Sigo en desacuerdo

1798499_10201837411476559_1783296873_n
¿Existe un argumento de más peso que cuestionar a un dirigente que no tiene argumentos?; ¿se imaginan a un dirigente que pierda la cabeza y los argumentos ante las cámaras de televisión en un foro internacional?; ¿se imaginan a un dirigente que pierda los estribos y lejos de ser reprendido le premien con un alto cargo?; ¿se imaginan cuánto temor infundirá ese(a) dirigente en una simple asamblea de base en el futuro?; ¿alguien me puede explicar por qué en Cuba los dirigentes que cometen errores nunca sufren el escrutinio público?.

A estas alturas desconozco quién designa a los dirigentes de mi país, pero casi nunca estoy de acuerdo. ¡Y exijo mi derecho a no estarlo!. “Todo es a dedo”, me dijo un asere de barrio con toda la razón, y al final estoy consciente que la soga reventará siempre por el lado más débil… que las miradas acusadoras se posarán en mí una vez más… que me cuestionarán… por suerte desde hace mucho decidí enjabonarme los glúteos con la desaprobación ajena.

Pregúntenle a mi mamá qué piensa del Secretario General de la CTC, y por favor, antes de cuestionarme a mí piensen en Jesús Menéndez, y no me refiero al color de la piel, el día que el Secretario de la CTC viaje en tren a sus tantas visitas, baje de peso, y decida hablar menos y lo vea con una guataca en la mano, o en una combinada entonces creeré en él, ESO PA’ MÍ ES EL COMUNISMO, yo por lo pronto sigo sin aprobar la designación de Susely Morfa como miembro del Consejo de Estado, y pregunten a los trabajadores cubanos, los humildes que viven de su salario, qué piensan de su ¿líder sindical?

Y pa’ los olvidadizos de siempre, yo seguí del pí al pá la Cumbre de las Américas en Panamá, al parecer la orden dada fue el enfrentamiento con la gentuza mercenaria, pero tanta ofuscación solo provocó que nos olvidáramos hasta de Omar Torrijos quien aseguró que “cada hora de aislamiento que sufre el hermano pueblo de Cuba, constituyen 60 minutos de vergüenza hemisférica”. Eso fue antes, mucho antes, de que Obama fuera Presidente, pero lo olvidamos.

Hicimos el papelazo del año e ignoramos el barrio El Chorrillo, ¡concho!, se sabía desde nucho antes que la falsa escena de la sociedad civil estaba preparada, y caímos en el juego; y eso que escribí el 30 de marzo del 2015 ¡Ay Cumbe de Panamá! Tremendo papelazo yanqui, pensando que sabíamos cómo actuar ante las provocaciones, una especie de crónica de una muerte anunciada; el 7 de abril escribí en mi blog otro trabajo con el título Cumbre de Las Américas: Sociedad Civil vs Sociedad Servil; pero después, al percibir con qué facilidad caímos en la provocación de los mercenarios publiqué: Cumbre de Panamá: Con la mesura de Fidel.

Como sucede cada vez que escribo en Facebook lo que pienso, y pido la palabra (todavía) en cualquier escenario, y no en el que algunos elijan, metieron en el mismo saco a mercenarios y revolucionarios, fuimos culpables tanto quienes cuestionamos a la falsa sociedad civil de la cual Obama habló, como quienes cuestionamos el feo papel, iracundo e irascible, de quienes supuestamente representaban a los revolucionarios cubanos. Entonces escribí Dispénseme los encumbrados…

A mí pocos o nadie me representó en la Cumbre de Panamá, nadie mencionó a los muertos civiles panameños por la Invasión Norteamericana; tan enfrascados como estábamos en desacreditar a los mercenarios cubanos olvidamos hasta a nuestro amigo Omar Torrijos.

Al final solo quedamos expuestos, sin argumentos y con furia tonta, la misma que me critican a mí cada vez que digo lo que pienso… pero nunca me arrogaré el derecho de hablar en nombre de Cuba, muchos menos en nombre de la sociedad civil, solo soy el hijo de Caridad, y eso, por suerte no me retribuye económicamente, pero me da un valor del carajo, algo sí sé, no apruebo ni aprobaré la actitud de la nueva miembro del Consejo de Estado en la Cumbre de Panamá. Esa es mi humilde opinión.

Anuncios