Policía, policía ¿aún eres mi amigo?I

 

Policía cubano

En mi infancia, cuando divisaba a algún policía, rebozaba de alegría y admiración, y le lanzaba la frase: “Policía, policía, ¿eres mi amigo?”, a manera de saludo, aprendido en un spot televisivo de aquella época. Pienso que todos los niños de mi generación, por allá por los idílicos 80, soñábamos vestir de azul, aunque en juegos infantiles, igualmente elegíamos ser bandidos.

Recuerdo con nostalgia los animados de Cecilín y Coti, que narraban las peripecias de un niñito mulato y su cotorra. Pero más que los propios “muñe”, añoro encontrarme algún día con un policía como aquel, de recia actitud para combatir el mal, y sobre todas las cosas: excelente dicción, educado y buena gente.

Desde hace algún tiempo observo el proceder erróneo de algunos uniformados, que en vez de velar por el cumplimiento de la ley, se creen y actúan por encima de ella.

Aunque la Constitución Cubana establece que todo ciudadano tiene derecho a dirigir quejas y peticiones a las autoridades, y a recibir la atención o respuestas pertinentes y en plazo adecuado, conforme a la ley, muchas personas deciden callar ante el obrar desacertado de las fuerzas del orden.

A mí me consta que si se compara a los policías cubanos, con el resto de las fuerzas policiales de nuestro continente, los nuestros asemejarían seres inofensivos y apacibles. Porque en Cuba la corrupción policial no es un fenómeno, y la violencia no está generalizada. Aunque Amir Valle, en Habana Babilonia, muestre una ciudad con oficiales como protagonistas de ese submundo que relata la obra. Cierto o no, prefiero otorgar margen a la duda, en torno  a algunos pasajes de esa novela-reportaje, que tanto me estremeció.

Hoy que Cuba actualiza su modelo económico, y trata de eliminar muchas deficiencias que han desvirtuado nuestro proceso revolucionario, creo honestamente, que el proceso debe abarcar todas las esferas que afectan a la sociedad, y no solo el sector económico.

Hace unos días un amigo escribía entusiasmado, sobre lo acontecido en la Rendición de Cuenta a los electores, del delegado de su circunscripción. A mí, en honor a la verdad, hace mucho que no me motivan, por el formalismo y la apatía de la gente.

Muchas veces me ha faltado el valor para criticar públicamente a algunos integrantes de las fuerzas del orden. Algunos oficiales de academia, con quienes he conversado, aseguran que es cierto que a veces se les va la mano, pero cumplen su papel de brazo fuerte, al velar por el buen funcionamiento de la sociedad, “aunque no nos guste, ellos son una fuerza represiva, y como tal deben actuar”. Yo pienso todo lo contrario (Continuará….)

 

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