Posteado por: arnaldomirabal | 27 enero, 2016

Hipocresía yanki con tufito a petróleo

Una mujer es decapitada en Arabia saudía plena luz del día.

Una mujer es decapitada en Arabia saudía plena luz del día.


En el reino de Arabia Saudí dos policías religiosos pueden decapitar a una persona en plena vía por un delito común, sin embargo, las grandes potencias ni se inmutan, menos le acusan de violar los Derechos Humanos.

Algunos prefieren mantener la calma antes los nuevos aires de distensión que baten entre la isla caribeña y la gran potencia del Norte, y así obviar las décadas de guerra económica, acoso y crueldad de la que fuimos víctimas durante más de cinco décadas.

No es mi objetivo “meter el dedo en la llaga”, pero tampoco me pidan que calle o ignore la realidad que me circunda. Es cierto que la administración de Obama decidió dejar a un lado la beligerancia contra un pequeño país que nunca tuvo más pretensiones que ser soberano e independiente.

Para nadie es un secreto que el mundo se detuvo unos minutos el 17 de diciembre del 2014, y miró hacia el Caribe para escuchar los discursos de nuestro Presidente Raúl y el mandatario norteamericano, anunciando una nueva etapa en la relaciones bilaterales entre las dos naciones.

Sin embargo, aunque algunos objeten que debemos pasar de la desconfianza y las miradas de recelo ante cada gesto del vecino norteño, echando una ojeada a la política exterior de aquel país lo insensato sería no desconfiar.

Con solo lanzar una simple mirada a las históricas relaciones entre USA y nuestro hemisferio, partiendo desde aquel lejano 1898 cuando las tropas yanquis desembarcaron en Santiago de Cuba disfrazados de héroes en una contienda en la que ya quedaba poco que hacer, notaremos que cada acción norteamericana solo ha provocado muerte y desdicha en nuestra región.

La lista de invasiones, injerencias, golpes de estados y apoyo descarado a dictaduras militares sería interminable por parte del gobierno norteamericano. Basta mencionar la Operación Cóndor, que como ave siniestra sobrevoló nuestro cielo sembrando la muerte y provocando las desapariciones de miles de latinoamericanos.

En aquel entonces a los cubanos no se nos acusaba de violar los Derechos Humanos, éramos simplemente un satélite de la URSS, y como en la guerra fría habíamos elegido nuestro bando también éramos enemigos.

Ya en los 90, cuando el Campo Socialista desaparece, a los Estados Unidos no les quedó más remedio que asirse a cualquier argumento para mantener su hostilidad contra Cuba, y surge entonces una nueva elucubración: el viejo cuento de los Derechos Humanos.

Durante mucho tiempo, sobre todo en las dos últimas décadas, Cuba fue acusada de violar los derechos de su gente en cuanto foro se organizaba sobre este tema.

Por supuesto, semejante embuste era azuzado por la prensa de la derecha internacional. Fue así como surgieron “personajuchos” que devinieron en supuestos luchadores por la democracia, y mientras más mentían sobre Cuba más abultaban sus billeteras.

Fuimos blanco de cuanta bazofia surgía por ahí, y se silenciaron nuestros logros de tal manera que llegamos a ser un país inexistente, envueltos en una niebla de injurias y manipulaciones.

Curioso resulta que mientras se criticaba nuestro sistema político USA estrechaba vínculo con las monarquías árabes, regímenes tan alejados al ideal democrático norteamericano. Pongamos por ejemplo Arabia Saudí, caracterizada por un régimen de monarquía absoluta.

En Arabia Saudí las mujeres sufren uno de los mayores grados de discriminación del planeta.

En Arabia Saudí las mujeres sufren uno de los mayores grados de discriminación del planeta.


Si bien debe existir un respeto hacia la cultura milenaria del Medio Oriente, preocupa que a estas alturas, aquel sea país donde las mujeres sufren uno de los mayores grados de discriminación del planeta.

Pero semejante realidad no le frunce el seño al gobierno de Obama, ni a sus predecesores. Por supuesto, la familia Al Saud mantiene estrechos lazos con Occidente, le vende petróleo y le compra armamento.

Qué importa que en Arabia Saudí a las féminas se les prohíba conducir, o que la policía religiosa arremeta contra una pareja que se tome de la mano o se bese en un espacio público.

Algunos medios informan que el rey Salmánbin Abdulaziz está batiendo récords con al menos 151 ejecuciones en 2015. Es el número más alto en 20 años. Una cada 58 horas. La aplicación de la pena capital en un solo día, el pasado 2 de enero, a 47 personas a las que el Gobierno acusa de pertenecer a grupos terroristas, entre ellas el clérigo chií Nimr al Nimr, causó estupor en medio mundo, pero como era de esperarse, el gobierno norteamericano no se pronunció. Ellos saben ser leales con sus amigos, sobre todo cuando median tantos intereses.

Por esa razón resulta válido desconfiar cada movimiento de los Estados Unidos y sus ansías de dominación, y darle poco crédito a sus críticas. Solo conseguirás sus favores si te subyugas a sus intereses imperiales, entonces podrás decapitar, violentar, discriminar y cuanto infinitivo se le ocurra…y nunca emitirán una sola critica. A buen entendedor…


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