Posteado por: arnaldomirabal | 14 abril, 2014

¡Ya tengo desodorante!

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Lo digo, y casi lo grito con alegría, con alegría verdadera, esa alegría que no fenece al instante de poseer el bien anhelado. Es un sentimiento noble que florece a cada segundo, y que te abulta el pecho y expande el aire en los pulmones, al levantar los brazos y sentir el agradable olor de un desodorante.

Y trato de indagar la causa de su partida, aunque más me preocupan las consecuencias, cuando de andar maloliente se trata, si partimos del hecho de que vivimos en una isla caribeña, donde al parecer el invierno emigró para echar raíces en otro lugar, y nos legó este clima sudoroso y calenturiento.

Pero como quien tiene amigos tiene un central, yo, que me conformaba con un desodorante, recibí uno de regalo. Después supe las causas de su partida, razones que llegaron a mí sin salir a buscarlas. Y es que, no me tomen a mal, ni me acuñen como desafecto, pero las respuestas casi siempre son las mismas ante la huida inevitable de un producto de primera necesidad, “la falta de previsión, que provocó un bache, pero en el menor tiempo posible se estabilizará la producción”.

Bueno, entre lo que el palo iba y venía, estábamos en abril y yo seguía en las mismas, como dice un viejo en mi barrio, con el sobaco en candela. Hasta que una buena amiga, de esas que trabajan en el turismo, me aseguró que en Varadero podría encontrar ese señor ausente e imprescindible.

Medio en jarana me dije: Nardy quién te viera asediando a turistas por desodorante. Pero no fue necesario, el desodorante vino a mí, y para mayor alegría con olorcito a turista, porque es marca Avon, de esos que salen en las revistas de belleza.

Y para los que piensen que soy un tremendista, que hay muchas cosas en juego en mi islita como para perder el tiempo en nimiedades, que se detengan en pensar un segundo en este ajiaco que somos, pasadito de sazón, con nuestro eterno sol tropical que encharca las axilas, más el estrés cotidiano. ¿Cuál será el sabor si le quitamos el desodorante?

Que me perdonen entusiastas y optimistas, que yo prefiero esperar los buenos tiempos, que algún día llegarán, con buen olor allí donde se unen mis hombros con los brazos, y hasta me da por recitar un poema de Guillén:

Cuando me veo y toco
yo, Juan sin Nada no más ayer,
y hoy Juan con Todo,
y hoy con todo,
vuelvo los ojos, miro,
me veo y toco (huelo)
y me pregunto cómo ha podido ser.

Tengo, vamos a ver,
tengo lo que tenía que tener
.

 

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Responses

  1. Jaja..Arnaldo, tremendo!!

  2. ajaja. me descojoné de la risa. Suerte con Víctor en la FINAL (ya puedes ir sin miedo a nada, con tu flamante Avon) Raúll

  3. Primero: Víctor se jode hoy. Segundo: ya uno está cansado de las muelas rebalosas que dan por donde quiera cuando pides respuestas. ¿ Es que ni siquiera se puede producir desodorante en este país? Acere a mí me daba un dolor ver a mi mamá salir para el trabajo sin desodorante. Me daba por cagarme en la madre de… no sé ni de quién porque al final según algunos y como enuncia buena fe – la maldita culpa no la tiene nadie – Nada Arnaldo, espera otra de estas dentro de poco, a lo mejor varían el producto de primera necesidad en falta. Disculpa que me desahogue pero aquello me subió la sangre y me pregunté lo que nos preguntamos casi siempre ¿Cuando ….? Abrazos y salud


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