando la canasta básica no resuelve el peliagudo problema de llevar la comida a la mesa, representa una boconada de aire que permite inhalar sin sobresaltas las dos primeras semanas del mes, y a precios irrisorios, con todo y que la vida está muy cara, muchos más los alimentos.

Vilipendiada por algunos, motivo de comicidad para otros, la libreta de abastecimiento es ese documento que a pocos deja indiferente, aunque cada vez sean menos los productos que se puedan adquirir a través de ella.

Algo similar sucede con las bodegas, que pudieran ostentar la condición de institución cultural y comunitaria, por la cantidad de personas que aglutina en su entorno cada día, los comentarios que suscita y los vínculos que establece.

El país desembolsa millones de pesos para la distribución de los alimentos que se expenden en ellas. Sin embargo, tal empeño se ve frustrado por problemas subjetivos que muchas veces crean malestar y desconcierto en la población, como la llegada tardía de varios productos, la poca calidad de otros, y la desaparición misteriosa de algunos, como los fósforos.

DISTRIBUCIÓN DE LA CANASTA

Nelson Reyes, director comercial del Grupo Empresarial de Comercio, Gastronomía y los Servicios, explica que la comercialización de la canasta básica no se hace al unísono en la provincia, sino que responde a un ciclo de distribución que les facilita a los proveedores cubrir los establecimientos durante las diferentes semanas del mes.

Desde que comenzó el 2018, cuentan con un documento rector aprobado por el organismo central del Ministerio de Comercio Interior (Mincin) que traza la política de distribución de los alimentos normados y el combustible para el presente año, el cual establece el programa de entrega, precios y forma de repartición de cada producto durante los 12 meses.
Este documento no solo comprende los alimentos que se expenden en las bodegas, también recoge las formas de venta en las carnicerías.

Sobre la llegada tardía de algunos productos el directivo hace referencia al Plan Adelanto, una estrategia que busca ubicar el grueso de las mercancías en las unidades con días de antelación, de esa forma cuando arribe el primer día de mes próximo ya se pueden “sacar los mandados”.

Las afectaciones del huracán Irma aún se padecen en la bodega La Honestidad, en el barrio Los Mangos, donde el hacinamiento en un local habilitado temporalmente entorpece la comercialización de los productos

Mercedes Vega Vega, especialista comercial del citado Grupo, ahonda en el tema y asegura que los productos que se comercializarán en el mes próximo comienzan a arribar a los almacenes de la red minorista desde el 15 de marzo. Por lo cual, al salir este reportaje, en muchos establecimientos ya descansará el arroz, los fríjoles, el aceite y el azúcar que se expenderán a partir del primero de abril.

Mas, la insatisfacción crece con la llegada tardía del café, la leche, los cárnicos y el huevo.

“En la ciudad de Matanzas, la distribución del café comienza la primera y segunda semana, y en el resto de los municipios se hace la tercera y cuarta”, comenta Vega Vega.

“Algo similar sucede con los cárnicos y el huevo, los cuales también cuentan con su ciclo de entrega, siempre y cuando los productos estén en existencia”.

Los directivos de Comercio alegan que en ocasiones existen problemas con la materia prima, dificultando la distribución, como ha sucedido con el fósforo desde el pasado año.

EL MISTERIO DE LOS FÓSFOROS

Desde octubre del 2017 la fábrica de fósforos enfrentó problemas en la producción por falta de cerilla, lo cual afectó su distribución de modo considerable.

No obstante, el misterio radica en que quizás algunos consumidores desconocen que el documento rector del Mincin establece que debe recibir una caja de fósforos ocho veces al año, así que seguramente la afectación existía mucho antes de la falta de cerillas.

Y es que en ocasiones la ausencia de información produce monstruos, como el “cambalache”, parafraseando la obra pictórica de Goya.

No siempre los consumidores detienen la mirada en la pizarra informativa que xiste en las bodegas.

Reyes Hernández aduce que en cada establecimiento existe una pizarra donde plasman los productos que se entregan, pero no siempre los consumidores detienen su mirada para conocer cuándo le tocan las dos entregas de pastas largas que le corresponde en el año, y las tres de fideos o los fósforos. Con este último y en aras de proteger al consumidor, se ha tratado de diferenciar los normados por las libretas de los liberados con diferente color y diseño, pero continúa el desconocimiento.

Sobre su producción, la especialista comercial Mercedes Vega, asegura que según se vayan recuperando los niveles de fabricación de fósforos se estabilizará su entrega en la provincia.

LAS BODEGAS POR DENTRO

Aunque se trate de entidades que almacenan y expenden alimentos, no siempre las bodegas reúnen los requisitos y normas como centro donde reine la higiene. Las tonalidades lúgubres de varias, y la suciedad a veces golpean la vista, sin dejar de reconocer que muchas se ubican en viejas edificaciones con serios problemas constructivos y de humedad.

En la provincia existen 727 unidades de este tipo, y solo en la ciudad de Matanzas 144, lo cual dificulta una mejora en la imagen, si tomamos en cuenta que para el 2018 el Grupo Empresarial cuenta solo con un millón de pesos para cubrir las necesidades constructivas y de mantenimiento de todo el territorio matancero.

Gracias al programa de revitalización de la ciudad en su aniversario 325, algunas ubicadas en el centro histórico yumurino sí han podido mostrar un mejor semblante, otras, en cambio, languidecen en el tiempo.

Tal es el caso de unidad La Honestidad, ubicada en Los Mangos, barriada de esta ciudad. Allí Mireya Nápoles, administradora del lugar, debe hacer malabares para poder caminar en el espacio tan reducido, donde comercializan hoy los productos de la canasta básica.

Días después de nuestra visita, y a seis meses del paso del huracán,arribaban los primeros materiales para la reconstrucción de la bodega La Honestidad

Desde el paso de Irma el combinado perdió el techo, la segunda vez que sucede, y desde entonces comparten un reducido espacio con la carnicería. Allí apenas caben dos personas, a lo cual se suma el peligro real para la vida que representa varios cables de electricidad al descubierto.

Días después de nuestra visita y a seis meses del paso del huracán llegaron los primeros materiales para la feliz, y ojalá pronta, recuperación del combinado de Los Mangos.

DE LA CARNE, LA LECHE Y OTRAS TARDANZAS

Es cierto, tampoco alcanza, pero resuelve, aunque a veces molesta por su tardanza. Cada día los consumidores se debaten entre la espera que desespera por el arribo de la leche.

Maribel Fuentes García, jefa de ventas de la Empresa Láctea de Matanzas reconoce que puede existir desconcierto por la demora de tan vital producto.

Califica de crítico el parque automotor de la entidad, ya que de 58 camiones solo 10 asumen las 15 rutas de distribución.

“A veces alguno sale de circulación por rotura y se afecta una de esa rutas, a ello súmele la inexistencia de vehículo retén para asumir las contingencias que puedan surgir.

“Con esos mismos que funcionan cubrimos los territorios de Cárdenas, Limonar, Pedro Betancourt, Unión de Reyes y Matanzas; en esta última deben emplearse camiones con vagones por las empinadas calles de los barrios altos, ya que en uno con plancha se pueden caer las cajas de leche”.

Al problema del transporte se suman las afectaciones por la escasez de agua que han sufrido en los últimos días, debido a una rotura en los manantiales de Bello.

Otras decisiones de Comercio, como eliminar las plazas de custodios también entorpece la entrega, ya que la distribución comienza a las tres de la mañana pero muchas unidades no abren hasta las siete.

“Cuando hay dieta, que el monto a transportar es mayor, los carros deben regresar con la carga después de las once de la mañana y recomenzar el trasiego de leche a las tres de la tarde, cuando vuelven a abrir las bodegas”, refiere Fuentes García.

La entrega de cárnicos también crea malestar en la población, y como en la Ecil, el transporte emerge como problema latente.

Los nueve camiones con que cuentan, según refirió Magalys Rodríguez, directora adjunta de la Empresa Cárnica de Matanzas, arrostran más de tres décadas de explotación, aun así deben cubrir varios municipios matanceros.

Sobre las causas de que a veces no llegue todo el producto a la carnicería, como cuestionan varios consumidores, la directiva explicó que además de la ausencia de refrigeración en muchas casillas, se suma la ausencia de frío en los vehículos, por lo cual al final de recorrido pueden mermar ciertas mercancías, mas, siempre se repone el faltante.

La entrega también responde a un ciclo de distribución, en el cual interviene la disponibilidad o no de materia prima. Como ejemplo cita la carne de dietas médicas y de niños, siempre de primera calidad, pero en ocasiones los animales acopiados no poseen óptimas condiciones.

“El pollo de dieta y de población siempre se entrega completo, y tenemos documentos que así lo corroboran”, afirma.

Muchos se puede escribir sobre el tema, y opinar. Detrás de la simple acción de adquirir los productos de la canasta básica descansa un engranaje complejo donde intervienen disímiles factores. La insatisfacción no siempre es hija del inconformismo, porque siempre existen aspectos mejorables, perfectibles.

El país y la provincia se toman muy en serio cuanto concierne a los alimentos normados por la libreta de abastecimiento. Solo para tener una idea, en un informe de la dirección integral de supervisión sobre las acciones realizadas con vistas a proteger al consumidor en estos establecimientos se aplicaron 577 multas en lo que va de año.

El Yerbero del Yumurí


Aurelio Andrés Díaz Fabré se reconoce como Ossainista. Así nombran a los hijos de la deidad yoruba Ossain, dueño absoluto del monte.

A punto de cumplir los 77 años Aurelio Andrés recorre los cuatro puntos cardinales de la ciudad de Matanzas en busca de plantas para remedios medicinales o rituales religiosos.

Como hijo de Ossain tiene el don de reconocer todas las hierbas y palos del monte. La virtud la recibió de niño por esos misterios que a veces solo la religión puede explicar.

Muchas veces se le ve a orillas del río Yumurí con un machetín en la mano. Camina con cuidado por el irregular terreno, ya que sus viejos huesos acusan la fatiga de los años. Pero pese al tiempo, no ha perdido la destreza al cercenar los tallos con una sola mano.

Ni él logra enumerar todas las especies y remedios que conoce. Mientras sostiene un mazo de alacrancillo, asegura que es “muy bueno para la erupción en la piel de los muchachos. Aquella de allí- y señala a orillas del río- es garro blanco, excelente para los padecimientos del estómago”.

Aurelio habla como las personas de antaño; de él se pueden escuchar frases en desuso como “baños de asiento” o “concepción” para referirse a la gestación de las mujeres, para el alumbramiento, según dice, también existen remedios.

“Ossain me obsequió la virtud de reconocer las matas curativas del monte, y Orula, el adivino, me encomendó.

El veterano yerbero es muy conocido en la ciudad. Hasta su casa llegan personas de muchos lugares para mejorar la salud o para rituales de iniciación.

Reconoce que en la naturaleza existen plantas para lo bueno y lo malo. Como el guao, y deja escapar un “mmmmmm” de respeto. “El guao es un diablito que sirve para brujería y hacer daños”. Mas lo que Aurelio prefiere es curar a las personas, entonces comienza a cantarle a Oshún, la deidad del río, y mientras se aleja su canto se hace imperceptible.

Los colores de Mariela

Cuando uno se va aproximando a la casa de Mariela Alemán, en el poblado de Guásimas, desde la distancia percibe la escultura de una gran tijera que descansa en su tejado, símbolo de su quehacer, y similar quizás a aquella que le tomara a la abuela en su niñez para confeccionar su primera pieza textil para una de sus muñecas.

Convertida en una diseñadora de gran prestigio y notoriedad, con disímiles premios y reconocimientos, su nombre es un referente en las principales pasarelas del país. Hoy su arte trasciende las fronteras con revolucionarias propuestas que se exhiben en ciudades de renombre como New York.

En el mundo artístico le llaman Mariela Colores, y al ingresar a su taller redescubre la niña que fue. Enseña sus piezas como si se trataran de sus juguetes más preciados, los desparrama sobre la mesa de trabajo y explica las técnicas empleadas y cómo consigue las diversas tonalidades cual si fuera un juego que disfruta a plenitud. Lo hace con júbilo, sin regodeos, ni ínfulas de grandeza, sino con una pasión patente por cuanto hace.

Hasta se llega a pensar que el trabajo del diseñador es cosa fácil, sin noches de desvelos, ni la angustia nerviosa que precede a cada exhibición.

Reconoce que cuanto es, lo debe a la influencia de su abuela, quien era costurera. Ella le veía siempre en la máquina de coser y por imitación quizás, o por vocación temprana, comenzó a elaborar las ropitas de sus muñecas. Siendo una pequeña de tercer grado, cosió un “shorcito” que fue el orgullo de su abuela, quien henchida de gozo mostró el talento de la nieta a todas las vecinas.

Mirando a su nana se adentró en ese universo de crear vestidos con sus manos. Sus inicios transcurrieron en Bolondrón. Y fue allí donde trabajó durante 14 años, en la Casa de Cultura de su pueblo natal. Luego impartiría clases de pintura, e incursionaría en el bordado y el punto crochet, siempre trabajando con niños.

También cita como influencia determinante a su profesor Raúl Borondino, de quien recibiría clases de pintura en la escuela de arte. Así se apropió de la técnica del estarcido en óleo y acrílico.

Pero a Mariela, tanto como la pintura, le interesaba diseñar vestidos, así que eligió las telas como soporte para sus inquietudes artísticas.

Comenzó probando. Quería trasladar la técnica a los tejidos y lo intentó una y otra vez, pero el resultado final no le satisfacía. Rememora que un buen día, inmersa en su empeño, la llamaron para algo… y cuando regresó a su mesa de labores el sol había “trabajado” las telas, produciendo un efecto maravilloso en los colores. Asegura que fue de manera casual.

Por eso manifiesta con marcada modestia que muchos de sus logros son accidentales, “¡es el sol quien me ayuda!”, y aduce que también por azar el astro rey le regaló otro efecto imaginado cuando al caer sobre un tejido varias hojas de plantas, produjeron una amalgama de tonos y figuras, similar a la técnica del estarcido.

A partir de allí comenzó a experimentar, a jugar con la luz natural y los matices. Lo mismo aprovecha los granos de arroz, que plantas que cultiva en su casa, como la higuereta, y comienza a crear con una energía inusitada, casi con frenesí.

Cuando se le pregunta qué surge primero, si comienza de una idea prefijada, duda en responder, porque lo de ella es crear y disfrutar creando.

“Un día trabajo las telas en el entintado, otro, se me ocurre diseñar un vestido. En ocasiones sí sé lo que quiero conseguir y parto de un diseño preconcebido, otras veces no, y me dejo llevar por la inspiración.

Inspiración que no responde a un momento específico, ni a una musa antojadiza, si bien prefiere las mañanas soleadas, trabaja cada día de la semana.

ARTE Y MODA

Mariela siente un cariño especial por el evento Arte y Moda, entre las principales plazas del buen vestir en Cuba. Participó por primera vez en el 2012

“Arte y moda es un certamen muy bello, los diseñadores deben crear a partir de la obra de un pintor. En una ocasión me correspondió producir mis piezas a partir de la pintura Bicicleta, de Luis Enrique Camejo.

Pieza perteneciente a la colección Bicicleta

“Recuerdo que estuve una semana sin dormir. Debía confeccionar una prenda a partir de un ciclo, con todos los accesorios, timón, sillín, e incorporarlos al vestido. Pero el resultado fue favorable.

FRIDA

En la vida de Mariela, Frida Kahlo es una constante. En cada espacio de su casa uno se topa con cuadros con el rostro de cejas pronunciadas y mirada desafiante de la pintora mexicana, acompañados de esas frases ingeniosas que le caracterizaron hasta convertirla en un símbolo de rebeldía y pasión.

Esa admiración de Mariela se vio retribuida y alimentada cuando tuvo la dicha de crear varias piezas de vestir a partir de la pintura Cartas de amor a Diego, de la artista de la plástica Lesbia Vent Dumois.

La propuesta de Vent Dumois le chocó un poco porque era muy conceptual, mas Mariela no se amilanó y echó a volar su imaginación, y junto con esta, también el sueño, porque estuvo sin dormir varios días hasta que al fin logró aprisionar una idea, y cuando comenzó a elaborar sus bocetos sintió tal golpe de energía y entusiasmo, que creó una colección de 25 piezas.

Con la colección Frida la diseñadora obtuvo numerosos reconocimientos

Tal fue la reacción de la crítica que su propuesta resultó elegida entre los 10 mejores trajes de la década de existencia de Arte y Moda.

Luego le invitaron a otro certamen prestigioso en New York, la Semana de la Moda en Harlem. Una experiencia única para ella.

Recientemente resultó seleccionada para participar en el homenaje que efectuará el Fondo Cubano de Bienes Culturales para celebrar sus 40 años de creado, organización a la cual pertenece.

Se deduce que el lugar que más disfruta de su hogar es el taller, y ella lo corrobora, agregando que su trabajo no termina al colgar el vestido en la percha. Para ella el momento cumbre es la pasarela, cuando las modelos defienden su trabajo.

“Yo disfruto todo el proceso, pero ver la obra terminada en la pasarela me regocija. El sentimiento debe ser semejante al del pintor que ve su obra en la galería, o al músico en un concierto, lo importante es la respuesta del público. Para un diseñador esos 10 o 15 minutos que dura la exhibición resulta la culminación de la obra y lo es todo para mí.

La mirada de Frida le observa desde cualquier rincón del taller

¿Marta Odalys es inocente? (¡el culpable soy yo!)


Es fácil cansarse, mandarlo todo al carajo y dedicarse a cosas de uno. Sería simple, solo tendría que asumir la postura de los tres monos sabios y evitar el saludo de mis vecinos del barrio, ellos que siempre se me acercan para exponerme aquel problema de vieja data y ninguna solución.

Es fácil cansarse, lo sé, y también es permitido el cansancio. Conozco a muchos viejos combatientes a los que les ganó la fatiga y prefirieron pasar sus últimos días ajenos a todo, otros en cambio, continúan luchando a pesar de toda la mierda que reina y apesta en muchos rincones de esta isla.

Lo peor es que abundan quienes les gusta embadurnarse mientras se tapan la nariz asegurando que nada huele mal, y en el caso de que tus fosas nasales capten la fetidez, tu rostro no puede dar muestra de repugnancia. Así pasa con la corrupción en Matanzas. Así sucedió con el caso “Marta Odalys”, la ex presidenta de la asamblea de gobierno municipal liberada de su cargo.

Todavía retumba en mis entrañas aquella frase de: “no tienes pruebas y Marta Odalys te puede demandar por difamación”. Es decir, a mí sí se me puede llevar a juicio por intentar indagar sobre la verdad, y como ya sufrí una vez, ningún argumento podrá protegerme por válido que sea: hace más de un año que estoy exigiendo en todas las reuniones en las que he participado, se den a conocer las circunstancias de la liberación de la funcionaria. Muchos honestos cercanos a mí saben que no miento.

Llevo más de un año exigiendo luces sobre el asunto, porque creo firmemente que los medios de prensa deben jugar un papel más activo en ese flagelo que hoy agobia y perturba a nuestra economía, y desmoviliza a tantos revolucionarios honestos.

Como bien escribiera Julio García Luis en su trascendental obra Revolución, socialismo, periodismo, ningún caso de corrupción ha salido a la luz mediante una investigación periodística por parte de la prensa. Los periodistas cubanos nos hemos convertido en una especie de médicos encargados de la autopsia para dictaminar las causas que llevaron al contagio del occiso, léase corrupto, mas nunca hemos podidos atajar el mal a tiempo.

Y como acabo de comprobar, en torno a los corruptos se está tejiendo en Matanzas una maraña tenebrosa que los hace intocables una vez descubiertos sus desmanes, como sucede con el caso Marta Odalys. Incluso, en este minuto, ella no es culpable de nada, sino el periodista que ose indagar sobre el asunto.

Hace pocos días supe por varios vecinos que la dirigente liberada asumía una nueva tarea como jefa de cuadro en la Empresa Municipal de Mantenimiento y Servicio a la Educación (EPASE). Así como sucedió con el cese de sus actividades como dirigente, su nueva responsabilidad se ha regado como pólvora y a pocos deja indiferente…aunque otros prefieren hacer mutis y desentenderse del asunto (los mismos que la colocaron en el nuevo cargo y silenciam sus errores, me pregunto) .

Por otra parte, me resulta patético que alguien me acuse de tener sentimientos malévolos hacia la señora. “Arnaldo, la tienes cogida con ella”, expresaron. Una frase tan infantil solo puede ser producto de la ignorancia política o el comprometimiento con Marta Odalys. Ignorancia política porque con la corrupción no debe haber medias tintas ni frases plañideras, si fue liberada por “cuestiones de métodos” deben publicarse, darse a conocer, el día que se decida realizar juicios públicos y ejemplarizantes los corruptos sabrán a qué atenerse: nada es más poderoso que el desprecio del pueblo. Y en Cuba, y en el mundo, se desprecian a los corruptos, a los malversadores.

¿Cómo entender o interpretar el silencio en torno a ese caso? Cuando escuché esas dos frases desmovilizadoras que me acusaban de difamación o malos sentimientos hacia Marta Odalys, decidí eliminar mi post. Y para colmo en Cartas desde Cuba lo habían publicado. Y no tengo que decir qué representa para un periodista que Rasberg te publique. Él, que según leo, es el culpable de muchos de nuestros males.

Pero mi intención al eliminar mi post nunca fue darle tierra y pisón. Todo lo contrario, regresé con la misma fuente para indagar sobre la posible inocencia de Marta Odalys. “Es una corrupta” me dijo. Y empezó a enumerar las irregulariades cometidas bajo su mandato en la asamblea municipal.

Y entonces me sentí cansado, cansado de la hipocresía, la falsedad, el ocultamiento de los problemas que navegan a vox populi y quienes deben combatirlo prefieren ocultarlo como ropa sucia. Así es más fácil dirigir, darle la espalda a la realidad, taparse los oídos, no escuchar los reclamos del pueblo, mientras se mira la tarjeta del combustible asignado.

A veces creo que a ciertos jefes, funcionarios y dirigentes solo les preocupa el funcionamiento de su auto. Quizás por eso cierta vez uno me puso cara de alarma cuando le dije que Jesús Menéndez viaja por ferrocarril. Jesús Menéndez es de mis paradigmas como Luchador Comunista. ¿Resulta fatigoso viajar en tren? Pues así viaja el pueblo, y aunque mi planteamientos puede resultar pueril para algunos, pienso que los dirigentes de mi país deben experimentar en carne propia todas las vicisitudes del Soberano: el pueblo.

Y para que se alarmen más, el Che Guevara compartía la idea de que los dirigentes deberían trabajar un mes en el campo para que su mente no se burocratizara, yo no pido tanto, me conformo con que viajen un mes en transporte público para que se empapen de la realidad pura y dura de los cubanos que viajan en guagua. Seguramente también se enterarán de muchos casos de corrupción y otros tantos problemas agobiantes de nuestra sociedad.

A estas alturas me importa un comino lo que piensen de mí; algunos creerán que todo se trata de necesidad de protagonismo, otros, de ansías de victimización, y habrá hasta quienes piensen que estoy luchando el viaje… Por suerte hay personas que me conocen bien y entienden de qué va todo. Ahora que saco cuenta, a lo largo de los años han cambiado poco mis argumentos y forma de pensar.

Me angustia sí, que muchas veces me exijan pruebas y contraste de fuentes sobre la corrupción cuando hay muchos deseosos de ocultarlas, y escasos, casi ningún, entusiasmado en desenmascarar el flagelo.

Sigo creyendo en una Cuba mejor, pero incluso si me doy cuenta que todo lo que he defendido es un espejismo, seguiré aferrado a mi espejismo, gustoso y militante.

Ahora que escribo escuchando el tema Testamento de Silvio, descubro que le debo muchos post en mi blog a mi Cuba de hoy, esa que quiero con el alma, pero nunca escribiré una letra sobre el desarraigo, ni la distancia, porque por muy paralizador que sea el cansancio, permaneceré, es una cuestión de principios conmigo mismo.

¿Y para terminar, exijo me expliquen también qué sucedió con el directivo de Comercio y Gastronomía de Matanzas que defalcó millones de pesos y logró escapar del país? Y nadie dijo nada….

Esencias del buen maltratador


Pues sí, hay personas que de verlas ya sabes que te saldrán con una negativa mucho antes de escuchar tus palabras. No se trata del cuento del gato hidráulico, es pura intuición. El maltratador tiene el ceño fruncido, cara de pocos amigos, y muy pocos deseos de interactuar con las personas. Aunque su trabajo sea ese precisamente.

En el mejor de los casos te tratará con desgano, como si en cada gesto o palabra se le fuera el último hálito de vida. ¿Señora por favor? dirás tú con la dulzura que pocas veces le diriges a tus seres queridos, en cambio recibirás un apático “mjjjj”. No importa que el mundo se esté derrumbando afuera, que se aproxime un maremoto, que un volcán entre en erupción, que tu vida dependa de una simple frase, nada inmutará al ser frente a ti. ¿Solo te preguntarás si nacieron así o se convirtieron con el tiempo?

Pero al final reconocerás que de los maltratadores, es el menos severo, aunque el más exasperante. Sin embargo, los hay peores: los huraños. Esos sí son peligrosos, parecen que tienen rabia, sin ofender claro, que hasta los canes pueden ser víctimas de estos.

El mínimo gesto o pregunta despertarán su ira. Hasta el silencio les ofusca: “¿¡Tú quieres algo mijitooo!? Que desde hace rato estás ahí parado”. Y quisieras que te tragara la tierra, por iluso, por esperar aquellas frases mágicas que te enseñaron en la escuela: “Buenas tardes, desea algo el joven”. Ni con la varita de Harry Potter lograrás semejante encantamiento. Porque como mismo para nadie es un secreto que las buenas maneras se alejan cada vez más, resulta un hecho demostrado que los maltratadores viven de maltratar, claro está. Tal parece que sienten placer ante cada envestida o desplante.

Engrosa la lista el maltratador conversador, del cual existen distintas variantes. Está el que padece de filia telefónica. Por más que ruegues no lograrás separarlo del auricular. Mientras esperas, sin importar tus gestos de desesperación, escucharás los últimos tres capítulos de la novela, el penúltimo chisme de Cusa, y del divorcio de Yarmina, luego de casi una hora, te lanzará una pregunta inocente para abrirte el pecho: ¿deseas algo?

Esta el otro, o la otra, que también abundan las maltratadoras, que sentada sobre el buró conversa con la amiga en un diálogo ameno e imperturbable. El perturbado eres tú que ya te sabes todos los pormenores de sus vidas sin proponértelo. Y si intentas interrumpir escucharás la misma frase una y otra vez, hasta la eternidad: “un momento por favor, ¿está apurado?”. Nooo, para nada, solo llevo dos horas esperando el final de la plática.

Pero con estos últimos al menos te pondrás al tanto de varias novedades, porque existe otro: el del tick nervioso. Ese sube los hombros ante cada interrogante. No sabe nada de nada, y por más que insistas nunca recibirás respuesta.

La lista de estos sujetos sería interminable, crecen cada día y mutan a cada hora, y se resisten a desaparecer. Y uno se pregunta: ¿no habrá forma de combatirlos? Las hay, o al menos eso crees al leer un mural donde descubres que muchas veces tienes la razón como cliente, aunque no lo creas, o que la misión de ese lugar según se puede leer en un sitial con letras grandes, consiste precisamente en tu satisfacción.

Y quizás lo sepan, pero a veces cuentan con aliados plañideros: algunos directivos que muchas veces se hacen de la vista gorda.

Gracias a ellos, a su nulo enfrentamiento, se ha multiplicado esta derivación del Homo Sapiens, especie en total involución.

Pero no existen conjuros, ni remedios para su total aniquilamiento. No se eliminarán con un puñado de sal, ni dientes de ajo, menos con una escoba detrás de la puerta. El embate, si de verdad queremos una sociedad sin estos dañinos espécimen en todas sus variantes, debe ser frontal.

No lo había dicho, pero nuestro silencio los robustece y disemina. Ese es su principal alimento, y debemos cortar su savia de raíz. ¡Exigir! ¡Reclamar! ¡Llamar las cosas por su nombre! ¡Combatirlos en el momento preciso! Tenemos derecho a vivir en un mundo sin maltratadores.

Unos minuticos con Leo Vera

Cuando mi amiga Jessica me dijo que Leo Vera cantaría en el espacio nocturno El bolerazo, me dije: “¡esta es la mía!”, porque llevo años deseando escuchar en vivo uno de las voces más prestigiadas de la música popular cubana. Era un adolescente cuando el cantante irrumpió en la escena nacional como integrante de la Charanga Habanera, y aunque han pasado dos décadas aún todos recuerdan sus interpretaciones.

Por eso aguardé hasta el final, y como el adolescente que se dirige torpe y nervioso a su ídolo, le pedí una breve entrevista, “solo unos minuticos”, y sin pensarlo mucho Leo Vera accedió.

En la noche del sábado Leo Vera se reencontró con un público matancero ávido de escucharlo. Los asiduos al espacio El Bolerazo, que se celebra en la sede provincial de la Uneac aplaudieron cada interpretación del cantante capaz de moverse con soltura y presteza en géneros como la Vieja Trova, el bolero y el Pop. Al terminar el concierto accedió a conversar con la prensa.

Uno de los íconos indiscutibles de la revolución timbera de los 90, con la interpretación de éxitos como Mi Estrella y Me sube la fiebre, regresará al género que lo hizo famoso en Cuba y parte del mundo con la grabación de un disco de salsa, entre otros proyectos que lo tendrán ocupado en el 2017.

– Leo, marcaste a una generación como integrante de la Charanga Habanera. ¿Cuánto queda de la Charanga en Leo Vera?

-(Sonríe) Siempre recuerdo a la Charanga porque fue la orquesta que me lanzó a la luz y me dio a conocer en Cuba y en parte del mundo, todavía se mantiene en mí ese vigor y vitalidad que caracteriza a la agrupación.


-Eres de las mejores voces de Cuba, sin embargo no eres tan asiduo en los medios ¿se debe a una decisión personal?

-Yo realmente no dedico tiempo a promocionarme como artista, he participado en varios proyectos exitosos como la Charanga Habanera, Irakere, Klímax, pero no le dedico mucho tiempo a promocionarme. No me preocupo tanto por eso.

-Colaboraste con la agrupación de reggaetón los Cuatro. ¿Fue algo ocasional o incursionarás en algo más contemporáneo?

– Hace algunos meses me invitó Jorgito, director de los Cuatro, a interpretar un tema de Juan Gabriel, el tema pegó pero no pienso dedicarme enteramente al género urbano, aunque siempre que me inviten estoy abierto a colaborar con otros músicos.

-Proyectos inmediatos…

-Acabo de terminar una producción discográfica con el título Te tengo y no, el disco posee 10 temas de pop, baladas, es muy amplio, dentro de poco llegará a las emisoras. El 19 de mayo salgo hacia Perú para una gira”.

Aunque no se presenta en lugares habituales de la Capital, adelantó una sorpresa que seguramente gustará a sus seguidores:

“Estoy preparando un disco de salsa romántica, estará incluido el tema Mi estrella de la Charanga Habanera”.

Al interrogársele sobre la calidad de su voz que se mantiene pese a los años, aseguró que no posee secreto alguno o método extraordinario “solo me cuido y estudio mucho, realizo vocalizaciones, es todo. Eso sí, la vida de un cantante consiste en una carrera de resistencia no de velocidad, algo que le digo siempre a los jóvenes.

Sobre su inclusión en el proyecto Sonando en Cuba comentó que fue una linda experiencia, “algo que necesitaba el público, emerge mucho talento joven.

Obsequió a los matanceros un saludo especial, donde siempre lo reciben con cariño, aunque el regalo mayor fueron sus interpretaciones de temas como Loco por tu amor, Cartas amarillas y Longina.