Posteado por: arnaldomirabal | 18 abril, 2016

Cuando la ciénaga germina

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Aunque a lo largo del tiempo Mariana del Rosario Pérez siempre escuchó que cultivar en la Ciénaga de Zapata era un intento baldío, como sus propios suelos, en los duros años 90 pidió tierras en usufructo mediante el Decreto Ley 259, haciendo caso omiso a tales palabras. Así consumaba su deseo de convertirse en agricultora.

En el año 1994 Mariana del Rosario Pérez vio en la tierra su tabla de salvación. Los rigores del Período Especial apretujaban la economía familiar y el alimento escaseaba.

Poco a poco fue transformando una geografía dominada por hierbazales de ciénaga y árboles del soplillo, arbusto que le da nombre al poblado cenaguero donde vive: Soplillar.

Con el sudor de su frente demostró que en la Ciénaga sí se puede sembrar. Quizás los rendimientos no se asemejen a los de municipios como Jovellanos y Perico ya que la calidad de los suelos no es muy buena, pero con el empleo de abono orgánico y excreta de animales logró enriquecer el sustrato.

Asegura que las frutabombas cosechadas en sus predios pueden
competir en sabor y belleza a las de cualquier finca del resto de la provincia, y hasta muestran más resistencia a las plagas y enfermedades.

En sus cinco hectáreas crecen los frutales, las hortalizas y pasta el ganado ovino caprino. El verdor de los cultivos contrasta con los troncos blanquecinos de los soplillos. A pesar de la sequía las plantaciones se ven saludables, ya que cuenta con riego por goteo gracias a un proyecto conjunto con el CITMA.

Gracias al estrecho vínculo con el Citma recibe continúo asesoramiento a partir de plegables sobre agroecología y cursos de superación. Aprendió a respetar la naturaleza y sus prácticas agrícolas no agredan el medio ambiente ya que nunca emplea productos químicos.

De los 90 acá ha crecido su finca. Siembra lechuda, acelga, limón, col, pepino, guayaba, piña. Cuando constató que ni el intento, ni los suelos eran baldíos, pidió más tierra.

Han pasado más de 10 años, y cuando lanza una mirada y mira lo alcanzado, cree que valió la pena tanto sacrificio. Según sus palabras se ha convertido en mejor persona, porque con el fruto de su trabajo alimenta a muchos habitantes.

Pone como ejemplo la leche que envía a los niños intolerantes a la leche materna. “Esa leche nunca le faltó a los niños. Y cuando los veo sanos y sonrientes, me da mucho placer saber que contribuí a su crecimiento”, confiesa con sana satisfacción.

Con sus hortalizas y las de otros productores asociados a su cooperativa surte centros de enseñanzas e instituciones de salud en el territorio.

Nacimiento de una cooperativa

Con la puesta en marcha del decreto 259, y posteriormente el decreto 300, los cenagueros que habían pedido tierras para la producción agrícola decidieron constituir varias cooperativas agropecuarias.

En incontables ocasiones, al vender sus producciones las demoras para cobrar podían demorar hasta un año, ya que se hacía a través de la Empresa Forestal Integral, la cual tenía otro objeto social, de ahí la necesidad de agruparse en una estructura con capacidad jurídica propia y que velara por sus intereses.
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En un inicio instituyeron cuatro Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS), pero finalmente fraguó la CCS Antonio Maure de Soplillar, por la persistencia y entrega de Mariana del Rosario.

Muchas son las ventajas de estar asociados. Ahora cobran quincenal, y logran comercializar sus producciones y recibir los insumos en fecha. La CCS está integrada por 64 asociados de todo el municipio cenaguero.

Hoy comercializan queso de cabra con la Empresa de productos lácteos de Colón. También entregan leche del incipiente ganado vacuno a la bodega del batey La Ceiba.

Lograron insertarse en la venta de frutas y vegetales al turismo, contratando sus producciones con varios hoteles del polo turístico de Varadero.

Por los logros alcanzados obtuvieron la bandera 55 Aniversario de la ANAP, condición que se le entrega a unidades productoras destacadas dentro del movimiento cooperativo campesino.

Mariana pocas veces se sienta para regodearse por lo logrado. Durante el día, si no se le halla en la oficina de la CCS, seguramente se le encontrará en su finquita, siempre atareada. En estos días se le verá con un pozuelo con semillas de pepino que espera sembrar en su posesión. Por ahora prefiere reservar los pronósticos, pero sí cuenta con los deseos y las ganas, y ya demostró que la ciénaga germina.


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