Posteado por: arnaldomirabal | 6 febrero, 2017

Carlos Ernesto y su Gente de Cocodrilo

foto-22

Carlos Ernesto Escalona, Kako para sus allegados, es un fotógrafo de alto calibre con más de una cámara en ristre dispuesto a oprimir el obturador para detener imágenes de la vida; lo mismo en las estribaciones de la Sierra Maestra, Topes de Collantes o Viñales. Allí donde haya una historia que contar parte él, raudo y feliz, a redescubrir el mundo con su peculiar mirada.

Por espacio de tres meses viajó y compartió con los pobladores de Cocodrilo, el asentamiento más oriental y apartado de la Ciénaga de Zapata. Allí entabló amistad con los pobladores, conoció los rigores de vivir sin electricidad, donde la caza, la pesca y la captura de búfalos salvajes forma parte de la cotidianidad.

Al inicio formaba parte del equipo de realización de un documental sobre los pobladores de Cocodrilo, pero poco a poco fue cobrando fuerza su proyecto fotográfico, el cual ha presentado en la Bienal de La Habana, y recientemente en la Fábrica de Arte.

-¿Cómo te enrolas en el proyecto de filmar un documental en Cocodrilo?

-Liván Magdaleno se me acercó con el proyecto en el que llevaba semanas trabajando. La idea original fue de Francisco Delgado desde su amistad con el investigador, antropólogo e historiador Adrián Álvarez Chávez. Con Liván había trabajado antes en proyectos menos ambiciosos y ya teníamos nuestra propia dinámica de trabajo en equipo.

-¿Tenías alguna referencia de la Ciénaga de Zapata y en particular del poblado de Cocodrilo?

foto-3
-No había ido mucho más allá de Caleta Buena. En otro momento sí atravesé la Ciénaga desde Cienfuegos por la carretera de Horquitas. Fue justo después del huracán Dennis y me sobrecogió la devastación. Luego regresé varias veces pero a la zona más turística, pero eso no se vale.

-¿Qué expectativas tenías?

-La aventura. Luego la cosa cambió en la medida que nos fuimos adentrando en la dinámica del pueblo, pero confieso que fui buscando aventuras. Liván ya sabe cómo entusiasmarme.

-¿Qué te pasaba por la cabeza mientras avanzabas por el extenso terraplén?

-La primera vez fue interminable. Mi lado realista se preocupaba por el polvo y los equipos. Mi lado soñador fantaseaba con las historias que me habían hecho hasta el momento: búfalos, tiburones, cocodrilos…

-¿Qué sentiste al llegar a ese lugar tan inhóspito?

-Alivio. Fueron muchas horas de viaje y cualquier lugar donde se detuviera el camión iba a ser bueno. Tengo la suerte de haber visitado tantos sitios diferentes que ya no me asombro tanto como le sucedería a alguien más habituado a la ciudad, pero aun así, confieso que pensaba encontrarme un pueblo más grande.

– Háblame sobre la filmación del documental y la estancia en Cocodrilo.

-Intensa. Cada día era algo nuevo y diferente al anterior. En la medida que fuimos sumando experiencias, la idea que teníamos inicialmente se quedó pequeña. Al final, teníamos lo que mi mentor llama “un problema feliz”: material suficiente para contar la historia de varias maneras, una tentación que chocaba con la voluntad de mantenernos fieles al proyecto inicial. Creo que al final se logró un balance aceptable.

“Tania y Bolo fueron unos anfitriones excelentes y nos trataron como si fuéramos de la familia. En sentido general, todos fueron muy colaborativos y el vínculo se fue haciendo más cordial en la medida que el pueblo fue habituándose a nuestra presencia. En el oficio de documentar la vida de la gente, lo más importante es la empatía.

cocodri
“El mero hecho de venir de la ciudad cargando cámaras y equipos raros representa ya un distanciamiento, pero uno tiene que evitar que esa brecha se haga aún mayor. Nadie se convierte en cenaguero en quince días, pero al menos puede intentar que el cenaguero deje de mirarlo como a un extraño. Con las personas hay que convivir, hay que conversar, hay que compartir, porque no eres tú el único que asimila al pueblo, sino que el pueblo también te asimila a ti, y de ese acercamiento depende que lo que muestres en el documental sea real o -por el contrario- sea una fabulación de alguien que no comprendió nada de cuanto le sucedió.

-¿Cómo estaba compuesto el equipo de realización? ¿Qué tiempo permanecieron allí?

-Liván Magdaleno fue guionista y director, pero también asumió el sonido. Francisco Delgado, autor de la idea original fue el asistente de dirección. En las cámaras Ussiel Madera y yo. Todos estudiantes o profesores de la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual (FAMCA) de la Universidad de las Artes. Nos asesoró Adrián Chávez y Yandry Méndez nos ayudó con los bártulos. En la Habana esperaba para editar Michel Pascual. El tiempo en total que permanecimos fue alrededor de tres semanas en total. Viajamos en febrero, abril y agosto de 2012 para captar la Ciénaga lo mismo en la época de lluvias que en la seca.

-¿Cuándo te surge la idea de crear una serie fotográfica? ¿Por qué?

-La idea era simple: complementar desde códigos puramente visuales, la historia que contaba el documental utilizando recursos del audiovisual.

“En aquel año comencé a impartir clases de fotografía, y andaba intentando vincular en todo lo posible mis experiencias personales con la metodología de los manuales. Además, quería demostrarme a mí mismo que había aprendido cuanto iba a comenzar a enseñar y había pensado dos o tres fotorreportajes, hasta que la noche anterior al segundo viaje soñé con las imágenes de la serie. No es broma, de veras soñé con dos o tres de las imágenes y al despertar todo estaba muy claro: retratar a los personajes del documental de cuerpo entero y en gran formato para registrar tanto las expresiones de los rostros como la ropa, el calzado y las herramientas de trabajo. Mantener el mismo fondo era importante para hacer notar que esas personas compartían el mismo espacio, y porque de alguna forma la serie de retratos sería a su vez un retrato de Cocodrilos.

“Una de las virtudes que más valoro es la coherencia y lo que tenía en mi mente era algo completamente íntegro donde nada faltaba ni sobraba. El próximo paso era mostrar a los protagonistas de la forma más natural posible y eso solo lo podía logar a través de la empatía. Por esa razón no me apresuré, sino que, por el contrario, preferí dedicarle tiempo a conversar con cada uno de ellos para que me sintieran lo menos posible como un extraño. Solo les planteé la idea la última semana de la filmación, en nuestro tercer y último viaje.

– La presentaste en la Bienal de La Habana hace algún tiempo, uno de los eventos artísticos más importante de Cuba. Háblame de la acogida.

-La Bienal es un espacio abierto a todas las manifestaciones de las artes plásticas donde la serie tuvo la oportunidad de convivir modestamente con las obras de muchos de nuestros mejores creadores. “Gente de Cocodrilos” tiene más de símbolo que de concepto, y gracias a su lectura sencilla se identificaron con la serie muchas personas. También sucede que escuchar las impresiones del público es donde finalmente te enteras qué es lo que la gente comprende de lo que estás queriendo decir. Te pueden sorprender muchísimo las interpretaciones que le dan otros a tu trabajo, cosas que jamás se te hubieran ocurrido, pero que no carecen en lo absoluto de sentido.

-Recientemente la presentaste también en la Fábrica del Arte, háblame de esta nueva exposición de Gente de Cocodrilo.

-La posibilidad de exhibir en la Fábrica de Arte (FAC) fue una sorpresa incluso para mí, pues me telefonearon un día antes. Aun así todo ocurrió con una rapidez pasmosa, y al final de la tarde del día siguiente ya todo estaba listo. FAC es un sitio excelente para los creadores emergentes, pues ahí coinciden grandes cantidades de personas de todo tipo, lo cual garantiza una visibilidad enorme.

– Qué repercusión tuvo esa muestra fotográfica en tu carrera como fotógrafo.

Fue la pérdida de una inocencia que había mantenido a ultranza hasta ese día. Mi meta era mostrar mi obra y nada más. Luego descubres que más allá de ese “nada más”… hay “algo más” –mucho, de hecho- para cuyas preguntas descubres que no tienes nunca la respuesta correcta. Pero bueno, uno siempre se crece ante las dificultades, pregunta y aprende.

Has visitado muchos lugares de Cuba y el mundo, ¿qué representó en tu vida llegarte hasta ese apartado lugar cenaguero y conocer a su gente y sus costumbres?

-Uno puede viajar el mundo de dos maneras: enfatizando las diferencias o intentando encontrar las semejanzas. En mi caso me inclino por la segunda, y me resulta muy gratificante descubrir que esta humanidad tan diversa resulta que es más semejante de lo que crees, en tanto todos nos emocionamos más o menos por las mismas razones, y nos preocupamos por igual por el porvenir de nuestros hijos. Desde ese punto de vista, Cocodrilos me dice a veces más sobre la raza humana que una ciudad de millones de habitantes que viven como robots.

-¿Volverás a Cocodrilo?

-¡Por supuesto! Es un compromiso moral. Tanto más cuando la gente de Cocodrilos aún no ha visto “Gente de Cocodrilos”.

-Háblame ahora de tus nuevos proyectos.

-Tomando como punto de partida lo que planteé hace un momento, mi proyecto actual se llama “Lugares Comunes” y se trata de una serie de fotografías visualmente similares entre Cuba y los Estados Unidos que tiene como protagonistas a la gente común tanto de aquí como de allá haciendo lo mismo: una madre protegiendo a su bebé, una partida de ajedrez en plena calle, una llamada de teléfono que suena entre el gentío, un viaje en tren de vuelta a casa. Vidas cotidianas de personas comunes, imágenes que nos descubren cuanto de humano tenemos a pesar de las diferencias de cultura o de idioma.

Carlos Ernesto Escalona (Kako) Fotógrafo, documentalista y profesor. Graduado en 2008 de la Universidad de las Artes de La Habana. Colaborador de la plataforma digital “The Stand Global”. Expositor en la 12ma Bienal de la Habana con la muestra personal “Gente de Cocodrilos”. 1er Lugar en Paisaje del Concurso de fotografía “Naturaleza Digital”. Director de Fotografía de las películas documentales “Ella Trabaja” (2006), “Al sur de Matahambre” (2008) y “Hombres de Cocodrilos” (2013). Desde 2012 ha impartido el taller “Fotografía Documental” para la Universidad de las Artes, la Facultad de Comunicación de la Universidad de la Habana y la American University (Washington D.C.). Ha dictado charlas y conferencias para American University Nebraska, Lincoln University y New Jersey College, Universidad de la Habana, Universidad de las Artes, Escuela de fotografía creativa de La Habana.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: