Venezuela: entre un jets privado y un ómnibus Girón

Girón
Acabo de leer en la versión en español de la BBC que la ruta de jets privados entre Caracas y Miami es la que más ha crecido en América Latina en los últimos tiempos. Leo la información mientras aún conservo en la piel el salitre de la costa sur de mi provincia. Lugar de gran relevancia histórica para nuestro hemisferio, porque en ese sitio el Imperialismo sufrió su primera derrota en esta región. Hacía allí partimos un grupo de periodistas matanceros para mostrar nuestro apoyo a Venezuela.

Pactamos la salida para bien temprano en la mañana. Quizás los colegas esperaban un transporte un poco más confortable, con asientos cómodos y climatización, por eso ignoraron la vieja guagua Girón que desde bien temprano aguardaba por ellos a pocos metros de distancia.

Para quienes no lo saben, o ya lo olvidaron, “una Girón” es un pequeño ómnibus con capacidad para 24 personas, ensamblado en Cuba por allá por los 80. Consta de varias versiones como el Girón V, el Girón X, creo que ninguna mejorada. Pero habrá que hacerle un altar porque aliviaron el problemático tema del transporte en Cuba, y como lo constataron los periodistas matanceros recientemente, lo siguen haciendo.

Eso sí, destacan por su ruidoso andar y los asientos plásticos e incómodos. No sé a quién se le ocurrió renombrarlas “Aspirinas”, quizás sea fruto de esa guisa burlona de los cubanos, tan dados a reírse de todo, y quizás también fue ese el motivo de los rostros compungidos de más de un colega, al descubrir que el extenso viaje de varias horas de camino hacia la Ciénaga de Zapata se realizará en un vehículo de estas características.

Pero después del trauma inicial partimos, y prevalecieron los deseos de pasarla bien. La primera misión consistía en llegar al Museo de Playa Girón y leer una declaración en apoyo a Venezuela.

Desde la misma salida el ingenio cubano se hizo sentir cuando la joven periodista Isis Hernández, de la emisora Ciudad Bandera, propuso nombrarle a la travesía Girón en Girón X Venezuela.

Bordeando la bahía de Matanzas sentimos la lenta brisa de unas aguas de cristal y quietas, lo que auguraba un día precioso para una aventura como la nuestra. Mientras nos alejábamos de la Ciudad el ruido de nuestro transporte y su lenta marcha pasó a segundo plano.

Bajo un cielo tan azul los colores del campo se hacían mucho más vigorosos. Llegamos a Jovellanos y doblamos rumbo a la Ciénaga. Pero esto que se cuenta aquí en pocas palabras nos tomó horas, mas la gente jaraneaba, reía, y hasta hubo quien se dio un que otro “cañangazo” de alguna botella aparecida milagrosamente en sustitución de la ansiada aspirina.

Llegamos al criadero de cocodrilos y allí nos esperaba el insigne historiador de la Ciénaga de Zapata, Julio Antonio Amorín. Arribamos en el momento preciso cuando los criadores alimentaban a los cocodrilos con cabezas de pescado.

Amorín domina cada detalle del mayor humedal de Cuba, cada suceso o acontecimiento ocurrido en esos parajes. Así que el viaje se hizo mucho más interesante.

Periodistas matanceros firma compromiso de apoyo a Venezuela
Periodistas matanceros firma compromiso de apoyo a Venezuela

De su voz supimos que la idea de fundar el criadero fue de Fidel, quien visitó la región por primera vez el 16 de marzo de 1959. Desde entonces se convirtió en uno de los lugares preferidos del Comandante. Y según Julio Antonio, los pobladores de la Ciénaga atesoran ricas historias de los incontables momentos que pasaron junto al Líder cubano.

Mientras avanzábamos, rozando ya el mediodía, observamos a ambos lados de la carretera tarjas con los nombres de los 156 milicianos cubanos caídos en combate frente a la artera agresión de aquel abril de 1961. Ese día también hubo “daños colaterales” que le costó la vida a seis civiles, entre ellos niños.

El sol se encontraba en el cenit y sofocaba a los mortales cuando llegamos al Museo de Playa Girón. Allí tocamos la historia con nuestras manos. Y supimos de relatos estremecedores cómo el de Nemesia, quien presenció la ráfaga del avión mercenario que le destrozara el vientre a su mamá, mientras esta ondeaba una bandera blanca en señal de paz. Gesto al que aquella nave hizo caso omiso, ni le importó tampoco que se tratara de una mujer con niños. Desde entonces la pequeña Nemesia, la de los zapaticos blancos, nunca olvidará que ese negro día “vio a su madre por dentro”.

Sin embargo, los periodistas matanceros constataron que tras la victoria todo fue luz. Hoy la Ciénaga de Zapata muestra un nuevo rostro. Y de aquel lugar lúgubre se erigió otro, con uno de los mejores fondos habitacionales de Cuba.

Por eso fue el lugar escogido por los colegas de la prensa para mostrar su apoyo a la hermana República de Venezuela, porque quienes pretendan adueñarse de un país soberano se estrellarán contra un Girón.

Es el motivo también por el que no me asombra la noticia publicada en BBC en español. Mientras los ricos arremeten contra el pueblo y el gobierno constitucional de ese país, golpeando su economía con golpes arteros, viajan en Jets privados a Miami. En cambio los amantes verdaderos de Venezuela no lo pensarán dos veces para recorrer extensos kilómetros, sin miramientos en el tipo o la calidad del transporte. Son capaces de hacer eso y mucho más por un país que tanto ha dado a América Latina.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s