Posteado por: arnaldomirabal | 17 junio, 2013

Cuando el ojo del amo no engorda al caballo

ganado vacuno

Mucho se ha escrito en la prensa sobre los beneficios de la siembra de pastos y forrajes para contrarrestar los embates de las sequías, cada vez más prolongadas. Mucho se ha escrito…y al parecer, poco se ha hecho.

Basta nada más recorrer nuestra provincia, y observar a ambos lados de la Carretera Central el costillar de los animales, como si del Rocinante del Quijote se tratase. Y hablando de Quijotes, parece empresa quijotesca que los campesinos entiendan de una vez la necesidad de sembrar alimento.

Lo peor del caso no es la delgadez del ganado, si no los elevados índices de muertes por desnutrición que registra la provincia, lo que como bien señalara hace unos días, Teresa Rojas, primera secretaria del PCC en el territorio, pone en evidencia la sensibilidad de algunos productores, y la exigencia de los directivos.

Si bien es cierto que con la llegada de las recientes lluvias los pastizales reverdecen, muchos campesinos se quedan de brazos cruzados y no aprovechan las bondades de la naturaleza. ¿Por qué no aprovechar los períodos lluviosos y fabricar heno y ensilado? ¿Acaso son prácticas en desuso?

Es cierto que en el pasado, empresas como la Genética de Matanzas, basaron su producción en la explotación de grandes áreas forrajeras, que resultan insostenible en la Cuba de hoy.

Pero en esta misma empresa, algunas granjas muestran un certero trabajo en la siembra de caña y king grass, en cambio, a muy pocos metros, otras reflejan todo lo contrario.

Otro aspecto que agrava el problema es la capacitación. Matanzas cuenta con dos centros de renombre internacional, que bien pudieran aportar sus experiencias en estas áreas.

La Estación Experimental Indio Hatuey y la EPICA de Jovellanos, son abanderados en este quehacer. Dicen que quien a buen árbol se arrima, buena sombra lo cobija, de ahí que los ganaderos que mantienen estrecho vínculo con estas instituciones, no padecen las desventuras producidas por el cambiante clima.

Vale resaltar solo dos ejemplos: la UEB San Juan posee 12 variedades de distintos pastos, que adquirieron en Indio Hateuy, con el objetivo de propagarlos en las granjas.

También en la finca de Argelio y José Antonio Hernández, en Perico, desarrollaron un amplio banco de proteínas, compuesto de Titania, Morera, yuca forrajera, faragua, king grass morado, 15 variedades de caña, que permiten un pastoreo racional.

El vínculo con Epica le proporcionó conocimientos, bibliografía y variedades de la gramínea más resistentes a los períodos secos, con mayor digestibilidad en los animales.

Salta entonces la pregunta: ¿Por qué estos estudios y variedades no se generalizan?

Ya las autoridades competentes dejaron las buenas palabras y acometen acciones, como la compra forzosa de los animales a aquellos productores sin condiciones reales para la cría y el alimento del ganado.

Ahora les toca el turno a los ganaderos, para que de una vez y por todas miren hacia la tierra, y no hacia las nubes o al barco abarrotado de pienso, que no vendrá. Sembrar el surco, solo así el ojo y las manos del amo, verdaderamente engordará al caballo.


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