Posteado por: arnaldomirabal | 3 julio, 2013

Sobraban razones para derribar las avionetas

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Bajo la sombra de las palmeras, en los jardines de la Iglesia Santa Aghata, de Miami, descansa una tarja con el nombre de cuatro pilotos de Hermanos al Rescate que perdieron la vida en el año 1996. Desde entonces, cada 24 de febrero, en el sur de Florida celebran vigilias y homenajes para conmemorar el derribo en pleno vuelo de dos avionetas por la fuerza aérea cubana.

En la tarja aparecen los nombres de Armando Alejandre, Carlos Acosta, Mario de La Peña y Pablo Morales, acompañados de un versículo de la Biblia en inglés, que reza: “Ve y has tú lo mismo”.

Para muchos miamenses, abatir a las avionetas fue un acto cruel e innecesario. Para quienes viven en la isla, respondía a una decisión soberana y urgente, marcada por una aguda crisis económica, y enrarecidas relaciones con Estados Unidos.

En ese contexto surge Hermanos al Rescate. Una organización que se autoproclamaba luchadora de los derechos humanos, haciendo creer a la opinión pública que su misión consistía en “rescatar” a los miles de balseros cubanos que cada día se echaban a la mar.

En el fondo, sus intenciones eran otras: desestabilizar a la pequeña isla comunista. Como bien destaca René González en reciente entrevista, la organización Hermanos al Rescate, fundada por José Basulto -quien no titubeó en poner pies en polvorosa cuando la vida de sus compañeros corría peligro- se traía entre manos otras misiones nada humanitarias.

¿Con qué fines la organización pretendía adquirir un avión Mig de combate? El propio René González afirmó que Basulto le comentó sobre posibles acciones violentas como sabotear la red eléctrica nacional, con la misma flota aérea. Pero nada de esto se menciona. Siempre presentan a los cuatro pilotos caídos como inocentes víctimas civiles.

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Durante años el espacio aéreo cubano fue sobrevolado por aparatos similares, y tiñeron nuestra tierra de sangre y horror. Solo en la provincia de Matanzas ocurrieron 12 vuelos provenientes de la Florida, con el objetivo expreso de cometer actos terroristas. En la década del 60 incendiaron millones de arrobas de cañas, principal renglón económico de la isla.

En noviembre de 1966 una avioneta procedente de Estados Unidos, lanzó varios objetos incendiarios en la zona industrial de Matanzas, provocando cuantiosas pérdidas.

Un año después, en un cayo cercano a Cárdenas, fuerzas cubanas derriban otra nave, y capturan con vida al piloto, quien declaró haber salido desde el aeropuerto Homestead, en Florida. Momentos antes, había conseguido lanzar un alijo de armas.

En 1996, un avión estadounidense sobrevuela de norte a sur la provincia, arrojando la plaga Trhyps Palmi sobre extensos campos agrícolas del territorio matancero, que afectó seriamente la producción de alimentos.

Han pasado 17 años desde del derribo de dos avionetas que violaron nuestro espacio aéreo. Desde Miami tildan semejante decisión de atroz asesinato. Cuatro familias lloran desde entonces en aquella orilla, y como siempre, los medios ignoran o tergiversan la verdadera historia: también desde Miami despegaron cientos de vuelos, con la única intención de sembrar la muerte en nuestro suelo, razón más que suficiente para actuar.


Responses

  1. Reblogueó esto en la koladita.


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