Posteado por: arnaldomirabal | 21 noviembre, 2012

La Famosa conserva el punto y sabor

Quizás por el ajetreo diario, muchos matanceros no reparan que al comprar cualquiera de las líneas de producción de Especialidades Yumurí, en el rótulo aparece Empresa Provincial de Alimentos, Milanés No. 6.

Sin embargo, esas conservas se elaboran a 108 kilómetros de la ciudad yumurina. Pertenecen a la sapiencia heredada de los maestros dulceros de Los Arabos, y al denuedo de los 132 trabajadores que laboran en la fábrica La Famosa, quienes por los niveles de producción y eficiencia, mantiene la condición de Vanguardia Nacional.

VIVIR “DEL INVENTO” NO SIEMPRE ES NEGATIVO

La instalación es más vieja que Ñañá Seré, según refiere el obrero José Enrique Díaz, con 65 años de edad, y vinculado a ella desde adolescente.

Pero si los años no perdonan, la inventiva de los obreros sostiene a La Famosa en pie de lucha. Las continuas innovaciones dejarían boquiabierto al mismísimo Da Vinci: el electricista del centro “inventó” un pequeño dispositivo -una simple planchita de metal-, que mantiene las calderas activas; el mecánico adaptó un aditamento de televisor ruso Orizon, al montacargas, y ahora puede desplazarse sin problemas.

La vieja máquina tapadora, para el sellado de las latas, que data de los años 30 y antes funcionaba mediante correa plana, hoy luce un motor.

Casi todo el proceso es artesanal, pero no demerita el prestigio de las conservas arabenses, todo lo contrario, las enaltece.

En el instante de nuestra visita procesaban masa de coco importado. Edel Oliva Díaz, jefe de producción, explica que “tras el arribo de la materia prima, lo remojan durante tres horas para reposarlo; luego se lleva a los tachos de cocinado, se le agrega azúcar, y demás ingredientes.

“Para determinar el punto exacto, se mide con un aerómetro, equipo que determina la escala Baumé, es decir, mide las concentraciones de ciertas disoluciones. En esta ocasión determina la densidad de la fruta.

“También empleamos el refractómetro, método muy útil para calcular el índice  de refracción (una propiedad física fundamental de cualquier sustancia) de una muestra para conocer su composición o pureza. Se utiliza en el puré de tomate, y las mermeladas de guayaba o mango”.

Luego de enlatadas las producciones, se le da un baño de María para eliminar cualquier impureza. Pueden permanecer almacenadas hasta un año.

CALIDAD Y RESULTADOS DE VANGUARDIA

Para evaluar los resultados positivos indagamos por las toneladas totales de producción terminada y los miles de pesos comercializados.

Hasta el cierre de octubre se encuentran a un 219 por ciento,  o sea, de 3 millones 151 mil pesos, hay un real de 6 millones.

Del plan de producción de 817 toneladas, ya se han producido mil 773.

Los altos saldos, según el director Oscar Martínez Martínez, responden a las cosechas de tomate para puré y las campañas de mango y guayaba.

Como principales proveedores de materia prima destacan Acopio, las Cooperativas de Créditos y Servicios y las Unidades Básicas de Producción Cooperativas.

“Este año Jagüey Grande nos suministró bastante mango y guayaba. La Agricultura ha trabajado muy bien, y la zafra de esta última fue ardua, se laboró 24 horas. Lo hicimos con eficiencia, para procesar todos las frutas que llegaban”.

Aún así, al parecer el pronóstico de la Agricultura fue muy conservador… y peligroso. Si se tiene en cuenta que semejantes alimentos dependen de otros aseguramientos, como los palets y envases metálicos.

Para que se tenga una idea del peligro de semejantes niveles productivos, no fijados de antemano: en la isla existe una sola industria de envases de este tipo.

Hace pocos días, el periódico Sierra Maestra, de Santiago de Cuba, informaba que en los patios de la fábrica de compotas de aquella provincia, se acumulaban más de 600 palets con mango. El propio director de La Famosa reconoce que en ocasiones han existido baches en la llegada de las latas.

A pesar de ello, Martínez Martínez asegura que le prestan mucha seriedad a las relaciones contractuales, donde se priorizan primero las cifras a cumplir por la entidad, “si la afluencia de materia prima es mayor, enmendamos el contrato, una vez localizado un destino seguro”.

Si bien los equipos son casi obsoletos, los trabajadores de la entidad gozan de buena fama y mantienen buen ritmo de trabajo; en una jornada de 12 horas pueden procesar hasta mil quintales de guayaba, según la disponibilidad de la fruta.

Por otra parte, llama la atención como en los Lineamientos aprobados en el VI Congreso del Partido, se orienta la necesidad de vincular adecuadamente los polos productivos agropecuarios y la industria procesadora, sin embargo, en una zona donde se cultiva tanta piña como en Los Arabos, no se procesa la reina de las frutas por falta de equipamiento, en cambio se transporta a Jagüey Grande, municipio distante, lo que encarece los costos.

Quizás un día cualquiera, en los estantes de la Casa Verde, establecimiento de nuestra ciudad, se pueda leer en los envases: Especialidades Los Arabos, Piña trozada, para engrandecer la labor y cultura conservera de aquel territorio.


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