Canasta básica: de tardanzas y otros inconvenientes


Cuando se escriba la historia contemporánea de Cuba habrá que colocar en su justa dimensión a la libreta de abastecimiento y a las bodegas.

Si bien resultaría ideal que en un futuro no muy lejano ambas dejarán de existir, y los alimentos se adquirieran a precios asequibles al bolsillo medio del cubano y de manera liberada, hasta la fecha significan un respiro.

Y es que, aun cuando la canasta básica no resuelve el peliagudo problema de llevar la comida a la mesa, representa una boconada de aire que permite inhalar sin sobresaltas las dos primeras semanas del mes, y a precios irrisorios, con todo y que la vida está muy cara, muchos más los alimentos.

Vilipendiada por algunos, motivo de comicidad para otros, la libreta de abastecimiento es ese documento que a pocos deja indiferente, aunque cada vez sean menos los productos que se puedan adquirir a través de ella.

Algo similar sucede con las bodegas, que pudieran ostentar la condición de institución cultural y comunitaria, por la cantidad de personas que aglutina en su entorno cada día, los comentarios que suscita y los vínculos que establece.

El país desembolsa millones de pesos para la distribución de los alimentos que se expenden en ellas. Sin embargo, tal empeño se ve frustrado por problemas subjetivos que muchas veces crean malestar y desconcierto en la población, como la llegada tardía de varios productos, la poca calidad de otros, y la desaparición misteriosa de algunos, como los fósforos.

DISTRIBUCIÓN DE LA CANASTA

Nelson Reyes, director comercial del Grupo Empresarial de Comercio, Gastronomía y los Servicios, explica que la comercialización de la canasta básica no se hace al unísono en la provincia, sino que responde a un ciclo de distribución que les facilita a los proveedores cubrir los establecimientos durante las diferentes semanas del mes.

Desde que comenzó el 2018, cuentan con un documento rector aprobado por el organismo central del Ministerio de Comercio Interior (Mincin) que traza la política de distribución de los alimentos normados y el combustible para el presente año, el cual establece el programa de entrega, precios y forma de repartición de cada producto durante los 12 meses.
Este documento no solo comprende los alimentos que se expenden en las bodegas, también recoge las formas de venta en las carnicerías.

Sobre la llegada tardía de algunos productos el directivo hace referencia al Plan Adelanto, una estrategia que busca ubicar el grueso de las mercancías en las unidades con días de antelación, de esa forma cuando arribe el primer día de mes próximo ya se pueden “sacar los mandados”.

Las afectaciones del huracán Irma aún se padecen en la bodega La Honestidad, en el barrio Los Mangos, donde el hacinamiento en un local habilitado temporalmente entorpece la comercialización de los productos

Mercedes Vega Vega, especialista comercial del citado Grupo, ahonda en el tema y asegura que los productos que se comercializarán en el mes próximo comienzan a arribar a los almacenes de la red minorista desde el 15 de marzo. Por lo cual, al salir este reportaje, en muchos establecimientos ya descansará el arroz, los fríjoles, el aceite y el azúcar que se expenderán a partir del primero de abril.

Mas, la insatisfacción crece con la llegada tardía del café, la leche, los cárnicos y el huevo.

“En la ciudad de Matanzas, la distribución del café comienza la primera y segunda semana, y en el resto de los municipios se hace la tercera y cuarta”, comenta Vega Vega.

“Algo similar sucede con los cárnicos y el huevo, los cuales también cuentan con su ciclo de entrega, siempre y cuando los productos estén en existencia”.

Los directivos de Comercio alegan que en ocasiones existen problemas con la materia prima, dificultando la distribución, como ha sucedido con el fósforo desde el pasado año.

EL MISTERIO DE LOS FÓSFOROS

Desde octubre del 2017 la fábrica de fósforos enfrentó problemas en la producción por falta de cerilla, lo cual afectó su distribución de modo considerable.

No obstante, el misterio radica en que quizás algunos consumidores desconocen que el documento rector del Mincin establece que debe recibir una caja de fósforos ocho veces al año, así que seguramente la afectación existía mucho antes de la falta de cerillas.

Y es que en ocasiones la ausencia de información produce monstruos, como el “cambalache”, parafraseando la obra pictórica de Goya.

No siempre los consumidores detienen la mirada en la pizarra informativa que xiste en las bodegas.

Reyes Hernández aduce que en cada establecimiento existe una pizarra donde plasman los productos que se entregan, pero no siempre los consumidores detienen su mirada para conocer cuándo le tocan las dos entregas de pastas largas que le corresponde en el año, y las tres de fideos o los fósforos. Con este último y en aras de proteger al consumidor, se ha tratado de diferenciar los normados por las libretas de los liberados con diferente color y diseño, pero continúa el desconocimiento.

Sobre su producción, la especialista comercial Mercedes Vega, asegura que según se vayan recuperando los niveles de fabricación de fósforos se estabilizará su entrega en la provincia.

LAS BODEGAS POR DENTRO

Aunque se trate de entidades que almacenan y expenden alimentos, no siempre las bodegas reúnen los requisitos y normas como centro donde reine la higiene. Las tonalidades lúgubres de varias, y la suciedad a veces golpean la vista, sin dejar de reconocer que muchas se ubican en viejas edificaciones con serios problemas constructivos y de humedad.

En la provincia existen 727 unidades de este tipo, y solo en la ciudad de Matanzas 144, lo cual dificulta una mejora en la imagen, si tomamos en cuenta que para el 2018 el Grupo Empresarial cuenta solo con un millón de pesos para cubrir las necesidades constructivas y de mantenimiento de todo el territorio matancero.

Gracias al programa de revitalización de la ciudad en su aniversario 325, algunas ubicadas en el centro histórico yumurino sí han podido mostrar un mejor semblante, otras, en cambio, languidecen en el tiempo.

Tal es el caso de unidad La Honestidad, ubicada en Los Mangos, barriada de esta ciudad. Allí Mireya Nápoles, administradora del lugar, debe hacer malabares para poder caminar en el espacio tan reducido, donde comercializan hoy los productos de la canasta básica.

Días después de nuestra visita, y a seis meses del paso del huracán,arribaban los primeros materiales para la reconstrucción de la bodega La Honestidad

Desde el paso de Irma el combinado perdió el techo, la segunda vez que sucede, y desde entonces comparten un reducido espacio con la carnicería. Allí apenas caben dos personas, a lo cual se suma el peligro real para la vida que representa varios cables de electricidad al descubierto.

Días después de nuestra visita y a seis meses del paso del huracán llegaron los primeros materiales para la feliz, y ojalá pronta, recuperación del combinado de Los Mangos.

DE LA CARNE, LA LECHE Y OTRAS TARDANZAS

Es cierto, tampoco alcanza, pero resuelve, aunque a veces molesta por su tardanza. Cada día los consumidores se debaten entre la espera que desespera por el arribo de la leche.

Maribel Fuentes García, jefa de ventas de la Empresa Láctea de Matanzas reconoce que puede existir desconcierto por la demora de tan vital producto.

Califica de crítico el parque automotor de la entidad, ya que de 58 camiones solo 10 asumen las 15 rutas de distribución.

“A veces alguno sale de circulación por rotura y se afecta una de esa rutas, a ello súmele la inexistencia de vehículo retén para asumir las contingencias que puedan surgir.

“Con esos mismos que funcionan cubrimos los territorios de Cárdenas, Limonar, Pedro Betancourt, Unión de Reyes y Matanzas; en esta última deben emplearse camiones con vagones por las empinadas calles de los barrios altos, ya que en uno con plancha se pueden caer las cajas de leche”.

Al problema del transporte se suman las afectaciones por la escasez de agua que han sufrido en los últimos días, debido a una rotura en los manantiales de Bello.

Otras decisiones de Comercio, como eliminar las plazas de custodios también entorpece la entrega, ya que la distribución comienza a las tres de la mañana pero muchas unidades no abren hasta las siete.

“Cuando hay dieta, que el monto a transportar es mayor, los carros deben regresar con la carga después de las once de la mañana y recomenzar el trasiego de leche a las tres de la tarde, cuando vuelven a abrir las bodegas”, refiere Fuentes García.

La entrega de cárnicos también crea malestar en la población, y como en la Ecil, el transporte emerge como problema latente.

Los nueve camiones con que cuentan, según refirió Magalys Rodríguez, directora adjunta de la Empresa Cárnica de Matanzas, arrostran más de tres décadas de explotación, aun así deben cubrir varios municipios matanceros.

Sobre las causas de que a veces no llegue todo el producto a la carnicería, como cuestionan varios consumidores, la directiva explicó que además de la ausencia de refrigeración en muchas casillas, se suma la ausencia de frío en los vehículos, por lo cual al final de recorrido pueden mermar ciertas mercancías, mas, siempre se repone el faltante.

La entrega también responde a un ciclo de distribución, en el cual interviene la disponibilidad o no de materia prima. Como ejemplo cita la carne de dietas médicas y de niños, siempre de primera calidad, pero en ocasiones los animales acopiados no poseen óptimas condiciones.

“El pollo de dieta y de población siempre se entrega completo, y tenemos documentos que así lo corroboran”, afirma.

Muchos se puede escribir sobre el tema, y opinar. Detrás de la simple acción de adquirir los productos de la canasta básica descansa un engranaje complejo donde intervienen disímiles factores. La insatisfacción no siempre es hija del inconformismo, porque siempre existen aspectos mejorables, perfectibles.

El país y la provincia se toman muy en serio cuanto concierne a los alimentos normados por la libreta de abastecimiento. Solo para tener una idea, en un informe de la dirección integral de supervisión sobre las acciones realizadas con vistas a proteger al consumidor en estos establecimientos se aplicaron 577 multas en lo que va de año.

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