Posteado por: arnaldomirabal | 29 octubre, 2013

¡Darío Alejandro cará!

dsc01512-640x480

En estos días hay cierto revuelo en la rede de redes. Y cuando intuyo chapaleteo prefiero refugiarme en mi cueva y nacer en cosas mías. Es que cada vez más, prefiero menos los ciberchancleteos que por momentos desbordan la blogosfera, y hasta mi propio correo. Creo que nada resuelven, más bien nos desmovilizan, porque se forma un salpafuera, un dimequetediré, y en honor a la verdad no logro verle el lado positivo.

Ahora fue una foto la causante de semejante lío. Una foto que expresa más que mil palabras juntas, y como mismo el bloguero tuvo el valor de compartirla, no debió decir nada más, o debió decirlo todo, ya que la imagen sola comunicaba, aunque algunos quieran virar la cara ante un fenómeno real y triste. Pero desgraciadamente el joven Darío decidió acompañar el trabajo con un infeliz texto,  vacío y superficial.

Debo reconocer que la primera vez que leí el texto no me gustó, o no entendí, y aún no entiendo qué pretendía o proponía el autor. Al final sucedió lo esperado: el cacareo, el ciberchanchullo, unos pidiendo sangre, otros clemencia, y algunos regodeándose en la mierda.

A estas alturas no se bien qué perseguía Darío; ¿hacer una denuncia?, entonces válida la osadía; ¿llamar la atención sobre cuán jodidos estamos y cuánto puede empeorar la situación si no llamamos las cosas por su nombre y reconocemos el problema? Entonces válida la foto.

Confieso y reitero-no para marcar distancia porque Darío es mi socio- que a mí en lo particular me desagradó el post; en cambio la foto es merecedora de un gran premio periodístico. Pero Darío pecó, quizás víctima del apuro o inmediatez, aunque no comparto que el tiempo, o la ausencia de este, gane la batalla. Ese no puede ser el pretexto para publicar un producto comunicativo de escasa calidad. Porque conozco a Darío le reprocho la liviandad con la cual enfocó el problema, y aquí coincido con Harold, el de La Joven Cuba.

Ni la premura, ni el estrés que provoca un trabajo de diploma puede favorecer semejante error; y lo catalogo de error porque dudo que un Guajiro Ilustrado sostenga la tesis  de que alguien en Cuba impuso el Período Especial de mala fe.

Ahora, como siempre digo, cuando alguien señala a la luna, los tontos se quedan mirando el dedo.

Leo las alharacas de algunos alarmados por la foto “maldita” y quizás hasta apócrifa, asegurando que el muchachón pretendía hacer tambalear los mismos cimientos de la educación en Cuba. Vaya, no fastidien y dejen la mojigatería.

La fotico es una nimiedad ante las cosas que vemos y escuchamos a diario, no solo en la educación, en muchos otros sectores de vital importancia para la sociedad.

Yo también conservo fotos, pero a diferencia de Darío he decidido no publicarlas, o señal de que me estoy poniendo viejo, o soy un poco más sensato. Porque siempre me hago las mismas preguntas: ¿Qué ganaré con ello? ¿Ganará mi barrio, que es mi país? ?Aportará algo?

Yo también he querido dar el palo periodístico, como aquella vez que retraté a un indigente en la ciudad de Camagüey –porque en Cuba también existen indigentes aunque no nos guste-defecando en un tinajón a muy pocos metros de la casa museo de Ignacio Agramante. Con el tiempo decidí eliminar la foto, y no por temor a represalias, o a meterme en problemas, bueno quizás un poquito de eso, pero sobre todo porque entendí que no aportaría nada, que no sería útil, ni me haría mejor persona, ni un periodista más competente.

No quiero decir con esto que soy un chama en talla, ni estoy pidiendo que confíen en mí, que soy obediente, o que me entreguen un Panda, a dónde deseo llegar es que la crítica debe ser responsable, que cada palabra escrita debe asumirse con responsabilidad. Puedes publicar lo que entiendas, pero después debes contar con argumentos suficientes y la valentía para defender cada oración.

Si el post Metáfora del modo subjuntivo (disculpen mi ignorancia y sinceridad pero ni el título logro entender) perseguía trascender, sin reparar en nada más, lo consiguió. Pero desgraciadamente solo por la foto, y por todo el ruido que causó después; con el tiempo la brisa moverá las olas y todo quedará tachado y olvidado.

Pero que diferente sería todo si junto a esa imagen, que puede ser la de cualquier aula de hoy, se hubiera escrito un texto que reflejará todas las luces y sombras de la educación cubana; y cómo podríamos hacer para dignificarla, destacando el papel del maestro, no solo de aquellos que hicieron de nosotros lo que somos, porque si puedo escribir estas líneas, o entender una metáfora, aunque no recuerde el modo subjuntivo , si hoy existen cientos de blog, y hasta una blogosfera cubana, es gracias a la educación cubana, a los profesores que tuvimos en el pasado, desde Consuelos, mi maestra de primer grado, que me enseñó a leer; hasta Mercedes, Mónica o Lombana, quienes me enseñaron en pensar.

Aún no se ha contado la verdadera historia de los maestros emergentes, y tampoco creo que lo haya conseguido Darío con una foto. Ahora esgrimimos que si la necesidad nos obligó a formarlos, o que si eran muy jóvenes. Con menos edad derribaron aviones en Girón y combatieron en Angola. En menos tiempos creamos un ejército de niños que enseñaron a leer a iletrados que firmaban con los dedos. No fue la edad, simplemente no los formamos bien, o los desformamos, y la culpa es nuestra, no de Darío.

¿El desenlace de esta historia? Aunque hoy hablemos tanto de cambio de mentalidad, no nos creo lo suficientemente preparados para actuar o pensar de otra forma, mucho menos guiados por la sensatez e inteligencia.

Yo en lo particular quisiera conocer la opinión sobre este tema del prestigioso profesor y decano de la Facultad de Comunicación de la Habana, Raúl Garcés. Me fascinó su ponencia en el finalizado 9 Congreso de la UPEC, incluso subrayé sus palabras.

En aquel evento aseguró que ser profesional de la prensa “es un camino que toma toda la vida, cuyo motor de arranque podría estar en las universidades y luego se va puliendo con el estilo, con la fuerza de la opinión, con la osadía personal, la experimentación, la voluntad de riesgo, y también, por supuesto, con un contexto que permita equivocarse y sacar lecciones, porque el error, entre nosotros, no puede ser motivo de vergüenza”.

Bueno, ya sabemos que una cosa es el decir, y otra bien diferente el hacer. Y dudo, Darío, que de esta no te lleves algún rasguño. Por lo pronto ya me imagino una Resolución del MINED prohibiendo a los alumnos la tenencia de celulares en las escuelas; o que un profesor cierre las puertas de un aula con medios audiovisuales. Así somos de especiales.

 

 

 

 

 

 


Responses

  1. No me deja poner Me gusta. Esta es de las pocas cosas racionales que he leído sobre el tema


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: