Posteado por: arnaldomirabal | 27 noviembre, 2012

La gran sorpresa de Tinito e Idania

Nada sospechaban Clementino Rosales, ni su esposa Idania Verdecia, al aporcar un poco de tierra y ceniza a aquella diminuta mata de calabaza. ¿Qué iban a sospechar? Era más bien un acto casi instintivo. Solo esperaban que creciera como enredadera para cubrir la cerca del patio.

Meses después estaban frente a algo fuera de lo común: ¡una calabaza de 42 libras, y casi metro y medio! Le llega un poco más arriba de la cintura a su compañera de la vida.

Los vecinos tampoco escaparon al asombro; uno de ellos, Alberto, llamó a la prensa para que todos los matanceros, al menos, aquellos casi 30 mil que adquieren un Girón, admiren “la sorpresa”.

Los cercanos a la familia se frotan las manos, porque el matrimonio es compartidor, y como bien dijo alguien, con esa vianda puede comer un pelotón.

Se me ocurre que si un hada madrina convirtió una calabaza en carruaje para Cenicienta, con la de “Tinito”, la muchachita asistiría a su gala en trasatlántico. Por lo pronto, la familia y vecinos saborearán la calabaza en dulces y potajes. Si es cierto eso de que engorda las pantorrillas, la finca el Bolo gozará de buenas piernas.


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