Posteado por: arnaldomirabal | 30 marzo, 2015

Papa que regresa a la tierra

papa
Desde hace poco más de un mes, las placitas de mi ciudad se atiborran de personas cuando arriba un camión de papa. Sin dudas destaca entre los alimentos más esperados por los yumurinos. Otros productos no logran tal poder de convocatoria. No por gusto según la FAO es el cuarto cultivo en importancia en el mundo, solo superado a por el trigo, el maíz y el arroz.

En Cuba seguramente se ubique en el segundo puesto, en posición reñida con el arroz, aunque conozco a varios que con mucho gusto cambiarían un plato del cereal por un buen puré de papa.

Pero después de solventar las agitaciones que se sufre en cualquier cola, luego de adquirirla, y una vez en la cocina, quizás poco se pregunten cómo llegó esa papa hasta allí. ¿Qué manos lograron el prodigio de hacerla nacer para extraerla de la tierra?

GÉNESIS DE UN CULTIVO

Por supuesto que para que haya papa primero hay que sembrarla. De ahí la importancia de la Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC) Eladio Hernández perteneciente a la Empresa de Cultivos Varios Máximo Gómez.

Esta unidad es la encargada de obtener el tubérculo con destino a semilla para la cosecha venidera de este propio año. Es decir, el producto que sumará comensales a las colas del mercado en marzo de 2016, dependerá en gran medida de los resultados de la Eladio Hernández en la presente cosecha.

Aunque el periodismo no se puede adelantar a acontecimientos posteriores, valen los pronósticos. Al parecer parte de la siembra futura está resuelta, porque según Leonardo Álvarez Sierra, Administrador de la UBPC, en lo que va de campaña los resultados han sido favorables.

“En el caso nuestro -comenta el directivo- se nos fijó un plan de cosecha de 939 toneladas en poco más de 67 hectáreas. Hasta la fecha hemos extraído 670 t, y pensamos culminar el día 31 de este mes”.

Cultivan la variedad Romano, muy resistente a las plagas, para garantizar las siembras tempranas en los meses de octubre y noviembre en el país.

VIAJE A LA SEMILLA

El ciclo vegetativo de las producciones destinadas a semilla es diferente. A los 75 días deben defoliarla (arrancar la planta) para interrumpir el ciclo de crecimiento, y así evitar que exceda en calibre los 50 milímetros necesarios.

En la presente contienda adelantaron esa fecha por el tamaño que alcanzó el fruto. Después aguardaron dos semanas para extraerla del campo, ya que debe perder líquido.

Esta unidad productora es la única de Matanzas que se dedica a la producción de semillas, con una tradición que comenzó a principios de los 60. Sus producciones abastecen otras provincias paperas del territorio nacional.

Lo más importante después de cosechada es el período de conservación en los frigoríficos con una ambiente de almacenamiento óptimo, destaca Álvarez Sierra.

Sobre el cambiante clima aseguró que se comportó muy bien. “En los meses de enero y febrero descendieron las temperaturas, lo cual favoreció al tubérculo, porque nuestro ciclo productivo es más breve”.

“Cuando el clima afecta debes regar más, no puede fallar el agua, es lo que compensa la falta de frío”.

Si bien en el pasado año la cosecha comenzó a finales de marzo, en el que corre la adelantaron para las primeras semanas de ese mes por el desarrollo de la raíz, lo cual les benefició porque evadieron el período lluvioso que irrumpe en abril. Y papa que se moja en el campo, fenece.

“El productor debe estar atento al parte meteorológico. Cuando anuncian cambio de tiempo hay que agilizar el proceso porque saco que se moje se pudre. Por ese motivo esta vez corrimos con suerte, y los rendimientos serán mayores”.

De ahí la importancia de que la cadena no se rompa, advierte el experimentado papero. Cada eslabón resulta determinante: los sacos, el transporte, los frigoríficos, piezas del engranaje que cuando fallan significarán pérdidas económicas.

A veces lo más difícil se logra, que el obrero a pie de surco y bajo el resistero del sol, acometa la hazaña cotidiana de extraer hasta 40 sacos en una jornada, pero por problemas del transporte o falta de organización, la cosecha duerme en el campo provocando mermas considerables en el cultivo. Sin mencionar el peligro de un chubasco, para no pecar de reiterativo.

Lo más preocupante, según escuchamos de la voz de algunos obreros, es el horario de los frigoríficos, no atemperados a los rigores de una campaña tan fuerte. Camión que salga del campo a las seis de la tarde no podrá descargar hasta el otro día.

Pero ni esos males que desde la distancia pueden decidir la suerte de una batalla papera, logran mellar la hombradía de los cientos de obreros de la UBPC Eladio Hernández. Desde el campo laboran para que la faena de hoy fructifique mañana. Aunque pocas veces en una cola de papa alguien se detenga a pensar en esos seres que hacen posible que la preferida de los cubanos llegue a la mesa.


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