Posteado por: arnaldomirabal | 5 septiembre, 2013

Llevaré con orgullo mi lazo amarillo

cinta amarilla

Confieso que me emocionaron las palabras de René González trasmitidas por la televisión hace algunas noches. Mientras le escuchaba, sentí cierto sentimiento de culpabilidad, porque creo que no he hecho lo suficiente por el regreso de los Cinco Héroes, de los cuales cuatro, aún permanecen presos injustamente en las cárceles de Estados Unidos, víctimas del odio miamense.

Al escuchar sus palabras recordé un reciente viaje que realicé al Central España, poblado matancero, que debido a un odio similar casi desaparece, cuando desde una avioneta procedente de la Florida, intentaron lanzar una bomba contra el antiguo ingenio en plena molienda. La providencia quiso que por una mala manipulación la nave estallara en pleno vuelo, pero a más de medio siglo, allí nadie olvida desde donde despegó aquel intento atroz se sembrar la muerte.

Por tal motivo en Cuba todos apoyan la causa de los Cinco Héroes. Ellos fueron a evitar que actos similares se repitieran; y es por eso también que con orgullo llevaré mi lazo amarillo, y convidaré a mis socios del barrio a que secunden la genial idea de René.

Desde ya me imagino a mi cuadra luciendo lazos y cintas en ventanas y puertas. Y el árbol de Paraíso de la esquina, que aún no florece, esta vez no se vestirá de flores blancas, sino vivos colores amarillos. “Será un sol”, me dijo una niña, porque los niños siempre acogen con entusiasmo las ideas felices.

Hasta la vieja Ácea está entusiasmada. Lavará la ropita de su muñeca negra vestida de amarillo en honor a la Virgen de la Caridad, y la pondrá en el portal, porque asegura que también los santos desean el regreso.

Mi madre ya encontró en el closet una añeja blusa que usó durante años. La conservó porque no le gusta desprenderse de sus cosas. Ahora recortará decenas de tiritas para compartirlas con sus vecinas y conmigo. Dice que también colocará girasoles porque traen buena energía.

Oscarito en su bititaxi no se quedará atrás. La petición de René le tocó las fibras más íntimas. “Su mensaje caló hondo compadre, aunque pude ver en su alocución un cintillo que decía Héroe de la República de Cuba, me resulta alguien cercano, como cualquier socio del barrio, muy cubano, muy sencillo. Anótame en la lista, que ahí estoy yo”.

El 12 de septiembre mi barrio entero se vestirá de amarillo, y yo llevaré un pulóver de ese color, un lazo, y unas ganas muy fuertes de cumplir con René y contribuir a la causa de los Cinco.


Responses

  1. creo que todas las iniciativas son válidas pero es importante no perder -a mi manera de ver las cosas- el sentido que tiene el símbolo para el pueblo estadounidense de una cinta amarilla atada a UN ARBOL… no a un perro, no a un poste, no a una ventana… ok?… primero atemos una cinta amarilla A UN ARBOL y despues donde quiera pero que cada uno que vaya a poner cintas la primera sea en un ARBOL porque ese es el símbolo que hace referencia en la opinión pública estadounidense y ese es el sentido de este gesto al que nos incita rené, que no pase la jornada sin que ellos lo vean por los medios pero si no las ven atadas a los árboles, no la relacionan con nada…


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