Posteado por: arnaldomirabal | 6 mayo, 2014

Gracias a Formell me levanté y bailé

Hace unos días bailando con mi amiga y colega Arianna Oviedo

Hace unos días bailando con mi amiga y colega Arianna Oviedo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¡Levántate y anda! Le dijo un buen día Jesús a Lázaro, y Lázaro se incorporó. Cuando pienso en ese pasaje del Nuevo Testamento, me viene a la mente aquella vez que me encontraba en un centro turístico, al sur de mi provincia, y tras escuchar la música de los Van Van me incorporé y bailé. Lo curioso es que hasta ese momento nunca había intentado bailar casino, porque no sabía.

Por eso en estos días cuando Cuba entera llora a Juan Formell, entiendo que tras las lágrimas también asoma la sonrisa de agradecimiento, porque gracias a su música bailamos, reímos y hasta nos hizo más llevadera la vida.

En estas jornadas de homenaje, toda una nación se ha puesto de pie para aplaudir la partida de quien siempre permaneció junto a los suyos, quien cronicó los pasajes más cotidianos de la Isla, y hasta la realidad más gris la colmó de colores y notas musicales, convirtiendo a diferentes generaciones de bailadores en su más fieles devotos.

Recuerdo que de niño tarareaba el estribillo de la canción Por encima del nivel sin entender el significado de la palabra Sandunguera, pero la repetía una y otra vez para beneplácito de mis vecinos.

La primera vez que visité un centro nocturno con un grupo de amigos -entraba ya en mi adolescencia tardía-estaba de moda el tema vanvanero ¡Qué sorpresa!, y si no recuerdo mal se estrenaba como músico de la orquesta Mayito Rivera, quien le imprimió un sello especial a la agrupación con su peculiar timbre de voz.

Cada etapa de mi vida, como la de muchos cubanos, está marcada por las letras de Formell. El estelar músico bebía de la sabiduría popular, como pocos tomaba del gracejo cubano frases y las incorporaba a sus canciones, y en una eterna espiral luego el pueblo las retomaba y las hacía suya.

Para sumar un halo misterioso a esta historia, debo confesar que aprendí a bailar hace pocos años, y fue precisamente de la mano del Tren de la Música Cubana. Recuerdo, como dije al principio, que me hallaba en un centro turístico al sur de mi provincia, cerca de Playa Larga, y una joven española me convidó a bailar. No sé cómo, quizás fueron las cervezas, pero orondo y resuelto accedí. La tomé de las manos y de improviso comencé a dar vueltas y marcar con mis pies al ritmo de los Van Van, ante la alegría de la ibérica y mi propio desconcierto. Y así, gracias a Formell, de la noche al día y para siempre me convertí en bailador.

 

 

 

 

 

 


Responses

  1. Menos mal que alguno de ustedes dice algo de Formell coño! Tú sabes una cosa, sabía que serías el que la iba a poner – me refiero a las palabras – También me fijé que no hubo muchas palabras por El Gabo, lo digo porque precisamente ustedes son del medio. Nada que no suene a crítica, a lo mejor se lo dejaron al noticiero. Qué volá, cómo anda Matanzas y tus andanzas?. Aquí yo, medio jodido pero en la pelea. Reparte besos y abrazos pa todos para tí un abrazote. Me hacen falta las fotos de Topes y Viñales que tu tomaste. Saludos


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