Posteado por: arnaldomirabal | 3 junio, 2015

Viaje Al extremo de una isla. Parte VII: Baracoa

Vista de Baracoa-2
Baracoa no resultó como me la imaginé, ni como la reproducen las fotos de la revistas de turismo. Creo que pocas veces una vista me ha impresionado tanto como aquella del malecón donde a lo lejos divisé una cumbre cubierta de cocoteros.

Todo cubano debe visitar Baracoa al menos una vez en su vida. Las revistas siempre edulcoran un poco la realidad. La Ciudad Primada de Cuba tiene sus defectos pero se deja querer.

Que no cuente con Oficina del Conservador para encauzar los intentos de proteger el patrimonio, y que en cambio reine una especie de anarquía constructiva de verdad resulta preocupante.

Que el asedio al turista, sea nacional o extranjero, prevalezca como principal fuente de empleo también preocupa, y bien pudiera deslucir los atractivos de una ciudad peculiar que no se parece a ninguna otra de la isla. Pero por suerte las bellezas naturales superan cualquier falta, y al pasar los días prevalecerán en el recuerdo.

Desde la distancia se observa el Yunque, imagen intrigante que de niño observaba en los libros de geografía. Desde diferentes puntos de la ciudad vi la misma montaña trunca semejante al instrumento de los herreros. Baracoa me convida a regresar.
Vista de Baracoa-1

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Responses

  1. que no haya oficina del conservador en la primada de cuba es otro surrealismo nacional… no fueron a ver la cruz de cristóbal colón en la parroquial mayor?…


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