Posteado por: arnaldomirabal | 9 abril, 2015

Cumbre de Panamá: Con la mesura de Fidel

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No sé, pero hasta ahora, no me gustan las noticas que me llegan desde la Cumbre de Panamá. Menos me agradan las fotos que publican los medios de mi país sobre el evento. Muestran rostros iracundos, rabiosos, ceñudos, ¿violentos?, y esta vez esos rostros son los de mi propia gente.

Con ganas aguardé por la presente edición de la Cumbre de Las Américas. Supe de antemano que Cuba sería protagonista tras una ausencia de más de medio siglo. Ruptura provocada por la decisión de ese organismo regional e inoperante que responde al nombre de Organización de Estados Americanos, más conocido por su sigla OEA. De allí nos expulsaron un buen día.

Después de 52 años esa organización no deja de marchitarse, y ante su languidecimiento continuo no le quedó más remedio que invitar a la pequeña Isla proscrita e irredenta, por aquello de que las buenas compañías pueden mejorar la imagen. Pero no siempre se cumple ese proverbio de “dime con quién anda y te diré quién eres”. La OEA sigue siendo el juguetico con que USA intenta saciar sus ansias de dominación en América Latina.

Y la isla socialista decidió participar por decisión soberana, y por el deseo de los países de la región, porque ningún memorando ni exclusión logró apartarla del continente. Incluso, fue durante mucho tiempo la única voz crítica y militante de este hemisferio antes de la renovación y empoderamiento de la nueva izquierda latinoamericana.

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Cosas por el estilo esperaba escuchar en Panamá, con superiores palabras e ideas mejores concebidas. Yo imaginé, y lo escribí más de una vez en este blog, una mejor postura de la delegación cubana. Sin embargo, no cumplen mis expectativas.

Hace unos segundos le comentaba a una compañera de lucha que goza del honroso privilegio de participar en la Cumbre integrando a la tan cacareada Sociedad civil, que “porfi, hazme un favor, cuando aparezca alguna gentuza- estoy en el derecho soberano de decirle gentuza a quien quiera- incluso el tipo que se jacta de haber participado en el asesinato del Che, el mismo Che que me tatué en mi brazo hace ya más de diez años, por favor, incluso si ese tipo despreciable te pasa por el lado ¡luzcan inmensos!, muéstrenle la espalda, o el dedo del medio, pero más nada, y solo si arremeten neutralícenlos con argumentos, porque si a pensamiento es la mayor guerra que se nos hace….ya sabes amiga, yo no quisiera estar en tu pellejo, sé que a veces hay que tener la sangre fría para compartir espacios con ciertos mequetrefes-tengo un repertorio de adjetivos mucho más fuertes- pero dile a nuestros representantes cubanos allá, a esa mínima representación de la sociedad civil que participa en Panamá, que asuman una apostura acorde con lo que nos enseñó Fidel; yo también soy sociedad civil, y siempre admiré nuestra defensa con gallardía desde cualquier púlpito, y lo que nos hizo grande fueron las palabras, nunca vi a un canciller manoteando, sabes a lo que me refiero”.No sé si mi amiga leerá ese mensaje que le dejé publicado en su muro de facebook, mucho menos si lo responderá. Mas no consigo olvidar el rostro de aquel tipejo con el rostro magullado. Quizás sea una traquimaña más de nuestro real enemigo para desacreditarnos, léase USA, pero si es cierto que la golpiza ocurrió nos desacreditamos nosotros solitos. Y lo más alarmante: muchos de mis compatriotas defienden el triste suceso.

¿Acaso no abogamos porque nuestra región sea una zona de paz? ¿Acaso no somos garantes de la paz en Colombia? Yo disfruto cuando la guerrilla colombiana alza su voz y no las armas desde mi país.
Por eso no comparto la beligerancia desmedida de mis paisanos, siempre partiendo de las imágenes que percibo en los medios cubanos.

Sabemos defender nuestra verdad con las armas, lo hemos demostrado más de una vez. Y sabemos, mucho antes de aquella deshonrosa expulsión en 1962, defender nuestra verdad con argumentos. No por gusto recordamos con cariño al Canciller de la Dignidad. Alcanzó la grandeza por su verbo, no por la iracundia.
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En este minuto la noticia debería ser la exclusión de varios miembros de la delegación cubana a los foros de debate, pero no, lo noticioso resulta la “piñacera”, como me dijo el loco de mi barrio.

No sé, pero me incomoda la actitud bravucona de mi gente. Yo creí que reinaría la postura mesurada que nos convirtiera en referencia internacional en materia de diplomacia. Incluso nos arrimamos a una mesa donde estaban nuestros más encarnizados enemigos, esos mismos que aseguraron a vox pópuli que cambiarán los métodos hacia Cuba pero el fin sería el mismo: destruirnos.

A nuestra delegación le faltaba la sonrisa

A nuestra delegación de la faltaba la sonrisa


Sé, porque bastante he escrito sobre ellos, que revienta compartir espacio con personas sin escrúpulos, heraldos de la mentira, vociferadores de cuanta patraña surge contra Cuba, pero había que permanecer en el lugar, no regalarles el espacio tantas veces implorado.

A mí me faltan los argumentos suficientes, aunque defienda a Cuba cada día desde mi trinchera. Por eso ni me pasó por la mente enviar dato alguno para una posible inclusión; pero vamos, por favor, tampoco se me dijo que existía la posibilidad de participar en la Cumbre si enviaba ciertos requisitos por correo. Y nos golpea en el cuerpo, una vez más, el gran problema cubano de siempre: la transparencia. Y me viene a la mente aquel personajucho que me blandía en la cara la palabra Glásnost cuando yo mencionaba la palabra transparencia. ¿Le invadiría el miedo a que salieran a flote sus trapicheos?

Ahora canta Silvio en Panamá y lo veo desde mi casa. Para mí su música siempre ha sido un corrientazo revolucionario de alta tensión. Menos mal que Cuba también supo mostrar la poesía. Porque aunque vi a algunos poetas de renombre en el grupo, se olvidaron de ella, y a pesar de su delicadeza se volvieron bruscos.

“¡Silvio canta en Panamá!…al fin llegó la poesía revolucionaria, porque las palabras siempre pueden más, pregúntenle al eterno Roque Dalton”, así dije en Facebook hace unos minutos.

Y pienso en Fidel y la falta inmensa que nos hace. Y su mesura. Fue precisamente en Panamá, hace 15 años ya, en un mes de noviembre, donde demostró su aplomo al asistir a la X Cumbre Iberoamericana, donde le esperaba el terrorista confeso Luis Posada Carriles para atentar contra su vida. Fidel no escandalizó, solo mostró una foto y acto seguido hizo su denuncia, y luego salió caminando de frente a las cámaras con una apostura que nunca olvidé a pesar de los años. También recuerdo que los numerosos periodistas presentes, los de izquierda, derecha y centro, se levantaron y aplaudieron tanta gallardía. AAhhh, se me olvidaba, ese día Fidel no alzó la voz.


Responses

  1. Coincido contigo compadre. Siempre que se tengan argumentos, siempre que estén convencidos de sus propias razones, las personas deben hablar, en voz baja, y denunciar. La gritería no es ni linda ni útil

  2. […] redes sociales. Una oleada de barullos, dimes y diretes se propagó de tal manera para reafirmar mis palabras iniciales sobre lo acontecido en la Cumbre de […]


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