Posteado por: arnaldomirabal | 5 mayo, 2014

¿Un güije en la Cueva de Bellamar?

Esta foto de un supuesto güije ha causado furor en la Ciudad de Matanzas

Esta foto de un supuesto güije ha causado furor en la Ciudad de Matanzas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Algunos afirman que las personas siempre necesitan creer en algo, y entonces crean los mitos, que nunca mueren, se transforman; otros alegan que la final de la serie de béisbol provocó el tedio y los matanceros ansían llenar ese vacío; y no faltan quienes ven en el hecho hasta las manos invisibles de algún malintencionado.   

Cuando mi vecino William me convidó a la sala de su casa y me mostró una foto sobre un supuesto güije capturado por la cámara de unos visitantes a la Cueva de Bellamar, le di la menor importancia, porque simplemente esos personajes no existen.

Lejos estaba de imaginar que semanas después, el rumor sobra la existencia de ese ser mítico correría de boca en boca, y de celular en celular. Al punto de que cada día esta instalación turística recibe decenas de llamadas telefónicas para indagar sobre la veracidad del hecho.

El acontecimiento movería a risa si no fuera porque junto a la foto apócrifa, viaja también la falsa información del cierre indefinido de la Cueva de Bellamar por la susodicha “aparición”.

Para deshacer entuertos y ganar en claridad sobre el tema, nada mejor que apelar al vasto conocimiento de Esteban Rubén Grau, presidente del Comité Espeleológico en la provincia de Matanzas, con más de dos décadasdedicadas al estudio del sistema cavernario Bellamar.

Rubén Grau conoce cada palmo de los casi 23 kilómetros de galerías subterráneas, y nunca se ha topado con animal alguno. En el interior de este sistema cavernario solo habitan pequeños insectos, aunque se han avistado diminutos camarones en los reservorios de agua que se acumulan en las formaciones cársicas.

Asimismo, el especialista refiere que hace alrededor de dos meses un amigo le comunicó sobre la existencia de una foto que mostraba a un perro en el interior de la gruta. Como en áreas aledañas a dicha instalación habitan varios perros callejeros, lo creyó posible, pero una vez recorrida la cueva constató que no había can alguno.

Por eso no le causa sorpresa la existencia de una nueva foto, esta vez sobre un güije. Sí le preocupa la forma en que ha calado el acontecimiento en el imaginario popular matancero, atentando incluso contra la comercialización de tan emblemático centro, ya que muchas personas dan como un hecho que el establecimiento está cerrado, algo que no ha ocurrido.

Reflexiona el especialista que quizás el propio escenario de la Cueva resulta propicio para alimentar la fantasía de las personas, ya que muchas veces se apela a la imaginación de los visitantes para que observen en las formaciones geológicas representaciones humanas o de objetos. Incluso desde sus inicios se creó la leyenda de la Americana, pero fue producto del ingenio de los dueños para comercializar el recinto a finales del siglo XIX.

Destaca Rubén, que en los más de 150 años de explotación, que convierten a la Cueva de Bellamar en el primer centro turístico del país, nunca se hizo referencia a güije u otro ser mitológico.

Sobre la fotografía, asegura que existen programas especializados para escanear una imagen fotográfica y determinar  el grado de autenticidad. “Ya sabemos que se trata de un fotomontaje, escaneamos la foto y se comprobó que está alterada a un 78 por ciento”, afirmó el espeleológico y también fotógrafo de imágenes en 3-D, creador de un catálogo de los sistemas cavernarios cubanos.

¿UN GÜIJE MATANCERO?

Para indagar más sobre este acontecimiento conversamos con el investigador Adrián Álvarez Chávez, especialista del Museo Palacio de Junco, y estudioso de innumerables leyendas matanceras.

Asegura que en la mitología yumurina recopilada por Pedro Machado y Américo Alvarado, no se hace referencia a los güijes, en cambio resultan abundantes los materiales sobre otros mitos como la presencia de las Madres de Aguas, grandes reptiles en forma de serpientes con cuernos en la cabeza, que solo habitaban los relatos de los guajiros matanceros, tras finalizar las largas jornadas del campo.

Revisando la obra Mitología Cubana, de Samuel Feijóo, se puede asegurar que el duendecillo africano que por estos días viaja en los móviles de decenas de personas, no solo fue sacado de contexto geográfico, ya que según el prestigioso autor la leyenda lo ubicaba en el centro y oriente del país; a esta incongruencia se suma otra: habitaba lagunas y ríos, no las cavernas.

Feijóo lo define como el mito primero del país, de origen indio en sus comienzos, y tras la trata esclavista recibe la influencia del esclavo negro.

Llama la atención que en la década del 70, cuando el autor recorría vastas regiones de la isla recopilando información sobre la mitología cubana, se preocupara por la desaparición de muchas de estas historias ficticias, pero poéticas. Resulta interesante entonces que en el Centenario de Samuel Feijóo regresen, en pleno siglo XXI, de la mano de las nuevas tecnologías.

Lo malo del asunto es la abundancia de crédulos e ingenuos que dan por sentado cualquier información, ¡incluso la existencia de un güije!

 

 


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