Posteado por: arnaldomirabal | 19 agosto, 2014

Tito, el recogedor de latas

3389203291_a1f2a52c34
Hace unas noches le conocí mientras recriminaba a unos perros que hociqueaban en la basura. Acto seguido se adentró al vertedero y comenzó a hurgar en las latas y bolsas de desechos, mientras les explicaba a los canes, como si estos le pudieran entender, que después él cargaría con la culpa del reguero. En un inicio pensé que se trataba de uno de los tantos locos inofensivos de mi ciudad.

“De ser loco, se trataría de uno bastante caballeroso”, pensé, porque cuando una mujer se acercaba al basurero con varias cajas de cartón, muy solícito las tomó de manos de la señora y las depositó él mismo.

Continuó la marcha. Quizás al saberse observado, comenzó a hablar en voz baja pero perceptible, como para que yo le escuchara. Supe que era un recolector de materias primas, práctica muy extendida en mi ciudad, que le brinda un respiro económico a cientos de personas, en su mayoría de la tercera edad.

Me dijo que se llamaba Tito, y que se ganaba la vida de esa manera desde hacía mucho tiempo. “Un negocio redondo, donde apenas invierto dinero”. En algunos meses gana hasta mil 500 pesos, un poquito más, poquito menos.

Ataviado con una vieja camiseta, short, y tenis viejos, y ligero como un liebre pese a sus 62 años, asegura haber recorrido el trayecto de La Habana a Matanzas varias veces en su vida.

Como compañera de viaje siempre lleva una mochila, la amiga inseparable del guerrillero según palabras del Che y de Tito, con “un pomo de agua, las pastillas, y un traguito de ron pa’ inyectarme energías”.

Tito no entiende por qué algunos le miran como un zarrapastroso o mendigo, si con su trabajo honrado beneficia el entorno y hasta contribuye a embellecer la ciudad, retirando los envases que muchos lanzan en lugares públicos.

“En muchos países del mundo la recolección de materia prima es un negocio lucrativo, pero aquí en Cuba muchos nos miran por encima del hombro”, comenta el veterano.

“Incluso las entidades estatales a quienes le vendemos lo recolectado apenas nos toman en cuenta, pueden pasar semanas sin sacar dinero del banco, y el esfuerzo de uno resulta en vano.”

Pero Tito no pierde la alegría ni el entusiasmo. Se despide de mí con un gesto de su mano, mientras me lanza la frase: “de mí es fácil hablar, lo difícil es ser como yo”.

Pocos metros más allá registra una bolsa de basura con el pie. Luego se escurre en la oscuridad y a la distancia solo me llega un murmullo. Quizás conversa con algún perro.


Responses

  1. Muy bueno Nardy, lecciones de humildad como estas nos hacen falta todos los días: “de mí es fácil hablar, lo difícil es ser como yo”. Beso.

  2. Digno de respeto ese hombre. Excelente post Arnaldo.Saludos desde el oasisdeisa

  3. Más bien sería hacer lo que el hace, que implica una condición del ser, pero bueno, lo importante es que todo trabajo siempre que sea honrado vale. Gracias por tu sensibilidad – es que hay gente que se olvida de ella- Abrazos miherma que me dejaste quemao, nana,jajaja.Dale Saludos a Yanelis.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: