Posteado por: arnaldomirabal | 17 diciembre, 2013

Central Mario Muñoz: ¿Diciembre con dulce final?

Central Mario Muñoz

Diciembre es mes de festividades y reencuentros, donde las personas repasan todo lo acaecido durante doce meses transcurridos, quizás buscando energías o enseñanzas para estrenar el nuevo año. Pero mientras las familias están de fiesta junto al lechoncito asado, cientos de hombres y mujeres permanecen lejos de casa, al pie del basculador del central, en los tachos atentos a la calidad del grano, o en un camión en pleno cañaveral.

El último mes del año resulta decisivo para los azucareros matanceros, haciendo valedero el refrán que sentencia que lo que bien comienza bien termina. Sin dudas, el cumplimiento de la zafra chica dejaría un dulce sabor en los labios -y ya sabemos que la sacarosa es energizante- que allanaría el camino para mayores empeños.

Así encontramos a los trabajadores del Central Mario Muñoz, enfrascados en darle batalla a las incidencias de marcan todo comienzo de campaña.

Desde que el pasado seis de diciembre el central lanzó el pitazo característico que marca la arrancada, y hasta hubo algunas irregularidades, como en todo comienzo.

Pero el veterano Tomás Contreras, fundador en estos trajines azucareros, dio en la diana, e incluso con simples palabras sentó las bases de lo que verdaderamente se entiende como sentido de pertenencia.

Para él la fábrica es como el hijo pequeño que comienza a caminar, “el niño al principio avanza con dificultad, tropieza, después alcanza seguridad y echa a corretear”.

Para Contreras las reparaciones es como una operación a un ser humano, mejoran la calida de vida, pero debes ir tanteando la recuperación. Si como aseguran los trabajadores y directivos, este año las reparaciones gozaron de buena calidad, con la llegada en tiempo de los recursos, el Mario Muñoz gozará de excelente salud, que aquí se traduce en mayor producción de azúcar, y cumplimiento de los planes técnicos económicos.

INVERSIÓN PARA MÁS AZÚCAR

El director Bárbaro Riverón Rodríguez tiene ante sí un nuevo reto. Se estrena como director en una UEB que tras varios años en el sótano, emergió airoso y logró el salto que todos esperaban: cumplir la producción de crudo, y más importante aún, de refino.

“Se ha estabilizado la obtención de azúcar y los indicadores de eficiencia. Diariamente conversamos con los jefes de turno y el resto de los trabajadores. Alguna rotura imprevista se ha minimizado a un tiempo mínimo. Notamos entusiasmo en los trabajadores, expresó Riverón.

Sobre la nueva inversión, el directivo explicó que se montaron dos centrífugas Silver Weibull, procedentes de Suizas, con capacidad de 1500 Kg. cada una.

“No debe haber dificultad para ponerlas en marcha, poseen mayor capacidad de generación, lo que mejorará la calidad del azúcar”. Aguardan ahora por la estabilidad en la molida para darle luz verde a la refinería.

José Lázaro, Rogelio, y los más de 600 obreros del central tienen la mirada fija en un objetivo común: la zafra chica. El compromiso consiste en alcanzar 450 t diarias, para arribar el 31 de diciembre a las 8 mil pactadas en esta primera etapa, solo así, al menos para los azucareros arabenses, el fin de año cerrará por todo lo alto.


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