Posteado por: arnaldomirabal | 6 agosto, 2017

El dolor sincero de Giorgina Armenteros


Giorgina Armenteros ha pasado por muchos dolores en la vida, pero pocos se comparan con el aquel día innombrable cuando le trajeron a su hija inerte, sin respiración. Cuando pensaba que ya nada lograría dañar a su viejo corazón, sobrevino un día de noviembre…

También está ese otro que le sube por el pie y se asienta en su rodilla; para mitigarlo se pasa la mano suavemente, pero en su rostro no se aprecia un gesto de malestar. Y para quien le pregunte ella dirá invariablemente que se siente entera, y al parecer es cierto, si no cómo logra entonces desandar cada día los kilómetros que separan el poblado de Itabo con Martí.

Cada mañana Giorgina peina la carretera con un saco a cuesta para recorrer laticas que luego venderá a Materias Primas. Prefiere la luz del día, porque si deja su casita sola en la noche, cualquier delincuente de malas entrañas puede llevarle a su chiva Marilú, con quien se ha encariñado.

Siempre que desemboca en el parque de la cabecera municipal, ubicado a un costado de la céntrica calle Maceo, se sienta unos segundos para frotarse la rodilla y tomar fuerzas, luego lanza una mirada evitando encontrarse con aquel rostro que le provoca un nuevo dolor, agudo y penetrante, como el del ser querido que se va para siempre.

Y le invaden sentimientos contradictorios, sabe que hay una imagen nueva que adorna el pueblo, siente curiosidad, pero prefiere evitar el encuentro con la foto de aquel hombre.

Seguramente de ser él el director del Banco a nadie se le hubiera ocurrido negarle su pensión por el vencimiento de la chequera…total, se trata de un simple papel y ella es una persona que respira, lucha y sabe llevar un dolor sin lamentarse. Pero hay gentes sin alma, que le dan más importancia a una firma que a los achaques de una vieja, recuerda que sus mejores años quedaron desperdigados en los campos agrícolas, donde tanto trabajó…y a pesar de ello aun hoy no descansa…

Pero no todos son Fidel, ¡Él era único!, piensa Giorgina, por eso desde el 25 de noviembre del 2016 evita mirar su imagen porque entonces las lágrimas brotan, y ella evita llorar, prefiere llevar su dolor adentro.

La veterana se incorpora, toma el saco y se lo echa al hombro. Luego se pierde entre la gente, nadie repara en ella, como si fuera invisible; introduce las manos en un cesto metálico y saca tres latas de cerveza, me mira desde la distancia como niña pícara que encontró un juguete; a pocos metros de allí se celebra el Acto Provincial por el 26 de Julio, desde la tarima se escucha el nombre de Fidel y yo solo pienso en mi encuentro con Giorgina, porque sé que su sentimiento es verdadero, porque me dice más que las miles de palabras sosas y crónicas pueriles que intentan explicar que representó Fidel para el pueblo…el verdadero pueblo, donde habitan tantas Giorginas, esas que le sienten y no le olvidan, y tanto le necesitan todavía.

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Responses

  1. Por esta gente es que a mí me duele tanto Cuba hoy. Qué impotencia por ellos..los invisibles..se me hace un nudo el corazón..


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