Posteado por: arnaldomirabal | 5 abril, 2015

La tenacidad siempre gratifica

Elier
Al parecer a la vida de Elier Alfonso llegaron los buenos tiempos. No los trajo la suerte, ni el deseo caprichoso de algún ente sobrenatural. Todo ha sido fruto del empeño y tenacidad de este muchachón que a golpe de sacrificio logró trasformar el semblante de Río La leche, como se conoce a esta finca cercana al poblado El arroyo, en Perico.

Desde mucho antes se dedicaba a la producción de alimentos. Luego introdujo terneros para la producción de carne, y hace solo un año decidió experimentar con la ganadería.

Mediante el Decreto Ley 259 obtuvo tierras invadidas de marabú que poco a poco fue eliminando, del cual solo quedan minúsculos vestigios, el recuerdo de aquellas jornadas interminables, y un que otro pinchazo.

Pero en el campo la palabra descanso apenas se pronuncia. Cuando culminas una batalla, sin tiempo para el deleite, debes alistar las armas para otra.

Así pasan los días de Elier, quien no se molestaría si le sumaran más horas a sus jornadas, porque la mayoría de las veces el tiempo no le alcanza.

Siempre se le ve en varias faenas a la vez, atento a cuanto acontece en su finca: lo mismo velando porque al kingrass y a la caña no le falte el riego, que distribuyendo el ganado en los 30 cuartones que construyó para revitalizar el pasto.

Si bien logró erradicar de tajo al marabú, ahora sembrará postes vivos en los cuartones para que brinden sombra y alimento en los potreros descampados.

Posee un total de 600 animales, de ellos 120 vacas en ordeño que promedian más de 5 litros diarios. Mientras observa el buldócer que apisona el rocoso azul sobre el polvoriento camino, entiende que ahora las venideras lluvias no volverán intransitable comunica su finca con la carretera, comenta que ahora las aguas no volverán la vía intransitable. Antes, un simple chubasco impedía la llegada del camión de acopio.

“Y la leche es vital para los niños y los ancianos. Cuando arranque la temporada de lluvia podremos extraer hasta 2 mil litros”, expresa optimista.

Con esa idea fija de producir para los demás, y por qué no, para los suyos también, emprende nuevos proyectos que incrementará la economía en la posesión.

Incorporará una máquina de ordeño mecanizado, y quizás logre arrebatarle algunas horas más a la noche. Hoy el ordeño se hace manual y comienza cerca de las tres de la mañana.

También espera ampliar los termos de refrigeración. Equipos que le permiten una óptima conservación y la posibilidad de determinar la calidad del producto.

Al adentrarse a una nave donde reposan varios terneros, acaricia una
nueva idea: implementar la cría artificial. De esa forma podrá retirar las pequeñas crías a las vacas, y alimentarlas con pienso de crecimiento o papilla, como le llaman los ganaderos; aumentando aun más los volúmenes de leche.

Eriel lanza una mirada a su finca y sonríe. Quizás el nombre de Río La Leche en algún momento le intimidó, pero sabe que dos mil litros diarios representa su meta más inmediata y alcanzable. Después surgirán nuevos empeños. Por ahora se contenta con lo alcanzado. Luego se seca el sudor, y continúa en su batalla de cada día.


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