Posteado por: arnaldomirabal | 25 noviembre, 2014

¿Es posible un proyecto de vida en Cuba ?

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Hace muy poco una amiga me preguntaba sobre mi proyecto de vida a mediano y largo plazo. Al principio vacilé en darle una respuesta. Temí un tanto porque seguramente le asombrarían mis argumentos, o me tildaría de poco ambicioso.

Mi contestación ideal quizás sería conocer Europa, -aunque en honor a la verdad sueño con disfrutar un amanecer en el Machu Picchu-, pero la felicidad verdadera la disfrutaré cuando regrese a la Sierra Maestra, bordeando la costa sur de Oriente, o el Nicho o Topes de Collantes, y para ello no tengo que ahorrar mucho dinero, ni pedir permiso en una embajada.

Para muchas personas-más de las que quisiera- no existe proyecto de vida posible en la más grande de las Antillas. Tal parece que aquí la mínima aspiración se trastoca en desaliento, que se nos torna imposible concretar el más simple anhelo.

Viéndolo así, estamos bien jodidos los cubanos, con un salario que apenas alcanza para las mínimas aspiraciones, como pudiera ser adquirir el escurridizo aseo personal, o surtir la despensa como Dios, o las ganas de comer mandan.

Debo reconocer que a pesar de estas realidades, las mujeres desandan mi ciudad dejando un rastro oloroso tras de sí, y nunca, pero nunca, he escuchado que alguien fallezca por inanición ante la falta de alimento, al menos en mi barrio.

También es cierto que muchos de mis amigos que emigran aducen como primera razón la inexistencia de un proyecto de vida en la Cuba actual.

Según percibo en las fotos que suben a las redes sociales, su proyecto consistía en consumir cerveza barata, vestir bien, ir a las discotecas, comprarse un XBOX, cosas humanas y apetecibles a cualquier paladar e ideología, y lo más importante, vivir honradamente de un salario que alcanza para pagar la renta, (esta última frase la tomé prestada de las películas extranjeras ya que en Cuba, aunque vivimos un tanto apiñados un gran número de viviendas son propias).

Y sacando cuenta casi le doy la razón a mi socia y compinche. Hace años que no puedo destinar un pesito para arreglar mi casa, uno de mis viejos proyectos, postergados una y otra vez.

Por un momento me sentí un ser insípido, sin ilusiones, ni batallas ganadas o por ganar. Porque si bien me convertí en profesional de la prensa, sin gastar un kilo, estudiar en Cuba y alcanzar la universidad, más que un proyecto resulta algo tan habitual, que no puedo mencionarlo entre mis grandes metas alcanzadas.

NO sé porque comienzo a comprender que para algunos, incluyendo a mi amiga, un proyecto de vida es cuánto tienes para gastar o qué lujo puedes brindarte después de tanto sacrificio, o sin sacrificio alguno, esto último es insustancial.

No importa que delincas, que vivas del cuento sentado en el contén del barrio; lo importante, según entiendo, recae en cuánto dinero acumulas para trazarte un proyecto de vida.

Tu propósito mayor no consistirá en partir dichoso a trabajar cada mañana, mucho menos en ser útil a la sociedad sin esperar nada a cambio.

Pero al final logro verlo todo con claridad: un proyecto de vida no es más que la dirección que una persona marca para su propia existencia. Y yo decidí permanecer en Cuba, y solo aquí hallar la riqueza de vivir con poco pero siendo honesto. Por supuesto, esperando siempre la llegada de los buenos tiempos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Responses

  1. Arnaldo, hay personas honestas en todo el mundo… cada cual tiene su propia escala de valores… Hay muchas cosas que influyen en tu proyecto de vida, y que no tienen que ver con cuánto dinero tienes… sino con condiciones socioeconómicas… pero de todas formas lo principal en tu proyecto es tenerlo claro y luchar por él…

    • lo sé, pero me refería al caso particular de Cuba, donde a veces pienso que la honradez y la honestidad están siendo relegadas a un segundo plano en aras de la necesaria subsistencia; y lo peor es que el fenómeno crece ante nuestros ojos y preferimos callar; a veces dan deseos de no salir de casa, porque desde que abres los ojos chocas de frente con la deshonestidad, desde el pan picadillo medio crudo que te venden en la cafetería de la esquina, donde después revenden el aceite por la puerta trasera, o a veces ante los ojos y el silencio de todos, por aquello de que la vida está dura; mira, nunca he pretendido erigirme como el más honesto de todos, ni na’ por el estilo, pero sí, sin teque, creo que entre el socialismo y capitalismo, el primero gana en honestidad como proyecto social, aunque el nuestro necesita algún repello si no seguirán creciendo las fisuras por donde se escapará nuestro mayor proyecto de vida, el colectivo, que a riesgo de parecer ridículo (esa frase no es mía pero me encanta) debiera ser el más importante, sin demeritar nunca la individualidad

  2. Mira chama, yo hace ato que sno sé de ti y lo primero que quiero es darte un abrazo del tamaño de Matanzas y para tu novia también.
    No creo mucho en las vanalidades pero a todo el mundo le gustan los lujos y yo te digo algo, a mí no me hacen falta muchísimas cosas de las que veo en la tv, pero si en lgún momento quiero tenerlas y puedo, lo voy a hacer. Sé honesto, pero no te pongas límites y no me tomes por superficial porque no tiene nada que ver, además te quiero. Abrazos.


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