Posteado por: arnaldomirabal | 24 noviembre, 2016

¿Vocación humanista?

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Siempre escuchamos que la Revolución Cubana es en esencia humanista, y no se trata de mera consigna, basta realizar un sencillo recorrido por estos más de 50 años de proceso socialista para entender que siempre ha prevalecido el humanismo y respeto al individuo por encima de todas las cosas.

A veces uno se sobrecoge cuando descubre que un sinnúmero de países expulsan a un enfermo de un hospital si su seguro médico no cubre el tratamiento, se criminaliza la simple y hermosa imagen de una madre cuando amamanta a su hijo en un parque; o que a un policía nada le importa la vida de un hombre contra quien puede desfundar su arma y vaciarle el cargador en su cuerpo por “cometer el delito” de ser afrodescendiente.

Cuba es vanguardia en muchos frentes de luchas que ponderan y dignifican al hombre y la mujer, al niño y la niña; tomemos como punto de partida aquella campaña de alfabetización, o la Reforma Agraria, donde se trazó el camino justo al lado de los más humildes de esta tierra, donde miles de jóvenes impulsados por el amor dejaron sus hogares para enseñar a leer a los más humildes. La lista sería interminable de cuánto han hecho los hijos de nuestra nación por el prójimo, poniendo su vida en peligro, y dejando atrás a los suyos, muchas veces separándose de lo que más se ama: los seres queridos.

En este minuto que escribo, en alguna selva del mundo habrá una madre cubana de bata blanca mirando una foto donde su hijo le sonríe desde la distancia; o un padre que se perdió el alumbramiento de su primogénito, mas en agradecimiento, otra madre le pondrá su nombre propio al recién nacido, y esto ocurre cada día lo mismo en una ciudad venezolana, que en la jungla amazónica. Siempre he dicho que el cubano es noble por naturaleza, y el mundo lo sabe y nos lo agradece.

Por eso sueño y apelo cada día desde que abro los ojos y salgo a mi ciudad, porque se mantengan nuestros logros sociales, pero a veces no sabemos cómo defenderlos, necesitamos un vuelco en nuestro discurso cotidiano, muchas veces chato, superficial, y falto de sentimientos.

Por otro lado, si bien es cierto que Cuba debe alcanzar la prosperidad económica, a veces me pregunto a qué precio. Sería un error que el pragmatismo le ganara la batalla a los nobles sentimientos y las buenas intenciones. A las ganas de ayudar al prójimo, y que triunfe finalmente el individualismo, a veces creo que hacia allí vamos, irremediablemente.

He conversado con turistas que me aseguran que cuando lleguen los norteamericanos dejarán de visitarnos, y que temen sobremanera que los cubanos perdamos nuestra más bellas virtudes por un poco de dinero, esa alegría desenfadada y humanismo que nos caracteriza.

No olvido que hace algunos meses algunos lectores me cuestionaron cuando no me sumé al entusiasmo ante la visita de Obama. Sé que muchos vieron en su llegada una mejora económica in situ, que no será tan así, sin dejar de reconocer la valentía del mandatario norteamericano saliente. Pero mucho más que Obama me entusiasmaron las palabras del Papa Francisco en La Habana: “Quien no vive para servir, no sirve para vivir”. Y de estas últimas, no todos hablan.

Era un niño cuando Frei Beto entrevistó a nuestro Comandante en aquella colosal obra titulada Fidel y la Religión. A partir de aquel momento se publicaron varios textos que mostraban cuán estrecha era la semejanza entre un cristiano y un comunista.

Hace pocos días el propio Papa Francisco volvió a hacer referencia a ese paralelismo: “son los comunistas los que piensan como los cristianos…luchan por una sociedad en la que decidan los pobres, los débiles y los excluidos. Para obtener igualdad y libertad debemos ayudar al pueblo”.

Pero lastimosamente no siempre consigo ver ese sentimiento de bondad en derredor mío; a veces la ciudad se satura de caras adustas, maltratos, abandonos, nos urge un sacudimiento que nos regrese la ternura que se ausenta en ciertos lugares, y ojalá mis palabras llegaran a cada persona que presta un servicio a la población, que tramita una gestión y entendiera de una vez que una sonrisa y un buen trato lo hará mejor persona, y le hace un bien inconmensurable a nuestro proyecto humanista.

medico-cubano-trata-a-pacientes-de-colera-haiti2Y si algunos ven en mi tono un acento espiritual, está en lo cierto, pocos hombres leí con más espiritualidad y vocación de sacrificio que el Che Guevara con quien terminaré mi reflexión: “déjenme decirle, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor”.

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