Posteado por: arnaldomirabal | 31 diciembre, 2013

La felicidad de un hombre también lleva lágrimas

Pablo

 

Cuentan que quien se casa, casa quiere. Pero a veces puede no ser así. Porque Pablo Ponce de León García lleva 38 años casado con su esposa, y nunca tuvo el privilegio de contar con un hogar confortable donde vivir con su familia.

No fue por falta de sacrificio, porque este curtido hombre de 57 años se desempeña como pintor de la Empresa de Equipos y Talleres EQUIVAR, de Varadero, donde ha recibido innumerables reconocimientos por su seriedad, y habla con sano orgullo de su condición de vanguardia por varios años consecutivos.

Sin embargo, gran parte de su vida la malvivió en el insaludable barrio La Marina, de Cárdenas, en un cuartito de la calle Progreso, donde en honor a la verdad, el progreso aún no ha llegado.

Pero a pesar de las carencias y estrecheces del lugar, prevalecieron siempre los buenos sentimientos. Y del amor nació un hijo que siguió el camino de su padre y también se hizo pintor.

“No sé que decirte yo vivía en un lugar muy malo, y ahora vendré a vivir a uno muy bueno. Es un cambio muy grande que no esperaba. Cuando a mí me informaron que el apartamento era mío, fui para mi casa… y cuando se le dije a la mujer…”.

Y aquí los ojos de Pablo se enrojecieron, y vi como brotaban las lágrimas, lágrimas de un hombre de trabajo, lágrimas que quizás recordaron aquellos años sin servicio sanitario en la casa, donde hacían las necesidades en un cubo, pero lágrimas sin lugar a dudas de felicidad también, y que casi provocan las mías.

“Ese mismo día vinimos para acá -continuó  el pintor- fue el mejor momento de mi vida. Fíjese que yo no soy tomador, y compré dos pomos de cerveza dispensada, una me la rocié por el cuerpo, y la otra me la tomé sin respirar casi”.

Nuevo reparto en La Berbena

“Cuando me den la llave, pasen por aquí, allá arriba en el quinto piso está mi apartamentito. Pregunten por Pablo, el flaco de bigote, ahí tienen su casa también. Mi humilde casa, bonita, la mejor que he tenido en mi vida. Y lo más importante: ¡tenemos un baño lindo!

Y me despedí de Pablo con un estrechón de manos, y quien sabe si en las tardes, de regreso de su faena diaria, lance una hojeada desde el balcón de su quinto piso,  hacia su viejo barrio La Marina con un poco de nostalgia.

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Justo a la entrada del municipio de Cárdenas se encuentra enclavado el nuevo reparto del amigo Pablo Ponce. Durante años en el lugar conocido como La Berbena, señoreó la basura en un microvertedero. Hoy se yerguen 5 edificios multifamiliares que acogerán a 139 familias, en su mayoría obreros de las empresas constructoras que laboran en Varadero, y sienten la inmensa felicidad que provoca un hogar nuevo y confortable.


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