Posteado por: arnaldomirabal | 20 octubre, 2014

Reencuentro

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“Oye asere, el 27 de diciembre sobre el mediodía estoy aterrizando en Varadero”, me lanza mi hermano Lajes  a quemarropa.  Ante el asombro que produce la tan esperada noticia, le pregunto cómo se ha imaginado el reencuentro. Sin pensarlo dos veces, y con esa cubanía y calidez que no ha podido mellar el invierno canadiense, me espeta en pleno rostro, o plena pantalla de la pc: “qué mariconería es esa chico, tu’tá medio pajarón”.

Confieso que no pude contener la risa, pero apenas sé si en diciembre pueda contener las lágrimas. Según mi hermano Lajes, al principio nos ahogaremos en una mar de llanto, para después navegar en una marejada de ron.

Y aunque para él sea una debilidad de mi parte (que ser débil no es sinónimo de gay, aclaro) desde ahora deshojo margaritas esperando el reencuentro.

Casi tres años llevo sin ver a Albertico, y aunque siempre estamos al tanto el uno de las cosas del otro gracias a las redes sociales, lo extraño como nunca imaginé que se extrañaría a un amigo en la distancia.

Hemos hecho muchos planes, pero ya la vida es diferentes. Antes, cuando éramos niños, no planificábamos tanto las cosas y siempre salían. “Nos vamos mañana a explorar cuevas”, y ya, con la misma sencillez que se pronunciaba la idea partíamos en piquete hacia el monte.

La adultez nos entumeció un poco las ganas de disfrutar. En el pasado con un tirapiedras o un tirachapas, o simplemente lanzándonos desde los desfiladeros de la costa del barrio, rozábamos la felicidad ¡y qué barata era!

Sacando cuenta, creo que Lajes escogió la mejor fecha para visitar su ciudad, su gente, porque a finales de diciembre Cuba está de fiesta, y todos los hogares, incluso los más humildes, huelen a chicharrón y masita de cerdo.

Hablando de cerdo, recuerdo que hace varios meses cuando le pregunté qué prefería comer en Canadá, quedé asombrado con su respuesta: “!Carne de cerdo y potaje de frijoles!”. Yo esperaba…no sé…caviar… ternera estofada. Esas cosas con las que uno sueña en el contén del barrio mientras se come un pan con croqueta.

De antemano estoy repasando todos los lineamientos y la nueva política económica de la isla, porque sé que mi amigo, inquisidor como es, aterrizará con una retahíla de preguntas sobre Cuba.

Desde ya imagino su mirada cuando recorra su barrio y note que muchas cosas siguen igual, porque en esta comarca a veces da la impresión de que el tiempo se detiene y nunca avanza.

A lo mejor hasta se le escapa cierta mirada condescendiente, porque decidí permanecer, y edificar un sueño para muchos irrealizable, pero en el cual creo todavía, y tozudo como fiel guevariano, creeré siempre.

Lo demás importa poco. Albertico, desde ya ejercito mis brazos para el estrechón que retumbará en todo el aeropuerto. Y sí compadre, nunca dije que no era sensiblón, ¡a que Jan y Campo lloran más que yo!

 

 

 

 

 

 

 


Responses

  1. ¡¡¡ !!!

  2. eres bello escribiendo… t sigo cuando puedo

    • ja ja ja ja, gracias, pero soy mejor bailando casino


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