Posteado por: arnaldomirabal | 12 marzo, 2013

¿La crisis norteamericana quebranta el amor de madre?

Foto de Raúl Pupo, publicada en el diario digital Juventud Rebelde

Foto de Raúl Pupo, publicada en el diario digital Juventud Rebelde

Leo la triste noticia de una joven madre norteamericana que decidió vender a sus dos pequeñas hijas a través de las redes sociales, y pienso que algo anda muy mal en aquel país.

¡Benditas las madres cubanas! Siempre me ha llamado la atención el denuedo con que crían a sus hijos. Al traer una nueva criatura al mundo todo se vuelve secundario, y el retoño se convertirá en el centro de todas las cosas.

Ni en los duros 90, cuando el horizonte se nos estrechó bastante, -y hasta los corazones de algunos-, vi las imágenes grotescas que la Gran América regala hoy al mundo.

Algún día se escribirán sobre los años épicos del Período Especial, y el arrojo de las mujeres de esta isla. Algunas tomaron el camino más fácil y se prostituyeron, es cierto,  pero me consta que muchas otras trabajaron por un salario mísero que nada resolvía, pero aún así se las ingeniaban para dar de comer a sus hijos.

Vi a muchas madres reinventar el arte culinario cubano, al freír huevos sin aceite, descubrí otras con la alacena vacía y el viandero con telarañas, pero lograban elaborar una comida diaria. ¿Cómo? Solo lo saben ellas.

Nunca olvidaré las lágrimas de Silvia cuando los zapatos de su hijo ya no toleraban otro orificio; cuánto sufría Haydee cuando sus jabones “caseros” le irritaban la piel a todo el núcleo familiar. Milencita su nieta solo toleraba la leche fresca de vaca, y la veterana Haydee caminaba kilómetros atravesando monte, para que un lechero le diera varios litricos para vender, y así ella asegurar el de su nieta.

Habrá que erigir una estatua a la madre cubana, verdadera heroína, quien se agigantó, y del ingenio y el amor sacó fuerzas para seguir.

En mi barrio nunca escuché que una madre decidiera vender a sus hijos, y en Cuba la jugada sí estuvo apretada. El cambio fue radical, como de un golpe de Dios en la frente, que de la noche a la mañana dejó las bodegas desabastecidas y los niños sin juguetes. Y de improviso se hizo la oscuridad, como en un gran apagón.

Mi mamá aprendió a cocinar con cáscara de coco. Y del plátano burro concibió una variedad de platos, que al final eran uno solo con sabor a fufú de plátano, aunque ella jurara que estaba sazonado con un poco de grasa del día anterior.

Pero desde la distancia el pasado  me parece resulta menos dramático, y en ocasiones hasta creo que no  sucedió nunca. Realmente las carencias económicas nos insufló algo de espiritualidad, y aquí nadie se llevo la soga al cuello, ni se suicidó, y menos convirtió a sus seres queridos en mercancía, como sucedió en Oklahoma, donde Misty VanHorn, de 22 años, publicó en la famosa red social Facebook varios anuncios ofreciendo a sus pequeñas hijas, de 10 meses y dos años, por la suma de 4 mil dólares.

Grande debió ser la desesperación de la joven, y oscura la realidad de USA.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: