Posteado por: arnaldomirabal | 14 noviembre, 2012

¡Ay Betsita, cará!

De guerrilla por Santiago de Cuba

Quizás Betsy Benítez y yo no llegamos a ser los mejores amigos, pero sin dudas, ella fue la persona que más toleró mis defectos. En mis momentos irascibles, cuando la cizaña de la gente hacia mella en mí, bastaba con mirarle y salíamos a caminar.

Nuestro lugar preferido era el Biscuit, un café en el mismísimo centro de Matanzas, donde se reunía lo que menos vale y brilla de la ciudad.

Envueltos en el humo de los cigarros, y los peinados raros de los emos, los colores chillones de los mikis, las incisiones y pircing de los frikis, y la alegría desordenada de los gays, nos sentíamos a gusto. En aquel antro de perdición, dirían algunos, nos reencontrábamos los dos, y enrumbábamos el camino.

Hablábamos de todo, de la gran mierda que significaba tener ganas de conquistar el sol, mientras la gente solo te desea la suerte de Ícaro.

Yo y mis errores, amigos inseparables, nos empeñábamos en mostrarle a Betsy posibles atajos, para que sorteara obstáculos y saliera ilesa del duro bregar por la vida.

Pero llegábamos a la conclusión de que la vida sin meteduras de patas es muy aburrida, por eso aquella vez que me pidió consejos pa’echar a volar, le dije que sí, que volara, que en la vida nada importaba nada, menos nosotros.

Y quedé boquiabierto cuando presencié otra Betsy, capaz de recorrer cientos de kilómetros en busca de un sueño “tan real”, como el amor imperecedero de un hombre. Desde ese día fue mi heroína. Y hasta le dije que si se despetroncaba yo la rearmaría, como hacen los amigos.

Betsy es la única persona que nunca me ha puesto mala cara, el único ser que nunca frunció el ceño, a pesar de mis estupideces nunca me mandó para el quinto infierno, o un poco más lejos, pa’l carajo.

Esa muchacha ingenua nunca habló mal de nadie, y en nuestros medios eso es algo tan anormal, como que un día los clientes ligeros funcionen a las mil maravillas.

Al parecer la vida está tan jodida por aquí, que la ingenuidad y la ternura son defectos; y la risa fácil, inmadurez y falta de juicio.

Betsy que era fervorosa seguidora del deporte, se convirtió en mi compinche de andanzas, sin ella no había jugada perfecta. Éramos como Germán Mesa y Padilla, yo le podía lanzar cualquier bola sin mirar, y con total seguridad ella la capturaba en segunda.

Fuimos el dueto especial, los locos caza montañas de la Editora. Cuando surgió aquel viaje al Turquino, sin vacilar nos sumamos, tan grandes eran las ganas de escapar de la rutina y el hastío que fuimos los primeros en llegar, y los últimos en retornar a nuestros hogares.

Siempre digo que los amigos de mis amigos, no tienen que ser los míos, pero Betsy casi me roba el cariño de mis socios camagüeyanos, y hasta le regalaron una pulsera de nácar. Es que ella se mete por el hueco de una aguja, de tan noble que es.

Y para colmo, en el instante que escribo estas líneas, Betsy la europea hace su arrib al periódico con regalos para todos. Sí, recorrió el viejo continente con su feliz ingenuidad y eterno despiste, es tan colosal ese despiste, que mientras recorría las pulcras calles de Europa, pensaba en El Nicho, y su viejo piquete de blogueros, aún así, se dejo guiar una vez más por mí, y se retrató con una gigantesca jarra de cerveza alemana.

Debo reconocer que aunque allá hay crisis y huelgas, los aires le favorecieron mucho, ¡está apetecible la muchacha!, pero entre nosotros ya pasó el tiempo de los tanteos sexuales.

Dormimos juntos en casa de Amaury Valdivia y nada sucedió, a lo mejor porque nunca nos cansaremos de bailar el roncanrol de los idiotas, y como aquella canción de Sabina, yo no tenía ganas de reír, ella reía para no llorar; yo le guiñaba un ojo a mi nariz, y ella consolaba a su soledad.

German Mesa dijo una vez que le vida le quitó a Padilla, a mi la vida me está alejando a Betsy. Hoy que ella está a pocos metros de mí, contando sus vivencias, mucho más madura que de costumbre, ya siento su ausencia.

Cuando se marche para la radio de Cárdenas la extrañaré, pero creo que ese trecho entre nosotros robustecerá nuestros lazos de amistad. Ay Betsita, cará, quien no te valora es mala persona, y la vida siempre sonríe a la gente pura como tú, y si no te sonríe mi amiga, yo le haré cosquillas…o le daré un trompón.


Responses

  1. Dudo que la vida o alguien no la valore, y si porsi…..cuenta conmigo si la vida se niega a sonreirle!!!! (Y) .

  2. qué lindo nardy, un beso grande a la Bet, un beso grande a los dos.

  3. ten cuidado no se te escape,parece que podria ser tu felicidad,..


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