Posteado por: arnaldomirabal | 12 noviembre, 2013

A veces no me siento periodista…solo a veces

-fotografia--computadora

Puedes conocer miles de historias, y que los deditos te piquen por las ganas

Puedes conocer miles de historias, y que los deditos te piquen por las ganas de correr a ras de teclas por contarlas; puedes hasta practicar ese sublime ejercicio académico de sentarte en el contén del barrio, para sentir la respiración de tu gente y sus ilusiones, que también son las tuyas.

Porque eres como una esponja y lo absorbes todo, y llevas contigo cada palabra, cada frase que surge en los humildes barrios que recorres cada día, de donde te sientes parte; allí, donde germinan las mejores historias y los más sinceros sentimientos, porque nada tienen, y es que nacieron a nivel del suelo, y aunque por momentos describan la vida con toda su crudeza, pueden alabar a los santos por la buena dicha que siempre sobreviene. Ya que a pesar de todo, aún se resiste la esperanza.

Y todo quieres contarlo, que tu mamá sigue fuerte y luchando; que cuando menos te lo esperas te encuentras en facebook con un primo que cuando niño te enseñó a montar bicicleta; que conociste una prestigiosa neonatóloga, muy negra y muy inteligente, tan pobre como tú, y que nunca duerme cuando se trata de salvarle la vida a un niño.

Quieres decir mucho, y hasta conoces de los montes y ríos, y de secretos centenarios, como en aquel montículo de cañabravas donde en las noches se escucha el grito de un esclavo asesinado.

Y de momento todo te parece una mierda, y sientes como que una niebla espesa lo cubre todo, y te impide ver con claridad, y nada entiendes, y culpas hasta a Mansantin el torero, por la simple desdicha de haber llegado tarde a la repartición de computadoras años atrás, y entonces crees que aquellos ciclones, la deuda y la crisis mundial se ensañaron contra ti, más que contra el resto del mundo.

Y observas con una pizca de malestar como algunos, sin poseer un Título, incluso sin atesorar tantos diplomitas y reconocimientos como tú, sí tienen PC, y no se ven obligados, para bien de ellos, a recorrer una distancia tan larga para sentirse a gusto ante una pantalla en blanco.

En ese instante, no quieres que te saluden de camino a casa con la frase de siempre “qué bolá periodista”, porque no te sientes como tal.

Y consciente como estás de tu contribución, y de cuánto representa tu granito de arena para alcanzar ese mejor país que todos desean, te muerdes los labios, y haces de tripas corazón para animarte. Al final entiendes que las cosas llegan con el tiempo… o no llegan porque es el tiempo el que se va.

 

 

 


Responses

  1. Me gusta leer este artículo porque me transporta a ese lugar que se refiere y siento que estoy allí, caminando como cuando alguna vez camine por el centro de matanzas viendo bailar,a aquella mujer negra,hermosa y al caballero , guaguanco. pedir un vaso grande de cerveza cruda de un peso cubano, pero lo mas importante,lo que disfrutas es la tranquilidad y al mismo tiempo la emoción del ritmo que te invita bailar,me gusta el artículo porque te estimula las ganas de recordar y aunque no sea yo escritor de buena calidad, a escribirlo. saludos .


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