Posteado por: arnaldomirabal | 1 mayo, 2015

Mitos y leyendas de los centrales matanceros

Para muchos habitantes del batey René Fraga el frondoso Jagüey es sitio de veneración

Para muchos habitantes del batey René Fraga el frondoso Jagüey es sitio de veneración


Durante siglos en torno a las fábricas de azúcar en Matanzas surgieron leyendas y mitos que los esclavos reproducían quizás para mitigar su sufrimiento.

Muchas de estas leyendas fueron fruto del misticismo africano, pero a pesar de los aires de modernidad, aun persisten en el imaginario popular de los bateyes azucareros.

Otras, en cambio, surgieron a partir de hechos reales, pero con el paso de los años se mezclaron con la fantasía y viajaban de generación en generación con cierta aureola mágica.

Como toda gran industria, a lo largo de la zafra ocurrían innumerables accidentes que les costaba la vida a los obreros. De ahí que en cada inicio de campaña los azucareros decidieran sacrificar animales para saciar “el hambre de los hierros”.

En casi todos los ingenios matanceros se sacrificaba un carnero o un chivo, para esparcir la sangre por el basculador y los molinos, con la esperanza de que por mediación divina disminuyeran los mortales incidentes.

EL JAGUEY DE OGGÚN EN EL CENTRAL RENÉ FRAGA

En el centro del batey del Central René Fraga, del municipio de Colón, se erige un centenario y frondoso Jagüey. Durante décadas su sombra ha cobijado a los habitantes y obreros de la industria, sin embargo, el imponente arbusto encierra un significado especial y místico.

Desde hace muchos años, casi un siglo, a ese inmenso árbol se le conoce como el Jagüey de Oggún. Oggún en la cultura yoruba se representa como el orisha de los hierros, dueños de las herramientas y las cadenas, personifica la fortaleza.

Quizás por ese motivo desde hace más de 100 años, en cada inicio de zafra los pobladores realizan una gran ceremonia alrededor de su tronco, convocando a la deidad para que permita una zafra exitosa.

LA MADRE DE AGUA DEL CENTRAL SEIS DE AGOSTO

Seis de agosto es de los tantos ingenios que dejaron de existir en Cuba. Pero los pobladores aun hablan de la leyenda de la Madre de agua. Una gran serpiente con cuernos en la cabeza que según algunos recorría el basculador del central en las noches oscuras.

Cuenta la leyenda que cuando se colocaron las primeras piedras del central, destruyeron la casa de una viejita que cuidaba y alimentaba a un gran majá Santamaría. Según el mito de los viejos campesinos, con los años estos reptiles se convertían en Madres de agua, inmensas serpientes con cuernos en la cabeza que alcanza decenas de metros.

Quizás por eso en el batey Seis de agosto, de Calimete, aunque ya no existe el central, todavía existen quienes aseguran haber visto a la Madre de agua por los ruinas de la edificación buscando algún objeto que la viejita extraviara al morir.

CENTRAL ESPAÑA: ENTRE EL MITO Y LA REALIDAD

Los sucesos del central España superaron la ficción

Los sucesos del central España superaron la ficción

Del central España queda muy poco. Las viejas estructuras que se sostienen solo conservan la herrumbre. Pero allí la realidad superó a la ficción.

A inicios de los sesenta un intento terrorista contra la fábrica de Perico se frustró cuando una avioneta proveniente de la Florida explotó en pleno vuelo tras un error de manipulación de los pilotos asesinos. Ese día, milagrosamente, los obreros salvaron sus vidas, ya que la industria se encontraba en plena molienda.

Aquella dramática jornada dejó una herida abierta en los habitantes, a quienes la piel se les encrespa a 55 años del suceso. La avioneta se hizo pedazos en el aire y los restos humanos de uno de los pilotos se diseminaron por todo el batey. El otro individuo cayó intacto en el cuarto de una niña.

Pero todo no quedó ahí. En agradecimiento a la buenaventura los azucareros construyeron una Cristo Obrero para colocarlo en el centro del pueblo, y este también se hizo leyenda.

Por enfrentamientos posteriores entre la Iglesia Católica y el Gobierno revolucionario, la estatua fue retirada desatando, según la leyenda, una ola de accidentes mortales en la fábrica.

El cristo obrero del central España sufrió un vía crucis, y muchos habitantes acuden a la estatua para rendirle culto
El cristo obrero del central España sufrió un vía crucis, y muchos habitantes acuden a la estatua para rendirle culto.

Incluso, cuando en lugar de la estatua religiosa, colocaron una del General mambí Antonio Maceo, una rama de un árbol destruyó al prócer de nuestras Luchas de Independencias, lo que despertó el recelo, la piedad o el miedo de los moradores.

El Mesías de bronce sufrió un verdadero Vía crucis. Casi termina sus días como pieza del central. Hasta que finalmente amaneció en un costado de la iglesia del pueblito. Desde entonces muchos fieles comenzaron a depositar dinero a sus pies.

Hoy en la provincia permanecen activos cuatro centrales. La modernidad con su vertiginoso desarrollo puede atentar contra las viejas historias del pasado, pero en las noches oscuras quién duda que los obreros revivan los mitos y leyendas que durante siglos desandaron los hierros de las industrias, bañados de azúcar… y de sangre.


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