Posteado por: arnaldomirabal | 31 octubre, 2012

Campesinos matanceros agradecen nuevo decreto ley

Los reclamos de quienes vieron la tierra como fuente de riqueza no cayeron en saco roto, si se rompe el saco que sea por el aumento de la producción. Al menos así piensa el usufructuario Juan Portal Álvarez, más conocido por Camilo.

Es cierto que si a los José le dicen Pepe, el hipocorístico de Juan bien podría ser Juanito o Juancito, pero cuando nuestro entrevistado era joven y cursaba estudios en una escuela política, cierta doctora le descubrió algún parecido con un antiguo amigo que se llamaba Camilo, desde entonces nadie lo conoce por su verdadero nombre.

Pero la importancia de Camilo no es que se llame Juan, si no que cultiva la tierra. Al licenciarse del Ministerio del Interior tras 21 años de servicio, pensó qué hacer con tanto tiempo para sí, y sin darle mucha vuelta a la cosa decidió pedir suelos en usufructo.

Desde entonces le encontró un nuevo objetivo a su vida. Cada mañana sale en bicicleta o en el carretón de caballo para el sitiecito de cuatro hectáreas (h), ubicado a poca distancia de su casa.

Su esposa Elizabet López en ocasiones siente un poquito de celos, por su apego a la finca. Él explica que la tierra siempre da frutos, de ella obtiene porción del alimento para el convenio porcino, la cría de conejos y de aves.

“Acopio parte de las producciones con el Estado, además, el que siembra recoge, y por eso le saco buen provecho. Siempre tengo que comer en casa, y comparto con el resto de la familia y los vecinos.”

Oriundo de la provincia de Sancti Spíritus, se radicó en Matanzas hace muchos años. Cuando camina se aprecia la marcialidad de los militares, reconoce que aún conserva esos rasgos, porque para lograr metas en la vida hay que ser disciplinado, y muy ético en el trato con las personas.

Quizás por esa actitud suya integra el Buró Provincial de la ANAP, el comité Municipal del PCC, y funge como secretario del núcleo en la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) 17 de Mayo. Responsabilidades que cumple cabalmente, y no entorpecen su condición de tenente de finca.

259+300 MÁS PRODUCCIÓN

Para Juan Portal el nuevo Decreto Ley 300, que deroga el anterior 259, era un viejo anhelo de los productores. “Existen aún muchas tierras cultivables que nadie las trabaja, no imaginas cuánta producción de yuca y plátano he sacado de este pedacito”, expresa.

Cree que debieran añadir la entrega de tractores que descansan inservibles en muchos talleres, u otros que se emplean en tareas que no guardan relación con las labores agrícolas.

Juan Portal cree que con la entrada en vigor del Decreto Ley 300 el campo se poblará

Félix Santana, otro usufructuario que pasaba cerca de allí, agradeció la oportunidad de construir vivienda en sus predios, porque “es lo mejor, si no tienes ni un rancho trabajas para los demás, y como bien dicen los guajiros, el ojo del amo engorda el caballo y cuida la siembra, y así el campo se va poblando otra vez”.

Para los que piensen que la tierra mata, con sus siete décadas a cuestas Félix se siente un muchacho y hasta piropea la belleza de las mujeres. No hace mucho sufrió una fractura de caderas, “nada más me enderecé un poco volví para el campo”, y la lesión no le impidió convertirse en el primer Vanguardia Nacional de la cooperativa.

La entrada en vigor de las nuevas medidas no solo beneficiarán a hombres como Félix y Juan, si no al pueblo en general, ya que dinamizará muchos más el mecanismo que dificultaba una mayor presencia de productos en la mesa del cubano.

Las instancias municipales jugarán un papel determinante en los otorgamientos, recayendo en el Director Municipal de la Agricultura, asistido por la Comisión de Asuntos Agrarios de dichos territorios, la valoración y aprobación de las solicitudes.

Algunas entidades, una vez entregadas superficies improductivas  de su patrimonio, se desentendían de estas; hoy en cambio, son las encargadas de otorgar la titularidad mediante contrato.

Asimismo se incrementaron las extensiones y períodos de tiempo a explotar en 67 hectáreas y 25 años, respectivamente. En cuanto al tiempo del usufructo son prorrogables por iguales plazos.

En el pasado reciente no existía el debido control de estas producciones, hoy resulta imprescindible la vinculación de cada solicitante, con cualesquiera de las formas productivas existentes, sean Granjas Estatales, Unidades Básicas de Producción Cooperativa y Cooperativas de Producción Agropecuaria, o las de Créditos y Servicios.

Tal vinculación tiene carácter obligatorio y de no efectuarse antes de los 30 días después de entregada la superficie ociosa, podría ser causa de la extinción del contrato.

Otros de los avances de esta ley recaen en la autorización de terrenos para los cultivos forestales y frutales, los primeros, concentrados en su mayoría en unidades estatales; unido a la posibilidad de contratar fuerza de trabajo.

Si bien es cierto que puede construir viviendas, se requiere del permiso correspondiente, concedido por la Dirección Municipal de Planificación Física.


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