Posteado por: arnaldomirabal | 20 marzo, 2014

¿Bestialidad humana?

ganado

“Nunca rías del sufrimiento de nadie,

todos los dolores duelen igual”.

Anónimo

Ese exergo me vino a la mente al conocer la triste historia de un rebaño de terneros, víctimas silenciosas de la desidia de los hombres. Hay que tener el corazón de piedra para permitir que las crías mueran impunemente por la desnutrición, y de cierta manera cruzarse de brazos sin hacer lo necesario para evitarlo.

A veces creo que algunos ganaderos son de cerviz dura, porque por mucho que se hable de la importancia de prepararse para los periodos de sequía, cada vez más prolongados, poco se asimila.

Lo sucedido en varias unidades de la Empresa Genética de Matanzas hace algún tiempo no tiene nombre, y puso de manifiesto la apatía-aunque se me torna apropiada otra palabra más fuerte- de un grupo de personas cuya misión consistía en proteger las recrías; y en cambio dejaron morir, si compasión, decenas de animales producto de la negligencia, la desidia y la falta de exigencia de los directivos.

Tanta fue la desesperación de esos terneros, que, incluso, mordisquearon el techo de fibroasfalto que revisten las naves.

Pero en Cuba estamos resueltos a no brindarle pasto a la impunidad. Al conocerse que entre enero y agosto del 2013 los decesos allí habían aumentado considerablemente, se decidió realizar una verificación fiscal a la Unidad Económica Básica de Triunvirato, perteneciente a dicha empresa.

El equipo estuvo conformado por fiscales, integrantes del Ministerio del Interior, especialistas del Instituto de Medicina Veterinaria y de la Estación Experimental de Pastos y Forrajes Indio Hatuey, para de esa forma desentrañar las principales causas del problema.

La investigación arrojó que de las 232 muertes de animales, 118, es decir el 50,8 por ciento ocurrieron por desnutrición, incidiendo la Recría 306 y el Centro de Desarrollo.

La principal causa fue de índole humana, y entre las innumerables violaciones se pudo consignar la falta de seguimiento al tratamiento diferenciado a los animales enfermos; no se siguió, a su vez, el sistema indicado para elaborar las historias clínicas, llegándose a incluir en una misma planilla varios terneros sin diferenciar las patologías. |

Carecían, por otra parte, de un área definida para estos, y cuando fallecían los enterraban a flor de tierra, lo que puede provocar la diseminación de enfermedades. Para sumar males mayores no poseían una adecuada descripción de los síntomas clínicos y evolución de los padecimientos, o los verdaderos motivos de muerte.

La indisciplina era tal que tampoco contaban con un procedimiento eficiente para el control de los recursos materiales que llegaban a cada unidad, propiciando la ocurrencia de hechos delictivos.

De esa manera no disponían de un registro real del medicamento existente en los almacenes, y en cuanto a la alimentación, en varias de las entidades no habían habilitado documentos oficiales que regularan las normas de consumo de la dieta.

El desparpajo reinó de tal manera que en la revisión del control de consumo de alimentos, que registra las cantidades de forrajes recibidos, se empleaban unidades de medidas “inventadas” por ellos mismos, tales como: vikingo, carretas, carretillas, sin evidencia documental de las que sí están establecidas, como kilogramos y toneladas, que permitiera un análisis del cumplimiento diario de las normas de consumo.

Otro tanto sucedió con el cultivo de forraje, insuficiente para enfrentar la escasez de lluvia cuando sobreviene la sequía. Solo se encontraba al 49 %, siendo apreciable el déficit y el incumplimiento de su plan de siembra.

Sin embargo, no caben los pretextos, porque el combustible sí llegó, pero faltó el control.

ganado

Entre las graves deficiencias se conoció que las normas de consumo de los tractores no estaban determinadas; la vara de medición del combustible almacenado no había sido certificada, ni apareció registro que probara la medición diaria, durante los dos meses que duró la investigación.

Tampoco tenían una tabla de distancia para controlar los recorridos realizados por los vehículos.

Se haría interminable la lista de deficiencias en las cinco unidades ganaderas verificadas. Eso sí, no se trata tampoco de una autopsia al cuerpo yaciente que nos dejó la falta de exigencia, el descontrol y la indisciplina.

En honor a la verdad, que al poco tiempo la realidad haya cambiado para bien, no mitiga el desastroso tropiezo de las Recrías 306, 307, el Centro de desarrollo 411, y las vaquerías 76 y 62 de la Empresa Genética de Matanzas.

Y lo más preocupante del caso es que como bien reza un refrán cubano, la soga siempre se deshace por el lado más  débil, pues resulta inconcebible que de las 21 medidas disciplinarias aplicadas, ninguna rozara tan siquiera a la más altas instancias de la Empresa o de la Delegación de la Agricultura en el territorio, quienes sufrirán apenas un que otro señalamiento en el Consejo de Dirección, y todo quedará en familia.

No perseguimos introducir el dedo en la llaga, pero historias como estas dejan mucho que desear, no solo por lo que representa el desarrollo ganadero para el país, sino además porque pone en entredicho la propia condición humana de quienes infligieron en semejante error, desde los obreros, hasta los máximos directivos, igualmente  responsables.

 

 

 


Responses

  1. […] Fuente: El Blog de Arnaldo Mirabal – Revolución. […]

  2. Hoy buscando entre las redes y telaranas de lo que es internet, entre a mirar porque me llamo la atencion este reportaje que denuncia con toda la crudeza necesaria hasta donde la desidia y el abandono, el desorden, la indisciplina, se convierten en pasto amplisimo de la irresponsabilidad, yo de verdad me parece que es un asunto gravisimo, no se si fueron metidos de cabeza todos los responsables en la carcel, porque es evidente que el robo aqui estaba por todos lados y a todas manos ante los ojos despreocupados de aquellos que deberian velar por proteger estas propiedades. No se que habra pasado, si solo se conformaron alli con senalar las deficinencias y no enviar a los tribunales a todos aquellos que lucraron a costa de esta propiedad, es como si nada hubiere ocurrido.

    No quiero ya referirme a otros asuntos como el tema de la mirada indolente ante la muerte de animales que aun siendolos deberian ser tratados como es debido.

    No se hasta donde habra o existe desumanizacion en todos los responsables y trabajadores de este centro, queria saber al final que ha pasado despues de todo esto.

  3. Hola Fernando, como bien explico en el trabajo, se aplicaron 21 medidas disciplinarias, pero por desgraciadamente, como también apunto, la soga reventó por el lado más débil, los obreros, que si bien es cierto que cada quien debe ser responsable de cuanto suceda en su área de trabajo, creo que los directivos y máximas autoridades de la empresa tenían que sentir también todo el peso de la ley, y hasta donde sé, no sucedió así. Supe que fiscalía impugnó varias sanciones por la poca severidad de algunas medidas. Reconozco que el trabajo publicado presenta sus debilidades, una colega me señaló que no utilicé fuentes, que a veces parece la transcripción de un informe, y creo que de hecho lo es, pero no quise entrevistar a nadie más, la investigación arrojó todo lo necesario, hurgó cada detalle cada problema, por lo demás muy pronto volveré sobre el tema, porque la historia no se acabó ahí


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