Posteado por: arnaldomirabal | 30 enero, 2016

Aquella vez que visité Miami

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Pues sí, allí estaba yo, en Miami, en short y camiseta. Me habían invitado a un encuentro de periodistas. ¿¡Di tú!? ¡Invitado a un encuentro de periodistas nada más y nada menos que en Miami! Pero esa no fue la única sorpresa: mi mamá había viajado conmigo. Al parecer quiso acompañar a “su niño” que ya frisa los 30, y ella estaba como si nada, como si se tratara de cualquier otro lugar, digamos, Cumanayagua. Pero no, era Miami, varias personas me sacaron de dudas. En algún instante debí preguntarme qué hacia yo allí, y sobre todo, qué hacia mi madre, mas me aclimaté a la idea, al menos intenté conservar la calma. Las sorpresas continuaron. Alexis Valdés, sí, Bandurria, o para los más actualizados, el gracioso conductor que sale en el Paquete semanal, ese mismo, me llevó a dar una vueltecita por la Ciudad nada más y nada menos que en un moscovich. Muy solícito él para conmigo, como si de un periodista importante se tratara, me dio un Tour por la urbe. Lejos de los que algunos piensen no me llevó al Versalles ni a la Calle 8, realmente ni sé a dónde carajo fuimos. Y siguieron las sorpresas. Miami no era como me la habían pintado, ¡allí también existían edificios de microbrigadas! Era un reparto como los de Cuba, con la misma montaña de basura, idéntico asere. Naaa, me están tomando el pelo, me dije, pero el rostro de Alexis Valdés estaba impasible, como si se tratara de un paisaje cotidiano. ¿Aquí también hay edificios de ese tipo? ¿De qué presumen esta gente entonces? ¿Pa’ qué emigran los cubanos? ¿Para vivir en un edificio de microbrigada? Con humedad, filtraciones y maniguas en los jardines como en Cuba. Me apeé del moscovich de Alexis y salí caminando para el hotel donde estaba mi mamá junto a un grupo de personas, quienes según creo, también participarían en el evento de periodismo. Al menos eso creo, que yo estaba allí para asistir a algún evento de periodismo, qué otra cosa iba a ser yo en aquel lugar. En eso pensaba hasta que me veo caminando por algún sitio céntrico saturado de tiendas con vidrieras bien dispuestas -confirmé que no era Cuba-, en ese instante sentí muchas miradas encima, creo que hasta me ericé. Es cuando me descubro muy orondo en short y camiseta. ¿!En short y camiseta!? Con un movimiento lento, lentííííísimo, me miré el hombro como el que no quiere las cosas, con el rabito del ojo, y allí estaba él, incólume y mirándome con mal talante ¡Qué carajos hago yo en Miami, en short y camiseta, y con un tatuaje del Che en el hombro! Y booomm, desperté….


Responses

  1. vaya que un poco más de sueño y despiertas loco!… tú te imaginas qué hubiera pasado sino te hubieses despertado en ese momento?!…


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