Posteado por: arnaldomirabal | 17 marzo, 2014

¿Carteristas honestos?

carteristas

De que todavía existe gente de buen corazón, nunca lo he puesto en dudas. Incluso hasta un vil delincuente puede sensibilizarse con su víctima, o arrepentirse de cometer un delito. Y quiero creer que esa fue la razón por la cual dos carteristas luego de extraer mi billetera, se arrepintieran y la dejaran a buen resguardo, nada más y nada menos que frente a una estación de policías, a poca distancia de mi casa.

Todo sucedió en días recientes, cuando me disponía a visitar a una amiga. Quizás porque soy un animal de costumbres, casi siempre tomo el mismo trayecto, y como mi ciudad es pequeña todos los recorridos los realizo a pie, bordeando la bahía.

El viaducto matancero es de esos lugares que recorro con bastante frecuencia. Me fascina caminar por allí porque me encuentro a pocos metros del mar, sintiendo la brisa, y observando a los pescadores lanzar el trasmallo en busca de sardinas.

Mientras camino mi mente se desentiende de mí y echa a volar. Lo mismo redacto crónicas, que retengo imágenes espectaculares con la cámara que no tengo.

Quizás aquellos dos hombres al acercarse notaran mi ensimismamiento. Recuerdo que pasé por el medio de los dos, y ahora caigo en la cuenta de que por unos minutos uno de ellos se me quedó mirando fijamente, y yo también le miré. Pero hablo de fracciones de segundos. Estoy casi seguro que ese fue el instante en que el otro individuo introdujo sus livianas manos de prestidigitador en mis bolsillos, y juro que no me di cuenta, que nada sentí.

También recuerdo que cuando había avanzado como 20 metros algo me incomodó, como una extraña sensación y revisé mis bolsillos. Entonces entendí que no estaba la billetera, pero me pareció imposible que esos dos tipos hubieran cometido tal fechoría con semejante desparpajo y a plena luz del día. Además, me negué a creer que yo, el tipo despierto, el vivaracho, hubiera sido víctima de semejante robo, tan descarado. Al parecer la soberbia me jugó una mala pasada.

Aún así tenía la esperanza de que mis sospechas solo fueran una extraña sensación, y que finalmente la billetera apareciera en algún rincón de casa.

Pasaron los días, y aunque ya todo parecía demostrar que había sido víctima de unos carteristas- muy profesionales por cierto-, conservé la calma, porque mi optimismo puede ser muy grande y  esperaba encontrar la cartera de un momento a otro.

Así pensaba hasta que un vecino se me acercó para preguntarme si yo había perdido mi carné de identidad. Fue como un cubo de agua fría, porque aunque ya era un hecho de que me habían timado, yo me rehusaba a creerlo, a cualquiera menos a mí, hasta ese momento nunca me habían “levantado” la billetera.

Pero el socio me comunicó que el viejo Egodio tenía mi carné. Y hacia allá me dirigí, cabizbajo y alicaído, porque la billetera era nueva, y los tipos seguramente se la habían quedado, deshaciéndose de mi carné de prensa, mi tarjeta del almuerzo sin estrenar, y demás documentos que me hacen pensar que más que una billetera tengo una carnetera.

Pero grande fue mi asombro cuando el veterano Egodio me extendió su noble mano con mi billetera-carnetera ¡intacta! Según me dijo, la encontró a pocos metros de su casa, justo frente a la Estación de Policías. Me contó como al abrirla me reconoció en las fotos, y que desde hacía varios días me había enviado el aviso.

Le expliqué lo sucedido, cómo había sido víctima de dos carteristas, pero si me pedían un retrato hablado no podría describir a los tipos, incluso aunque uno de ellos me miró directamente a los ojos.

De camino a casa me invadió una sana alegría, porque los trámites para sacar un nuevo carné son un dolor de cabezas; pero sentí pena por Egodio, porque seguramente cuando divisó la billetera se frotó las manos, pensando que Dios o la providencia le habían enviado un regalo, y gran chasco se habrá llevado al descubrir que se trataba de su vecino periodista casi siempre arranca’o.

Y digo esto, no porque no agradezca su honestidad, sino porque recuerdo que cuando niño, nos escondíamos tras un muro y amarrábamos una billetera a un hilo para ver la reacción de los caminantes. Y precisamente Egodio era de los más entusiastas, y casi nos zurra una vez al darse cuenta que solo se trataba de un juego de muchachos.

Pero agradezco también a los susodichos carteristas, porque no solo devolvieron la billetera: no tocaron un centavo. Me da por pensar que les dio lástima, o se preguntaron si era algo normal que un tipo con tantos documentos de identidad, carné de prensa, tarjetas de presentación, solo pudiera tener cinco pesos en moneda nacional.

¿Habrán pensado que se trataba de una redada policial? ¿Leerán el periódico Girón? ¿Me leerán a mí?

Me da por pensar que si existiera un sindicato de carterista, plantearían en su próximo congreso nunca robarle a los periodistas, al menos a final de mes, porque jugarse par de años de cárcel por dos o tres pesos es una gran estupidez. También quisiera creer que los tipos se arrepintieron, pero esto último desgraciadamente es un poco más difícil, aunque no imposible…


Responses

  1. Reblogueó esto en GentedelBarrioy comentado:
    Hola Gente!!! Como siempre tratamos de traerles historias interesantes, hoy le proponemos la que nos cuenta una amigo de GentedelBarrio, pero del barrio de Matanzas, quien cuenta cómo unos «carteristas» le robaron la billetera y se la devolvieron cuando vieron el contenido, nada, que como dice eswta gente: Arnaldo Mirabal en su blog Revolución, a los periodistas no se les debe robar…. lean y después nos dicen o lo comentan que es mejor…

  2. Amigo, tremendo trauma, no para ti, lso periodistas sabemos lo que llevamos en las carteras, sino para los rateritos, esos no le sacan la billetera a ningún otro periodista jajaja. buen post, lo reblogueo a Gentedel Barrio por si acaso se les ocurre a esos carteristas venir por esta parte de Cuba.

  3. Al final terminaré por convencerme que no es tan malo ser “pobre”🙂

  4. Tienes una forma de cronicar que me encanta. Crearemos en estos días la comunidad de bogueros del occidente, a raíz del encuentro en Pinar, te mantendré al tanto, un abrazo desde el oasisdeisa.wordpress.com

  5. […] reportero del semanario Girón, visitará también la Perla del Sur, gracias a su crónica ¿Carteristas honestos?  “La crónica es para mí el género en el que mejor me muevo, me encanta contar historias de […]


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