Posteado por: arnaldomirabal | 3 diciembre, 2012

Feria agropecuaria o fiesta del trapicheo

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Para algunos el domingo es sinónimo de asueto, especial para quedarse en casa tumbado en el sofá, otros quizás decidan salir en familia, muchos, en cambio, escogen este día para realizar las compras de la semana.

Con la llegada del último mes de año, época de innumerables festividades y gastos, por qué no, visité la Feria dominical en la Plaza 14 festival de mi ciudad y descubrí, que junto a las tan necesarias y encarecidas viandas, hortalizas, granos y carnes, pululan algunas prácticas negativas que deslucen el recinto y afectan el bolsillo de los consumidores y el Estado.

Cuando el sol aún no asomaba, a las afueras de la feria esperaban decenas de camiones para declarar la cantidad de productos a vender, a una mesa de fiscalización y control, pero este trámite adolece de seriedad, por la escasa luz, alegan unos, para el trapicheo, aseguran otros.

Lo cierto es que mi recorrido constaté reiteradas violaciones al fisco, como aquel vendedor que expendía carne de carnero que no aparecía en su declaración jurada; o un camión de Güines, Mayabeque, sin ningún papel que legalizara la comercialización.

Otro aspecto negativo reveló la poca higiene de algunos puntos de venta de carne procesada, sin sombrillas, vendedores en camiseta que muchas veces manipulan mal los alimentos, y perros callejeros merodeando cerca.

Para limitar la existencia de los “vivos” que desean enriquecerse a costa del sudor honrado, la población podía comprobar en una pesa si había sido víctima de algún timo; lo curioso es que en varias ocasiones los estafados se convirtieron en  defensores de los victimarios.

También aprecié naranjas vendidas como de primera calidad y eran del tamaño de un limón, todo ello con el visto bueno de la mesa de fiscalización y Acopio.

Antonio Sánchez, director municipal de esta entidad, asegura que quienes cometen estas faltas, se les prohíbe concurrir al centro. Aún así, se debiera ganar en organización, control, higiene, y que el combate contra dichas irregularidades no sea cosa de un día, sino una batalla diaria.    Esta vez yo acompañaba a un grupo de inspectores, pero la mayoría  de las veces el pueblo trabajador está a merced de los inescrupulosos.

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