Posteado por: arnaldomirabal | 7 febrero, 2016

En busca del tomate perdido (Parte I)

pict0070-320x200

Autoridades matanceras adoptarán nuevas medidas para contrarrestar los altos precios de los productos del agro.

En el VI Periodo Ordinario de Sesiones del parlamento cubano se discutieron con fuerza los altos precios de los productos agropecuarios, triste realidad que agobia a muchos cubanos que pierden la calma y el sosiego al desembolsar más de la mitad de sus bajos salarios en alimentos.

Sobre el tema mucho se ha escrito y discutido y a ciencia cierta no se vislumbra una solución inmediata.
En Matanzas las máximas autoridades del territorio anunciaron que en breve (la próxima semana) darán a conocer un nuevo documento que regirá los precios de los Mercados Estatales a partir de un precio máximo.

Estas medidas, según se supo, se aplicarán después de días de discusiones y debates con las fuerzas productivas. El documento establecerá un precio máximo partiendo del costo de producción de cada cultivo. Dicha medida persigue atajar la especulación.

Muy lejos de las sospechas iniciales, la figura de los carretilleros será protegida, por lo que queda claro que las nuevas medidas no buscan perseguir a esa nueva figura que surgió dentro de las nuevas formas de gestión privada, solo pretende establecer un precio asequible al bolsillo de los matanceros el cual solo regirá para los mercados surtidos por el Estado.

Lo que más me llama la atención es que apenas se habla de los intermediarios. Y no me refiero a los carretilleros. En un principio los carretilleros acudían a los mercados estatales para surtir sus vehículos, y muchos veían hasta ventajoso adquirir los productos en las puertas de sus casas, sin importar pagar unos pesos más.

El problema surgió después. Los mercados estatales quedaron desabastecidos y muchas veces los precios en estos establecimientos no se diferenciaban de los vendedores particulares, dando al traste con la idea inicial de ser contrapartida de los mercados de oferta y demanda.

En un principio, la idea consistía en que los mercados de oferta y demanda, así como los carretilleros, se surtieran con el excedente de las producciones de los campesinos después de cumplir este con las contrataciones con el Estado. Para este fin existe un mecanismo bien pensado, pero muy mal aplicado.

El agricultor contrata sus producciones con entidades estatales del Ministerio de la Agricultura de cada territorio, esta debe entregarle insumos para la labranza como combustible, insecticidas, fertilizantes, entre otros.

Sobre el papel así debería suceder, pero la mayoría de las veces el productor debe pagar de su bolsillo los fertilizantes que le debieran entregar, mas en muchas ocasiones el guajiro debe adquirir en el mercado negro los propios insumos que le asignaron.(Continuará…)


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: