Posteado por: arnaldomirabal | 5 mayo, 2014

¡El tango pesimista de un gran escritor!

Leonardo padura
De los escritores cubanos contemporáneos, Padura se ha convertido en mi autor de cabecera. Su libro El hombre que amaba a los perros me provocó una ruptura, como si algo se hubiera fracturado en mí. Desde entonces creo que soy un poco más osado a la hora de emitir mis criterios, y tolero menos a los dogmáticos, a los demagogos, porque un buen día puedes correr la suerte de Trotski, y aunque hayas servido desinteresadamente de cualquier sombra traicionera sufrirás el “janazo” de un Ramón Mercader.

A pesar de que hace algún tiempo leí la novela, aún no me recupero del todo. Algunos dirán que así se manifiestan los entresijos de la política, pero conocer que en Cuba vivió y murió el asesino de Trotski representó un duro golpe.

De Leonardo Padura digerí casi con alevosía sus reportajes periodísticos de los 80, que llegaron a mí muchos años después en forma de libro. Y no miento al afirmar que también produjeron una extraña sensación: me mostraron que el periodismo era algo más que cifras y entrevistas a directivos, que tal parecen una copia adulterada del Cándido de Voltaire, pues si te dejas llevar por sus declaraciones creerás que vives en el mejor de los mundos posibles.

Gracias al hijo ilustre de Mantilla supe que el lector disfrutaba más un periódico con historias amenas y refrescantes; y debo reconocer que a estas alturas post noveno Congreso de la UPEC, en nuestros medios de prensa plana, la planicie se adueñe de los contenidos, muchas veces chatos e insulsos. Con hojear dos periódicos de tirada nacional, léase Granma o Juventud Rebelde, se constatará esta gris realidad.

Y precisamente en los últimos años Padura no pierde ocasión para criticar a la prensa cubana, y como ya vimos, en parte lleva razón. En su más reciente entrevista concedida al diario argentino La Nación, retomó el tema, señalando las sombras que oscurecen el quehacer reporteril de la Isla.

Como nos tiene acostumbrados también volvió sobre la realidad cubana, una realidad gris, viciada, que tal parece una tierra baldía, sin esperanzas, donde el único destino posible es la desilusión y el desaliento. Si me dejara llevar por sus palabras, como por sus apetecibles obras de ficción, creería que esa es la verdadera Cuba, y no la que desando cada día, también sabrosa en matices.

A la verdad que por más que lo intento no logro entender a Padura. Y creo que algo parecido le ocurrió al intelectual argentino Atilio A. Borón al leer  la entrevista, por el tono pesimista y los fuertes enjuiciamientos hacia la realidad cubana.

El intelectual argentino no pudo dar la callada por respuesta, y el blog La isla desconocida recogió su comentario. Entre los diferentes aspectos Borón analiza que si bien en Cuba hay cosas que arreglar, otras que apuntalar, y más de una hacerlas nuevas (esto es con mis palabras) hay muchas cosas que defender.

Y al final Atilio aseguró que “quien no esté dispuesto a hablar del imperialismo norteamericano debería llamarse a un prudente silencio a la hora de emitir una opinión sobre la realidad cubana”. Y no existe verdad más inobjetable.

A mí también más que las declaraciones de Padura, me preocupan sus omisiones, las cosas que no dice, que pasa por alto, porque claramente todo no es desacierto en este país, no vivimos en la Tierra Prometida, pero tampoco en el peor de los mundos.

A veces creo que el genial escritor de Guanabacoa, que hace apenas minutos ganó el premio X Premio Internacional de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza, solo se construyó “otro yo” para andar por la vida dando la impresión del eterno inconforme.

Si bien en incontables apariciones públicas definió al famoso protagonista de sus novelas policiales, Mario Conde, como su alter ego, me da la impresión de que se ha convertido en un tercer personaje, porque por mucho que camino aquí o acullá, no aprecio tanto pesimismo o esperanzas perdidas.

Y lo que más me preocupa, lo que no me trago, es el desencanto según él por los tiempos anunciados que no llegaron, y menos que este lastimoso estado de ánimo sea producto de la crisis económica. Eso está bien para mi vieja, y con todo y eso cada vez la veo más entusiasmada con el futuro. Porque vaya, Padura desde hace tiempo, con todo respeto, tiene cierto desenvolvimiento económico, bien merecido claro, él más que nadie que es “tronco” de escritor, como diría alguien en el barrio.

Así que para mí, desde mi humilde opinión, ese tango está mal contado, o a lo mejor es simplemente que los tangos son tristes y pesimistas por su propia naturaleza.


Responses

  1. […] medios extranjeros sobre la realidad cubana. En mayo del 2014 me sentí motivado a escribir ¡El tango pesimista de un gran escritor!Pero también me parece un poco infantil ignorar, o al menos intentarlo, la presencia de Padura en […]


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